Marilyn Viloria encarna a una Carmen contemporánea

Conversar con la mezzosoprano venezolana Marilyn Viloria es dialogar con una artista que posee un enfoque pragmático y una conducta exenta de cualquier signo de arrogancia o gestos de superioridad.
Mayte Navarro

La aplaudida mezzosoprano Marilyn Viloria nos habla de su trabajo para desarrollar este personaje que representa a esa mujer que busca su independencia y libertad

Conversar con la mezzosoprano venezolana Marilyn Viloria es dialogar con una artista que posee un enfoque pragmático y una conducta exenta de cualquier signo de arrogancia o gestos de superioridad. Marilyn ama su profesión y considera que la música es una manera genuina de interrelacionarse.

Marilyn es noticia porque encarnará a Carmen, en la ópera homónima que se presentará en el Teatro Municipal en cuatro funciones: 25, 26 de octubre, 1 y 2 de noviembre de 2025, en la quinta edición de Ópera Gala.

La carrera de esta cantante es extensa, demostrando que considera su trabajo como algo dinámico, que la lleva, incluso, a experimentar. Su primera experiencia con la música fue con la viola ya que formaba parte de la Orquesta Sinfónica Infantil de la Fundación del Niño del estado Miranda, que era un núcleo de El Sistema en Los Teques.

— “Yo soy de Los Teques, aclara al explicar sus inicios como cantante.  Hay una materia obligatoria para los músicos de orquesta, Práctica Coral y los profesores de esa asignatura siempre me decían que quizá en un futuro yo podría cantar, pero no entendía muy bien y me dedicaba simplemente a la orquesta”.

En el colegio se burlaban de ella por su voz gruesa. “Me “chalequeban”, decían que tenía voz de hombre, era una especie de bullyng, entonces mi mamá me dijo que así hablaban las locutoras, y en el coro de la orquesta afirmaban que con esa voz podía formarme como cantante.

A los 17 años Marilyn entró a la universidad a estudiar Educación Musical y, al igual que Carmen, tenía su destino marcado. Nuestra entrevistada se encontró con la maestra Margot Parés Reyna, quien al escucharla hablar le dijo: “el viernes te quiero en mi salón”.

 — “Y empecé a estudiar. Llegué allí como una paracaidista que no sabía dónde aterrizaba. No sabía de ópera más allá de lo que había aprendido en la orquesta cuando acompañaba obras y no era algo que me apasionaba”.

Aclara que en su casa no se escucha ópera, sino salsa, merengue, música venezolana. Después de unos meses recibiendo clases de canto con la maestra Parés Reyna le comentaron que en la Coral Nacional Simón Bolívar necesitaban contraltos porque venía sir Simon Rattle a dirigir la ópera Carmen.

—Mi primer concierto como miembro de un coro fue cantando la ópera Carmen dirigida por Simon Rattle.

¿Y cómo ingresaste al coro?

— “Me presenté a la audición, solo vocalicé y me dejaron. Así entré a la carrera y a los cinco años de estudios me gradué en la Universidad Nacional Experimental de las Artes. A la par de eso he hecho cursos fuera del país con el maestro Vittorio Terranova, hice el Carrara Opera Studio, que es un taller de estudio de verano. En 2024 estuve en el Berlín Opera Academy.

Le preguntamos sobre los retos de asumir nuevamente Carmen y no duda en responder que son dos experiencias distintas. 

— “Esta es una Carmen que cuenta con todo un dispositivo escénico importante. Los anteriores eran proyectos de carácter formativo, muchos más sencillos. También es retador porque además de cantar al lado de Aquiles Machado, Gaspar Colón, Agneli Hernández, un elenco bastante exigente, me hace sentir muy privilegiada y por lo tanto es algo muy emocionante y no te puedo negar que da un poco de nerviosismo”.

Conversar con la mezzosoprano venezolana Marilyn Viloria es dialogar con una artista que posee un enfoque pragmático y una conducta exenta de cualquier signo de arrogancia o gestos de superioridad.
MARILYN VILORIA

¿Y cuál ha sido para ti el reto en esta oportunidad?

— “Uno, es la memoria, porque es una partitura muy extensa, con textos hablados, entonces la memoria se presenta como un reto importante. En mi caso, y esto es más personal, ha sido realmente otro reto trabajar la sensualidad de Carmen, lo seductora que es. Siempre he pensado que Carmen es muy libre y yo no sé si soy tan libre como ella. Entonces encontrar esos puntos de conexión con el personaje, entenderla, ha sido para mí muy complejo, así como también la corporalidad del personaje”.

Marilyn Viloria está consciente de lo complejo de la profesión del cantante de ópera, porque debe tener más que voz. “Fuera de la ópera he buscado mucha formación porque es una de las formas artísticas más completas que existe. Hay teatro, danza y se debe estar pendientes de esa formación actoral, y yo soy muy curiosa”.

— “Por ejemplo, estudié comedia. Habrá quien dice, pero ¿qué tiene que ver eso con la ópera?, por mi tipo de voz encarno muchos personajes cómicos, y me ha funcionado; además la comedia sirve como herramienta para lidiar con el fracaso y creo que eso, los cantantes tenemos que manejarlo muy bien. No porque vayamos a fracasar todo el tiempo, esa no es la idea, pero hay que recordar que somos humanos, que pueden suceder cosas, porque no dependemos de un instrumento que está fuera de uno. El instrumento soy yo, entonces tenemos que ser también muy amables con nosotros mismos y en ese aspecto, la comedia me ayuda muchísimo.

—El cantante cuando está en el escenario es el centro de admiración, acapara la atención del público. Allí radica su éxito y su vulnerabilidad, que puede generar temores. ¿Cuáles son tus miedos?

— “Las mezzosopranos le tenemos un poquito de miedo a los agudos, pero me he dado cuenta, a lo largo del tiempo, que todos los tipos de voces le temen a los agudos. Es interesante porque el miedo siempre va a estar, miedo a equivocarse, que se me olvide la letra o una escena. Como dicen por allí, que se me salga un gallo, que desafine, que me caiga. Pero creo que me daría más miedo no pararme ahí, no hacerlo, porque esto es mi vida, es lo que yo amo. Entonces me daría más miedo no cumplir”.

¿Cuáles son los cuidados básicos que le das a tu voz?

— “Los cuidados son prácticamente los mismos para cualquier tipo de voz porque el instrumento es el propio cantante. Lo mismo ocurre con la atención del cuerpo, los cuidados básicos son los que cualquier persona consciente le procura dar al suyo. Hay que alimentarse bien; en el caso de los cantantes es importantísimo evitar comidas que produzcan reflujo o inflamación, porque puede afectar las cuerdas vocales o incomodar al cantar. Es importante mantener el cuerpo hidratado, por eso en los ensayos o en los camerinos tenemos grandes termos de agua. Hay que calentar la voz, hacer ejercicio para mantener una buena técnica y uno de los más importantes, y creo que es el que a veces me cuesta más, dormir. Trasnochar un poco o dormir mal dificulta el canto al día siguiente. Cuando se duerme la cantidad de horas reglamentarias, la voz se encuentra descansada”.

«Siempre comparto este ejemplo: si yo toco violín, cuando termino el concierto, el ensayo o la sesión de estudio, lo limpio, lo guardo y no vuelve a sonar hasta sacarlo nuevamente de su estuche. Pero la voz la usamos para todo, es la misma voz con la que voy a la panadería o le doy órdenes a mi perrita. Es la misma voz que se asusta cuando tengo alguna emoción fuerte, la que se entristece; entonces es un poco complejo, porque el control de las emociones muchas veces influye”.

Otra exigencia que afrontan los cantantes de ópera es la del idioma. Para tocar un instrumento, la partitura expresa el sonido, no importa si la escribió un francés, un alemán o un italiano, la partitura es la misma para todos. Pero para un cantante, es diferente tú tienes obras en varios idiomas, por ejemplo, Carmen es en francés.

¿Cómo has hecho para prepararte?

—El repertorio de los cantantes de ópera se presenta en diversos idiomas. Carmen exige cierto conocimiento de francés. «Aproveché mi estadía en otra ciudad para consultar a maestros locales de canto, especialmente a una de ellas, que me ofreció consejos muy útiles. Sin embargo, el equipo de Carmen es tan bueno que, en realidad, no ha sido necesario buscar mucha ayuda externa.

Marilyn recuerda que Annelia Hernández, quien encarna a Micaela, tiene un buen francés y ha ayudado mucho. Menciona los talleres que ha realizado, a los amigos cuya lengua materna es el francés quienes han sido un apoyo en el aspecto del idioma.  

Aclara que en su pensum de estudio no se incluyó fonética y ahora las escuelas de canto en Venezuela la han incorporado, lo que es un valioso recurso. Sin embargo, considera que tanto ella como sus compañeros han realizado un aprendizaje del francés de manera empírica. “Tengo un amigo escocés cuya segunda lengua es el francés y también me ha ayudado mucho”.

Vuelve a recordar a su maestra Margot Parés Reyna a quien considera fundamental en su aprendizaje del francés.

La mezzosoprano nos aclara que el francés que se canta en la ópera no es totalmente igual al francés cotidiano. “Es muy parecido, porque sigue siendo francés, pero no es exactamente el mismo que se habla en la calle”, agrega.

¿Y cuál es tu idioma preferido para cantar?

—El mío es el alemán, porque tengo mucho repertorio en ese idioma que me ha dado mucha satisfacción porque he tenido público alemán que al final de la presentación se acerca a hablarme en alemán o me dice que entendieron lo que dije y eso es súper valioso.

Una cantante lírica, aunque interprete a varios compositores debe tener sus favoritos. ¿Cuáles son los tuyos?

— “Es una pregunta difícil, porque mi compositor favorito, Gustav Mahler, dirigió mucha ópera y escribió gran cantidad de música vocal, pero curiosamente nunca compuso una. Esta es la razón por la que mi elección siempre se complica. Si bien Mahler es mi predilecto, de los compositores de ópera me gusta mucho Puccini, aunque escribió pocos papeles para mezzosoprano —roles que considero no son protagónicos— disfruto inmensamente sus óperas, tanto en lo musical como en lo argumental. Por otra parte, admiro a Giuseppe Verdi, el gran maestro de la ópera, quien sí creó papeles mucho más grandes e importantes para las mezzosopranos.»

Durante tu carrera has interpretado varias óperas.

— ¿Qué rol te gustaría encarnar?

—Me gustaría ser Isabella del L’italiana in Algeri, de Rossini. Tiene una aria bellísima, unos ensambles divertidos. Nunca la he hecho en Caracas, aunque si en San Cristóbal, estado Táchira, donde dirigí la escena.

Muchos esperarán que diga que deseo hacer un gran rol en el Met, pero desearía Gianni Schichi en Caracas.  Me divierto muchísimo. Otro rol que me encanta y que conforma el tríptico de Puccini es La Principessa de Sour Angélica. Un papel muy interesante con una música bellísima. Se trata de un personaje despiadado y a Marilyn le encantan las villanas. “Amo hacer de villana.  Me gustan mucho las torpes, las villanas graciosas”.

Justifica esta selección porque hace mucho repertorio alemán, como Mahler y, agrega, “normalmente la temática es muy sufrida, son poemas de Goethe, de Nietzsche. Hablan sobre problemas existenciales y me encantan, pero a veces se necesita un poco de relax, algo que me brinde otra cosa”.

¿Con quién te gustaría compartir escenario?

—Prefiero centrarme en el trabajo con mis colegas del elenco, ya que considero que el mejor compañero es quien está conmigo en el escenario. No tengo la aspiración de cantar con un artista en particular, a pesar de que hay muchos cantantes de ópera excepcionales. De hecho, si soy sincera, no suelo escuchar mucha ópera ni tengo un gran conocimiento de los cantantes del género. Por supuesto, sé quiénes son las figuras más destacadas. Mi lista de reproducción es sumamente ecléctica y predominantemente latina, con géneros como salsa, cumbia y mucha música venezolana. A pesar de mi profesión, es poco habitual que escuche ópera en mi tiempo libre.». Si yo voy por la calle, por el teatro y me quitan los audífonos, seguro está sonando Ismael Rivera.

—Regresando a Carmen y sin hacer spoiler. ¿Cómo ves actualmente la temática de Carmen?

—Continúa vigente. Carmen habla sobre una mujer libre, que toma sus propias decisiones sin tener que considerar lo que piensen los demás. A Carmen la encuentras en la calle. Hoy todavía la gente considera que si un hombre tiene muchas novias es un galán, en cambio a una mujer que ha tenido muchas parejas se le juzga con dureza y se le condena. Está el tema del feminicidio que hoy continúa siendo un problema y vemos cuantas mujeres son víctimas de ello, sólo por querer decidir sobre sus vidas con total libertad.

Carmen es además valiente, porque no evade el destino, sino que lo enfrenta y se entrega a él por decisión propia.

Vamos a encontrarnos a una gitana moderna, con un vestuario maravilloso que va a encantar al público.  El coro también esta fabuloso.

Por otra parte, Marilyn Viloria explica que ver Carmen en el Teatro Municipal es toda una experiencia porque se presenta una especie de contraste entre el caos que supone caminar por el centro de Caracas y luego encontrarse con un teatro que forma parte de la historia de la ciudad.

Ópera Gala, dice, es un espacio muy importante, “hacía falta en Venezuela, porque es una ventana para los artistas venezolanos”. Agrega que es una oportunidad para el público de conocer a sus cantantes, a sus músicos y a todo un elenco que ha trabajado con verdadera dedicación.

— “Resulta emocionante ver el teatro lleno aplaudiendo a los artistas venezolanos que hacen ópera, Aquiles Machado como Don José y Gaspar Colón en el rol de Escamillo, contando además con la participación de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas y el Orfeón Libertador, todos bajo la dirección de Daniel Gil, quien es un excelente conductor cuando de ópera se trata”.

También nos comenta lo retador de esta puesta en escena que conlleva no sólo canto, sino interpretación y baile, de allí que en el equipo resulta clave la labor de la coreógrafa Emérita García, encargada de la corporalidad. “Es una maravilla tenerla en el equipo porque nos ha ayudado a prepararnos físicamente, porque es una ópera muy demandante. Entonces con ella hay una serie de entrenamientos para aprender a movernos en el escenario, aprender a tener más control del cuerpo, lo que es súper importante”.

Marilyn Viloria también nos comentó que le teme a la depresión postproducción. Porque después de un largo trabajo en una ópera se crea una intensa familiaridad que se rompe al finalizar la temporada. Viene la separación y cada uno continúa su propio proyecto. Es como si la familia se rompiera y se siente la soledad.

Esta mezzosoprano que tiene toda una carrera por delante y que no quiso revelar sus próximos compromisos, pero que sabemos que enriquecerán su experiencia y le permitirá crecer como intérprete para beneplácito de los amantes de la ópera, actuará en la obra de teatro Pedro e Inés: Amor de la vida mía que se presentará en la Asociación Cultural Humboldt de Caracas, en noviembre de 2025.

Carmen de Georges Bizet clausura el Festival de Artes Escénicas Franco Venezolano, auspiciado por la Embajada de Francia en Venezuela, la Alianza Francesa de Caracas y el Centro de Creación Artística TET, conjuntamente con Imagen Producciones y Ópera Gala Caracas. Los patrocinantes de este gran espectáculo que celebra el quinto año del Programa Opera Gala Caracas son: Mercantil Banco Universal, Fundalaser, Circuito Unión Radio, Oz Producciones y Festival de las Artes Franco Venezolano. Las presentaciones se han pautado para 25 y 26 de octubre, 1 y 2 de noviembre, a beneficio de Fundadown. Las entradas se pueden adquirir por @goliiive y @liveri.ve.

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