Con más de 25 años en la industria y 16 con su marca homónima, Patricia Santa Cruz conversó sobre su transición del arte a la moda, su especialización en el sector masculino y la creación de piezas que hoy son iconos del vestir caribeño. En esta entrevista en Pasión País Radio destaca cómo su formación técnica y su capacidad de observación han consolidado una firma basada en el detalle y la exclusividad.
¿Cómo fueron los inicios de Patricia Santa Cruz en el mundo del diseño?
Originalmente quería ser arquitecto, pero la vida la llevó por otros caminos. Tras ser madre, decidió estudiar en el Instituto de Moda Brivil, donde se graduó con honores (Edad de Oro). Sus primeros pasos profesionales los dio junto al reconocido diseñador Justo Gómez y posteriormente se asoció con Irma Contreras, iniciándose en la camisería de caballeros durante la época del auge de la bolsa de valores en Venezuela.
¿Qué define al cliente venezolano y cómo es la experiencia de diseñar para ambos géneros?
Patricia describe al cliente venezolano como alguien actualizado, curioso y exigente. Confiesa una preferencia por el trato con el caballero por su claridad al vestir, aunque disfruta la amplitud creativa que le brinda el sector femenino. Para ella, la moda en Venezuela ha evolucionado de códigos estructurados a estilos más casuales y “desenfadados”, aunque actualmente nota un regreso a la etiqueta mezclada.
¿Cuál es el valor diferencial de su firma?
El valor principal es la atención personalizada por la propia diseñadora. Su enfoque es artesanal, creando piezas únicas donde el ADN de la marca se manifiesta en la sutileza de los detalles: la mezcla de texturas, botones seleccionados, pespuntes precisos y una fluidez que permite identificar una “Patricia Santa Cruz” a simple vista.
¿Qué es la “Guayacamisa” y cómo nació?
Es una pieza híbrida creada por la diseñadora que mezcla la estructura de la guayabera con la funcionalidad de una camisa. Nació como una respuesta minimalista a la necesidad de vestimenta formal para eventos diurnos al aire libre (haciendas, playas o jardines), utilizando el lino como material protagonista por su nobleza ante el clima tropical.
¿Cómo ha incursionado en el mercado femenino y otros rubros como el calzado?
Patricia reinterpretó la guayabera para la silueta femenina, utilizando mezclas de lino, algodón y gasar. Un dato curioso revelado en la entrevista es su pasión por el diseño de calzado hecho a mano, una faceta que desarrolló junto a maestros artesanos italianos para ofrecer un look integral a sus clientas.
¿Cómo se conceptualizan sus colecciones o “cápsulas”?
A diferencia de las grandes casas internacionales, ella trabaja con cápsulas cortas. Sus inspiraciones varían: desde telas traídas de viajes hasta temas emocionales profundos, como su colección “Aguayo”, inspirada en sus raíces bolivianas y los tejidos indígenas de sus padres.
¿De qué trata su propuesta más reciente, “Androginia”?
Es una cápsula que nace de la tendencia actual de la sastrería masculina en el guardarropa femenino. Para Patricia, esto no es una moda pasajera, sino parte de su ADN. Este concepto fue el eje central de un reciente encuentro de “Moda, Arte y Café” en el Paseo Las Mercedes, donde se exploró la androginia como un estilo de vida que trasciende el género.


