La planificación para el próximo año no tiene nada que ver con la forma ni fondo de las estrategias de los años anteriores. Debemos tomar en cuenta que planear, mantenerse, recuperarse y crecer en un mercado caracterizado por la incertidumbre no es sencillo. Ante esa posibilidad ¿qué tenemos que hacer? En primer lugar, establecer objetivos concretos, metas realistas y que sean medibles, esto nos lleva a definir estrategias flexibles que nos permitan mantenernos. Pensemos a corto plazo, de esa manera podemos ir definiendo los logros y adecuar las métricas para medir dichos resultados.
Los planes deben estar pensados y ajustados considerando buscar la forma de insertarnos en ecosistemas colaborativos, esto nos permite pensar en acciones basadas en marketing de alianzas o co-marketing, al colocar en blanco y negro nuestras debilidades y nuestras fortalezas, podremos definir esas alianzas que nos equilibren dichas debilidades. También en entornos de incertidumbre es bueno gestionar acciones enfocadas en actualizar y revisar el menú de opciones que tenemos con nuestra cadenas de valores.
Por otra lado, debemos pensar racionalmente en todos los aspectos del campo digital, es importante hacer una gestión profesional de los medios digitales (olvidar el síndrome del sobrinity manager), definir una adecuación, adaptación y formación relacionada con los procesos de transformación y branding digital.
Pensar en la forma de innovar, crear productos y servicios que se adecuen a los nuevos mercados y a las nuevas realidades de los consumidores, es un eje fundamental que debe ser tomados en cuenta al momento de sentarnos a planificar para el próximo año.

Esto nos lleva a dar un giro de 360 grados en la forma como nos relacionamos con nuestro equipo y colaboradores. Uno de los principales problemas que existe en la cultura corporativa venezolana, es que se olvidan del marketing interno de la organización. Los recursos financieros y humanos generalmente lo concentran a lo externo. Para el 2025 es importante diseñar herramientas de forma continua para promocionar los valores de la organización, motivar al equipo, compartir la misión y la visión, establecer políticas de formación, promover las habilidades blandas, detectar los talentos y destrezas entre los colaboradores, accionar estrategias internas de comunicación y definir acciones de inclusión.
En cuanto a la planificación externa no debemos olvidar investigar lo que sucede en el mercado, para luego tomar decisiones e implementar acciones que satisfagan necesidades de una forma rentable. La clave está en relacionarnos con los clientes para determinar qué es lo que necesitan y desean, qué precio realmente pueden y estarían dispuestos a pagar y en qué modalidad de pago. Estas acciones permiten establecer nuevos planes comerciales adecuados a la nueva realidad.
Una gestión racional, empática, inclusiva, de servicio y motivadora serán los valores diferenciales para apostar a nosotros mismos y al 2025.


