Canaima se convirtió en música 

La sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música fue escenario del debut nacional del Núcleo Kanaimö que interpretó música folclórica y académica emocionando al público 

Mayte Navarro 

acontecimiento musical podría calificarse el concierto de gala del Núcleo Kanaimö que tuvo lugar en la sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música. Un conglomerado de un centenar de músicos, cuyas edades van del preescolar a la primera juventud, llegaron a Caracas para mostrarnos no sólo su encuentro con los grandes de la música y los instrumentos tradicionales, sino para traernos un poco de sus melodías autóctonas y de su capacidad interpretativa. 

2009 El Sistema llegó a Canaima y estuvo enviando profesores hasta 2014 que debido a múltiples problemas la actividad docente y musical cesó. En abril del 2021 una ventana de esperanza se abre ya que el Campamento Canaima y El Sistema firman una alianza que facilita tanto el traslado como el hospedaje de los profesores en el campamento. De esta manera se fundó Núcleo Canaima del Sistema que desarrolla sus actividades dentro del Campamento. 

Los resultados no se hicieron esperar, en dos años la población estudiantil pasó de 18 a 184 niños que reciben formación musical por parte de El Sistema. 

Los años pasaron y en 2023 nos encontramos que este núcleo de El Sistema es una realidad. Tienen disciplina, pero a la vez son espontáneos. Se involucran con sus instrumentos, pero son capaces de saludar al público que los aplaude. Dominan sus voces y nos regalan canciones que son verdaderos poemas y hasta simplifican leyes físicas como el fenómeno de la refracción de la luz, al explicar que la mamá del arcoíris es una gotica de agua y su padre un rayito de sol. 

Pudimos ver a la Orquesta Sinfónica Infantil y Preinfantil, la Orquesta de Cámara Juvenil, los integrantes del programa Alma Llanera con sus cuatros y maracas, además del coro Preinfantil e Infantil con su voces frescas.

 Estos niños demostraron lo que hace años Luis Alberto Machado junto con José Antonio Abreu habían afirmado, la inteligencia se estimula, tocar un instrumento es mucho más que un don, es una manera de vivir, de relacionarse, de comunicarse y todos tienen la posibilidad de hacerlo. Y allí estaban esos niños que viven rodeados de la belleza de Canaima, que saben distinguir por su canto a las aves, interpretando a los grandes maestros universales. 

Pero todo esto es posible gracias al trabajo de los maestros, quienes no sólo los enseñan, sino que también aprenden de ellos, de su idiosincrasia y sus creencias. La dirección, en esta oportunidad estuvo a cargo de Juan Luis Manrique, Auris Moreno y Maribel Salazar. 

En el concierto se encontraban dos músicos relevantes, Alfredo Rugeles, director de orquesta, compositor y difusor de la música latinoamericana contemporánea, miembro fundador la Sociedad Venezolana de Música Contemporánea, director artístico de la Orquesta Simón Bolívar y un largo currículo con conciertos y giras musicales internacionales; y Diana Arismendi, compositora, docente titular de la Universidad Simón Bolívar, directora ejecutiva del Festival Latinoamericano de Música y miembro de Número del Colegio de Compositores Latinoamericanos de Música de Arte. Quisimos invitarlos a que compartieran sus impresiones de ese concierto por ser autoridades en la materia. El maestro Rugeles calificó de extraordinario el Concierto de Gala, en la Sala Simón Bolívar, con los niños y jóvenes integrantes del Núcleo Kanaimö del estado Bolívar. Más adelante afirma: “Para mí ha sido una de las experiencias más emotivas y trascendentales que he presenciado dentro de los eventos realizados en El Sistema. Estos niños y jóvenes que conforman el Coro Pre infantil e Infantil, así como la Orquesta Infantil Alma Llanera, el Ensamble de Vientos y Percusión “Kurawaina”, la Orquesta Infantil de Cuerdas y la Orquesta de Cámara Juvenil, nos ofrecieron un amplio repertorio desde canciones infantiles, música popular venezolana hasta el “Himno a la Alegría” de Beethoven, el famoso “Te Deum” de Charpentier, el “Himno Nacional de Venezuela” y la popular canción “Venezuela”, cantados en idioma pemón, por cierto”. Al describir la presentación de los coros señala que fue notable percibir que podían entonar las diferentes canciones a cappella, sin tener que apoyarse en alguna nota de referencia, dada por sus respectivas directoras. Su afinación, técnica vocal y musicalidad fue algo verdaderamente asombroso, notorio y destacable. Rugeles recalca, de manera especial, la alta calidad interpretativa, musical, justeza rítmica, afinación, concertación, matices y disciplina de estos jóvenes de la Orquesta Infantil de Cuerdas y la Orquesta de Cámara Juvenil. Considera magistral la interpretación del Concierto Grosso, Op. 3, No. 11 y el Concierto en Mi Mayor, “La Primavera”. Op. 8 N° 1, RV 269 de Vivaldi, así como el Concierto de Brandemburgo Nº 3 de Johann Sebastian Bach. Para finalizar agrega: “Nos quedamos realmente impresionados con el resultado y el alto nivel musical que nos ofrecieron pues, para su corta edad, son sumamente profesionales y virtuosos”. Diana Arismendi nos explica que la presentación de las diversas agrupaciones musicales del Núcleo Kanaimö de El Sistema de Orquestas fue una experiencia extraordinaria, que removió hondamente sus emociones. Y se pregunta: “¿Sorprende ver un grupo de más de 100 niños y jóvenes haciendo música en Venezuela? No, y no debería sorprender, ¡pero lo hace!” Considera que lo vivido al escuchar ese inmenso grupo de niños y jóvenes tocando música de Bach y Vivaldi, Beethoven y Dvorak, pero también cantando música tradicional venezolana y, para cerrar, sus propias composiciones, es solo posible gracias al extraordinario trabajo de El Sistema de coros y orquestas de Venezuela. La compositora subraya que “esa noche, como siempre, pero, quizás de forma más patente   que nunca, el maestro José Antonio Abreu estuvo allí en espíritu con nosotros”. La excelencia de la actuación del Núcleo Kanaimö queda plasmada en estas palabras de Diana Arismendi: “La calidad musical, la afinación impecable y natural de las voces, la precisión de los matices, la justeza del ritmo de las percusiones, la seguridad y solvencia en la ejecución de los instrumentos de cuerda, la claridad de la interpretación conjunta, denotan un talento e intuición musical muy especial. Maravilla igualmente la disciplina que se percibe en sus movimientos por el escenario y en todo momento en sus interpretaciones atentas y comprometidas”. Los deseos de la profesora Arismendi son los mismos de quienes tuvimos el privilegio de ser testigos de una nueva agrupación marcada por los mitos de su cultura ancestral: “No se puede menos que desear una larga existencia a este Núcleo Kanaimö que hace vida a más de 1.000 kilómetros de Caracas”. Estos jóvenes nos trajeron en su música la belleza de su tierra y mostraron que, gracias a la música, su cultura puede trascender. Sus leyendas, mitos y creencias son un arte que en sus instrumentos autóctonos hermanados con los tradicionales pueden producir una música, la de nuestros días.

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