En el ámbito teatral venezolano, recibimos con entusiasmo un montaje que cruza fronteras y trae a escena la profundidad de la literatura húngara. La reconocida actriz Eulalia Siso, con una sólida trayectoria en teatro, cine y televisión en nuestro país, se adentra en una nueva faceta, la de productora, para materializar un proyecto apasionante: la adaptación teatral de textos del aclamado autor Sándor Márai.
En una coincidencia que subraya la relevancia de las letras húngaras, este montaje llega al Espacio Plural del Trasnocho Cultural, con funciones del 23 al 26 de octubre, justo después de que el también húngaro László Krasznahorkai fuera galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
Eulalia Siso nos comparte la génesis de esta obra, un trabajo que nació de una profunda conexión personal y un “crush” literario con Márai, a pesar de no ser dramaturgo. Un proyecto gestado en México de la mano del director Gabriel Agüero, que transforma el esqueleto esencial de las novelas del autor en una experiencia actoral íntima y potente.
– Cuéntanos sobre lo que significa llevar a escena estos textos de este reconocido autor húngaro y además coincidente este montaje con que justamente un autor húngaro como László Krasznahorkai acaba de ganar el premio nobel de literatura.
Me parece adecuado en el destino de las letras húngaras, me parece fantástico, lo que yo tengo con Sándor Máraì es un crush prácticamente, y fíjate no siendo un autor que escribe dramaturgia, este trabajo surgió de la manera más insólita y personal, cuando yo estoy en yo lo conozco muy bien y viví 15 años allá, estuve casada con un mexicano pero desarrollé toda mi carrera aquí y de repente regreso a México y al principio uno está en esta cosa de la sobrevivencia e hice un casting (…) y yo había leído esa novela hacía unos años antes, estando aquí en Caracas, y la recordaba por supuesto, inclusive la había tratado en terapia, entonces tenía un conocimiento de una forma total, (…) y a mí la historia me llevó por delante, yo dije esto se tiene que decir todo, claro no puedo decir toda la novela, pero puedo tratar de hacer un esqueleto de lo realmente esencial de este texto, y a ver qué pasa.
Ahí lo hice atientas todo, porque es una cosa que yo nunca lo había hecho, yo soy una actriz que a mí me llama, yo me dan el texto y yo lo hago, yo lo interpreto y etcétera, y esto nacía completamente de mí, entonces ya una vez que ya lo tuve, dije esto es literario, yo quiero saber si esto puede pasar a través del cuerpo del actor, y llegar más allá con toda la potencia que tiene el texto literario, y la única forma de saberlo es aprendiéndomelo, me lo aprendí de memoria, y entonces me conecté con Gabriel Agüero, que dirige la obra, que está en México también, y le dije que tenía este texto y solo presenté a él y con su compañera Anabalesca, que es una productora de cine también muy conocida aquí, y les lancé todo el texto y Gabriel inmediatamente se interesó, me dijo esto que esto hay que hacerlo, vamos a explorar esto, vamos a ver cómo esto le damos una dimensión teatral, y empezamos sin recursos, sin posibilidades, sin futuro, el futuro no existía, era el presente, eran dos artistas tratando de llevar adelante un proyecto que nos había mordido, mordido artísticamente, en la sala de su casa, en la sala de mi casa, la fuimos montando y descubrimos que necesitábamos una cosa muy lúdica, era un trabajo muy exploratorio, y cuando ya tuvimos la obra armada, que ya sabíamos con qué contábamos, dijimos bueno vamos a hacer un dossier, un proyecto, y vámonos a la Embajada Húngara.
– Eulalia Siso contó a Inés Muñoz Aguirre y Mariam Krasner todos los detalles de tomar la decisión de traer el montaje a Caracas:

Esa decisión fue mágica, porque nosotros hicimos el último encuentro en un trabajo completamente exploratorio, fascinante, de hecho todavía seguimos haciéndolo, yo no me atrevo a cambiar sus palabras, o sea, esa es su forma de decir, eso queda intacto, eso no se ha tocado, nada más hemos agarrado el esqueleto de las dos novelas y le hemos dado cuerpo actoral, por decirlo de alguna manera, y bueno, la presentamos en México, también el embajador húngaro estuvo con nosotros, nos acompañó, hicimos dos temporadas en el Foro Shakespeare, que nos abrió sus puertas. El Foro Shakespeare es un teatro alternativo donde se presentan muchas cosas, hay una sala grande y una sala pequeña, nosotros estuvimos en la sala pequeña, porque son dos trabajos de un formato íntimo, precisamente por el tipo de temas que se toca, el ambiente, la atmósfera, el tono de lo que estamos haciendo, es una cosa íntima.
Y bueno, después de eso, después de esas dos temporadas, y hace dos meses, me encuentro con Gabriel, y le comenté que iba a Caracas a visitar a mis amigos y mi casa y nos planteamos llevar a Sándor (…) y me mostró un correo que le había mandado de la embajada húngara para invitarnos a Caracas para las mismas fechas, a celebrar la semana cultural de la cultura, húngara en Venezuela, y y nos llevaban a nosotros con nuestras dos obras. Vamos a presentar nuestro trabajo de Sándor Márai con nuestro público, con nuestra gente, y es fascinante. Yo estoy feliz, yo estoy feliz.
– ¿Cuáles son para ti los puntos con los que tú conectas en estas dos obras, y que crees que el público venezolano, en este caso, puede conectar?
Bueno, yo, por ejemplo, hablando del pensamiento de Sándor Mária es universal, cualquiera que tenga una inquietud acerca de los temas que nos mueven humanamente, hablando acerca de la amistad, del amor, de la pasión, de la vejez, de la juventud, de la ética, en fin, todos esos temas que él toca, pues se va a sentir identificado ahí, estoy de acuerdo. Por ejemplo, es que tienen dos vertientes muy diferentes.
Hay una ley más allá que las leyes del mundo y de la razón, y es la ley, las leyes de los seres humanos nos poseen esas irracionalidades. ¿Cuántas veces sabemos un amor que tenemos, que sabemos que no nos conviene, que estamos perfectamente conscientes y sin embargo estamos atadas a ellos? Hay una frase que ella lo dice, estamos atados a nuestros enemigos y ellos tampoco pueden escapar de nosotros. Esa es la realidad de Esther.
Y en el último encuentro, ahí se aborda la amistad. ¡Qué bárbaro! Pero la amistad en una dimensión, que ese es el punto que nosotros debatimos mucho dentro de la obra, existe esa amistad hoy por hoy, esa dimensión ética, la amistad como honor, la amistad como una hazaña, eso es grandioso. Se da en tan pocas ocasiones, estos dos seres que se sientan después de 41 años, que han estado separados, separados por un secreto y un misterio en la vida de ambos, se encuentran para tener este encuentro, porque ellos saben que después de ahí ya no hay vuelta atrás, ya están muy viejos y esa es la culminación de sus vidas, ¿no? Y bueno, de eso trata la amistad.
Con todo, ambas tienen unos misterios del pasado fantásticos, porque de repente son como como una novela. Es que es una novela, es una novela donde hay unas cartas que no se entregaron, donde hay un diario.


