Leonardo Azparren Giménez – En Poética Aristóteles dice que la tragedia no mimetiza al hombre (anthrópon), sino una acción (práxeos) y, en consecuencia, a los que actúan (prattónton). Y añade: “no corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder, esto es, lo posible según la verosimilitud o la necesidad “(1.451 a36).
El personaje es el actuante de una acción que podría suceder; es decir, él podría ser. Surge de inmediato la interrogante sobre cómo mimetizar lo que podría suceder (acción y actuante), si lo que podría suceder no es.La traducción común de mímesis es imitar, que significa “ejecutar algo a ejemplo o semejanza de otra cosa”.
Pero si esa otra cosa no es pero podría suceder, ¿cómo imitarla? El diccionario griego-español nos da otra acepción de mímesis, representar, “hacer presente algo con palabras o figuras que la imaginación retiene”. No es arbitrario afirmar que Aristóteles ubicó en la imaginación lo que podría suceder.
Es decir, el personaje dramático y la acción dramática son representaciones imaginarias que podrían suceder; en consecuencia a nada ni a nadie imitan.
Leonardo Azparren Giménez
Por eso Shakespeare en Enrique V le pide a los espectadores que se imaginen lo que sucederá durante la representación.Por eso es importante tener claras las correlaciones entre las acciones que podrían suceder y los personajes que las actúan. Se trata de comprender una estructura imaginaria en la que el personaje es uno de sus elementos; sin duda el más importante de la acción, es por ser quien actúa ante el espectador.
Por cuanto se trata de acciones y personajes imaginados y verosímiles, lo importante no es lo que le pasa al personaje, sino lo que pasa a través de él, una acción más amplia que él. En algunas obras el personaje principal sale temprano de la acción, aun siendo importante por darle significación.

En las acciones de las situaciones dramáticas hay motivaciones que trascienden a los personajes y crean arquetipos de acciones y personajes; por ejemplo, el amigo del protagonista y el villano en el triángulo amoroso. En estos casos, los personajes actúan movidos por fuerzas que los trascienden y permanecen de comienzo a fin en la acción representada: amor, poder, creencias… Fuerzas y acciones que crean las condiciones para los personajes secundarios.
Las correlaciones entre los personajes dan visibilidad a la estructura de la acción en la que actúan para alcanzar un objetivo. Los personajes representan modelos de correlaciones de acciones imaginadas por el autor. En esos modelos el personaje principal tiene un ayudante y un oponente en sus acciones para alcanzar su objetivo. Leonardo Azparren Giménez
De esta manera acción y personaje van siendo en la medida en que pasan de una situación a otra.Como podría suceder, el personaje es una construcción lingüística en presente, porque no es relatado por un emisor externo. Por ser presente, es el ente privilegiado de la práctica teatral en su temporalidad y espacialidad.
El personaje no puede ser obviado como sí algún objeto; no puede ser sustituido por un relato. Es la representación visual de una acción y de situaciones que podrían suceder, que suceden en la imaginación y en el escenario.El personaje es la dimensión visual espacio-temporal de la acción.
En el texto dramático es una unidad con dos dimensiones. La sintáctica en la estructura lingüística y la retórica en la poética del texto. Son varios sus roles en la acción, sociales y simbólicos, con los que representa las redes de relaciones con los otros personajes.
Su presencia es una tensión llena de expectativas. Las redes de relaciones son más importantes de lo supuesto, porque allí está la significación de la acción que podría suceder. En los monólogos, incluso, el personaje dialoga con otro para darle consistencia a la acción. Mejor dicho, la situación en la que se encuentra el personaje solo contiene lo necesario para que su monólogo sea una acción dialogada.
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