“El siglo XXI ha encontrado al dibujo como una disciplina autónoma vigorosa, desarrollando una práctica artística donde confluyen la abstracción geométrica, la figura humana, la arquitectura y la memoria emocional. Su trabajo, realizado principalmente en tinta china y gouache, se caracteriza por la precisión del trazo y la riqueza del detalle, dando lugar a composiciones que invitan a una contemplación pausada”.
Así se expresa Ernesto Muñoz, curador independiente, crítico de Arte de la Universidad de Chile de la venezolana Naná Hernández, a quien se conoce también como María Alejandra Hernández Matheus, nacida en Maracaibo, estado Zulia, y residenciada actualmente en España.

La nueva propuesta es una declaración de intenciones ya que se presenta con un despliegue de solidez visual y precisión tan exacta que la tinta china y el gouache adquieren una intensidad estética que emociona.
Esta es su primera exposición individual en Mallorca, lo que marca un hito en su proyección internacional y representa una oportunidad para acercar su trabajo al contexto artístico español, consolidando una trayectoria sostenida en la disciplina, la experimentación y la construcción de un imaginario propio.
La exposición
En el dibujo que nos presenta Naná Hernández encontramos un ejercicio de rigor y simbolismo; una arquitectura de detalles minuciosos que no solo se observa, sino que se habita, exigiendo del espectador una observación pausada ante su propuesta.
La artista venezolana que trabaja básicamente con tinta china, aborda ahora una nueva tarea, la de orfebre. En esta etapa, Nana Hernández expone una línea de joyería. La creadora traslada su lenguaje hacia objetos. Los dijes funcionan como piezas que amplían su práctica. En estas joyas convergen materialidad, gesto y concepto. De esta manera, la relación entre obra y espectador, quien porta la pieza, se hace más estrecha, situando su trabajo en la cotidianidad.
Eterna búsqueda
Al dar este nuevo paso, la obra de Hernández hace de sus experiencias anteriores una referencia para dirigirse ahora al volumen. Pareciera que busca en lo escultórico y en lo arquitectónico otro camino. En sus composiciones, donde predominan el blanco y negro con sutiles intervenciones de color, lo ornamental y lo simbólico se entrelazan, generando múltiples niveles de lectura.
Esta primera exposición individual en Mallorca marca un hito en su proyección internacional y representa una oportunidad para acercar su trabajo al público europeo. De esta manera, su evolución se evidencia en la práctica diaria, donde ensaya con distintos materiales para crear así una iconografía personal, que hace referencia a su disciplina.
Esta nueva colección de Naná Hernández se inaugura el 15 de mayo de 2026 en Mallorca Artmadams, Palma de Mallorca.


