DEDICADO A: la traición tecnológica disfrazada de mascarada carnestolenda. Durante las dos últimas semanas me ha sido imposible escribir mi crónica porque el teclado de mi computadora se declaró en rebeldía y se ha negado a funcionar; pero para ser honesto, también ha influido la fecha atravesada de los carnavales. Mezcla playa con montaña, ciclismo con cerro, amigos con mesa, restaurantes con apetito y tendrás la aleación perfecta para que la máquina no se ponga en marcha. Pero aquí estamos de nuevo, con el ánimo renovado y con la mira puesta en los próximos meses de andanzas y experiencias que relatar. Hay un viaje previsto, como todos los años a latitudes del norte, cuando ya pase el crudo invierno, con varias escalas e itinerarios interesantes. Nos esperan buenos momentos. Pero hasta entonces seguimos en nuestra Caracas, que da para mucho.

¿Vieron lo rápido de este comienzo de año?. Parece que fue ayer cuando pasó lo que pasó y ya estamos comenzando la Cuaresma, vía a Semana Santa. En el camino el reencuentro con la actividad regular del 2026, mi cumpleaños y este larguísimo fin y comienzo de semana, con la gente desbordada en las playas, con varios encuentros de boxeo sin ring en diferentes ubicaciones de la geografía nacional. Pero vamos a lo nuestro.
En la última crónica reseñaba el filme Bienvenido Mister Marshall, para inspirar una idea acerca de nuestra situación actual; hoy merece la pena resaltar el filme “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” (Eternal Sunshine of the Spotless Mind). Una película del año 2004, dirigida por Michel Gondry y escrita por Charlie Kaufman. La historia trata sobre una pareja separada – Jim Carrey, Kate Winslet – que, mediante un proceso de borrado de memoria, se han borrado uno al otro y luego vuelven a conocerse. El título del filme proviene de un verso del poema Eloisa to Abelard (1717), de Alexander Pope. Tanto el poema como la película exploran la lucha dolorosa entre la memoria, la pasión intensa y el deseo de borrar los recuerdos dolorosos para alcanzar la tranquilidad espiritual. Un equilibrio difícil de conseguir. ¿Se puede alcanzar la paz mental borrando aquellos momentos que nos causan dolor? o mejor dicho ¿es posible borrarlos? O es mejor mantenerlos pero aprender a vivir con ellos. Dicen que la memoria es selectiva e incluso que modifica los recuerdos a conveniencia, construyendo una historia modificada, a veces idealizada porque nos hace sentir mejor. Pero hay experiencias imposibles de alterar porque el efecto sobre nosotros es tan poderoso que no hay manera de blanquear y mucho menos de olvidar. No todos hemos pasado por esas experiencias extremas aunque las hayamos vivido solidariamente, pero todos sabemos que aunque no se olvide, si reconforta que así como los afectados por esa desgracia vital no sean olvidados, tampoco lo sean los causantes de esa fatalidad: hay una responsabilidad que asumir por parte de quien es responsable. Aunque lleve tiempo e implique mucha paciencia y visión de futuro.

Mientras tanto no hemos dejado de pasear a pie y sobre ruedas. Dos largos paseos con mis amigos de Chacao Bike, en el que el nivel ha subido expònencialmente y las rutas nocturnas entre semana – originalmente para entrenar y mantener la fibra -, se han convertido en rutas en sí mismas, con puntos de llegada en Manzanares, allá arriba por el Caracas Racquet Club y en un lugar desconocido para mí hasta esa noche: los Balcones de Monterrey, más allá que más nunca de la Hacienda la Trinidad. La organización de la jefatura y la forma física de sus integrantes están a un nivel muy alto. En una de estas noches, al finalizar la ruta, nos reunimos en un garito de esos que abundan en Chacao que venden el Tobo de birra 12×10, para brindar por mi natalicio, profundamente agradecido a mis compañeros de Chacao Bike.
Una rodada infinita de tres horas con mi amigo Carlo y guía de Baruta y el Hatillo, por donde nos desplazamos en Bici eléctrica, que me sirve para conocer calles, atajos y caminos verdes, hacer el triple de kilómetros de lo que me permite mi bicicleta de tracción animal en el mismo tiempo y mantener conversaciones sobre temas variados durante el periplo. Con el grupo de Rueda Venezuela, cuyo líder también es una mujer que maneja el concepto de “Auctoritas”, tengo el placer de salir a pasear cuando me cuadran fechas y planes; son un grupo en el que se mezclan ciclistas consagrados, con galones y aficionados con mucha pasión, bien entrenados, pero en general un grupo con el listón muy alto. En estas semanas he podido salir siguiendo el Maratón de la CAF, desde el Parque de los Caobos hasta regresar al mismo punto, en algunas partes de la ruta por detrás de los corredores, en otras en vías paralelas. Caracas se convirtió ese día en una fiesta en la calle: marcas patrocinadoras con sus arcos inflables, orquestas improvisadas, grupos de estudiantes y vecinos animando a los atletas, cheerleaders con sus uniformes llamativos y sus pompones y miles de participantes con sus franelas de color según la longitud de su prueba y otros tantos que iban por libre, excelente organización, mucha policía controlando la marcha. En el camino coincidí con varios integrantes de Rueda Venezuela y Chacao Bike, pero el recorrido era muy disperso; al final terminamos un pequeño grupo en otro de esos chiringuitos de Chacao de 10×12 y chicharrón de cochino, celebrando por segunda vez mi cumpleaños, con la aceptable disculpa de la necesaria hidratación. La segunda ruta larga con la Rueda fue este domingo pasado de Carnaval, camino de la playa por la carretera vieja y !!! oh casualidad!!!, cuatro de los integrantes del grupo celebrabamos en esa semana y el plan era brindar por la salud de todos – nunca había tenido unas fiestas patronales durante una semana seguida -. Desde las 12 que llegamos a la playa hasta las 5 que salió el bus de vuelta a Caracas, fue un festejo sin interrupción. Por eso fue, que lunes y martes requirió de un descanso intensivo playa-montañero para recuperarse de tanto trajín.

Y contando que en el camino, el sábado 14 se festejó el Día del Amor y la Amistad, que a mi me sorprendió camino del Humboldt, subiendo por el Guardaparques de Chacaito, pero a medio camino recordé que tenía una cita para comprar algo en la Candelaria y en vez de seguir para las Antenas bajé por San Bernardino hasta el Centro, compré lo previsto y caminando hacia el metro me encuentro con un puesto de venta de flores y matas – lleno a esa hora de gente comprando ramos de los enamorados. Yo, sabiendo de la pasión de la propia por los helechos me he llevado uno de tamaño familiar, que pesaba lo suyo – pero hay que ver el efecto que tiene el famoso día sobre nuestro ánimo – desde Parque Carabobo hasta Chacao en el metro, lleno de público y luego desde la Francisco Miranda hasta mi casa. Ahí está luciendo en un rincón privilegiado.
Por supuesto que no han faltado los buenos momentos de mesa y mantel, en el hogar y en la calle. Tuvimos una cena – de ese ciclo que estamos organizando con la lista de amigos por pareja – con nuestros entrañables Gaby y Alessandro: Croqueta de Morcilla y Setas, Quenelle de Pollo con Polenta y Meloso de Ossobuco. Torta de Chocolate y otra de Miel con Nueces. Tremenda cena y mejor compañía, como dice mi amigo Ales, cena de familia. Almuerzo de cumpleaños entre nosotros en el Lai King de los Palos Grandes, en su restaurante de Dim Sum: en el espacio donde estaba un supermarket chino, los dueños del clásico de al lado, montaron el típico restaurant con decoración, mobiliario y ambiente oriental; lo único que desentona es el servicio de mesoneras, bien criollas, que imitan a los propietarios en su manera de hablar pero el estilo del local es el mismo con sus cestas de bambú rellenas de dumplings con camarones, cerdo, vegetales, pollo etc…….buena comida, cerveza muy fría y precios asequibles. Otro almuerzo en casa, cocina afrancesada con un Lomito al sartén con mantequilla negra, ajos confitados y Funghi porcini.

Aprovechando los días de Carnaval – qué gentío -, bajé con un amigo a la costa, a un puerto del que no puedo revelar su nombre porque si se hace popular, lo invaden, le arrebatan la autenticidad y lo echan a perder. Llegando nosotros y llegando el último bote de la mañana propiedad de Efrain – el único catire de origen alemán de la zona – que venía cargado de Aguja blanca y atún; ahí mismo limpian, descabezan, destripan y venden a los revendedores, negocian los precios y entregan después de que los inspectores midan y pesen los ejemplares para ver si cumplen las condiciones. Mi amigo Carlo, compañero de rutas con eléctrica, compró un par de buenos atunes y yo compartí con una señora una aguja blanca de 30 kilos, y tres kilos de huevas recién extraídas de aguja y atún. Cargamos las cavas y fuimos a desayunar un par de arepas de Camarones y Cazón en Margaret que a esa hora no estaba repleto de público. No es posible pasar el día sin probar esos lomos rosados de carne tan fresca y ya en casa almorzamos con un Carpaccio con Salsa cremosa de aguacate. Dejamos para el día siguiente otras dos piezas para preparar Lomo abrasado forrado de sésamo y unos Corazones de Alcachofas para completar el almuerzo. Pensando que un martes de Carnaval a hora temprana no debería haber mucho movimiento, nos fuimos en búsqueda de unas macetas que necesitábamos para trasplantar unas matas; ya se sabe que por la zona de Hoyo la Puerta, Cortada del Guayabo y alrededores, hay buenos y asequibles viveros – al contrario que por el Este de Caracas donde hay que entrar en los viveros con los brazos en alto -, y efectivamente los hay pero ese día estaban todos cerrados. Así que el plan de comprar y comer algó por allá como un cochino frito o un conejo salmorejo se fue al traste, no teniendo más remedio que acercarnos después a hora de almuerzo a la Unión, cerca de la Lagunita y comprobar que al lado del restaurante quedaba un vivero, nos hubiéramos ahorrado el viaje, pero mereció la pena subir hasta San Antonio, al menos para ver el paisaje. Nos regalamos una sopa de costilla y cachapa con queso tamaños king size, las macetas y un par de cactus, un día es un día y regresamos a Caracas para darnos otro pequeño capricho de helado de yogur griego con frambuesa que están vendiendo como novedad en Santorini. Qué más se puede pedir.

RECETA LOMITO AL SARTÉN CON FUNGHI PORCINI. INGREDIENTES: Lomito 600 gr. Ajo 6 dientes grandes. Tocineta en lonjas 200 gr. Funghi porcini secchi 50 gr. Vino blanco 1 vaso. Sal y pimienta. Cebollín 200 gr. Romero 1 ramo. Mantequilla 100 gr. Aceite de oliva 100 cc. PREPARACIÓN. Preparar los medallones de lomito con una brida envueltos en tocineta. Poner a hidratar en vino los funghi durante dos horas y reservar el vino blanco. Confitar los ajos en una mezcla de oliva y mantequilla durante varios minutos a fuego lento y reservar. En el mismo sartén, los funghi exprimidos sin líquido, saltear con el cebollín hasta dorar y el vino que evapore el alcohol. Reservar. Volver a poner mantequilla y oliva en la sartén y sellar los medallones, retirando la tocineta al finalizar. Añadir los funghi, el romero y los ajos y bañar todo el tiempo con la mantequilla hasta que esté a punto el lomito. Dejar reposar un minuto y servir. Necesario un buen pan para untar salsa incluido el sartén.
Hemos seguido asistiendo al Trasnocho para ver el resto de las nominadas al Oscar de este año. Marty Supreme, Rental family y Blue Moon, las tres excelentes. La primera y la última basadas en hechos reales de la vida de un jugador de ping pong y el compositor de la célebre canción Lorent Hart y la segunda – que es la que realmente me conmovió, protagonizada por Brendan Fraser en el papel de un actor americano en Japón, que es imperdible. No perderse el film corto The Singers, que también está nominado en su género. Inspirado en el cuento de Turgenev ”Los cantores rusos”, son 18 minutos que se desarrollan en un bar de marginados, de esos que frecuentaba Chales Bukowski, que conectan entre ellos a través de interpretar varias canciones. Los actores son talentos descubiertos en las redes sociales por el director Sam Davis, que interpretan a cantantes de la calle. Se puede ver en Netflix.
También asistimos a la sesión organizada por Espacio Anna Frank de la película “el Ministro de propaganda” sobre la relación de Joseph Goebbels y Hitler y su influencia en la política del régimen nacionalsocialista y especialmente la propaganda antisemita para preparar las mentes de los alemanes para el asesinato en masa de los judíos europeos. otro tipo de cine, histórico, impactante, demoledor acerca de la miseria del alma humana, si es que esos asesinos hubieran tenido alma y hubieran sido humanos.
Bueno, volveremos la próxima semana, cuando la normalidad regrese a Caracas. Esperemos que no haya más asonadas tecnológicas.


