DEDICADO ESPECIALMENTE: A los nuevos integrantes de SOGANOBO. Son 34 en total, repartidos por diversos puntos de la geografía mundial, americana de momento. Cinco en Los Ángeles, dos más en Iowa, otros cinco en Miami, dos en Jacksonville, catorce en Caracas (más los otros 24 antiguos socios), otro par en la Isla de Margarita y por ahora cuatro más en Nueva York. Finalizando Agosto sumamos la nada despreciable cifra de 68, a los que no conocemos de vista porque las fotografías de todos ellos son de la nuca – tal como estipulan las reglas de la sociedad -, aunque sí personalmente porque todos han participado de las grandes reuniones a lo largo de estos años. Por cierto, en diciembre de este año 25, se cumplirán las “Bodas de Plata” de esta congregación y tendremos que celebrarlo como ordenan los preceptos inspirados en la Abadía de Theleme de Gargantúa y Pantagruel. Por ahora, tenemos cinco pequeños cónclaves en nuestro álbum de actos gastronómicos, actos de calentamiento previo, de los cuales dos fueron reseñados en la crónica anterior y los tres que vamos a incluir en esta semana. Verán fotos, como siempre, al final del artículo.

Tendremos otra cena de sociedad este fin de semana – en las fechas que nos dejan libres los eventos de Zona Privada – y nos estamos preparando para el próximo viernes con la Gala del Grupo de Amigos Viscerales – una facción disidente dentro de SOGANOBO -, que incluirá en en el Menú platos como Callos a la Bizkaina, a la Madrileña, Trippa a la Parmigiana, Rabo de res con Salsa de Vino y Naranja, Lengua Eloisa en Salsa Rubia, Riñones al Grill con Majado Cordobés y Sesos en Salsa de Mantequilla Negra. No estaba confirmada la asistencia de los cerebros de res, a la fiesta de las ollas, pero finalmente este martes se consiguieron en el Mercado de Quinta Crespo junto a unas espléndidas Mollejas que reservaremos para otra ocasión; para llevar a buen término la misión en lugares tan procelosos como el mercado y alrededores, fui invitado por mi buen amigo y socio de la sociedad, el Doctor Heiber, a desayunar una contundente arepa de chicharrón con guayanés y chicharrón redundante que me permitió no volver a ingerir bocado hasta la hora de la cena. El lugar de cuyo nombre no puedo acordarme porque creo que no tiene está en la paralela a la Baralt, Sur Cuatro con la Oeste 18, justo enfrente de las tiendas de “Artículos religiosos y santería en general” y es atendido por madre, padre e hijo de origen madeirense, acento portugués pero humor criollo y unas arepas y empanadas de primera calidad.
ZONA PRIVADA está en la fase de planear sus Cenas Temáticas – esta vez con el plus de maridaje de vinos, presentados por una Sommelier reconocida -, Cursos de Cocina, Productos envasados, Comida para llevar fin de semana, Delivery bajo pedido, PLato especial del Día y el trabajo regular de los Eventos Privados. Recuerdo que vamos a tener – en alianza con SOGANOBO y sus amigos, Cine Foros con Cena y también la posibilidad de realizar celebraciones o reuniones en un espacio designado con todos los elementos necesarios. Iremos anunciando eventos y fechas.
En los momentos que nos deja libres nuestra actividad laboral o societaria, ya saben que nos dedicamos a varias tareas libertinas, entre ellas el cine. Lo último que exhiben las pantallas, que se merece un comentario, es el filme de Celine Song, Materialist – la misma directora de Past Lives y traducido a la ligera como siempre por aquí como Amores materiales -. Puede parecer una comedia romántica – chico busca chica – pero la película plantea también otras cosas más. En el Nueva York de hoy, Dakota Johnson interpreta a Lucy, una casamentera que busca pareja para sus clientes y sin darse cuenta, se encuentra entre la espada de un actor guapo aunque limpio, pero sinceramente amoroso y la pared de un galán con mucho billete, caballeroso pero fríamente calculador con sus afectos. El final es predecible pero hay detalles que nos hacen pensar más allá de la superficie de la historia. Dejo al criterio de cada quien este punto pero a mí en lo particular me deja espacio para una reflexión que tiene que ver con la búsqueda de un complemento de vida en nuestra ciudad, a diferencia de como parece ser en Nueva York, a no ser que estés dentro del círculo de la comunidad judía en ambas ciudades porque de ser así, no te hará falta el oficio de una casamentera, ya que los amigos y familia suplirán de sobra esa función. Exactamente como sucede en Caracas, los amigos más cercanos y la familia estarán pendientes de cuadrar encuentros e invitaciones para que coincidan los dos candidatos al match, en el caso de que sean divorciados, viudos o solteros; apoyándose en el principio universal de “no es bueno que el hombre esté solo», ni la mujer tampoco añadiría yo, no es necesario acudir a una consejera, intermediaria o como se quiera llamar para conseguir novio-a. – En las comunidades judías askenazis de Europa del Este, ese oficio era bien conocido para organizar matrimonios, porque conectaban hijos e hijas de personas conocidas en sus pequeñas comunidades, basándose en criterios como reputación de la familia, el nivel económico o académico de los otros y la belleza física, para evaluar la herencia genética.
Esto de la función de la casamentera, que básicamente aconseja, me suena parecido a la del Influyente (más conocido como Influencer), profesión que no se estudia en ningún sitio en concreto – a no ser que esté equivocado no hay una Facultad de Influencia -. Una asesora sugiere de forma personalizada y el influyente lo hace en forma masiva a través de las redes sociales; una recibe el pago de la persona asesorada y el otro ingresa por el pago de las marcas o servicios promocionados a través de sus publicaciones, stories, videos o cualquier otro contenido. Esta palabra me recuerda también a otros protagonistas del mundo cibernético moderno, los Creadores de Contenido, que a pesar de que se parecen a los influyentes, tienen sus diferencias, específicamente en el enfoque – unos usan su influencia para promover productos e inspiran en la decisión de compra de sus adeptos; los otros crean contenido de calidad y original – esto se supone nada más – para informar, educar o inspirar a su audiencia, pero con el mismo ánimo de lucro que los primeros.

Ahora, en cuanto a los influyentes y sus acólitos, en esa ecuación sólo les tenemos presentes a ellos pero ¿qué pasa con los influenciados, que son anónimos y son los que con su devoción consiguen engordar la lista que valora la marca para otorgar valor monetario al influyente?. Y qué pasa con los que reciben el contenido de los creadores, que pudiéramos llamar los continentes – haciendo una analogía entre líquido y botella, simple pero válida – que no reciben nada de los beneficios obtenidos por creadores ni siquiera en un sorteo, ya que son necesarios colaboradores del éxito de los primeros. Ambos adláteres, continente e influenciado sólo aparecen en una cifra en letra muy pequeña en la pantalla de las redes sociales, pero sin cara ni nombre. Ya debe ser hora de reivindicar el derecho a su ración de la torta o al menos el reconocimiento público de su labor anónima pero fundamental en este negocio.
Debido a la dedicación de los antes mencionados, es que sigue engordando la lista de establecimientos que se dedican a la noble tarea de alimentar a los caraqueños; ya que se han ido haciendo circuitos por calles, barrios o urbanizaciones, así que vamos a mencionar los que están ubicados – por ahora porque mañana cambia el censo entre los nuevos y los que van quebrando – en la Calle Elice de Chacao y alrededores, la que sube del metro y llega hasta el Centro San Ignacio: una serie de locales que tienen en común buena calidad y muy buen precio: comenzamos con Automercado Luz, que abrió una especie de feria donde se puede consumir un poco de todo, desayunos, pizzas, sandwiches y lo mejor, pollo asado, Ocachindy Gourmet menús del día, Cachapas del Este no se necesita decir que venden, Todo Carnes con pizzas, pepitos y burgers ricos y baratos, Son Arepas con sus arepas sofisticadas mejorables, Donde Habibi con Shawarmas estilizados mejorables también, La Cotorra con sus empanadas, sándwiches y sopas, Poyoyo otro más de pollo asado muy aceptable y KFC en la bomba de la Blandín con servicio a los carros en la parte trasera del negocio. En la calle paralela al lado del mercado viejo, abren este miércoles Sull´Altra Strada con comida rápida italiana – que pertenece a Trattoria Francesca de Bello Monte, no perderse el sándwich de albóndigas – y en pocos días el segundo local de Madre, en la acera de enfrente porque el local original se les quedó pequeño. Se va a beneficiar mucho esta explosión de restaurantes con la apertura del nuevo estacionamiento en el área del Mercado Viejo, que estuvo durante años desaprovechado y que a partir de ahora va a ayudar mucho a usuarios de todo tipo de servicios en Chacao. Esta recuperación funcional es también estética y sobre todo sanitaria, esperando que se extienda esta mejoría a los locales que están dentro del mercado, al menos para poder equipararse a los del nuevo.
Este sábado aproveché una mañana libre para rodar en bicicleta en solitario porque no conseguí compañeros; me fui hacia el centro cruzando por la parte alta del Country, luego pasando por la Campiña para salir a la Chiquinquirá, Andrés Bello. Después de pasar por delante de la Hermandad Gallega comienza el mercado al aire libre, camiones y buhoneros en las aceras hasta llegar al Guaicaipuro, el mercado de verdad. Quien no haya ido hace tiempo y decida ir, verá que en la planta que queda al nivel de la avenida, los negocios siguen siendo los mismos, mejor acondicionados pero con su viejo estilo; a destacar el que vende todo tipo de masas, granos, frutos secos, el que vende todo tipo de vegetales y frutas al estilo de Chacao y la venta de empanadas y jugos, donde se puede consumir el super jugo tres en uno, con ojo de buey. En el piso inferior siguen los mismos negocios de siempre, bien instalados y abastecidos, combinando ropa y accesorios con charcuterías, fruterías y varios locales de desayuno y almuerzo. Bien, siguiendo la ruta llego hasta el centro cruzando bajo el elevado de la Volmer, por la esquina del Sambil la Candelaria, luego sigo la ciclovía de toda la Bolívar hasta el Silencio y subo al Calvario. No me detengo sino cinco minutos para tomar agua y seguir regresar por la misma vía hasta los Museos, Parque Los Caobos, Libertador, Principal del Country y a casa por arriba del Pedregal. Un rico almuerzo invitados en casa de los amigos Bramanti, consistente en un aperitivo de Mostarda de frutas, bien picante combinada perfectamente con Pecorino, un Carpaccio mezcla de Pulpo y Róbalo y una Trippa alla Parmigiana sobre Polenta. El miércoles de esa misma semana también fuimos invitados en casa de los Zanetti, vecinos a un par de cuadras, a una exquisita cena con Ensalada de Tortellini hechos con Bresaola rellena, Raviolone de Zucca con Filetto y Fettuccini con Ragú de pato con reducción de vino tinto, y además con el maridaje de vinos a cargo de Amaya, la anfitriona. Semana de comida italiana, cada cual más deliciosa. Aparte, en Zona Privada pudimos degustar Envuelto de Filo con Morcilla y cebolla caramelizada y Polenta con Ossobucco, Salsa de vino y paté.

El domingo, para amortiguar la ingesta, decido salir un par de horas, también en solitario y bajo por el Bosque, pensando en ir hasta los Próceres porque me cité con un amigo ciclista para tomar un café por la zona. Pero para un disoluto gastronómico como yo, es imposible pasar por el Mercado del Pescado y no detenerse para echar un vistazo, cinco minutos nada más. Falso de toda falsedad, no había casi gente y me puse a curiosear las cavas, veo unos carites, pregunto por el precio, levanto una tapa y veo un solo mero como de seis kilos, pregunto y me dicen que es el último, que la persona que lo encargó no vino, pregunto cuanto cuesta considerando que es el último, que si me hace un precio me lo llevo, todo esto pensando en que no debería estar ahí porque yo había salido a rodar con destino a los Ilustres y encontrarme con mi amigo y cuanto es, de acuerdo le quitas la escama, sacas dos lomos con la piel y el resto aparte para hacer una buena sopa, me veo pagando y recogiendo el pescado, menos mal que siempre llevo una mochila plegada, entra justo el animal despiezado y por supuesto, es imposible rodar en bicicleta dos horas con un mero de seis kilos a la espalda, así que vuelta para la casa, corta en churrascos, pon a hervir cabeza y espina, empaqueta y guarda en el congelador y cuando quieres darte cuenta ya es hora de bañarse y seguir con el plan que era ir al mediodía a la Galería de Arte nacional, la GAN. Total que embarqué al amigo y me quedé sin rodar, hay que evitar las zonas peligrosas como mercados y alrededores porque pasan cosas como esta.
Salimos para la GAN hacia el mediodía, llegamos al estacionamiento que queda bajando por la calle lateral – donde salen los buses al aeropuerto – que da a la Lecuna. Entramos y nos dirigimos a una parte del estacionamiento subterráneo que están remodelando. Hay que subir dos pisos para llegar a la entrada que queda al nivel de la nueva plaza de la Juventud, entramos y en una especie de plazoleta interna han instalado un café muy agradable antes de pasar a las salas de exposición. La primera planta expone los cuadros de Tito Salas, Bolívar y los Próceres en gran formato, al igual que las obras de Michelena, Miranda y Charlotte Corday la asesina de Marat. Luego hay salas donde se exhibe arte venezolano, artesanía, instrumentos musicales, fotografía e iconografía popular.

En el piso superior se presenta una exposición de unos setenta artistas jóvenes con interesantes propuestas de pintura, escultura, instalaciones, tejidos etc…..una exposición de un artista maracucho, Joan Galué, grandes formatos de una obra extensa muy surrealista, onírica, con gran colorido, muy curiosa y donde se aprecia que hay mucho trabajo. Al margen de lo expuesto, el edificio de la GAN es un espectáculo así como el entorno, porque cuando sales a la plaza te ves rodeado de ese universo que es el complejo de Parque Central, el Museo de los Niños, el Museo de Arte Contemporáneo, Hotel Alba, Teresa Carreño…….Da nostalgia recordar cuando íbamos a pasar un domingo entre el Ateneo, el Hilton, y luego almorzar en la Candelaria y ver un partido de fútbol en cualquiera de los templos de entonces, el Basque, la Cita, el Bermeo……Pero eso ya pasó, estuvo muy bien disfrutarlo, ahora vivimos la realidad que nos toca – que no está nada mal si sabes surfearla -. Nos regresamos a Chacao, después de gozar de la GAN y de repente me encapricho de ir a comer un ceviche a Sarria en Ceviche Verano, pero no es posible estacionar porque no hay puesto y ni el parquero oficial ni el oficioso, el señor del sombrero oriental, tienen donde ubicar el carro, tampoco el que atiende a los clientes del negocio de la Sopa; de tal manera que me olvido del capricho del ceviche y me paso al de un pollo asado y entonces quiero probar el de Luz en Chacao pero antes compramos un pan de carbón en la Rosita, el mejor de los que ofrece, crujiente en la concha y esponjoso en esa miga negra. Vamos para la casa y nos damos banquete con pollo, pan y whisky, ideal para descansar después en una tarde de domingo.

PERSONAJES PECULIARES: VIGILANTES PRIVADOS. Los clásicos guachimanes de toda la vida, pero la especie ha evolucionado aunque siguen manteniendo el mismo uniforme, generalmente azul con el distintivo particular de cada empresa. El cambio fundamental estriba en la evolución de la mano que ha creado un nuevo apéndice, el teléfono celular con el que pueden estar en una barrera de un estacionamiento, la puerta de un hotel, la entrada de un automercado, la recepción de una clínica durante horas sin perder de vista el dispositivo. De hecho, cuando te hablan nunca te miran a la cara porque la pantalla les atrae de tal manera que no pueden despegarse de ella. Por comentar unas breves anécdotas, hace unos días en el nuevo Río de los Palos Grandes, en la salida del local a la calle principal, unos motorizados van en dirección prohibida y a toda velocidad; le digo al vigilante que no me ve porque está pendiente de su novia digital y me responde que no pasa nada que es la policía la que debe intervenir. En el Río de la Blandín en la Castellana, cuando voy a entrar, el tipo que está en esos puestos creados de vigilantes que comprueban la compra y el ticket para ver si llevas algo más de lo cancelado, me dice – mirando su celular y a mí de reojo – que me quite el casco antes de entrar y para no perder el tiempo porque voy con prisa, me lo quito, lo cuelgo de la mochila y me pongo mi gorra. Compro lo que iba a comprar y al salir tengo que pasar delante de su atril, y de paso que le muestro la mercancía y el ticket – al que le pone el sello sin ni siquiera comprobar porque en ese momento está escuchando un voice que dice que le transfiera real para comprar no sé qué – le digo que por qué manda quitar el casco, que eso era una medida que se tomaba en los bancos con los motorizados cuando todavía se atracaban bancos; me sigue hablando sin mirarme a la cara mientras responde a la tipa que le reclama la transferencia y me dice que son órdenes. Le pregunto de quien y me dice que del dueño, le digo que le informe al dueño de que esa medida no tiene sentido hoy día y me responde que se lo diga yo, llame usted al dueño, no está, entonces?. Lo más simpático me sucedió en Láser en la Torre de Chacaíto; la primera vez que fui, como yo suelo caminar o rodar si voy a hacer una diligencia cuando no tengo que cargar nada, siempre llego a los sitios con pantalón corto. Entonces como no estaba avisado, el vigilante no me dejó entrar en el edificio. A partir de ese día, siempre que salgo cargo en la mochila un largo liviano doblado y cuando cualquier guachimán con autoridad me dice usted no puede entrar, le digo un momentico y saco de la mochila el pantalón largo, la mayoría como están con su distracción se sorprenden al ver que vengo preparado para evitar lo que más le gusta a un vigilante: devolverte sin que puedas hacer la gestión. La última, ayer en el Consulado de España en la Plaza de la Castellana; recibe la cola de gente un cuidador que pregunta por la gestión que vas a realizar y te orienta a una de las varias colas. Me pregunta y le respondo que voy a renovar Licencia y DNI español, la primera respuesta eso no se hace aquí solo en España, le digo que tengo viviendo 45 años en Venezuela y que he renovado varias veces mis documentos en este mismo consulado, llama por radio al piso siete y consulta con otro uniformado que le dice que eso no se hace aquí, le muestro la página del consulado donde indican los requisitos que hay que presentar después de pedir una cita, se convence y le llama de nuevo al otro ignorante para decirle que se informe bien porque el señor – que soy yo – le está mostrando que sí se pueden gestionar esos documentos. Desconozco si el que estaba en el siete tenía el celular prendido – que luego llamó para confirmar que sí porque había hablado con un funcionario del consulado -, pero el que estaba abajo sí, en la mano izquierda, en la derecha una carpeta y en el cinturón la radio que para poder sacar no tuvo más remedio que guardar el teléfono en otro bolsillo. Total, que estas cosas no sólo suceden por el abuso de uso del celular, también contribuye el nivel neuronal de los protagonistas, aparentemente elegidos para el cargo si cumplen con dichas características.

RECETA. TRIPPA PARMEGIANA CON POLENTA. RECETA DE ROSELLA OSTILLA. INGREDIENTES. Cebolla 200 gr. Panza 1.5 kg, Pasta tomate 220 gr, Caldo De carne 200 gr. Parmesano 100 gr. Aceite de oliva. Sal y pimienta negra, 2 hojas de laurel. PREPARACIÓN: Sofreír la cebolla lentamente y añadir después la panza cortada en tiras finas (después de hervir y ablandar). Luego la pasta de tomate y el caldo de carne, más el laurel y dejar que tome sabor durante dos horas a fuego lento, teniendo siempre reserva de caldo para que no quede seca la mezcla. Al final agregar el parmesano y servir bien caliente sobre la polenta.
Para la Polenta, 300 gr de polenta, poner a hervir a fuego lento con caldo de carne hasta que quede una masa con textura de puré, sal y pimienta al punto. Pura receta de la Nonna….. deliciosa.
RECETA. FETUCCINI CON RAGÚ DE PATO CON REDUCCIÓN DE VINO TINTO RECETA DE ROBERTO ZANETTI. Fetuccini hechos a mano con receta personal. Para el ragú, hay que despiezar el pato, sacarle la grasa por un lado para confitar consigo misma, después secarla al horno hasta que dore como un chicharrón y reservar grasa y piel crujiente aparte. Por otro lado limpiar la carne y cortarla finamente, colocando en un caldero con cebolla, ajo, un poco de la grasa para que se vaya guisando a fuego lento durante varias horas con el vino reducido previamente. No puedo apuntar los aliños porque son secreto de familia pero eso queda al gusto de quien vaya a cocinar. Si lo deja un día reposando para que tome fuerza, mejor. En el momento de comer, hervir la pasta casera al dente, muy al dente, y mezclar con el ragú, su queso parmesano al punto y darse un gustazo con este plato increíble, digno de un premio.


