CRÓNICAS DE CARACAS ABRIL 25 CAP 3

Josu Iza

Cuando esta crónica salga a la luz, el lunes 28, estaremos de viaje rumbo a Madrid, camino de Italia, a donde llegaremos al día siguiente. Tendremos la oportunidad de escribir otros relatos de nuestras andanzas por aquellos lares que haremos llegar puntualmente a la redacción. Pero mientras tanto estamos aquí, aunque ya con la mente y el equipaje listos para el despegue. 

PASIÓN VIVIENTE

Después del parón de diez días, regresamos a nuestras crónicas caraqueñas;  parece que fue ayer cuando todavía estábamos celebrando el final de año en Margarita, pero he aquí que ya estamos viviendo en pleno año 25. Pasaron los Carnavales, con sus aglomeraciones playeras, sus carrozas, sus reinas de las fiestas y desfiles y sin darnos cuenta estamos en el mes de abril – primavera en el norte, invierno en el sur, fin de la época seca en el trópico -, mes de la Pascua, judía o cristiana y semana larga de asueto para la ciudadanía, gracias a la celebración de la Semana Santa, festividad religiosa y pagana al mismo tiempo, que lo mismo caminan los penitentes con la cruz a cuestas que vacían cajas de cervezas los playeros. 

No, no piensen que es sólo aquí en nuestro país; no vayan a creer que sólo en Venezuela la gente vive esa dualidad espíritu-terrenal – si es que sirve el término -,. En los países considerados más cristiano- creyentes,  la devoción se combina con la vocación, la virtud con el pecado, el recogimiento con la fiesta, la abstinencia con la gula. Más adelante haremos una breve descripción de algunos de estos países y sus celebraciones.

Yo en particular, prefiero pasar estos días alejado del mundanal ruido que se produce en los lugares de concentración festiva: Margarita, La Guaira, la costa en general. Caracas, al quedar desprovisto de población – incluidos motorizados que parecen esfumarse de la ciudad, me dicen que está todos en la playa -, se hace más amable, hasta los pocos conductores parecen transformarse en personas agradables, respetan los cruces y los semáforos – debe ser porque les invade el espíritu pascual -, nadie te insulta; los restaurantes, cines y teatros tienen público pero sin abarrotar, el clima ha sido amigable y se puede hacer deporte cómodamente – salvo ir al Ávila porque es de los pocos sitios que rebosan visitantes -,. Al mismo tiempo, aquellos que combinan contemplación con festejo, pueden asistir a las procesiones, misas y demás liturgias de Semana Santa que ofrecen las diferentes parroquias de Caracas. En fin, todos contentos, los que deciden quedarse en la capital y los que piensan en tostarse en la playa, rebozados con arena y crema solar e hidratados con bebidas refrescantes y espirituosas. Elixires estos, de los que tampoco se privan los que determinan pasar diez días en el asfalto. Lo cortés no quita lo valiente. 

DULCES SEMANA SANTA

El grupo de ciclismo Chacao Bike, con el que tengo el honor de pasear habitualmente, organizó varias rutas en estos días; no pude asistir a todas, como la de la Luna Llena bajando a la Guaira, pero sí me apunté a la rodada nocturna hasta el Solar del Hatillo – cómo se agradece la ausencia de hora pico en el tráfico cuando la gente regresa apurada y estresada a su casa en esa zona del Cafetal -, y también a la ruta del Viernes Santo, organizada por la Alcaldía de Chacao, que consistió en visitar siete templos de la zona: San Antonio María Claret, Preciosísima Sangre de Santa Eduvigis, San Juan Bosco, Nuestra Señora del Carmen de Campo Alegre, Inmaculado Corazón de María de El Rosal, El Buen Pastor de Bello Campo y San José de Chacao. El  Domingo de Ramos, rodé en solitario por varias iglesias a las que acuden los fieles para que les bendigan las ramas y cruces de palma – me gusta ir a la Chiquinquirá, La Candelaria y  Chacao que celebra misa en la plaza del pueblo. Este año, salí  en bicicleta temprano en la mañana y me encontré por sorpresa en la esquina de la Avenida Mohedano, una instalación con varias personas de la Alcaldía que esperaban la bajada de los Palmeros del Ávila – tradición anual -, con frutas y bebidas refrescantes y también con un espectáculo que no había visto nunca: los Sampedros de Guatire, un grupo cantando parranda, disfrazados con su levita, sombrero de chistera, pañuelos de color amarillo y rojo, alpargatas y todos con las caras pintadas de negro, incluso los que eran originales, un señor disfrazado de señora robusta y dos niños ataviados como arlequines que bailaban junto a la señora al compás de la música. En la Plaza de Chacao, donde se celebraba una misa de bendición al aire libre, recogí unas hojas de palma de las que regalan a los viandantes – con las que más tarde en mi casa voy a tejer una cruz, como hago todos los años -, que guardan una cola ordenada desde la Francisco Miranda hasta la iglesia. Con eso llegamos al final de la temporada, faltando sólo el lunes para rematar la Pascua, con sus huevos incluidos. 

CHACAO BIKE

Pero como anunciamos antes, vamos a dar un breve recorrido por algunos de los países más católicos de Europa para ver cómo celebran estas fiestas. 

En Irlanda, católico por excelencia, la temporada de Pascua es una de las fechas más importantes dentro del calendario cristiano, marcándose el fin de la Cuaresma con un banquete que incluye  cordero, ternera y pollo, junto al Iris Stew,  un plato popular de carne en conserva con repollo y papas harinosas. Es al mismo tiempo una celebración solidaria porque los granjeros comparten la carne de buey o cordero con sus vecinos o con aquellos menos afortunados y también se ofrecen papas asadas a los mendigos que toquen en las  puertas de las casas. Los huevos se tiñen al hervirlos con líquenes y plantas y las conchas coloreadas se guardan para decorar el arbusto de mayo. Los niños recogen huevos y papas para un festín que cocinan en una hoguera al aire libre e incluye pan con mantequilla, tortas dulces y leche fresca; los infantes se divierten el Domingo de Pascua con un juego que consiste  en hacer rodar huevos cocidos colina abajo – tal como hacen con los quesos en Gloucester, Inglaterra – detrás de los que corren los niños, que terminan rodando más que los huevos.  Los postres irlandeses típicos son los Hot Cross Buns – panes de cruz caliente – y los Simnel Cake – pastel de frutas secas y nueces, con una capa de mazapán en el medio -. 

SAETAS

En Italia, la tradición de regalar huevos se asocia con la celebración, pero su origen no es exclusivamente italiano. De hecho, la costumbre de intercambiar huevos como símbolo de renovación y vuelta  a la vida se remonta a la antigüedad, y parece que se practicaba en  Egipto, Grecia y China después de atravesar una mala situación. Durante la Edad Media, la iglesia que tenía que intervenir en todo,  prohibió su consumo durante la Cuaresma – de Miércoles de Ceniza a Jueves santo – a pesar de que era costumbre regalar huevos a los familiares y amigos; pero para conservarlos, se cocinaban, se cubrían con una capa de cera y se decoraban.  Estos huevos decorados se regalaban el Domingo Santo, el día en que la Iglesia permitía su consumo de nuevo. Del siglo XI al XVIII se mantuvo la absurda prohibición, pero la tradición del regalo permanece hasta nuestros días. Al comienzo del siglo XIX aparecieron los primeros huevos de chocolate en Italia, los cuales incluían sorpresas en su interior y actualmente, la costumbre de regalar huevos durante este periodo está directamente ligada a la fiesta de la primavera y de la fecundidad. Aquí la Semana Santa es una festividad muy arraigada, especialmente en el sur donde se celebra en 112 pueblos y ciudades, 83 de ellas en Sicilia; incluyen procesiones, decoraciones florales, representaciones de la Pasión, y en concreto en la capital, se realiza el Vía Crucis, recreando el camino que siguió Jesús cargando la cruz hasta el Gólgota. También es tradicional visitar las siete iglesias, tal como hacemos aquí en Caracas y son muy populares algunos dulces pascuales como la Colomba Pasquale, la Pastiera de la Campania, las Scarcella en la Apulia o la Cuddura de la Sicilia.

Otro país creyente hasta la médula, Polonia, donde a diferencia de España o Italia, los Jueves y Viernes Santos, son días laborables y el comercio permanece abierto; en cambio Domingo y Lunes son festivos y los negocios pueden cerrar. Los platos que son más comunes se conocen como Mazurek – pastel dulce – Biala Kielbasa – salchicha blanca-, Zurek – sopa agria de centeno picante – y Czarnych – huevos duros con rábano picante -,  pero a los polacos también les gusta decorar y comer los huevos con unos intrincados diseños, utilizando cera que se exhiben en la mesa de Pascua o se regalan. Las procesiones son especialmente destacadas en el Domingo de Ramos, cuando las personas creyentes,  que son todas en Polonia, se dirigen a las iglesias con palmas hechas a mano, a veces muy largas. En algunos lugares se organizan concursos para la palma más grande, las adornan con flores y hierbas secas  y además se cree que traen buena suerte a los hogares. 

POLONIA

En Alemania al igual que en muchos de los países del norte de Europa es muy celebrada la costumbre de los Huevos de Pascua de chocolate. No confundir con otra tradición germánica – huevos con fuegos -que es la de encender los Fuegos de Pascua (en alemán: Osterfeuer) al atardecer durante la puesta del sol del Sábado Santo. Cada estado federal cuenta con sus propias normas y regulaciones respecto a la autorización y manejo de los Osterfeuer. En años recientes, los Osterfeuer han crecido en tamaño y  se pueden encontrar alrededor, puestos de comida que ofrecen, por ejemplo, -. algunos de los platos populares de Semana Santa son el Kartoffelpuffer – tortitas de papa -, la Osterwurst – salchicha de cerdo asada -, Rouladen – filetes enrollados con tocineta, mostaza y pickles en panecillos – y Osterbraten – asado de carne con vegetales y especias,  que acompañan con cerveza, vino y refrescos. En las semanas previas a la Pascua, se vende un pan típico conocido como Osterbrot, que se elabora con masa de levadura, pasas y almendra fileteada. Por lo general, se corta en rodajas y se unta con mantequilla y se come en el desayuno o durante la merienda, conocida en alemán como Kaffee und Kuchen – café y pastel -, el Osterlamm – un bizcocho en forma de cordero pascual – y la Osterzopf – un pan de trenza de pasas y almendras -.

 En España – donde la Semana Santa es algo especial, las procesiones son un espectáculo al que se suman la ciudadanía espectadora, pero en particular las Cofradías o Hermandades.  Son grupos de devotos que celebran todo el año sus reuniones, se entrenan en el toque de la Marcha Procesional con tambores y trompetas y cada una de ellas tiene uno o más Pasos. Así se denominan las plataformas que cargan los Costaleros donde van las imágenes veneradas , que acompañan los Cofrades – miembros que se visten con túnicas y capirotes, esos gorros puntiagudos con máscara que usaba la Inquisición para marcar y humillar al pecador -, que se distinguen de otras cofradías por el color de su atavío. El negro simboliza el luto y el duelo, el morado representa la penitencia y la vigilia, el rojo está asociado con la sangre de Cristo y el verde con la esperanza y la paz. Si alguna vez viajan a España en estas fechas y acuden a las procesiones de Zamora, Valladolid, Sevilla, Madrid, Valencia y Málaga – en la que desfilan con el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, los soldados de élite del Cuerpo de la Legión, toda una representación religiosa, pero también artística y militar -.  serán testigos de unas representaciones multitudinarias, donde las ceremonias son exhibiciones de  luz, sonido, canto y devoción desbordada. No hay nada comparable en el mundo, a excepción de las Pasiones Vivientes que se celebran en algunos lugares de España como Valmaseda, Covarrubias, Chinchón, Medina del Campo…….Estas pasiones, son obras de teatro en vivo en la calle que recrean  de todos los episodios desde  la última cena, pasando por la oración en el Huerto de los Olivos, el ahorcamiento de Judas, el juicio de Pilatos, el Vía Crucis con las tres caídas, finalizando con la Crucifixión, descenso y traslado al Santo Sepulcro.  

ESPAÑA

Una parte de la liturgia, no religiosa sino popular, es el canto de las Saetas, que tienen sus raíces en las coplillas franciscanas, que se cantaban para llamar a la penitencia. El flamenco ha tenido mucha influencia en la forma y el estilo de las saetas y se interpretan por lo general desde un balcón, al paso de las procesiones y duran unos minutos, mientras la música de las cofradías hace silencio para que se escuche al cantante. Un ejemplo de saeta muy conocida es la interpretada por Joan Manuel Serrat, con letra de Antonio Machado, que muchos conocerán, si son fans del cantante español, que dedicó todo ese álbum completo a las composiciones  del poeta andaluz. 

En España, al igual que  en el resto de los países anteriores, la gastronomía acompaña la Pascua. Es muy tradicional en el norte servir una especie de sopa de ajo, con sus trozos de pan duro en agua y con grandes cantidades de pimentón que hace recordar la carne, típico de la Semana Santa en Zamora. El potaje de vigilia, que es una variedad de potaje realizado con bacalao en salazón. El bacalao en salazón se puede decir que es el pescado protagonista en la Semana Santa en España, tiene su preparación en buñuelos, en croquetas y en tortillas, todos ellos son ejemplos de uso de este pescado. Otro plato típico de muchas regiones de España es el hornazo o panete, una empanada, para entendernos, rellena de cualquier producto cárnico. En Alicante mediterráneo, es muy popular el «Pa torrat» de Viernes Santo que consiste en pan tostado al horno en abundante aceite con ajos y  la tradicional Coca de Boquerón,una torta fina  con boquerón – anchoa fresca –  frito con cebolla. En cambio en Castilla es muy popular la preparación de las Patatas Viudas – papas con ajo, pimentón de la Vera y laurel, sin nada de carne ni pescado, por eso se les asigna dicho nombre, solas sin sabor -. En el terreno de la repostería de Semana Santa, son  muy populares en todo el territorio por estas fechas las famosas torrijas, elaboradas con pan y cuyas recetas difieren bastante de un lugar a otro, e incluso entre cocineros. Las torrijas se elaboran con  pan duro y se fríen tras remojar en leche con canela y azúcar, para ser servidas calientes. Las frutas de sartén son muy populares también en la repostería de esta época. «Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba y de todo se aficionaba. Primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de quien él tomara de bonísima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques – odre con vino – , y últimamente las frutas en sartén, si es que se podían llamar sartenes las tan orondas calderas», reza un pasaje de El Quijote. Estas son elaboraciones, habitualmente dulces, que se cocinan de manera popular a partir de masas harinosas que se fríen y que son una simbología clara de la cultura gastronómica de cada lugar. Churros, rosquillas, frisuelos, cristiones, floretas, buñuelos, orejas…que popularmente podemos englobar bajo el nombre de frutas de sartén. Los buñuelos son unas de las frutas de sartén más populares y con más historia. Los romanos ya daban buena cuenta de estas bolitas de masa fritas, mientras que los árabes, en su paso por la península, comenzaron a vender de manera ambulante estos bocados dulces recubiertos de miel. Las flores fritas o floretas, se trata de dulces típicos del centro de la península que habitualmente se elaboran  con ayuda de un molde que tiene como resultado este manjar tan vistoso y se suelen servir, o bien recubiertos de azúcar o bien recubiertos de miel. En cuanto a las rosquillas, se trata de una deliciosa masa elaborada con leche, anís, mantequilla, harina de trigo, levadura, huevos y azúcar, que una vez frita se reboza en azúcar. Una buena bomba calórica para disfrutar de la fruta (de sartén) como se merece. 

Y después de esta lista de viandas y postres, lo mejor es volver a la contemplación y abandonar la gula. Nos vemos la próxima semana desde la Bota……parafraseando el Vía Crucis, primera estación: Viaje y llegada a Roma con la elección del nuevo Papa. Fumata blanca. Amén hermanos.

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