Lo que todavía puede comenzar

Luis Vicente García

Llegó octubre y con él aparece una sensación particular. Miramos el calendario y pareciera que el año comienza a escaparse. Nueve meses quedaron atrás, diciembre empieza a aparecer en nuestras conversaciones y comenzamos a escuchar frases como “ya este año se acabó”, “eso lo dejamos para enero” o “el próximo año comienzo”. Pero todavía quedan tres meses, y tres meses pueden ser mucho tiempo cuando decidimos vivirlos con intención.

Quizá el problema esté en que hemos aprendido a mirar el año como si fuera una carrera. Enero representa el comienzo, junio la mitad y octubre parece anunciarnos que entramos en la recta final. Revisamos las metas que cumplimos, las que quedaron pendientes y aquellas que casi automáticamente comenzamos a trasladar hacia la próxima lista de propósitos. Sin embargo, la vida no funciona exactamente como un calendario. No necesitamos esperar al primero de enero para comenzar algo, ni existe una fecha a partir de la cual sea demasiado tarde para cambiar una decisión, recuperar un hábito, iniciar una conversación o retomar aquello que dejamos detenido.

Por eso, al comenzar este último trimestre, quizá podríamos cambiar la pregunta. En lugar de preguntarnos cuánto falta para que termine el año, podríamos preguntarnos qué todavía puede comenzar antes de que termine. La respuesta puede sorprendernos. Todavía podemos recuperar una relación que hemos descuidado, comenzar a cuidarnos un poco más, retomar algo que alguna vez disfrutamos, aprender algo nuevo, iniciar un proyecto o tener esa conversación que llevamos demasiado tiempo postergando.

No todo tiene que convertirse en una gran meta. A veces los cambios importantes comienzan con decisiones mucho más pequeñas: una llamada, una caminata, un libro abierto nuevamente, una conversación, un correo enviado, una hora reservada para nosotros o simplemente la decisión de dejar de decir “algún día”. Porque una de las trampas más silenciosas de la vida es creer que siempre habrá otro momento, otro lunes, otro mes, otro año. Probablemente lo habrá, pero también sabemos que las circunstancias cambian y nosotros cambiamos con ellas. Aquello que hoy podemos hacer quizá mañana resulte más difícil, y aquello que hoy podemos decir tal vez no deberíamos seguir postergándolo.

Esto no significa convertir los últimos meses del año en una carrera desesperada para recuperar todo lo que no hicimos durante los primeros nueve. Tampoco se trata de llenar octubre de nuevas metas y obligaciones. Se trata de algo diferente: vivir con mayor intención el tiempo que todavía tenemos por delante.

Han pasado nueve meses desde aquel enero en el que probablemente imaginamos cómo queríamos que fuera 2026. Algunas cosas salieron como esperábamos y otras no. Aparecieron oportunidades que no habíamos previsto, dificultades que tampoco estaban en nuestros planes y decisiones que fueron modificando nuestro camino. Y eso también es parte de vivir. No tenemos que llegar a octubre siendo exactamente la persona que imaginábamos en enero. Quizá hemos cambiado de opinión, algunas metas pueden haber dejado de tener sentido o descubrimos prioridades que entonces no podíamos anticipar. Revisar el rumbo no significa fracasar en el plan; significa reconocer que nosotros también evolucionamos.

Allí encuentro una conexión importante con la MOTITUD. Motitud no significa mantenernos motivados permanentemente ni avanzar todos los días a la misma velocidad. Es la combinación de nuestra motivación, nuestra actitud y nuestra mentalidad frente a aquello que vivimos. Y una mentalidad de crecimiento también sabe detenerse, revisar, aprender y modificar el rumbo cuando es necesario.

Por eso octubre puede ser un buen momento para preguntarnos no solamente qué metas nos faltan por alcanzar, sino qué merece realmente nuestra energía durante los próximos tres meses. Qué queremos cuidar, qué necesitamos terminar, qué deberíamos comenzar, qué conversación no queremos seguir postergando y qué necesitamos dejar atrás. No necesitamos responder todas esas preguntas hoy. Quizá sea suficiente con elegir una conversación, una decisión, un hábito, una relación o un proyecto suficientemente importante para poder decir: esto no quiero dejarlo para el próximo año.

Tres meses no tienen que cambiar toda nuestra vida para ser importantes. A veces basta con que cambien la dirección en la que estamos caminando. Una decisión tomada hoy puede modificar lo que ocurra mañana. Un hábito iniciado esta semana puede acompañarnos cuando comience enero. Una conversación puede transformar una relación. Una idea que comencemos a desarrollar ahora puede convertirse en uno de nuestros grandes proyectos del próximo año.

Octubre, entonces, no tiene por qué ser solamente el comienzo de la cuenta regresiva hacia diciembre. Puede ser también un nuevo punto de partida. Todavía quedan mañanas por disfrutar, personas por abrazar, conversaciones por tener, decisiones por tomar, cosas por aprender y momentos que aún no sabemos que se convertirán en recuerdos importantes.

Tal vez por eso la pregunta más importante al comenzar este último trimestre no sea qué nos faltó hacer este año, sino qué queremos hacer con el tiempo que todavía tenemos por delante. Porque mientras haya tiempo, también habrá posibilidades. Y todavía queda mucho que puede comenzar.

Deja una respuesta

Compartir este artículo:

Artículos Relacionados

Más allá del feed: La radio y la televisión como aceleradores de la marca personal en la era digital

Katiuska González inicia su gira «Marca Personal para Vender» para enseñar la sinergia entre medios tradicionales, ecosistema digital e IA.

Leer más
“Oscuro con leche Carenero 50%”: la nueva tableta de Franceschi Chocolate

Franceschi Chocolate presenta su nueva tableta Oscuro con Leche Carenero 50%, uniendo cacao fino de aroma con cremosidad y calidad de origen.

Leer más
Salud mental: la reconstrucción de un país después de los sismos

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, este artículo invita a comprender que la verdadera reconstrucción del país tras los recientes sismos empieza por la sanación interna, la contención emocional y la solidaridad comunitaria.

Leer más
Suscríbete y recibe actualizaciones de nuestro portal

Introduce tu correo electrónico