¿Te ha ocurrido que deseas realizar algo y dudas de tu capacidad para lograrlo? ¿Recuerdas aquellas palabras que te hicieron sentir capaz de lograr tus sueños? ¿Crees que si empiezas a confiar en tus capacidades y virtudes, podrías aumentar la autoconfianza?
La autoconfianza es una base que nos ayuda a mejorar nuestro autoconcepto y seguridad. Confiar en sí mismo es clave para conseguir múltiples oportunidades y posibilidades que inducen a los logros y éxitos. El avance y crecimiento personal son conductores que permiten disfrutar de la vida. Muchas veces requerimos la valoración y aprobación por los demás ante lo que hacemos. Eso nos induce a la dependencia externa, construyendo la vida según el deseo y aprobación de las personas más significativas. Y no realmente del deseo propio.
Algunos aspectos importantes a considerar en la formación de la autoconfianza y mantenimiento de la misma, están implicados procesos como: el discurso familiar escuchado desde edades tempranas, las creencias potenciadoras y/o limitantes, el autoconcepto y autoeficacia enlazadas con la autoestima. Es decir, es reconocer el origen de la propia autovaloración y seguridad en sí mismo. Sumado a la aceptación y el trabajo diario, para transformar ciertas percepciones y así tener cambios positivos.
El contexto familiar, social y cultural juega un rol muy importante en la conformación y desarrollo de la identidad. Teniendo en cuenta que el ambiente perfecto no existe, pero que también un cambio en la interpretación del mismo, permite sanar y pasar a otra posición subjetiva. En la vida podemos encontrar personas que nos impulsan a seguir y hacen descubrir nuestros talentos. Otras que anulan o apagan los sueños y hasta pueden generarle confusión, si realmente usted posee los dones o virtudes para realizar algo. Pero el más importante para valorarse, confiar e impulsarse en continuar, siempre será usted mismo.
En este sentido, las creencias pueden moldear en cierta manera la vida e interpretación de la misma. En el caso de ser creencias potenciadoras es muy adecuado, porque impulsa a la búsqueda y encuentro de las metas. Empero, cuando van enlazadas con creencias limitantes es bastante complicado acercarse a lo deseado. Intervienen las restricciones que muchas veces son mentales, debido a que las mismas suelen ser decretadas ante lo que escuchamos o autoimpuestas.
En el caso de sentirse valorado por el otro, sentirá una gran satisfacción. Esto será importante y necesario en la vida. Ya que usted se sentirá reconocido y apreciado. Por el contrario, si usted le da tanta importancia y valoración a la crítica externa, dudará si realmente puede lograr sus sueños; entonces quedará enmarcado por una connotación negativa. Por ende, requerirá sentirse valorado para confiar en sí mismo o le adjudicará demasiada importancia a una evaluación externa para continuar en el proceso de lograr sus metas.
Entonces será relevante el proceso de autoobservación de cómo se habla y trata a sí mismo, el diálogo interno. Lo que se dice cuando logra o no, un proyecto. No le atribuya esa carga emocional a ese decreto negativo escuchado desde su infancia. En consulta es usual oír algunos ejemplos referentes a lo mencionado: “no seguí estudiando porque en mi casa siempre decían que era bruto”, “tú no sirves, no tienes la capacidad”, “no lo vas a lograr, no puedes aspirar mucho”. Dejando la persona de hacer lo que más deseaba y muchas veces se aprecia que son sus más grandes dones.
Sin embargo, siempre se puede cambiar. El primer paso es concientizar lo que está sucediendo, para poder hacer los cambios pertinentes que vayan en pro de una mejor autovaloración y seguridad en sí mismo. Mantenga su enfoque en lo que desea, disfrute el proceso que lo lleva al mismo y no solo en la meta. La autoconfianza nos genera mayor asertividad cuando se toma una decisión, la cual implica tener seguridad en lo que deseamos y nos creemos capaces.
Algunas sugerencias para iniciar y cultivar la autoconfianza:
- Cuide su diálogo interno. Empiece a tener un diálogo interno positivo y compasivo consigo mismo.
- Escriba una lista de sus fortalezas y virtudes. Identifíquelas, reconózcalas y valórelas.
- La autoconfianza hay que trabajarla diariamente, fomentarla y mantenerla se logra a través de un trabajo diario en sí mismo.
- Recuerde momentos de éxito y logros ante sus metas. Personas que lo impulsaron a reconocer sus talentos y a seguir por sus sueños.
- Escriba lo que piensa de sí mismo y empiece a cuestionar las creencias y pensamientos limitantes.
- Realice acciones pequeñas que lo ayuden a alcanzar sus metas. Tenga conductas y tome decisiones distintas a las que siempre realiza.
- No le tema al “fracaso” ni a las “equivocaciones”. Ellos son los grandes maestros de la vida porque lo llenan de experticia y sabiduría, forman parte del proceso de aprendizaje y de la excelencia.
- Valore usted mismo las metas alcanzadas.
- Realice autoafirmaciones diarias que le generen seguridad en ti mismo y hagan aumentar tu valía. Sienta que realmente es así.
- Recuerde: confíe en usted, confíe en la vida, confíe en el Ser Supremo.
Ya no continúe con la versión antigua. Empiece una transformación, con un diálogo interno diferente consigo mismo. Desarrolle una nueva versión de usted. Venza los apegos, miedos, limitaciones y el control. Realice acciones que lo lleven a tener una nueva relación consigo mismo, mucho más sana. ¡Despierte!, no ande por la vida distraído. No deje escapar las oportunidades que la vida siempre ofrece. Permita transformaciones y modificaciones en su manera de pensar: qué desea y cómo lo puede construir. Es modificar y construir el mundo interno. El cambio comienza desde lo interno y se ve reflejado en su exterior.
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