La Comisión Presidencial para la Recuperación de la Universidad Central de Venezuela (UCV) asume el desafío de limpiar y mantener diariamente las áreas verdes bajas, es decir, la jardinería, especialmente la grama, y también las altas que contemplan todo el arbolado.

“La universidad tiene aproximadamente 570 mil metros cuadrados, de los cuales el 30% son áreas verdes, es decir, unos 150 mil metros cuadrados. Es todo un desafío”, explica el ingeniero Roomelt Yanes.
Yanes asegura que una de las tareas cotidianas más importantes es desfollar los árboles: “Las hojas que sacamos diariamente son trasladadas a nuestros composteros en las Tres Gracias y en el Jardín Botánico para producir abono orgánico”.
Además, en estos momentos, los equipos están enfocados en recuperar los sistemas de riego del campus. “Los sistemas de distribución de agua en la universidad son antiguos, complejos, hay muy poca información sobre ellos, pero estamos en eso. Trabajamos las áreas en función de los ciclos. En las temporadas de lluvia la grama crece rápido, pero en los ciclos secos, debemos lograr que se mantenga. Para eso tenemos toda una planificación”.
Por su parte, el ingeniero hidráulico, Carlos Trejo, apunta que entre los principales desafíos está, por ejemplo, un sistema que pueda regar las colinas ubicadas en Tierra de Nadie para que esa grama original reverdezca y se expanda. “Esta es parte de las zonas en recuperación. Una de las áreas que todavía tienen grama de la época de Carlos Raúl Villanueva, la cual se ha mantenido en el tiempo. Pero la mayoría de la grama que vemos hoy es nueva. Esto es un tema técnico, científico, una mezcla de elementos”, dice.

Este experto también resalta la existencia de espacios donde -obedeciendo a la concepción del Villanueva- predominan las sombras, lo cual plantea el reto de conseguir especies compatibles, es decir, que sobrevivan con sombra pero también resistan, por ejemplo, el ataque de los bachacos y los caracoles.
“La grama necesita a juro sol y agua. Por eso en algunos puntos hemos usado la planta Tradescantia, mejor conocida como cucaracha, que tiene un tono violeta, rojizo, que además combina con algunas áreas”, explica el ingeniero hidráulico, Carlos Trejo, quien agrega que hoy muchas áreas verdes no son solo espacios para ser vistos sino también para compartir.
Ambos expertos hacen un llamado a preservar las áreas verdes mediante un proceso de sensibilización de la comunidad universitaria. “Muchos de los daños que se generan en estos espacios son producto de la intervención humana, la misma que también afecta o frena la recuperación total del verdor. Debemos difundir la importancia de cuidar la UCV”.

Al respecto, el ingeniero Trejo destaca que, actualmente, se están colocando conos para evitar que los carros se estacionen encima de las áreas verdes más cercanas a las calles. “Muchas veces los conductores se montan en los espacios verdes, hasta rompen los brocales, y los cauchos terminan deteriorando una grama que es muy difícil de mantener”.
La Comisión realiza el riego diario y la fertilización mensual de palmas y árboles plantados, la remoción de ramas bajas de árboles jóvenes para propiciar su crecimiento, y la remoción de hojas secas de palmas en alturas mayores a 5 metros para reducir el riesgo de desplome.
Actualmente también se trabaja en la remoción de ramas para despejar las luminarias peatonales y vehiculares con el objetivo de lograr el 100% de la función de las mismas.
Hasta marzo del 2026, se han sembrado 1.430 árboles y palmas en todo el campus incluyendo la restauración de palmas y árboles –que ya habían culminado su desarrollo natural- en las zonas planteadas por Villanueva en su propuesta de paisajismo


