Estoy cansado de Black Mirror, películas tipo Terminator y películas interminables de asesinos.
La humanidad, todos nosotros, necesitamos una visión positiva y no distópica del futuro, una que podamos esforzarnos por crear, porque sin un objetivo, siempre fallaremos.
Nuestros cerebros (100 mil millones de neuronas, 100 billones de conexiones sinápticas) son redes neuronales, y las entrenamos a diario, una y otra vez, con cada programa que vemos, cada historia que leemos. Si todo lo que vemos es un futuro lleno de terroristas, robots asesinos e IA destructivas desbocadas… eso es lo que crearemos.
Si queremos un futuro positivo para la humanidad, para nosotros y para nuestros hijos, necesitamos una visión del mañana esperanzadora, convincente y abundante.
Cuando la mitad de la audiencia global de Prime Video decide pasar 12 mil millones de minutos vagando por un páramo radiactivo, es una señal: la distopía no es algo marginal, es la corriente principal.

Aquí están los datos sobre cuán negativas y distópicas son las películas y series de televisión actuales:
Los estrenos de películas distópicas se duplicaron entre 2010 y 2024, superando la producción cinematográfica general (Parrot Analytics).
En 2024, 6 de las 20 películas más taquilleras fueron historias postapocalípticas, distópicas o sobre desastres a gran escala. Eso representa casi un tercio de lo que consumimos (Box Office Mojo).
La negatividad mediática es intencional: 105,000 pruebas A/B de titulares demostraron que el texto negativo aumenta los clics en 370 millones de impresiones (Escuela de Salud Pública de Harvard).
Literalmente, estamos programando nuestra red neuronal colectiva para el miedo y el desastre. Pero la verdad es esta: el futuro que imaginamos es el futuro que creamos.
¿Cómo incentivamos la creación de historias futuras esperanzadoras?
Necesitamos visiones del futuro que nos inspiren. No solo lamentaciones sobre el colapso climático, los amos de la IA o los brotes de zombis. Necesitamos nuestro propio Star Trek moderno: una estrella polar que nos impulse hacia lo posible.
Aquí hay cuatro maneras en que podemos impulsar esta transformación:
1. Crear un XPRIZE para Medios Optimistas: Lanzar un concurso multimillonario para cineastas, escritores y creadores que desarrollen visiones convincentes y con base científica de un futuro próspero. No se trata de fantasías color de rosa, sino de un optimismo basado en datos que reconozca los desafíos y muestre caminos para superarlos.
2. Crear un «Índice de Abundancia de Medios»: Lo que se mide se gestiona. Creemos un panel que registre la proporción de contenido distópico y optimista en las distintas plataformas. Hagamos que los estudios compitan por obtener puntuaciones más altas en el «Índice de Abundancia», de forma similar a como ahora promocionan las métricas de diversidad.
Invertir en la narrativa exponencial: Quienes deseen avanzar hacia un futuro esperanzador, atractivo y próspero para la humanidad deberían respaldar producciones que muestren cómo las tecnologías exponenciales resuelven los grandes desafíos de la humanidad.
4. Aprovechar la IA para la transformación narrativa: Los sistemas de IA actuales pueden analizar las estructuras narrativas y ayudar a los escritores a crear narrativas convincentes en torno a la esperanza, la innovación y el potencial humano. Usemos estas herramientas para crear la próxima generación de creadores de mundos.
Recuerden que, para 2030, tendremos 7500 millones de personas conectadas a internet: el 90 % de la humanidad estará conectada a una capa de inteligencia global. Estamos creando un cerebro planetario capaz de una colaboración y una resolución de problemas sin precedentes.
El futuro no es algo que nos sucede. Es algo que creamos, una historia a la vez.
Hay muchísimo en juego. Si seguimos programándonos con visiones apocalípticas, no se sorprendan cuando la realidad siga el mismo camino. Pero si logramos cambiar la narrativa, si logramos que el optimismo vuelva a estar de moda, abriremos puertas a posibilidades que superan nuestra imaginación.
Es hora de nuestro momento Star Trek moderno. Creémoslo juntos.


