Montana, marca conocida por tres generaciones de venezolanos está de fiesta porque cumple 75 años
Cuando llegan al correo notas de prensa, las leo y si me interesan suelo buscar una razón que supere lo publicitario para publicarlas, generalmente investigo, destaco lo noticioso y es eso lo que comunico.
En estos días llegó una información que informaba que Pinturas Montana celebraba sus 75 años, bodas de diamante. En ese momento aparecieron recuerdos de una muy temprana infancia y recordé que Montana, escrita toda en mayúscula y en amarillo, era una de las palabras que utilizaba mi abuela para que yo recordara las letras.
Eran tiempos cuando los periódicos reinaban en el mundo de la comunicación. Nuestras manos jugaban con las páginas “gigantes” de El Universal y comenzábamos a deletrear en los titulares.
En estos tiempos, cuando vivimos en una montaña rusa, donde todo se conoce de antemano, gracias a quienes predicen el futuro, donde la economía suele ser la protagonista, y en un país donde nada es fácil, que una empresa celebre sus 75 años es casi una odisea.
En este nuevo aniversario de Montana su mensaje no puede ser más directo: es tiempo de seguir pintando. Una frase que encierra dinamismo y nos invita a no detenernos. Corimon, la empresa matriz que maneja la marca, refleja con ello su filosofía. Corimón se consolidó en 1950 y unos de sus grandes proyectos fue pintar los túneles de la autopista Caracas-La Guaira. Hoy se ha concentrado en el mercado nacional.

Tampoco podemos olvidar el personaje que creó Montana para identificar la marca, Montanito, que con brocha en mano invitaba todos los fines de año a embellecer nuestras casas. Pintar competía con la preparación de las hallacas. Había que planificar con tiempo porque la mano de obra, representada en Montanito, no se daba abasto.
¿Y por qué lo venezolanos pintaban sus casas?, porque impartía una nueva energía, se comenzaba el año con visión positiva, era señal de renovación.
Montana continuó creciendo y hoy día no sólo es pintura para paredes, la tecnología la ha llevado a expandirse y a la construcción ha sumado lo industrial con pinturas de alta resistencia.
Pintar comenzaba con la búsqueda del catálogo de colores, que luego quedaba rezagado y servía a los más pequeños para hacer combinaciones con los creyones hasta alcanzar el tono que más nos atraía de la carta.
Tarea simplificada
La tecnología ha permitido que esa selección de los colores sea más fácil y personalizada. De eso se encargan las Tiendas Montanas, que según informa la firma, suman 120 en todo el país y funciona bajo el concepto de franquicias, un modelo de negocio que ha permitido crecer a los emprendedores. Allí venden productos de la marca, accesorios y brindan asesoría.
Al referirse a las tiendas, Luis Himiob, director general de Corimon, explicó que apuestan a la generación de relevo en esas tiedas, lo que revela no solo un sentido de crecimiento sino de consolidación.
Los venezolanos que ya somos adultos contamos con esos recuerdos que nos permiten ver el desarrollo de una empresa como otro capítulo de nuestras propias vidas.
Montanito no ha perdido vigencia. Su físico ha cambiado un poquito, el azul y el amarillo continúan siendo sus colores preferidos para la faena. Es un pintor de brocha gorda que sonrríe y como muchos venezolanos es polifacético y está al tanto de todo, incluso es un fanático de Juego de Tronos ya que en una oportunidad se sentó en el simbólico asiento, por lo tanto, tres cuartos de siglo después, Montana continúa apostando a ser la marca de pinturas preferida que contribuye a la construcción y desarrollo del país.
“Nuestra mejor manera de celebrar, es seguir pintando. Consolidar nuestro liderazgo, nuestra red de tiendas, convirtiéndola en una red más robusta y repotenciada; y hacer de nuestra planta una instalación industrial de clase mundial. Tenemos con qué y lo vamos a hacer”, aseveró Luis Himiob.


