«Tan Fuerte Como Tú»: Charyl Chacón comparte su historia y lección de vida

Pocas veces la realidad supera a la ficción de manera tan brutal y reveladora. La presentadora y actriz venezolana, Charyl Chacón, se estrena como escritora con su ópera prima, “Tan fuerte como tú”, y lo hace abriendo la caja de Pandora de su propia vida.

El libro, publicado bajo el sello La PanHouse, surge de un evento que marcó un antes y un después: el asesinato de su padre en 2015, seguido por la detención de su madre, un giro que sumió a sus hermanos y a ella en un «submundo» de trámites legales, caos emocional y desconcierto. Pero esta novela, basada en hechos reales, no es solo un recuento judicial. Es una intensa exploración de la resiliencia, el dolor de la pérdida y, sorprendentemente, la vida después de la muerte.

A través de sueños y señales, Charyl Chacón narra cómo la figura de su padre, un militar «gocho» rudo e inexpresivo en vida, se convierte en el hilo conductor paranormal que guía a la familia a resolver el enigma, demostrando que, al partir, solo cambiamos de plano para seguir trabajando en el amor y el orden pendiente.

— ¿Cuál es ese aspecto de tu vida que tú decidiste un día, bueno, que ibas a escribir?

—Sí, todo comienza el 28 de julio, hace exactamente 10 años. Ese día asesinan a mi padre de una forma brutal y se abre como una especie de caja de Pandora,  a pasar un montón de cosas que nosotros no teníamos conocimiento, eso pasa un martes y el domingo la policía toca mi puerta y se lleva a presa a mi mamá culpándola del asesinato de mi padre. Entonces, en una semana, con un espacio de cinco días, mis hermanos y yo que estábamos en nuestros veintes, quedamos de repente sin papá y sin mamá y bien perdidos porque, si te soy sincera, yo ni siquiera sabía lo que era un abogado penal. Entonces, se abre como todo un submundo que empezamos a experimentar, yo digo como estas burbujas, ¿no? Pienso que los venezolanos estamos siempre en múltiples burbujas y nos toca como nadar a veces en una y pasarnos a otras para estar.

El hilo conductor de toda esta historia es que mi papá empieza a manifestarse a través de los sueños y empieza no solamente entre nosotros, sino entre sus amigos. Como

mi padre después de la muerte tuvo que tratar de poner un poco de orden a todo el desorden que él había hecho, mandándonos señales y mandándonos personas para que nos guiaran un poco a resolver todo este acertijo que está escrito en esta obra.

— En todo este proceso, ¿qué conclusión puedes sacar de esa inquietud que te planteo?

Yo pienso que cuando nosotros pasamos al otro plano, tenemos una conciencia mucho más amplia de por qué jugamos esta cierta suerte de personajes. Se dice que todos en alguna vida hemos sido asesinos, víctimas, victimarios, perpetradores, hemos jugado a ser un poco de todo. Sí, muchas veces yo me planteé y le preguntaba a Dios, Dios, ¿pero por qué? ¿no? El típico que te dicen, no te hagas la pregunta del por qué, es para qué, pero bueno, sí, hubo un tiempo de mi vida que no paraba de hacerme la pregunta del por qué. ¿Por qué a mí? ¿Por qué si somos una familia buena? ¿Por qué si yo siempre he sido una persona que obra bien y trata de hacerlo bien? Tenemos como esa creencia de que, si hacemos todo bien, nada nos va a pasar, nada malo nos va a pasar.

Quizás no voy a saber por qué tuve que experimentar eso, pero el hecho de yo tener como esa conciencia, esa apertura mental de saber que en algún momento yo lo voy a saber, no en esta vida, sino quizás cuando tenga que partir, para mí fue como esa aceptación radical que se necesita para seguir adelante hacia el próximo paso y tú poder superar este tipo de situaciones. Nosotros tuvimos sueños muy reveladores con mi papá, muchísimos, entre ellos, uno que está en el libro y ya lo he contado en varias entrevistas, es que había un momento en donde estábamos muy desesperados porque no teníamos el dinero suficiente para pagar a los abogados.

— Me llama la atención que cuando hiciste la presentación del libro, comentaste que tu papá era una persona siempre presente en la familia, pero justamente por esa característica de militar y gocho, era muy poco afectivo.

— Sí, era fuerte, muy fuerte. Era muy fuerte, que no había ese, como ese cariño, ese tema de afectividad, hacia usted, y que tal vez eso es algo que quedó pendiente en él. Sí, yo pienso que, si yo en vida siempre busqué como tener la aprobación de él, mi papá era una persona muy dura, él no se permitía manifestar sus emociones. Para él, las personas que manifestaban emociones eran de débiles. Y esta historia, esto no está escrito en el libro, pero se los cuento a ustedes.

Yo recuerdo, para que más o menos entiendan cómo accionaba él, él me fue a buscar al colegio, yo estaba de copiloto y recuerdo que sin querer atropelló un perro, ¿no? El perro se le atravesó y el perro se enredó en la parte de la rueda del copiloto, que era donde yo estaba, y yo sentí como todo lo que le pasó al perro. Y el perro salió aullando. Yo no sé si murió. El hecho es que él ni se detuvo a ver qué le había pasado al perro, sino siguió normal. Pues, bueno, cosas que pasan. Yo me meto en la parte de abajo de la guantera, me pongo a llorar, porque yo decía, el pobre perro, era una niña, tenía ocho años.

Cuando ya paro de llorar y como que me recompongo y me siento otra vez en el copiloto, él se me queda viendo con una mirada de decepción. Su mirada fue de decepción. Y se me quedó viendo y me dijo, ay, hija, ¿cómo vas a sufrir en la vida? Entonces, ese tipo de durezas que era, tú a veces dices, yo prefiero que a veces me metan un golpe a que me digan estas cosas, eran muy dolorosas porque él no sabía cómo, cómo gestionar las emociones de su pequeña niña, ¿no? Y yo tampoco entendía mucho.

Con el tiempo, empecé como a entender sus maneras. Por ejemplo, yo siempre me ha encantado como la vida saludable, siempre me he cuidado desde que soy adolescente y él si viajaba a algún lugar y me traía un queso bajo en grasa y sin sal, era su forma de decirme, te quiero, ¿no? Pero una niña, entender eso sin ninguna instrucción, porque ahorita sí hay mucha información sobre las maneras de dar amor, los lenguajes del amor y podemos tener como alguna guía. En ese momento no existía nada de eso.

— Viviendo esta experiencia, ¿en qué momento te planteas que vas a escribir un libro?

Cuando yo estaba viviendo toda esta experiencia hace 10 años, yo lo único que decía era pensar, Dios mío, ya entiendo que el infierno está aquí en la vida. No es que cuando morimos, vamos al infierno.  El infierno está acá. Todo lo experimentamos estando vivos y yo jamás me imaginé que yo podía escribir algo, que yo iba a hacer algo con toda esta experiencia. Yo siempre me sentí que estaba en una película y pude entender realmente la frase que decía la gente de la realidad supera a la ficción.

Y hace año y medio, yo empiezo a sentir como algo, algo que tenía que hacer algo con mi historia. Yo en todo este tiempo he tratado como de honrarlo. Le he hecho videoclips, le he cantado en los días del padre, como he hecho un montón de cosas para yo sacar el dolor y sacar el amor que me quedó guardado también para dar, ¿no? Y hace año y medio, yo dije, yo voy a escribir.

¿Por qué no? ¿Por qué no hacer una novela? ¿Por qué no? Yo sueño con que esto se convierta en una serie de Netflix o de HBO porque esto da para mucho. Yo dije voy a empezar a escribir mi libro. Y me acuerdo de que yo lo comentaba entre mis amigas, amigas, yo voy a empezar a escribir mi libro y mis amigas como que se reían y dijeron, bueno, ella es tenaz, ella lo puede hacer.

Y empecé, ya previamente cuando esto estaba ocurriendo, mi psicóloga siempre me mandaba mensajes y me decía, escribe, no para empezar a escribir, porque era muy difícil hacer terapia en ese momento, ni siquiera había tiempo. Y yo tenía muchas cosas escritas, pero obviamente sin organización, no tengo educación, yo no estudié letras, no. Entonces, empecé a averiguar editoriales para que me apoyaran en todo esto que yo quería hacer y el presupuesto siempre se me iba de las manos. Y ahorita no es el presupuesto para yo escribir mi libro, pero la idea estaba, las ganas estaban.

— ¿Cómo fue ese proceso? ¿Cómo abordas el proceso para poder estructurar el libro?

Para la estructuración yo necesité completamente ayuda de mi editora. Además, que por cosas de la vida o por cosas de Dios y de mi papá que se siguen moviendo, la editora tenía una historia muy parecida a la mía. Entonces yo tenía cosas como escritas, por ejemplo, las actividades o todo lo que vivió mi mamá estando privada de libertad, yo lo tenía escrito, o dar una pequeña introducción de cómo eran mis vivencias de pequeña, cómo fui criada, o la parte en cómo logramos sacar a mi mamá de ese lugar. O sea, tenía como muchas cosas desordenadas, pero sí escritas. Entonces entregué como un cierto manuscrito y me dejé guiar por armar estructura.

— ¿Cómo sostener el hilo conductor en el libro para que el lector realmente quede ahí enganchado hasta el final?

Claro, y eso de cerrar la historia, perdón, de ponerle “stop” a una parte de la historia y abrir otra. Y entonces, la educación no la tengo, sí leo mucho y me gustan mucho las lecturas en donde son muy descriptivas, en donde el lector puede sentirse en el lugar, que puede palpar el ambiente, el calor o la textura de la mesa que pasa a la mano. A mí eso me encanta y está escrito así, que la gente pueda leer y sentir miedo, sentir angustia, sentir rabia, sentir dolor.

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