JOSÉ PULIDO Y LOS RECONOCIMIENTOS

Inés Muñoz Aguirre

Siempre que miro hacia atrás para buscar referencias de cuando comencé mi relación con la cultura y el hecho teatral aparece José Pulido.

Eran tiempos del teatro. De atreverse porque cuando estas entrando en la década de los veinte te debes atrever a todo. A romper esquemas en la forma de hacer, a abordar los temas que te llaman la atención, a experimentar con el tiempo y el espacio.

Me preparaba a estrenar la adaptación de un cuento al teatro, la historia de amor de dos mujeres y encima la división del escenario  en dos pisos con una de las actrices arriba y la otra abajo, jugando a ser una el espejo de la otra.

Por la sala apareció aquel periodista de El Nacional que venía a entrevistarnos. Cuando salió la entrevista publicada se me rompieron todos los esquemas. Aquella entrevista se había convertido en un cuento, habíamos sido capaces de inspirar una historia diferente para que se contara lo que hacíamos. Y nos volvimos un grupo de mujeres asediadas por un tigre.  Toda una simbología a la que solo podía recurrir un poeta con mente y corazón de poeta.

José Pulido me enseñó con aquella entrevista que a través de la escritura no hay fronteras que lo importante es tener algo que decir y sobre todo, saber cómo decirlo.

José ha sido una firma obligada en nuestro país porque una cosa trae la otra. El prestigio alcanzado por su trabajo prestigiaba también al entrevistado y todos esperábamos ansiosos de qué iba a escribir. Así como conociendo a. nuestra sociedad podemos inferir el séquito que le perseguía ansioso porque ese hombre que llegó a dirigir las principales páginas culturales del país, les dedicara aunque fuera una línea.

Los tiempos cambiaron y José recogió sus bártulos, arregló maletas y se fue con sus letras a otra parte, pero su energía es tan fuerte que poetas, escritores, periodistas y lectores se convirtieron en un entramado a distancia y no lo soltamos, ni él a nosotros ni nosotros a él.

Sus redes sociales, tanto el Instagram como el Facebook nos reconfortan ante la distancia y su pluma sigue indetenible mostrándonos lo que se es capaz de hacer cuando se vive para algo. Así descubrimos por ejemplo, este poema suyo, que ahora les comparto:

NO IMPORTA SI ME VUELVO COSTUMBRE

El otoño ha llegado 
para que estornude y pueda
jurar que solo es capaz de engriparme 
pero no de convertirse en la última estación
de una existencia. 
estoy consciente de que me saludan pensando:
es un hombre otoñal 
No importa si me vuelvo costumbre 

Estoy estornudando como siempre lo hago
cuando comienza la antesala del invierno
forzada por la natural necesidad 
de quedarse sin hojas que sufren los árboles

Aunque el mundo quisiera que existieran nada más
invierno, primavera y verano, el otoño sería evidente
porque los árboles se llenan de tantas hojas
que tarde o temprano las dejan caer
para abonar la tierra y tener nuevas hojas 
infinitamente descansando del viento

La mayoría de las hojas que caen ostentan
morbosos colores de muerte fashion 
parecen diseñadas para revistas y películas
y a veces resultan peligrosas: las pisas,
resbalas, sientes que lastimas la belleza 
y absorbes tristeza por los pájaros
que se detienen en ramas deshojadas 
como preguntando hacia arriba, hacia abajo,
hacia los lados, sin una pregunta perfecta

José ahora escribe de ese nuevo mundo que lo rodea con cuatro estaciones. Después de haber escrito tanto y más en este calor que se alborota en los rincones, bajo la luz siempre brillante.

Pulido ha publicado los poemarios Esto (1971), Paralelo lelo (1971), Los poseídos (1999), Peregrino de vidrieras (2001), Duermevela (2004) y Heridas espaciales y mermelada casera (2019), y las novelas Muro de confesiones (1985), Pelo blanco (1987), Una mazurkita en La Mayor (1989), Los mágicos (1999), La canción del ciempiés (2004), El bululú de las ninfas (2007, II Premio Miguel Otero Silva de Novela), El requetemuerto (2012) y Ponzoña de paisaje (2015)

Además es autor de los libros de cuentos Vuelve al lugar que se te ha señalado (1998) y Los héroes son villanos tímidos (2013), de los libros de entrevistas Muro de confesiones(1985) y La sal de la tierra (2004), y de las biografías Dudamel, la sinfonía del barrio(2011), y Luis Domínguez Salazar: el pintor de los misterios (2013). Textos suyos forman parte de diversas antologías.

Convertido ahora en ese autor universal que es celebramos que en Italia la Asociación Cultural VerbumlandiArtAps lo haya premiado por su dedicación a promover internacionalmente la cultura como arte de la palabra, con un premio identificado como el Premio Internacional de Excelencia, el cual le fue otorgado apenas este viernes 25 de octubre en el Centro Pime de Milán.

Alegría pura de reconocer que los referentes que tanto necesitamos tierra adentro, siempre serán nuestros referentes estén donde estén.  Te celebro José desde aquella enseñanza que me permitió trazar una línea  de las tantas que trazo en mi camino, para uno dirigirse hacia donde tiene que hacerlo. Eres un escritor brújula y eso para quien se pelea con el papel o con el teclado también es un reconocimiento. 

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