Esta semana tuvimos una invitada en Pasión País Radio que reúne una de esas historias familiares que nos hablan del valor de la inmigración para Venezuela, del compromiso, el trabajo y la capacidad de transmitir en cada una de las generaciones esos valores y la pasión por lo que hacen. Se trata de Verónica Napolitano Amore, CEO de Muebles Mary.
Para comenzar el programa, nuestra invitada conversó con Inés Muñoz Aguirre y Mariam Krasner sobre la llegada y los inicios de sus padres en Venezuela.
— Llegaron en barco y empezaron a emprender esa gran aventura de construir una vida en un país que les ofrecía mucho y venían obviamente de otro país con problemas. Y bueno, ellos aquí, gracias a Dios, encontraron esa fortuna de poder crecer en cuanto a su vida económica, su vida laboral, su vida personal. Ellos empezaron en Catia. Después de Catia pasaron a La Yaguara y construyeron el edificio. Y bueno, ahí fue donde realmente Muebles Mary tuvo como que la época de oro. Eran cinco pisos de exhibición, o sea, de pasar de una tienda que vendían artículos del hogar y ciertos muebles, mi nonno siendo carpintero, pasan a esta edificación. Se convirtió en un ícono no solamente de la fabricación del mueble y de la comercialización del mueble, sino hasta de paseos. La gente iba de paseo para el Junquito y pasaban y se paraban ahí los domingos a pasear, a ver la exhibición y después se iban a comer golfeado y a hacer su rutina en el Junquito.
Muebles Mary viene de Marieta de Amores, la abuela de nuestra invitada.
— Sí, lleva 65 años de fundada. Llegaron en el 58. Y Marieta Cándido de Amores, mi abuela materna, mi mamá hija única, con Carmelo Amores, que fundan la marca y la molería como tal.
¿Qué es lo más valioso en esa historia, en ese legado que tienes que conservar y que estás conservando?
— El legado más importante es, que Muebles Mary ha sido para mí una universidad. O sea, yo estudié y todo, pero ahí la experiencia que nosotros hemos adquirido, no solamente de mis padres, sino de todas las personas que han pasado por Muebles Mary. Lo que ha caracterizado a nosotros como empresa familiar es la constancia, la perseverancia, el estar siempre ahí, el amar lo que hacemos. Y, por supuesto, han pasado millones de personas, han pasado millones de profesionales que han dejado sus conocimientos, han dejado su know-how. Y, bueno, obviamente eso se va absorbiendo, se va adquiriendo, y para mí eso ha sido algo valiosísimo que ha tenido.
¿No crees que parte también de ese proceso, de ese cambio, de la importancia que tiene hoy el diseño industrial dentro de la forma, dentro de la función, dentro de la ergonomía, dentro de ese impacto social desde el punto de vista incluso del bienestar y de la calidad de vida?
¿Crees que parte de esa transformación y de ese proceso está la clave de tu profesión hoy en día como diseñadora industrial y la forma como tú ves el negocio?
— Claro, el diseño marca, marca las tendencias, marca cómo debes tú ofrecer el mueble al cliente. Hay información básica que uno tiene que ir adquiriendo y conocer, pero también hay tendencias y mejoras en la tecnología que uno tiene que ir absorbiendo, entendiendo y aplicándolos en la fabricación.
¿Cómo es ese trabajo, ese día a día?
— Bueno, es interesante. Me imagino, porque una cosa es cuando uno tiene un socio o un equipo de trabajo, que puedes tener diferencias, que puedes tener discusiones, que puedes tratar de compartir algunas ideas, pero bueno, a las 6 de la tarde, 7 de la noche, cada uno agarra como para su casa, ¿no? No es fácil porque uno llega a la casa y sigue trabajando. Además, que hay un ADN ahí italiano que no se puede evitar, en ese proceso, en esas discusiones. Sí, hay momentos que son calurosos, que hay discusiones profundas o intensas, pero después siempre hay un alguien, hay un eje negociador. Sí, hay una persona que es la que siempre sostiene, en este caso siempre ha sido mi mamá, y bueno, obviamente eso me está tocando agarrarlo a mí, me está tocando a mí porque no hay más nadie.
¿A ti te toca, de alguna forma, una transición en el proceso del trabajo? ¿Te tocan tiempos no muy fáciles? ¿Hacia dónde crees tú que va la industria del mueble en nuestro país?
— Yo creo que eso lo marca mucho, es la tendencia que hay en el mercado, la evolución que va teniendo el país, la evolución global que va teniendo también lo que es la industria del mueble. Una cosa te va llevando a la otra y se va transformando esa marca. Obviamente uno tiene que irse amoldando a todo eso. Entonces, no nos podemos quedar con las mismas formas de producir o las mismas formas de ofrecer un mueble cuando la generación va cambiando, o cuando va cambiando también hasta la economía del país y las exigencias del mercado. Yo siempre he dicho que el cliente siempre es el que nos va dando la pauta y las tendencias obviamente es globales. Y así es como nos vamos adaptando… La fortaleza siempre va a ser el taller, porque pueden cambiar las tendencias, pueden cambiar, pero el servicio que da Muebles Mary, el servicio y la atención que da Muebles Mary es lo que siempre le va a dar el plus o el toque diferente al mercado que nosotros manejamos a nuestra clientela. Entonces para mí el taller es una gran fortaleza.
Verónica Napolitano Amore también compartió cómo son los procesos que se origina en Muebles Mary desde el punto de vista de la restauración.
— Con toda la trayectoria que llevamos, con todos los artesanos que han pasado por Muebles Mary y que nos han dejado siempre una enseñanza, un legado, con todo el conocimiento que hemos adquirido a través de viajes y de fabricación, mis padres, pues sabemos de fabricación. Nosotros hemos hecho muebles de estilo, muebles modernos, muebles de distintas, hasta mid-century, pues entonces nosotros podemos con toda tranquilidad y destreza poder interpretar, poder respetar el mueble que nos ofrece, que nos mandan a restaurar. Pues nosotros tratamos de respetar los estilos y, bueno, por supuesto, investigar y, bueno, tenemos la capacidad para poder trabajarlos con el personal que tenemos y que sabemos dirigir.
¿Qué nos puedes contar de la artesanía en el área del mueble?
— No, en el área del mueble la mayoría de los artesanos que eran ecuatorianos, peruanos, había muchos artesanos y también de aquí, de Venezuela, que muchos se han ido, pero nos han dejado el poder nosotros interpretarlo y saberlo hacer y dirigir. Hoy en día se consiguen, pocos, pero se consiguen y cuando nosotros tenemos que hacer una restauración de muebles y requerimos de un artesano que sabemos que maneja con destreza una pieza, nosotros lo dirigimos. Nunca lo dejamos solo, nosotros debemos ir armando, porque obviamente hay interpretaciones e interpretaciones, y nosotros ya tenemos como que esa sensibilidad de poder restaurar un mueble y saber cómo llevarlo y cómo dirigirlo. En una de las frases que tú has dicho, Verónica, tú dices, todo espacio tiene potencia, lo importante es descubrirlo y elevarlo.
¿Cómo enfrentas tú desde el punto de vista de alguna manera esa huella personal que cada cliente quiere dejar en esos espacios, y donde además ahorita el área del entretenimiento es como muy importante y uno lo ve cuando cada vez el formato de las pantallas de televisión es más grande y los espacios de apartamentos son más pequeños. ¿Cómo lo enfocas?
— Bueno, ese es justamente lo que nosotros sabemos hacer, poder escuchar al cliente, es transformar el espacio del cliente en algo que sea vivible para él, y no solamente orientarlo en cuanto a funcionalidad, o sea, hay que saber cuál es la funcionalidad que requiere el espacio, hay que saber cuál es el estilo que más le gusta o que más marca su personalidad, y en función de eso, pues, se diseña el mueble, se diseña el ambiente, se hacen las combinaciones ideales para que ese ambiente se convierta en un espacio vivible para él. Y bueno, y por supuesto, cumplir con toda la funcionalidad que requiera el ambiente que quiere desarrollar.
¿Cómo crees Verónica que el mueble como tal se enfrenta a este cambio rotundo que marca la tecnología?
— Bueno, lo que pasa es que ahorita todo se está como incorporando en un solo ambiente.
Ahorita están muy en tendencias las cocinas incorporadas que forman un solo ambiente y obviamente eso es un reto de los diseñadores de línea blanca. Ahí ellos tienen que, aseguro, diseñar cosas que sean estéticamente agradables a la vista y que puedan convivir con un estilo de vida y con un estilo de muebles y lo creo que sí se está logrando, o sea, lo hacen muy bien. Entonces, claro, es un reto porque ya no es solamente diseñar un mueble, pues las casas que fabrican, o sea, ese tipo de artefactos tienen que ser diseñados en función a la estética también.


