El mundo de la música volvió a coincidir con el de la moda, al estrenarse recientemente la obra Carolina del compositor venezolano Icli Zitella, en el David A. Rahm Recital Hall del Manhattan School of Music. La interpretación estuvo a cargo del cellista José Gregorio Nieto y la pianista Riko Higuma.
Varios medios difundieron el estreno mundial de la composición Carolina, que el violinista y compositor venezolano Icli Zitella escribió en honor a la diseñadora.

Pero más allá del homenaje quisimos saber quién era su autor y el camino recorrido tanto por Zitella como por el intérprete, el cellista, también venezolano José Gregorio Nieto para compartirlo con los lectores de Pasión Páis.
Lo primero que quisimos saber fue cómo se gestó este arreglo de música tradicional venezolana para cello y piano, concebido como un homenaje a Carolina Herrera, diseñadora venezolana que ha vestido a primeras damas de Estados Unidos y a varias princesas y reinas europeas.
Icli Zitella indica que, en 2016, José Gregorio Nieto le propuso hacer un arreglo de música tradicional venezolana para cello y piano en homenaje a Carolina Herrera.
En las primeras conversaciones, Nieto le expresó al compositor que se hiciera el arreglo de un joropo o un vals. También me habló de un “popurrí”, continua Zitella, donde se mezclaran diversas piezas conocidas. Desde el principio excluí el joropo, ya que no lo relacionaba con el trabajo de diseño de Carolina Herrera”.
Posteriormente, Nieto cambió de enfoque y sugirió que compusiera una obra original en lugar de un arreglo de piezas existentes, como había sido la idea inicial. Entonces el cellista hizo una nueva propuesta al compositor: utilizar las iniciales del nombre de Carolina Herrera (C-H) como motivo melódico.
Esta práctica de inspirarse en iniciales y letras del alfabeto para la composición musical se remonta a la Edad Media, explica Zitella. “Las letras C y H corresponden en la nomenclatura alemana a las notas Do y Si en nuestro sistema de solfeo latino. Así que tomé esta idea como punto de partida para crear la célula melódica central y como motivo unificador de la obra”.
A la curiosidad de saber si tanto el compositor como el intérprete tenían conocimientos previos acerca de los gustos musicales de la señora Herrera, Zitella aclara que ni José Gregorio, ni él los conocían.
El compositor pensó en la música de salón del siglo XIX, y agrega: “que uno asocia en la memoria histórica con las damas de la alta sociedad venezolana”. El ritmo de vals venezolano era un buen candidato, pero prefirió algo asociado con Caracas, donde nació la homenajeada. “Así que se me ocurrió componer un merengue caraqueño, muy estilizado, casi bordeando la música europea de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Mis referencias inmediatas fueron Chopin y Scriabin”, aclara el compositor.
Fue un trabajo que, de acuerdo a los que nos señala Icli Zitella lo llevó a pensar y a repensar en el lenguaje musical desde la introspección. Fue un bordar de notas que significaran tiempos, capítulos de vida, incluso sentimientos propios.
“Me parecía que el merengue no debía sonar solo. Incorporé también secciones introspectivas y lentas, que interrumpen estratégicamente el merengue. Las secciones lentas se basaron en una idea, una obsesión musical mía, que he utilizado en otras oportunidades. Simboliza para mí la nostalgia portátil de los venezolanos: aquella Venezuela que no volverá, aquel recuerdo feliz de la infancia que sobrevive en las viejas fotos de un álbum familiar o en los fotogramas de una película gastada por los años. Adapté esta idea, subraya el compositor, al motivo melódico “Do-Si” y al merengue caraqueño para articular todo el conjunto de la obra”.
También nos interesaba saber el tiempo que tomó en resolver todos estos dilemas de la composición, a lo que respondió: “La pieza la compuse relativamente rápido en diciembre de 2016. La partitura estuvo ya terminada en enero de 2017. Pero no fue hasta diciembre de 2017 que se la entregué a José Gregorio. Él tardó bastante tiempo en conseguir un pianista idóneo para tocarla. Logró hacer en México una grabación para uso personal y para enviársela provisionalmente a Carolina Herrera”.
Como todo trabajo musical, una vez listo requiere de una nueva comunicación entre el creador y el intérprete. Y aunque José Gregorio Nieto e Icli Zitella no son unos desconocidos, había que explicar más.
Al respecto Zitella señala que en general, él escribe de manera efectiva para las cuerdas, ya que es violinista y ha tocado en formaciones de cuerdas desde niño. Además, subraya, que ha compuesto muchas obras y arreglos para cuerda sola, en ensambles o dentro de la orquesta. “Conozco, para decirlo de alguna forma, al ´animal´ desde adentro. Hicimos apenas algunos ajustes mínimos después que José Gregorio pudo tocar la partitura con un pianista. Adelantó un pasaje “con arco” tan sólo un compás en vez de dejarlo en “pizzicato” como lo había escrito al principio en la partitura. Por sugerencia del propio José Gregorio, cambió la nota larga final por unos acordes en el cello que le sumaron más cuerpo al sonido.
Solicitamos que nos explicara un poco más sobre la obra Carolinaescrita para cello y piano, donde resaltan las características sonoras distintivas de ambos instrumentos. Al referirse al lenguaje de la obra señala que es tonal. Se enfocó en lograr una expresión directa y sincera. Otro aspecto que le da un valor especial es que está llena de evocaciones y de elementos simbólicos, como los pasajes lentos recurrentes y el uso de las iniciales leídas como notas musicales. Al final de la obra, explica Icli Zitella, hay una figuración ascendente en la parte del piano: tal figuración está construida con las notas La-Re-Fa sostenido-Si que son las que usamos para afinar un cuatro, el conocido “Cambur Pintón”, recuerda. “Esa figuración la imaginé como un vapor que sutilmente se eleva para disolverse imperceptiblemente en el aire”.
Para todo compositor cada interpretación de su obra es un momento de tensión y no siempre es una tarea fácil. En esta ocasión se pensó que no se estrenaría. Entre los desafíos figuraron fecha y lugar que se cambió varias veces.
Tampoco se concretaba el pianista que acompañaría a José Gregorio, desfilaron nombres de los más excelentes pianistas venezolanos en Estados Unidos. Finalmente, Nieto contactó a la pianista japonesa Riko Higuma, quien a su vez ayudó a encontrar una sala en el prestigioso Manhattan School of Music.
En cuanto a la impresión que causó la obra en la personalidad homenajeada, Zitella narra que la señora Herrera estuvo muy emocionada en el estreno. Al finalizar el recital agradeció a los músicos, muy especialmente a José Gregorio, quien motorizó todo esto.
Zitella confiesa que una persona allegada a la diseñadora le comentó que logró captar aspectos de su personalidad y de su vida que muy pocas personas conocen.
“La fuerza de la música ha impulsado mi vida desde muy joven, con ella y por ella he logrado materializar muchos de mis sueños” señaló José Gregorio Nieto. Y continúa: “La obra Carolina forma parte de mi primera producción discográfica, cuyo lanzamiento está pautado para 2024 y será un programa latinoamericano para violoncello y piano con obras fundamentales y estrenos.
José Gregorio Nieto, cellista, presenta una trayectoria internacional que abarca desde los escenarios de Venezuela hasta Rusia, hizo su debut en Nueva York con el estreno de Carolina.
En cuanto a Icli Zitella, es un compositor nacido en Caracas en 1966. Se formó como compositor en el Conservatorio Nacional de Música Juan José Landaeta, en Caracas, bajo la guía del compositor, pianista y musicólogo Juan Francisco Sans. Estudió Filosofía en la UCV. Culminó su maestría en Composición en Manhattan School of Music de Nueva York. Sus obras han sido interpretadas por destacados solistas y ensambles internacionales, como Ab Koster, William VerMeulen, Lucy Shelton, Dimitri Vassilakis, el Spanish Brass Luur Metalls, el Argenta Trío y Alhelí Pimienta. Clamor, una de sus piezas, se estrenó el 9 de octubre de 2021 en la Biblioteca Nacional de Francia, París, con motivo de la conmemoración del 40º aniversario de la Abolición de la Pena de Muerte en Francia.
Su obra abarca géneros diversos: piezas para instrumento solo, dúos, obras concertantes, de cámara, obras para orquesta, música vocal, electrónica, música incidental para danza y teatro
Para Zitella describir la música con palabras es difícil. Uno nunca llega a saber el verdadero “para qué” de la música, explica. Para mí, agrega, una de sus funciones es servir de regalo, que es un gesto de cariño y de admiración de un ser humano hacia otro.


