Durante años, la publicidad ha sido un acompañante silencioso de Internet: banners, stories y recomendaciones pagadas pasaban casi desapercibidos. Instagram abrió el camino en 2015, TikTok lo consolidó desde 2019 y ahora, la revolución llega a la inteligencia artificial con ChatGPTmostrando anuncios en su versión gratuita en EE. UU desde principios de 2026.
El cambio no es solo económico: las consultas que antes eran privadas e inmediatas, ahora forman parte del circuito publicitario, lo que altera la experiencia del usuario y genera nuevos riesgos.
De las redes sociales a la IA: el nuevo territorio publicitario
Instagram y TikTok demostraron que los anuncios integrados en contenido cotidiano funcionan y son difíciles de identificar. Historias, reels y vídeos virales se convirtieron en canales de promoción directa, donde marcas y creadores lograron audiencias altamente comprometidas y de alto beneficio económico.
Ahora, ChatGPT replica este modelo en sus consultas textuales, transformando a usuarios que buscan respuestas precisas en público objetivo. La monetización de la versión gratuita permite sostener el desarrollo del modelo sin limitar el acceso, cubrir los altos costos operativos y del consumo energético de la infraestructura, que contribuye a la huella de carbono.
Sin embargo, la publicidad puede ofrecer recomendaciones útiles y contextuales, aportando valor real al usuario:

- Consejos prácticos sobre salud, como rutinas de ejercicio, hábitos de sueño o nutrición.
- Recomendaciones financieras, incluyendo gestión de presupuestos, ahorro y comparación de seguros o de compañías de luz.
- Información sobre viajes y ocio, incluyendo planificación de itinerarios, reservas y actividades locales.
- Optimización del día a día con recetas, consejos para el mantenimiento del hogar y orientación en gestiones oficiales que a primera vista pueden parecer complejas como por ejemplo dar de alta la luz en un nuevo hogar o ajustar la potencia contratada.
- Herramientas y consejos para productividad y organización personal, desde planificación de tareas hasta gestión del tiempo o aprendizaje de nuevas habilidades.
El patrón se repite: cuando la publicidad se integra en entornos de confianza, la línea entre promoción legítima y fraude puede volverse difusa, pero también puede generar valor tangible y práctico para el usuario, ayudando a tomar decisiones más informadas.
Cuando la publicidad cambia, también cambian los riesgos
La historia reciente demuestra que cada revolución publicitaria trae consecuencias inesperadas. Con el crecimiento de la publicidad en redes sociales llegaron también fraudes sofisticados:
- Sorteos falsos que pedían datos personales o bancarios bajo la promesa de premios inexistentes.
- Inversiones en criptomonedas fraudulentas, promocionadas con imágenes de supuestos expertos o celebridades.
- Phishing a través de mensajes directos, simulando ser bancos o servicios oficiales como fue el caso con ciertas estafas vinculadas a los suministros del hogar, donde supuestos agentes solicitaban pagos urgentes o cambios de tarifa falsos en los servicios.
- Cuentas clonadas de influencers que vendían productos inexistentes.
Publicidad digital bajo la lupa
En España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha lanzado un contrato de casi 179.000 euros para analizar la publicidad encubierta de influencers en Instagram, TikTok y YouTube. El objetivo es detectar promociones que no se identifican claramente como anuncios y proteger al consumidor en un entorno digital cada vez más complejo.
- El estudio tendrá una duración inicial de 12 meses, con seguimiento continuado.
- Busca garantizar que los usuarios reconozcan cuándo están siendo expuestos a publicidad, incluso cuando esta se mezcla con contenido cotidiano o respuestas generadas por IA.
Este movimiento regulatorio cobra aún más relevancia ahora que el modelo publicitario se expande hacia nuevas plataformas, incluida la inteligencia artificial.
El consumidor en el centro
En el entorno digital actual, la educación sobre publicidad digital es fundamental. Comprender cómo funcionan los anuncios y saber identificar promociones dudosas permite a los usuarios proteger su información personal y su economía.
Para minimizar riesgos, los usuarios pueden adoptar medidas proactivas, mientras que reguladores y plataformas deben combinar verificación manual y sistemas automatizados, coordinando con entidades estatales como la CNMC para garantizar decisiones más seguras y eficientes.
La transparencia en la publicidad digital y la prevención de fraudes online son pilares esenciales para equilibrar el crecimiento del mercado con la seguridad del usuario, estableciendo un modelo que servirá de referencia para futuras políticas y prácticas, tanto en España como a nivel global.
Fuente: papernest.es


