Crónicas de Nueva York 2026 Cap 4, que en realidad es el Cap 1

Nueva York de noche
Josu Iza

DEDICADO A: A la Líder del grupo de ciclismo Chacao Bike, Osmary Peña, que en estos días está ingresada en sala de urgencia, debido a un accidente cerebrovascular, luchando por su vida. Y dedicado también a todo el grupo de compañeros de ruta que está colaborando con su esfuerzo económico y elevando sus oraciones para la salud de nuestra jefa, especialmente Leydi y Yolimar que están coordinando toda la ayuda, despachando con los doctores e informando puntualmente y al detalle de la evolución de Osmary. En los últimos meses se nos han ido tres personas jóvenes, próximas y muy queridas y no queremos perder otra más. Señor, por favor, ten piedad.

Brunch

Este capítulo quedó en el baúl del olvido debido a circunstancias de la vida, pero es bueno recuperarlo para poder seguir la secuencia del viaje. Para una más fácil lectura se puede enlazar el final de éste con el principio del Capítulo 2. El próximo episodio, seguiremos con nuestra estadía en Los Ángeles, en el Capítulo 5.

Antes que nada quiero pedir disculpas por no haber cumplido con mi compromiso, libremente adquirido, de escribir mis crónicas durante dos semanas y el motivo es que de nuevo he tenido problemas con el teclado de mi computadora y hasta no llegar a este país en el que me encuentro, no he podido conseguir un teclado de repuesto porque la compañía Dell no tiene representación en Caracas y la única manera de conseguirlo que era solicitarlo a través de Amazon representaba una pérdida de tiempo y dinero hasta que el teclado llegara a Caracas; no era una opción.

Pero ya estamos aquí y vamos a comenzar, como siempre por el principio. Es el 21 de abril del año de gracia de 2026, día de la partida del viaje programado para este año. Los pormenores de la compra de pasajes y confirmación con Láser, quedarán para ser relatados en la crónica final de esta serie de Abril-Mayo-Junio en los Estados Unidos, porque es largo y farragoso de contar y para ser prudente – ya que prefiero regresar a mi casa sin inconvenientes – prefiero dejarlo para mi vuelta. 

Como siempre, el día de ayer con el apuro acostumbrado, quedaron listos los equipajes, documentos, tarjetas, tecnología personal y perolera básica……..todo en orden para salir temprano para el aeropuerto, después de un ligero desayuno, cierre de servicios, últimas comprobaciones, riego de matas y demás quehaceres. Ahora estamos saliendo rumbo a Maiquetía para prever cualquier retraso, hacer la cola para facturar en los primeros lugares y descansar en Priority Pass antes de la hora prevista, pero al presentar el pasaporte, nos piden también una autorización para entrar en Curazao – a pesar de que estaremos en tránsito – que hay que hacer online, al mismo tiempo que se hace el checking en Láser. Cuando compré el boleto y pedí que me explicaran todas las cosas que debía hacer, eso se les olvidó. Entonces nos vemos en la cola, con las maletas facturadas pero sin recibir las tarjetas de embarque hasta que presentemos la hoja en el celular. No me quiero extender porque ya adelanté antes que escribiría sobre todo el comportamiento de la línea como empresa hacia su clientes.

Al fin entramos en el área de salida después de pasar todos los obstáculos………seguridad, Saime, más seguridad, boarding pass, pasaporte……y esperamos desayunando en el VIP. No es lo habitual pero esa mañana a las 10 me estaba tomando un par de whiskys para relajarme y un desayuno que al final fue doble con postre incluido porque estas complicaciones en el momento menos indicado despiertan el apetito y las ganas de consumir un alcohol relajante. Despegamos puntualmente y llegamos a Curazao con el tiempo muy ajustado para tomar la conexión a Nueva York, así que después de lidiar con la funcionaria de migración que no entiende bien nuestro apuro, seguimos el consejo de un compañero de viaje que nos dijo que las colas avanzan muy lentamente en la isla y que para pasar emigración, recogida de maletas, facturación de nuevo y paso por migración de nuevo para  salir, deberíamos utilizar el método Petare !!!!!Permisooooooooo, vamos en tránsitooooooooo!!!!, (Raquel abriendo camino cual centurión romano), pasando todas las colas, porque el público muy amablemente no nos puso ninguna objeción y nos permitió adelantar; llegamos todavía con hora y media antes del despegue de Jetblue y volvimos a entrar al VIP, otro par de whiskys y almuerzo suculento con costillas asadas BBQ y otras cositas típicas de la isla.

Domino Park

Vuelo perfecto, con siesta incluida, llegada a JFK, sin cola en Emigración, insólito – sólo una persona por delante de nosotros – recogida de equipaje y salida a la calle para esperar a los hijos que vienen a buscarnos. El clima a las 7.30 de la tarde es estupendo, 18 grados sin viento. De nuevo en la ciudad, a esta hora está empezando a oscurecer y al llegar a la altura del Puente Kosciusko ya es de noche y el perfil de Manhattan iluminado a mano derecha es deslumbrante, no importa que lo hayas visto cien veces, hasta que entramos en Williamsburg por la Avenida Meeker, dejando la autopista y desembocando en Metropolitan, donde ya se respira el ambiente de esa hora, con todas las terrazas llenas de gente, bares y restaurantes llenos y aceras repletas de público local. En casa después de 12 horas de viaje todo incluido, cena ya programada de Wantons con Chile Oil y Noodles con Camarones Thai de Nang Xiang de la calle Grand, nuestra cena preferida al llegar de viaje; y como la noche de llegada siempre es larga, las emociones están intensas y hay mucho de qué hablar, casi nos despachamos una botella de Woodford  Reserve hasta las 3 de la madrugada. Hora de descansar y dormir profundamente.

Miércoles 22 de abril, amanece nublado. Es necesario un desayuno potente pero saludable; un yogur completo con sus frutas, frutos secos, avena y miel, con su jugo de toronja y el té correspondiente de cardamomo esta vez. El primer día siempre tiene la misma rutina porque hay que activar las herramientas básicas de un ciudadano citadino; a saber: líneas de celular en T-Mobile, tarjeta OMNI de transporte para metro y bus, y renovación de la membresía del MOMA que venció hace un mes. Después de hacer las dos primeras en Willi, nos vamos en metro línea L gris – han renovado las máquinas de expedición de OMNI y los dispositivos de entrada – hasta la 14 con Sexta, salimos a la superficie y nos subimos al M7 que nos lleva hasta la 53……sin tráfico a esa hora menos mal…..para entrar al museo y hacer nuestra diligencia. Hoy no vamos a ver nada porque nos comprometimos a visitar a una parte de la familia que vive en el Upper West, así que tomamos el M5 que nos lleva hasta la 72, Verdi Park y nos tomamos el resto de la mañana para conversar, abrazos y amapuches varios. Media tarde y nos vamos de regreso a casa pero quien se aguanta de ir a Freddy & Pepper´s y no comerse un slice de  pizza en la 74 y Amsterdam, en esta ocasión de brócoli, espinaca, queso feta y tomate confitado. Todavía nos falta almorzar tarde y en serio porque nos espera una pierna de cordero asada de la que damos buena cuenta y sin esperar que la digestión comience su proceso, bajamos a C-Town para hacer unas compras mínimas en ese super dominicano y hacer tiempo después reservando nuestros pasajes y carro a Los Ángeles para la próxima semana. Si pensábamos que la ingesta de alimentos había terminado por hoy, estábamos equivocados porque una ensalada mixta, coliflor en salsa de pimentón mexicano y embutidos polacos estaban sobre la mesa diciendo !cómeme! y no es asunto de desairar a unos anfitriones de buena voluntad. No tardando mucho nos fuimos a descansar, que para ser el primer día ha sido largo y rendidor. 

IPAs

El jueves 23 amanece con un cielo azul despejado y brillante. Cambiamos el desayuno vegano de yogur por unas buenas rodajas de pan con semillas acompañado de su par de huevos fritos, Cottage Cheese – fresco y con sus peloticas gomosas – mermelada de frutos del bosque, croissant de almendras y café. 

Además de actualizar tarjetas y celulares, mas importante quizás es actualizar neveras y congeladores. Costco es el lugar. Nos vamos para Queens, en la Vernon Avenue, frente al Museo Nagoshi ( que visitamos todos los años para disfrutar de su magia); la lista previa no sirve de nada cuando entras en Costco sobre todo si vienes de Caracas……sería largo de enumerar pero lo más relevante y proteínico es ossobuco de ternera, salmón salvaje, bacalao fresco, red snapper enteros, entrecote de res, langostinos, flanken de res, queso roquefort y de cabra, embutidos varios y el infaltable pollo de Costco – ese animal de 2 kilos después de asado por 4.99 $ que me hace recordar con arreche….el precio de los pollos de 800 gramos en Caracas -, que no tiene mucho aliño pero que nosotros saboreamos con un aceite de cilantro y otras hierbas y por su tamaño resuelve varios almuerzos, cenas y sandwiches improvisados. Pasamos por la licorería y para reponer el bourbon consumido, compramos una Bulleit de 2.5 litros, una Botella Frontera Cabernet de 1.5 litros para el ossobuco – cada corte pesa casi 1 kilo – y una caja de 24 IPAs de diferentes marcas, grados de alcohol y de turbiedad. Cuanto más turbia mejor a mi gusto.

Aprovechando que el pollo está ahí, nuestro almuerzo no puede ser sino Pollo asado con Salsa intensa de Cilantro, Arroz Jasmine con ajo y Ensalada Mixta de lo que hay en la nevera; no pueden faltar unas birras con este menú típico de cervecera vasca de verano.

No hay descanso para los recién llegados. La última cosa que hay que poner a punto es la bicicleta. Lo último: revisar frenos, hacer una limpieza del polvo acumulado, inflar cauchos con la bomba eléctrica; este aparato y yo tenemos un contencioso desde hace años y nunca nos entendemos en los primeros momentos pero al final encontramos una vía conveniente para ambos. El primer paseo de la temporada y dado que son las 6 de la tarde, es un paseo por Domino Park, donde estaba la antigua fábrica de azúcar de la familia Havemeyer, emigrantes alemanes en el S XIX. Frente a Manhattan, al pie del Williamsburg Bridge, se ubica este boulevard que combina edificios antiguos remodelados, torres de apartamentos acristaladas, parques, jardines, canales para ciclistas y caminantes, canchas de juegos varios, bancos, un par de cafés y mucha gente en tertulia, haciendo deporte o simplemente sentados en uno de los miles de bancos para ver cómo se oculta el sol sobre Manhattan y se iluminan las puntas de los rascacielos como si fueran de oro. Regreso a casa después que comience a oscurecer donde me esperan con una Ensalada de pollo – hay que ver cómo rinde el ave – que parece convertirse en unos tacos rígidos porque va sobre Tostadas de la Tortillería La Chinanta con Queso Roquefort, que también rinde lo suyo. Ni que decir tiene que un bourbon de aperitivo y luego una IPA, son el complemento perfecto para una fusión entre México, New York y Kentucky.

KIZSKA GREENPOINT

Parece que este viernes amanece como con hambre, porque el habitual desayuno de yogurt con todo, se refuerza con queso fresco cottage, 2 huevos fritos, jugo de toronja y el consabido té. Hoy voy a hacer mi primer paseo matutino en bicicleta y la curiosidad malsana me obliga a pasar por las cercanías del MDC de Brooklyn, que se ubica en Sunset Park. No creo que deba aclarar porque pasé por allá, es fácil de imaginar; una mole de concreto al lado de Industry City, con una arquitectura de estilo cajón con ventanas, que sólo acercarte intimida por su tamaño y su aspecto exterior. Tengo que bajar por Navy Yard, seguir hasta Redhook y luego bajar más hasta Sunset; el paseo en sí mismo es largo y ameno. De vuelta me paro en Dumbo, que ya terminó con las obras en toda su área, debajo del puente azul de Manhattan – la foto de la película de Woody Allen del mismo nombre -, y sigo de regreso hasta Williamsburg. Ducha y brunch ligero que dura hasta la noche. Tengo que comprar unas medias cortas porque no traje de Caracas; la mejor solución es ir a H&M de la 34 con Sexta, al lado de Macy´s. Nadie me acompaña, así que con toda calma camino hasta Bedford con 7 North, entro en el metro L gris y hago el cambio a la 3 rojo express para llegar hasta la plaza que cruza en Broadway. Compro mis medias, deambulo un rato por la tienda y salgo para caminar por la Quinta, entro en Koreatown sólo para ver los restaurantes y a las cocineras haciendo dumplings a mano y colocando en las cestas de bambú, que bajan de esas torres apiladas en una pared de la burbuja de cristal de su cocina, cara al público. Paso por el Jack Dempsey Bar y continúo hasta entrar en el metro de nuevo pero esta vez en la Calle 23 para regresar a casa.

La cena de esta noche tiene que ver con una parrilla de Red Snapper – Pargo -, y un Arroz con vegetales donde predominan los hongos Shitakes y Portobellos. Volvemos a dejar que el Bulleit Bourbon protagonice la noche y la comparta con un Vino blanco bien frío.

El sábado 25, comenzamos con un desayuno de yogurt  completo para tener una digestión fácil: vamos a viajar. Amanece lluvioso, y esa lluvia nos acompañará todo el camino; cuando llegamos a Monticello a visitar a otros primos, el lago adyacente a su casa y el bosque están brillando debido a la humedad y un cierto resolillo que a pesar de la nubosidad alumbra el ambiente. La idea es coincidir también con otros primos que tienen sus casas cerca de ellos. Es prudente salir temprano porque en esta ciudad las entradas y salidas se trancan casi siempre, sobre todo a horas pico; no importa cuando piensas que no te va a tocar, siempre toca, aunque es cierto que hay cierta fluidez pasando el Bronx dirección norte antes del Washington Bridge para cruzar a New Jersey. Después el tráfico se abre y rodamos con facilidad disfrutando del paisaje y la conversación. A finales de abril ya es plena primavera en esta zona, te puede sorprender una bajada inesperada de temperatura “- más probable en zonas rurales – pero no es lo habitual, hablamos de entre 15 y 20 de media durante el día, ideal para viajar. La vegetación luce exuberante en todo el trayecto porque la carretera discurre entre bosques cerrados, especialmente al llegar a la zona de la frontera entre New York State y Pensilvania, frontera que marca el Delaware River. Una sucesión de pequeños pueblos y ciudades intermedias, donde todavía se siguen celebrando ferias de tractores, farmers markets de fin de semana y la economía se basa principalmente en el agro, la cría de ganado y la agroindustria resultante. No crean que por estar relativamente cerca de la capital del mundo no hay osos, pumas, venados, jabalíes y toda clase de animales de jungla norteamericana. Los hay y abundan en las zonas cerradas y espesas y se ven al pie de la carretera con frecuencia. Como está pasando en Caracas con la aparición cada vez más frecuente de jaguares, de los que son testigos muchas veces los ciclistas.

Pasamos unas cuantas horas alrededor de una mesa – siempre hay mucho de que hablar, parte de la familia es originaria de Venezuela, aunque los abuelos comunes de todos ellos vinieron de Europa y se repartieron por varios países del norte y sur de América. Brunch de colaboración que tiene como plato estrella una deliciosa Shakshuka israelí manufactura del primo – confieso que repetí dos veces – con todos los acompañantes, quesos, embutidos, ensaladas, panes, encurtidos, whisky y vino a capricho y una bandeja de postres de la Bicyclette, que puestos en la mesa se veían como muchos pero que a la hora de la verdad no sobraron ni un poquito ya que los ocho comensales dimos buena cuenta de todo el condumio. Está científicamente comprobado que las emociones fuertes despiertan ansiedades que requieren de ansiolíticos y en esta familia en la que hay muchos médicos, se prescriben siempre los mejores que son sin duda los menús ricos y abundantes.

Paseo en bici

Vuelta a NY con lluvia, ya atardeciendo, satisfechos y felices de un nuevo encuentro familiar, que se repetirá a lo largo de nuestra estancia. Por supuesto que no cenamos esa noche, salvo algún tentempié frutal o una bebida caliente ligera para ayudar al sueño.

El domingo 26, tengo pensado dar mi paseo en bicicleta hasta Redhook suavemente, pero en el camino por la Avenida Kent veo que viene bajando un mar de gente corriendo un maratón, no se cuanta distancia en realidad pero van en la misma dirección que yo, salvo que ellos ocupan la calle sin tráfico y yo voy en la zona verde del canal bici. No puedo calcular cuánto deportista está compitiendo – leo al día siguiente que fueron alrededor de 30 mil – pero hasta que llegué a mi destino fuimos en paralelo hasta el cruce de Navy Yard con Dumbo, porque yo me dirigí a la costa y la ruta estaba canalizada hacia Brooklyn Heights. Pero el interés de la historia no reside en la prueba en sí, sino en lo que sucede a partir de Vinegar Hill, supongo que fue porque ya llevaban algunos kilómetros y el calor interno se desborda, aunque esa mañana de domingo la temperatura era de 7 grados y con ligero viento. De hecho, yo que salí con doble franela y chaleco protector, estaba pasando frío de verdad aumentado por la brisa que genera la bicicleta. Para mi sorpresa y lo encajo dentro de esos capítulos ” Sólo en Nueva York”, lo que sucedió era digno de ser filmado: Docenas de personas, ellos y ellas, comienzan a sacarse las últimas capas de ropa botándolas hacia la acera derecha básicamente; pero que hay al lado de la acera derecha ?, pues sí, adivinó usted, el canal bici. Y ahí que volaban gorros, chaquetas, sweaters, franelas, guantes, muñequeras, botellas de agua, energéticos, envases de electrolitos, lentes, pantalones incluso……..que dejaron tapizados el canal bici y la acera de peatones. Yo continué hasta el muelle del Gran Terminal y tras un breve descanso, un pequeño video y gozar de la vista de enfrente – Governor Island, Statue of Liberty y el paso de los ferrys naranjas que van para Staten Island -, voy de regreso por el mismo camino siguiendo el margen de la costa. Llegando a Vinegar Hill veo que las prendas que abandonaron los runners continúan allí en el piso y pienso que cientos de personas pudieran vestirse con toda esa ropa o que algún vendedor ambulante pudiera abastecerse de mercancía deportiva en perfecto estado y venderla de segunda mano en algún flea market de domingo. Solo en NY.

Wanton Nang Xiang

Almuerzo consistente en lomito de cerdo al grill, muy oriental con puré de papa y Roquefort reconfortante para recuperar fuerzas.

En la tarde, vamos para buscar una prenda de abrigo para Raquel que quedó el año pasado en Kew Gardens Hill; el viaje desde Williamsburg hasta Flusing Meadows más que largo es enrevesado, porque hay que tomar el metro L, conectar en Union Square con la línea E color azul y llegar a Forest Hill para tomar allá el Q 64 directo. Hacemos una visita corta, y regresamos por la misma vía pero al revés….mucho atorrante a esa hora en el metro, tenemos que cambiarnos de vagón porque está colonizado por los sin techo y es imposible acomodarse sin que te pidan dinero o te insulten si no das o ambas cosas a la vez, sobre todo los indignados con el mundo, que culpan a la humanidad de su infortunio.

Salimos bien tarde a tomar unas birras en Torino, la Terraza-Deli que vende unos embutidos italianos de producción propia, pero curiosamente no tienen IPAs, sino cervezas de Brooklyn ligeras como la Bluemoon o la Brooklyn lager. Una y de regreso a casa para una cena ligera de ensalada y quesos. Vino tinto para comer y para alargar la tertulia….hasta la hora de descansar….

La semana próxima más…..

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