Antes de comenzar con la crónica de esta semana, unas palabras.
En el mismo tono que andan las redes sociales, estamos nosotros también; por eso estimo lógico que se puede anunciar el resurgimiento de una idea que nació a finales del siglo pasado y que hoy tiene vigencia, máxime si consideramos que en esta situación mundial y lo que nos atañe, son más necesarias que nunca las alianzas, de cualquier tipo, y si es una buena alianza mejor, como la que voy a reseñar a continuación.
SOGANOBO. Sociedad Gastronómica. Anunciamos la reactivación de nuestras actividades después de varios años de hibernación, por una causa ajena a nuestra voluntad que fue la dispersión de nuestros socios por la geografía planetaria. Actualmente, se presenta la oportunidad de reclutar a nuevos miembros porque la pasión por el encuentro para compartir mesa y mantel – amén de otras actividades relacionadas – siempre tendrá sus fieles seguidores. A continuación les remito los estatutos de la sociedad, que siguen siendo los mismos y los requisitos para formar parte de esta cofradía. Los antiguos socios conocen y saben que el fin último de esta comunidad es reunirse para disfrutar de los placeres que amaban Gargantúa y su hijo Pantagruel – personajes de las novelas de Rabelais, en un entorno de buen humor y sana relajación por encima de todas las cosas. Por eso estos reglamentos – en una sociedad con reglas al estilo de las que observaban los monjes de la Abadía Thelema fundada por Gargantúa – parecen no tener ningún contenido que merezca la pena pero sí tienen sentido y compromiso. Les recuerdo en primer lugar las reglas del monasterio y después las de Soganobo.

FRANCOIS RABELAIS. “Sus vidas iban pasando no en leyes, estatutos o reglas, sino de acuerdo con su propio libre albedrío y placer. Ellos se levantaban de sus camas cuando juzgaban conveniente; en efecto comían, bebían, trabajaban. dormían, cuando lo desearan y estuviesen dispuestos a ello. Nadie les despertaba, ninguno se ofrecía a limitarlos en su comida, bebida, ni en ninguna otra cosa, pues así lo había establecido Gargantúa. En todo su dominio y estrictas formas de su orden había tan solo una cláusula a ser observada: Haz tu voluntad. Porque los hombres libres, bien nacidos, bien educados y rodeados de buenas compañías, tienen ese instinto natural y esa espontaneidad – que les compelen a las virtuosas acciones y los aleja del vicio – que se llama honor”
SOGANOBO. REGLAS DE PERTENENCIA. Podrá optar a ser miembro de esta sociedad todo aquel o aquella ciudadana mayor de edad mental, sin distingo de sexo, nacionalidad, opción política, religión e incluso color de piel.
No podrá ser aceptado como miembro de esta respetable sociedad, todo aquel que no haya sido vacunado con éxito de las dos epidemias mortíferas que asolan a la humanidad: la envidia y la estupidez. Se exigirá acta sellada y apostillada por la Haya.
REQUISITOS IMPOSIBLES E INDISPENSABLES . Se requiere ser:
A./ Amante de la buena mesa y diestro con la cubertería.
B./ Conversador ameno y bienhumorado. No se admiten bajo ninguna circunstancia “chupeticas de ajo”, amargos irremediables o melancólicos sin futuro.
C./ Poseedor de una comprobada y excelente salud mental. Es necesario ser avalado por dos personas de reconocida solvencia moral, lo cual excluye, como es lógico, tener como padrinos a socios de esta cofradía. No se admitirán exámenes firmados por ninguno de los doctores miembros de esta sociedad, a causa de su poca fiabilidad.
D./ Partida oficial del Ministerio de Salud – sólo emitido en la Sede de la Urbina – de no padecer el “Síndrome del Comer engañoso”. Si quieren saber qué significa, consulten a la Inteligencia Artificial, la natural no ha podido descifrarlo todavía.
Esencial:
E./ Poseer el Título de Gourmet expedido por la Facultad de Investigación Oceanográfica del Estado Monagas. Se valorarán especialmente, los Postgrados o Másters de cualquiera de los Institutos Gastronómicos de Caripe del Guácharo. Se ofrece contacto con gestor reconocido para la obtención del título.
F./ Estar al día con las cuotas de la sociedad. Indispensable poseer la solvencia amarilla acreditativa del pago de las mensualidades, lo cual se anuncia de antemano es imposible, al no existir cuotas que cancelar ni tampoco oficina ni recaudador que se encargue de cobrar ni expedir dicha solvencia. Lo que se pretende con este requisito, y así lo reconocemos, es molestar todo lo posible al socio. Simplemente, porque sólo hay planillas rojas.

G./ Para la expedición del documento acreditativo, es necesario presentar dos fotografías de espalda, específicamente de la parte inferior de la nuca tamaño carnet. Por favor, quítese los lentes. Se presentará plastificado en negro opaco.
Obligatorio:
H./ Llenar la planilla de inscripción formal por triplicado, en griego clásico, sánscrito o en su defecto en chino mandarín. En casos extremos se admitirá en yiddish rumano o en gallego de Pontevedra. Planilla que está agotada desde hace meses y que por falta de material no ha sido posible volver a imprimir
I./ Enviar requisitos a la dirección. http://www.güevon.com, página desde la cual usted recibirá nuestra firme e inapelable negativa a ser aceptado como miembro de SOGANOBO. Si se había hecho usted algún tipo de idea acerca de ser aceptado, lo sentimos, pero es usted un iluso.
Se informa a nuestros distinguidos socios:
J./ La sociedad gastronómica no abrirá sus puertas al público desde el viernes a las seis hasta las seis de la tarde del sábado. No es por descanso religioso, como pudiera interpretarse, sino debido a que no tenemos oficina ni sede ni siquiera un pobre local que abrir. En el caso de que en un incierto futuro dispongamos de dicha sede tampoco abriremos en esos días, ya que se necesitaría un voluntario para recibir al público, lo cual ponemos en seria duda en vista de la extremada flojera que caracteriza a los integrantes de nuestra sociedad.
Ante cualquier duda – razonable, por favor – dirigirse al teléfono celular 0424 2586395, y será atendido – no vaya a esperar nada especial – a horas pertinentes. Se ruega no preguntar por el precio del dólar ni por posibles descuentos en la cuota mensual.
RAZÓN. Josu Iza, Promotor. El resto de los miembros de la Junta Directiva prefieren permanecer en el anonimato, debido al cuestionable prestigio de la sociedad. GUÍA EMÉRITO. Groucho Marx.
Volviendo a la realidad cotidiana, nuestra querida Caracas vive en una extrema dualidad – y si se pudiera decir trualidad o cuatrilidad, no sería posible abarcar el concepto en su totalidad -, nada nuevo bajo el sol. Estamos como desde hace años, viviendo entre esa sensación de crisis y abatimiento – que parece flotar permanentemente en la atmósfera – y la impresión real y ficticia al mismo tiempo de bonanza y alegría general. Para sentir lo primero no hay más que revisar o escuchar los medios informativos que se encargan de política o economía, nacional o internacional o simplemente estar en el medio de conversaciones entre familia o amigos o escuchando lo que se habla en el metro o en un bus, en una esquina donde están apostados un grupo de mototaxistas, en una peluquería donde comparten sus cuitas las señoras – igual en una barbería -, en una construcción a la hora del almuerzo con tupper o en la Feria de un centro comercial donde comen los ejecutivos a sueldo de las oficinas circundantes. A no ser que sea tarde de viernes, día en el que desaparecen como por encanto todas las apreciaciones negativas.

Para percibir lo segundo, simplemente hay que conectarse a Instagram, Tiktok o a cualquiera de esas páginas donde aparecen por miles los influencers que se la pasan haciendo tours por la ciudad para descubrir los mejores lugares para consumir las delicias que nos ofrecen los cientos de nuevos restaurantes, cafés, tabernas o similares; también sus paseos por las playas, posadas, hoteles o chiringuitos que prometen bienestares imperdibles si es que quiere usted ser feliz como ellos. No faltan los vendedores de concesionarios de vehículos de lujo, los que venden o alquilan apartamentos fastuosos a precios regalados, los que compran dólares o joyas, ofrecen mobiliario y electrodomésticos de diseño de vanguardia, venden pasajes para disfrutar del glamour parisino o de las tapas madrileñas o nos llevan a los majestuosos destinos naturales de nuestro país al alcance de muy pocos.
¿Cuál es la realidad objetiva, la verdadera situación de Caracas ? – y por extensión la de todo el país?. Hay curiosidades varias: podemos ver miles de informaciones sobre el éxito de los venezolanos en el exterior en campos como la comida, la medicina, la construcción, la tecnología y la fama del tequeño a la altura de la gloria de Dudamel; aquí hay miles de personas que destacan también en diversas disciplinas trabajando con ahínco con relativa fortuna y también sabemos que hay muchas otras atravesando dificultades – algunas extremas – y a pesar de esa verdad contradictoria yo me pregunto si no es que estamos inmersos en la cultura de los espejismos, aquellas visiones falsas que se tienen en el desierto cuando tienes sed que nos hacen ver a lo lejos un paisaje verde y frondoso. Así los asuntos difíciles y desagradables se disfrazan con edificios, restaurantes, concesionarios, electrodomésticos, muebles, ropa fashion etc….para dar una impresión de prosperidad, pero cuando te acercas ves que la palmera del oasis que veías a lo lejos, es una duna, tú estás muerto de sed y la certeza de que el agua está ahí al alcance de la mano, resulta que no es más que un montón de abrasadora arena.
Las dos realidades son ciertas porque lo cierto, valga la redundancia, es que esta ciudad es muchas ciudades en sí misma y que según la zona en la que nos ubiquemos, así es la realidad que nos toca vivir. Me sorprende positivamente cuando entro en Instagram para poder ver los nuevos emprendimientos gastronómicos repartidos a lo largo y ancho de la geografía citadina y su despliegue de creatividad. El Metro restaurante, con sus pizzas cuadradas en la Candelaria, la arepa en cuenco de Arepa Bowl en el Paraíso, Pork Belly y sus arepas de Chicharrón en Los Cortijos, las parrillas de Klovers Pizza en La Bandera, el cerdo crujiente en Kochinamente de la Alta Florida, Al Taglio Pizzeria en San Luis, Cachapa Mundi y sus cachapas enrolladas en el Paraíso, La Gorda y la Flaca con su comida criolla en la Lecuna y docenas de locales con sus ofertas de cocina creativa, innovadora en su presentación, bien hecha, sabrosa y de buen precio. La explosión de cafés y restaurantes en Chacao que pasó de ser un entorno de ciudad casi fantasmal en el comercio hace unos años a dispararse como espacio de referencia gastronómica de nuevo, comedores repartidos por toda la ciudad, cocinas clandestinas con delivery, casas que se alquilan para eventos, talleres escondidos que fabrican excelentes productos, sitios que invitan a cenas temáticas y programadas; una de las razones, que hace – en el ramo que nos interesa a nosotros -, que cada zona se aprecie como una ciudad diferente dentro de la gran ciudad. Porque si hay algo que le gusta a la gente en esta Caracas es comer, rústico o refinado, caro o barato, sentado en una mesa o parado en un mostrador, desde el bocado más proletario hasta el plato más sofisticado, con valet parking o estacionamiento para motos, pero comer y que sea bueno y atendido con un sonrisa.
Esta semana la actividad ciclista se resume en los dos paseos, martes y jueves, nocturnos, a esa hora en la que hay más tráfico y se disfruta más esquivando los peligros de la calle y una subida al Alto Hatillo con su correspondiente bajada, durante la mañana del domingo. Vuelvo a insistir en la idea de que rodar en Caracas por ciertos lugares y horarios – cruce de la Francisco Miranda y Chacaíto 6.30 pm, Principal de las Mercedes la misma hora, Sucre en Catia 6 pm, Roosevelt y Cementerio a cualquier hora, El Silencio y La Baralt salvo de noche y otras más – es más un deporte de riesgo que una rodada relajante para eliminar estrés, pero definitivamente nos gusta a pesar de las quejas. En realidad salimos de la Plaza de Chacao los días de semana, porque es la única hora que nos queda disponible a todos; en teoría partimos a las 6.30 pero siempre lo hacemos un poco más tarde para esperar a los rezagados, muy comprensible porque a veces se complica la llegada debido al tráfico. Cruzar por esos puntos estratégicos que recuerdan a esos videos en Calcuta o Saigón, es necesario para llegar a las zonas donde el tráfico baja porque son zonas residenciales, o bien en Baruta o bien a piedemonte del Ávila. Terminamos regresando a nuestra casa a eso de las 9 o 9.30, dependiendo de la ruta y de las paradas para documentar en fotografías nuestra hazaña nocturna.

Pero los paseos en fin de semana son muy diferentes. Esos cruces problemáticos aparecen despejados, salimos temprano en la mañana y la distancia es mucho mayor porque el tiempo disponible lo permite. Hay rutas medias de 40 o 50 km en el área metropolitana y también rutas largas de 90 o 100 y más cuando salimos de Caracas rumbo a la playa o la montaña. En este caso de hoy, nos vamos hasta el Alto Hatillo, saliendo de Chacao, bajamos hasta la principal de las Mercedes, seguimos a Chuao, Cafetal y entramos en la carretera que conduce al Cementerio del Este. Después de los negocios de flores, chiveras, empanadas y caucheras antes de empezar a subir a la Guairita, se toma la carretera que conduce al Alto Hatillo por una ruta dura, larga y exigente que no es para novatos. Son 10 km sin pausa, aunque el primer punto de referencia es la redoma del Solar del Hatillo, hidratación, reagrupamiento y vuelta al pedal, hasta llegar al destino; después bajamos hasta la Plaza Bolívar para tomar un merecido descanso y avituallamiento libre. Hay quien se come unas empanadas, una cachapa, un helado o un café y hay quien desayuna con el sandwich que preparó a las 6 en su casa. Nos sentamos en una esquina donde se ubica la sucursal de un banco porque ahora las autoridades prohíben hacerlo en las escaleras que quedan en un lateral de la iglesia.
Esta mañana la conversación fluye entre varios temas comunes entre ciclistas pero dado que estamos en un centro plagado de restaurantes y otros negocios de comida, el diálogo termina centrándose en el tema de la mejor torta vasca, que supuestamente y por votación popular sirven en la Tarta, en la esquina de la Calle Paz y Comercio, bajando de la plaza. Un local muy sofisticado para estar en el Hatillo, pueblo colonial, que ofrece seis tipos de torta vasca. Como comprenderán el nombre me alude por razones simples; la llamada por los vascos Tarta vasca – Gazta tarta – nació en San Sebastián en el Bar La Viña, aunque tiene antecedentes en la tarta de queso de toda la vida pero su gran diferencia estriba en la falta de base porque se cocina directamente en la bandeja a alta temperatura, por eso se le forma una costra dorada, a diferencia de la tradicional que se hace a fuego lento en baño maría. Hay otra historia de otro postre, no en San Sebastián sino en Bilbao, que es el Pastel de Arroz – Arroza pastela -; se dice que este pastel se trajo de Filipinas, cuya receta fue traída por los marineros bilbaínos que hacían la carrera de Indias. Una vez en Bilbao la harina de arroz se sustituyó por la de trigo, pero se mantuvo el nombre. Hay otra historia que dice que proviene del sobrante del arroz con leche que las mujeres preparaban en casa, en el siglo XIX y para no botarlo elaboraban con él una crema y la cocinaban al horno con una tartaleta. Parece ser que la receta ha derivado hasta la que conocemos hoy en día, con una base de hojaldre y su relleno, una crema que parece un flan y que se asemeja con la Torta vasca. Un lugar donde se elabora este pastel tan conocido es la Tahona Jardines en el Casco Viejo de Bilbao que juega el mismo papel que la Viña respecto a la torta. Ambos exquisitos, aunque el segundo se ha hecho conocido a nivel internacional, aunque el humor vasco reza que todo lo que sea de Bilbao tiene relevancia mundial o al revés, todo lo que es universal tiene su origen en Bilbao.
Después de un largo descanso, vamos de vuelta bajando pero por una ruta distinta: caemos a la Trinidad y nos dirigimos hacia el fondo para subir después por la Bonita – tremenda cuesta – desembocar en los Samanes y bajar hacia el Vizcaya, Cafetal, Las Mercedes y regreso a Chacao. No queda sino darse un buen baño, un buen almuerzo y si no hay plan inmediato, una buena siesta de domingo y como mucho ir al cine si hay algo que merezca salir en el Trasnocho, como el Festival Francés en este caso.
PERSONAJES PECULIARES DE CARACAS. “Los que caminan erráticamente por la ciudad”. Se les puede encontrar en la calle o en el metro, en un restaurante o en una tienda, incluso en una parrilla en un jardín o en la orilla de la playa. Me refiero a esas personas que – voy a suponer una situación -. Va usted caminando por la Francisco Miranda a la altura de Chacao porque quiere usted comprar algo en una ferretería; va a cruzar el semáforo para ir al otro lado de la avenida y delante de usted hay un señor esperando la luz verde, cambia el color y arranca la gente por el paso de peatones. Su paso es más rápido que el del señor y piensa en adelantarle por la izquierda – como mandan las reglas de tránsito -, cuando está a su altura el hombre se mueve a la izquierda y le interrumpe el paso, entonces usted piensa en pasar por el otro lado y para su sorpresa el tipo cambia de dirección y se coloca delante de usted nuevamente. No crea que lo hace a propósito, no, es que tiene un andar errático, deambular excéntrico, movimiento inconstante, caminar impredecible, es decir, un caminar sin rumbo fijo, sin un objetivo claro. En el metro es peor, porque eso puede pasarle en la escalera lo cual le deja sin opción o al entrar en el vagón lo que provoca un choque con los que están saliendo. En una parrilla, la dificultad estriba a la hora de acercarse al bar o a la mesa de los pasapalos, porque va usted a servirse un whisky o agarrar una cerveza de la cava y cuando intenta usted ponerle hielo al vaso, se le pone el señor delante del tobo o agarra el plato que usted iba a coger o peor todavía, se lleva en la mano el abridor de cervezas y le deja a usted con las ganas o la única alternativa de abrirla con sus dientes. En la playa puede ser una tragedia. Esto sucede todos los días y seguro que usted ha pasado por esta circunstancia muchas veces, recuerde.
La próxima semana más y mejor.
RECETA DE TORTA VASCA. INGREDIENTES. Queso crema 435 gr. Azúcar 175 gr. Crema de leche 200 cc. Harina 10 gr. Huevos 3. PROCEDIMIENTO. Mezclar el queso crema con el azúcar; agregar los huevos uno a uno lentamente; incorporar la harina y por último la crema. Mezclar sin batir. Tomar papel de horno y humedecerlo y extenderlo sin que quede agua en el molde. Poner la mezcla dentro. Precalentar el horno a 210 Celsius y hornear durante 30 a 40 minutos. El pastel debe quedar tostado por fuera y moverse como una gelatina Sacar, dejar entibiar y enfriar en nevera.


