CRONICA DE MARGARITA SEP 2026. CRÓNICA 8

Josu Iza

DEDICADO A:

La propia isla, la que se niega a morir pero siempre anda moribunda.

Y DEDICADO también, (BREVE ENSAYO DEL EMBUSTE), ya que estamos en Margarita, a los embusteros amateurs y profesionales del embuste. Los amateurs o aficionados a la mentira, como los del tenis o el bingo, lo hacen porque tienen una inclinación natural, no pueden contenerse, mentir es actuar con naturalidad y es más un divertimento que una mala acción, aunque a veces tenga consecuencias graves. En cambio los profesionales, los que viven y obtienen beneficio de la mentira, puede que no sean embusteros naturales, pero conocen perfectamente el poder de la mentira. La usan para manipular, para despertar emociones que les favorezcan, mienten y se comprometen con la conciencia clara de que están utilizando a las personas para su propia conveniencia. Se ha convertido en una cultura social extendida, una manera de actuar que para los mentirosos justifica su bajeza, si así obtienen lo que quieren. Hay que protegerse, porque se ejerce desde el poder, desde los medios de comunicación y desde el círculo social, familiar y amistoso, flota en el ambiente como una epidemia contagiosa. Atención.

De jueves a martes estuvimos en la Isla, después de más de un año sin pasar por allá. Normalmente nos íbamos en ferry desde la Guaira, con el carro y la perolera, pero eso era cuando íbamos por un par de meses y había ferry. Ahora fuimos por una semana , así que nos fuimos en avión, alquilamos carro y llegamos al Aeropuerto Santiago Mariño. El nombre luce más que la instalación, pero antes, estamos todavía en Caracas, a punto de salir de casa.

Nos viene a buscar Joel, un taxista de Taxitour, recomendación de mi amigo Jorge, puntual a las 9 porque hay que estar 3 horas antes en vuelo nacional, ya que el trámite ahora tiene sus entresijos. Primero, llegas al estacionamiento de corta duración del nacional, dejan pasar al taxi por 15 minutos, bajamos las maletas y te apuntas en una cola del vuelo correspondiente. Menos mal que esa zona está a la sombra entre árboles, porque hay que esperar hasta que mandan subir por una rampa – como 200 metros – hasta llegar a la carpa donde se hace el chequeo de pasajeros y equipaje. Bien organizado, aire de sobra, buena atención, compruebe usted que las maletas pasaron por el escáner y ya puede ir usted a la puerta de embarque número 3. Media hora mientras pasan todos los pasajeros y camina hasta otra zona de la gran carpa donde hay docenas de filas de asientos cómodos, tres puertas de embarque, que en realidad deberían llamarlas de terminal de bus. La razón; es que a la hora precisa después de haberte helado porque el aire en ese lugar – recomiendo llevar ropa de abrigo – es importado directamente del Ártico – subes a un metro bus en perfecto estado, sigues a una camioneta con una leyenda que dice “follow me” y llegas a la escalerilla al pie del avión. Subes, te acomodas en tu asiento y despega. Antes de una hora, estamos aterrizando en el Santiago, bajando a pie por la escalera a la pista y – aquí no hay bus – caminando al terminal para recoger el equipaje. Todo muy bien hasta aquí, salvo para las personas con algún problema de tracción, edad avanzada o simple flojera porque caminar desde el bus, subir la escalera con tu bolso de mano y seguir hasta el asiento, es un trayecto duro para alguien que tenga alguna ” discapacidad”.

Tenemos un carro alquilado con una compañía que tiene su oficina en el Eurobuilding, Amigos Rent a Car o algo así. Me dirijo a la ventanilla, me entregan mi llave, mis documentos, pago la fianza y me acompaña al estacionamiento un trabajador de la empresa, para hacerme entrega del vehículo. Revise usted bien, me dice, sáquele un video por si hay golpes o rozaduras……y eso hago, pero al revisarlo me doy cuenta que el parachoque delantero está suelto, que tiene varios pequeños roces, que no hay llave para cambiar el caucho…..Regreso a la oficina y le digo a la muchacha que me atendió que ese carro no me puedo llevar en esas condiciones. Entonces comprueba la reserva de nuevo y me dice : Ay señor, disculpeme por favor, me equivoqué de carro, el suyo es este otro, cómo pudo ser……Salimos de nuevo y entonces sí, me entregan mi carro, perfecto, full de gasolina con todo lo necesario. Entonces pensé; se equivocó de verdad ? o es que los margariteños mienten sin pensar y muy mal ?. Lo dejo a su elección.

Después, todo sobre ruedas y nunca mejor dicho; la vía hacia Porlamar perfecta, poco tráfico a las 3 de la tarde. Llegamos al cruce de Conejero y enfilamos para la Asunción, camino de la 31 de Mayo para llegar a Puerto Fermín. Antes, una compra en Río, para abastecer de comida y líquidos espirituosos, agua, birras y otros caprichos necesarios para una semana. Les sorprenderá saber que incluso la caña – salvo la cerveza – todo está más caro que en Caracas y si me preguntan por el privado les diré que por ejemplo el JW Black, está a 25, cuando en Alianza Licorera está a 22.

La casa todo en orden, aire frío que se agradece, hace calor en la Isla, equipaje desmantelado, vituallas en su nevera y ya se puede pensar en descansar. Par de whiskys, está vez uno nuevo que se llama John Barr, 12 años, ahumado, blend, muy rico, me recuerda al Grant’s pero más suave en boca. Primera cena, una buena burger a la parrilla, embutidos y quesos, no hay muchas ganas de cocinar, se alarga la noche y a descansar. Mañana será otro día.

Ahora una pregunta importante: Que es lo primero que usted compraría en la isla,.si se quedará a vivir allá como” Navegao ????. Pensará que una casa, un carro, una moto, una tv, whisky, un sombrero de playa, un aire acondicionado, una gallina para hacer un sancocho, unas empanadas de cazón…….No acertó. Lo primero que debe comprarse es una silla a ser posible de plástico, que pese poco y que la pueda trasladar de su casa a donde vaya a compartir con los vecinos, al caer la tarde. Esa es una rutina que define el sentir y la identidad de un aborigen de la isla.

La economía, el agua, la luz, la llegada del turismo etc….mantienen viva la incertidumbre en Margarita. Ésta inseguridad cotidiana, genera paciencia y resignación y el tiempo no importa…. px  nunca sabes cuándo llega el agua, cuando se va o viene la luz, cuando pasa el bus o las camionetas de ruta corta, cuando reparten las bombonas de gas. Lo cierto es que la isla sigue más o menos igual; ahora en la parte baja de la curva porque los planes de desarrollo que anunciaron el año pasado no han arrancado y la inestabilidad política y económica ha hecho que los turistas que llegaban – rusos, polacos y colombianos – no están llegando. Y sin ellos y sin los venezolanos que tampoco van porque la situación del país no acaba de definirse y el terremoto ha causado gastos extras, todo el sector del turismo se resiente: playas, hoteles, automercados, licorerías, restaurantes y todo el servicio técnico y personal. Dicen que los que están manejando dólares – además de los de siempre – son los pescadores, porque como no venden tanto pescado a los locales ni a los visitantes, lo venden a barcos que compran en alta mar y pagan en divisas.

También dicen otras cosas acerca de la venta de otros productos, pero en esa materia no quiero entrar. Por otro lado, la isla sigue bella, verde en estas fechas, las playas como siempre, la Sierra y el Guayamurí, un espectáculo. Cuidado con los rebaños de “ovejos” en las márgenes de las carreteras, con las vacas que rumian la grama que las ovejas dejan porque andan libres y realengas, con los miles de perros que deambulan a la búsqueda de un bocado. Lo último, la anécdota curiosa: estábamos yendo a Manzanillo para ver el atardecer y la llegada de los pescadores – conseguí unas Huevas de Aguja extraídas al momento – , llegando por detrás de Playa el Agua y de repente una manada de vacas rebeldes, pastoreadas por un motorizado con una habilidad sorprendente…..más fácil que correr detrás de ellas con una vara, hace mucho calor y no obedecen.

Siguiendo con nuestra llegada, nos esperaba el Señor Alexis con el nuevo control del portón y las nuevas llaves, una parrilla portátil y las instrucciones. Hay vecinos nuevos, algunos arreglos necesarios en el portón de entrada, la piscina, la casa del conserje. El viernes amanecemos descansados y con ganas de desayunar empanadas.

Cayeron tres y dos por cabeza con el jugo de tamarindo en el kiosko de la Señora Clara en el Salado. Hoy es día de explorar un poco la isla y terminar de abastecerse, de tal manera que vamos en dirección sur, pasamos por el puesto de Handrys – en el cruce de Farmatodo y Cocheima – proveedor de tomates y ajíes margariteños y seguimos para Pampatar para.ver si conseguimos un buen pescado en el puerto de Playa Juventud. Es la época del Bacallau, que en estos meses finales del año tiene por costumbre pasar por la costa rumbo a Europa del Norte. Bacallau o simplemente bacalao, pescado blanco, firme, grasiento, cargado de colágeno y sabor. Un poco más de cinco kilos, dos lomos bellos y una cabeza llena de carne y gelatina. Ya verán todo lo que hicimos con ese pescadito.

Regresamos al norte de la isla, hay que saludar a nuestros conocidos: primero pasar por el rancho del Pintao – Señor José, primo de Chuito en Paraguachí, los dos únicos pelirrojos del pueblo -, para comprar aguacates, cambures y huevos criollos de gallina de pelea y después saludar a la Señora Pili, en la playa del Cardón, vendedora de empanadas, pescado frito y sopas, que ha levantado una familia y le ha dado una carrera a su hijo vendiendo comida a los visitantes; toda una institución.

La mañana amerita un descanso en casa. Un almuerzo liviano consistente en una buena ensalada y líquido bien frío, hace mucho calor en la calle, se agradece entrar en el aire acondicionado. Una pequeña siesta antes de salir por la tarde a Manzanillo para ver el atardecer y la llegada de los pescadores. Traen Aguja y Atún grande; ya tengo pescado pero no puedo dejar unas Huevas frescas recién extraídas. Antes de preparar la cena, pongo a curar las huevas, con el método gravlax y las dejo en la nevera por tres días. Carpaccio de Bacallau con aguacate del Pintao, Papas en mantequilla con parmesano y Plátano al horno. Cuando cae la noche refresca, pero la humedad sigue y el calor solo se aguanta sentado en la terraza con una botella de blanco muy fría y la suave brisa que corre, pero para dormir hace falta aire, sin eso no hay quien concilie el sueño.

Es sábado y toca desayunar con el Señor Alexis, el ángel que cuida esta casa y la mantiene viva. Ingeniero y geólogo jubilado, se dedica a rescatar, reparar, rehabilitar todo tipo de vivienda, jardín, hábitat humano o natural que lo requiera. Un hombre renacentista en este siglo de ignorantes. Arepas, queso Guayamano, mortadela de pistacho, jamón ahumado y huevos revueltos. Jugo y café. Reconstituyente.

Queremos pasar nuestro primer día de playa y probar una recomendación en Guacuco: Petra. Poca gente, toldos a 15 dólares, agua agradable pero con algas, empanadas a 4 – si, leyó bien, a 4 $ -, día soleado y fresco con la brisa soplando desde el sureste, se puede gozar del paisaje, tranquilidad y así hasta las 3 de la tarde, necesario llevar cava con hielo y la bebida correspondiente; en este caso sidra y birra heladas.

Nos vamos a la Vela después de pasar volando para darnos una ducha rápida. Se ha ido la luz, menos mal que el portón cuenta con una batería que dura dos días. Queríamos ir al cine pero la sesión de la película que nos interesa comienza a las 11.10 pm, imposible. No hay más remedio que ir al Sambil, donde comienza a las 6.

El Corazón de la bestia, una pareja formada por Brad Pitt y un perro de combate que llevan juntos varios años y han sido los únicos supervivientes de un grupo de fuerzas especiales, ahora tienen que sobrevivir en Alaska después de un accidente aéreo. Buen film, de factura impecable , el paisaje se convierte también en protagonista; solo como espectador, viendo la pantalla, se siente uno pequeño e indefenso. La película impresiona y da hambre y como estamos en Pampatar, vamos al lugar que más nos gusta: Restaurante Portarrosa. En la barra, donde nos sentamos siempre, pedimos una Pizza Marinara con tomate, ajo, oliva, orégano, de masa crujiente estilo napolitana – catalogada como una de las mejores 50 pizzas en América Latina -, Vitello Tonnato antico y Polar verde muy muy fría. Poca gente también aquí…..Después de 12 horas en la calle regresamos a casa…sin tráfico en la vía…..par de whiskys y relax.

Seguiremos en la próxima crónica porque todavía quedan cosas que contar……

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