¿Alguna vez has pensado que pudiera existir alguna relación entre tus emociones y tu piel?, ¿has tenido alguna erupción en tu piel, cuando te sentías muy estresado o ibas a un evento?, ¿crees que puede existir alguna conexión entre tu salud mental y la salud de tu piel?.
La psicodermatología es una disciplina científica que considera aspectos de índole psicológico y dermatológico, teniendo en cuenta la estrecha conexión que existe entre la mente y piel, por ende, la salud mental y física. Tanto la psicología y dermatología están implicadas y trabajan en conjunto, haciendo énfasis en estudiar la relación existente entre las enfermedades de la piel y los aspectos psicológicos/emocionales que están involucrados en las distintas afecciones cutáneas. La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y requiere atención, cuidado y una visión más amplia de todo lo que comprende.
Debido al impacto psicológico que generan las enfermedades en la piel, pueden desencadenarse síntomas y/o enfermedades mentales (como trastorno de ansiedad, trastorno depresivo, entre otros). A su vez, existen enfermedades mentales que conducen a lesiones cutáneas. Por ejemplo, una persona que se encuentre experimentando momentos de mucho estrés y comience a presentar erupción cutánea o ya la tenía y se exacerba en gran medida. También, en el caso que una persona sufra un trastorno psiquiátrico como la tricotilomanía (arrancarse el pelo), va a generar una lesión en su piel (cuero cabelludo u otras áreas).
Asimismo, las enfermedades dermatológicas pueden generar repercusiones emocionales desfavorables en el paciente, debido a que las lesiones son visibles y existe gran desconocimiento sobre las mismas por parte de la población. Generándose en la persona: baja autoestima, aislamiento social, síntomas y/o trastornos de ansiedad o depresión, entre otros. La piel muestra en gran medida mucho de las emociones y el estado psíquico. Al tener conocimiento se induce a cuidar tanto la mente como la piel. Incluir estas especialidades (psicología/psiquiatría y dermatología), permite complementar e integrar la atención, brindándole una adecuada asistencia al paciente. No puede hacerse un abordaje unitario ni aislado.
La piel también expresa las emociones. Al considerar los aspectos psicológicos, se amplía el enfoque y abordaje del paciente. Muchas veces pueden intervenir otras especialidades teniendo un enfoque multidisciplinario e interdisciplinario. Produciendo efectos más enriquecedores y beneficiosos. Además, el paciente tendrá mejoría y a su vez la familia, debido al impacto que tienen las enfermedades en el paciente y cuidador. Es una manera diferente de mirar lo que se expresa en la piel.

En mi experiencia clínica he podido apreciar la mejoría del paciente, cuando se tiene la atención en conjunto entre psicología y dermatología, al aliviar su dolor emocional empieza a disminuir o controlarse las lesiones en piel. También, la mejoría es significativa ante la atención y tratamiento dermatológico en los casos que existan enfermedades mentales, que originan lesiones cutáneas (por ejemplo, producido por el trastorno obsesivo-compulsivo). En ambos casos, el tratamiento psicológico y dermatológico van en conjunto.
Por ende, la psicodermatología permite destacar y entender la gran interacción que existe entre lo psicológico y la piel, sin separarlas ni darle mayor relevancia a una solamente. Proporcionando un abordaje integral profundo y eficiente, que ayuda a prevenir el desmejoramiento o recaída del paciente en la salud y en diferentes ámbitos de la vida. Fomenta a tener una calidad de vida mucho más óptima. Siendo imprescindible validar e integrar la salud mental en los pacientes que sufren enfermedades dermatológicas.
Muchas personas desconocen la relación existente entre las enfermedades físicas y psicológicas, por eso es tan importante la psicoeducación. Cuando una persona tiene más información y educación en este ámbito, puede concientizar la importancia de buscar ayuda en ambas disciplinas (psicológica y dermatológica). Conllevando a un abordaje integral, en donde se atienda su salud mental y física. Es necesario romper y vencer los estigmas que se tienen sobre la salud mental y las enfermedades de la piel.
Algunas recomendaciones para cuidar su salud mental, que puede reflejarse en el cuidado de su piel:
- Reconozca, valide y trabaje en sus emociones.
- Manejo del estrés y ansiedad: realice técnicas de relajación y respiración.
- Cuidar el tipo de pensamientos que predominan: reconozca su diálogo interno y rompa el ciclo de los pensamientos negativos.
- Practique mindfulness o meditación.
- Fomente y fortalezca su resiliencia.
- Cuide su alimentación y mantenga hábitos del sueño.
- Cuide su salud mental y piel, la piel es reflejo de su estado emocional. No se enfoque solamente en un área, ambas son importantes.
- Busque ayuda profesional ante el dolor emocional, con especialistas que realmente estén certificados en el área de salud mental (psicólogos/psiquiatras).
- Su piel requiere atención y cuidados, acuda y cumpla con los tratamientos que le indique el dermatólogo.
- Recuerde: la salud mental y física tienen una estrecha conexión.
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