El peso emocional de la obesidad

Es una herramienta concreta para vivir a plenitud, con salud y paz, abriendo una puerta emocional a quienes han vivido años atrapados en el dolor, el aislamiento y la desesperanza que deja la obesidad.

La cirugía bariátrica no solo transforma el cuerpo. Practicada con precisión y empatía, permite al paciente reconstruir su proyecto de vida. Es una herramienta concreta para vivir a plenitud, con salud y paz, abriendo una puerta emocional a quienes han vivido años atrapados en el dolor, el aislamiento y la desesperanza que deja la obesidad.

La obesidad no se mide solo en kilos. También pesa en la autoestima, en la vergüenza, en el miedo a ser juzgado. “La obesidad te hace alejarte del mundo y te hace sentir que ya no hay salida”, afirma el Dr. Wartan Keklikian, cirujano especialista en cirugía laparoscópica bariátrica. “El paciente se deprime, tiene vergüenza de su cuerpo y su autoestima está por el piso”.

En medio de esta situación, la cirugía bariátrica mínimamente invasiva no solo transforma el cuerpo. También abre una puerta emocional para quienes han vivido años atrapados en el dolor, el aislamiento y la desesperanza que deja la obesidad. Esta intervención, cada vez más segura, representa un antes y un después en la vida de miles de pacientes que no solo buscan perder peso, sino recuperar su bienestar integral.

El juicio social y el estigma

De acuerdo con el Dr. Keklikian, el dolor emocional que sufre el paciente con obesidad se convierte en un círculo vicioso. “Busca refugio en la comida y eso se perpetúa… hay más comida para sentirse ‘bien’ pero también hay más obesidad”. El aislamiento se profundiza. “Muchas personas tienen miedo del bullying… la gente mala se burla y eso hace aumentar su depresión”.

El estigma pesa tanto como la enfermedad. “El mismo paciente cree que tiene la culpa de ser obeso, pero está luchando contra sus hormonas y sus genes”, explica el especialista.

El doctor Keklikian comparte la experiencia de uno sus pacientes que llegó a pensar que su vida se había derrumbado al sentir su propio cuerpo como un obstáculo: “No podía caminar sin jadear, ni jugar con sus hijos… sentía que se iba a ir y que los dejaría solos y desamparados”.

 Es una herramienta concreta para vivir a plenitud, con salud y paz, abriendo una puerta emocional a quienes han vivido años atrapados en el dolor, el aislamiento y la desesperanza que deja la obesidad.

El rol del psicólogo antes y después de la cirugía

La cirugía no es mágica, requiere preparación emocional. “El psicólogo tiene que ver por qué el paciente engordó para que no le vuelva a ocurrir. Tiene que ayudarlo a mejorar su relación con la comida.”

Antes de la intervención, el acompañamiento psicológico es clave para determinar si el paciente es apto o no para la cirugía y tiene que identificar trastornos que pudieran agravar o complicar la intervención. “La cirugía puede salir perfecta, pero si el paciente no la cuida se podría ser muy grave”, afirma el especialista

Después, el reto continúa porque el paciente debe manejar el cambio de su imagen corporal. “Muchos llegan a pensar ‘este no soy yo’ y se pueden deprimir aún más”.

Un compromiso de por vida

A quienes creen que la cirugía es una salida cómoda, el doctor responde con firmeza: “Nunca es una salida fácil. Hacerse una cirugía implica que uno tiene que cambiar de por vida”. La obesidad, insiste, no es culpa del paciente.

El proceso exige compromiso. “Es cirugía, medicina, psicología, terapia, someterse al riesgo de la operación, pasar el dolor del postoperatorio, el miedo, la ansiedad, la angustia, hacer cambios, ver su imagen corporal, tomar todos los suplementos de por vida, ir a los controles periódicos y, además, hacer dieta y ejercicio. En fin, no es un camino fácil”, advierte.

Recuperar la vida que se merece

La obesidad es una enfermedad crónica compleja que merece abordaje médico, emocional y humano. La cirugía bariátrica mínimamente invasiva no es una solución mágica, pero sí una herramienta poderosa para transformar vidas. “Cuando el paciente se compromete y recibe acompañamiento, no solo pierde peso: recupera su autoestima, mejora su salud, se reinserta en su entorno y vuelve a disfrutar de lo cotidiano. Mi misión como cirujano es ofrecer esa oportunidad con respeto, precisión y empatía.”

Más allá de la pérdida de peso, los cambios son profundos. “El paciente mejora todas sus enfermedades: resistencia a la insulina, diabetes, colesterol, hipertensión, apnea del sueño”, enumera el Dr. Keklikian. Pero también hay una transformación emocional: recupera su vida social, aumenta la autoestima, consigue empleo, mejora en el trabajo, en la educación y sus relaciones en general”.

La cirugía bariátrica mínimamente invasiva, practicada por el Dr. Keklikian, se convierte en una herramienta concreta para recuperar lo perdido. “…para recuperar la vida que realmente merece tener cada persona, una vida plena, feliz, sana, en armonía, en paz, y una vida con los seres queridos”, comenta el especialista.

Para más información sobre los procedimientos que realiza el Dr. Wartan Keklikian, visite sus cuentas de Instagram @drwartan y @tupesoidealcaracas.

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