En el corazón de Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas en Venezuela, se alza un monumento a la inventiva humana que desafía las convenciones arquitectónicas: la célebre Casa sobre la Piedra. Construida originalmente en 1965 por el inmigrante de origen cubano Juan Riverola Giralt, esta singular edificación se erige de manera inverosímil sobre dos inmensas rocas de granito natural. En una época en la que la selva imponía barreras extremas para la construcción tradicional, su creador optó por una solución tan audaz como sostenible, integrando maderas de árboles locales, concreto y tuberías metálicas sin alterar el milenario terreno rocoso.
Popularmente bautizada por los viajeros como “la casa de Tarzán”, la estructura cuenta con un techo a dos aguas y se eleva por encima del entorno urbano actual, sirviendo hoy en día como un mirador público gestionado por la alcaldía local. Para descubrir sus misterios, los visitantes deben ascender una pronunciada escalinata de unos 74 peldaños que serpentea la roca, ofreciendo en el trayecto una panorámica inolvidable de la ciudad. Más que una simple curiosidad visual o una pionera de la ecovivienda, esta icónica casa resguarda en su interior un valioso acervo fotográfico que documenta la evolución histórica de la región, consolidándose como un auténtico símbolo del Amazonas venezolano que atrapa la mirada de cualquiera.