¿Has tenido la sensación de estar inmerso en un mundo de creencias limitantes? ¿Qué es realmente lo que te limita? ¿Crees que es posible romper los muros que te impiden lograr tus sueños? Entonces ¡atrévete a derribarlos!
Las creencias se conforman a partir de lo que escuchamos reiteradamente, por parte de las personas más significativas en nuestro núcleo familiar o cercano. Muchas veces esas creencias se encuentran tan arraigadas que son profundas, fijas y permanentes. Son parte de nuestra identidad y una convicción que originan ciertas decisiones y conductas. Pero para lograr un crecimiento personal es necesario identificarlas, revisarlas y en el caso que sean en desventaja para nuestra vida, será prioridad romper esas murallas que impiden el bienestar personal.

Frecuentemente son patrones aprendidos de lo que se considera cierto y sin posibilidad de cambio alguno. Teniendo pensamientos y creencias que mantienen una certeza absoluta e irreversible. Empero, la vida tiene distintas posturas, matices, percepciones; que están cargadas de una valoración subjetiva y objetiva. A menudo pueden estar involucradas las emociones, afectos y en cierto sentido la madurez que se tenga para el momento. Siempre es posible cambiar de opinión y ver la situación desde otro punto de vista. Por lo general, a medida que el tiempo transcurre, muchas veces lo vemos de otra manera.
Existen las creencias que son potenciadoras o limitadoras, es decir, que nos impulsan a alcanzar nuestros proyectos o nos afectan negativamente para conseguir las mismas. En el caso de las primeras es a nuestro favor, en el segundo puede condicionar negativamente la vida. Las creencias limitantes surgen a partir de una connotación individual y personal, un juicio ante algo que se piensa es cierto y el factor que ocasiona una dificultad, para lograr una meta / sueño.
En mi praxis clínica he atendido a muchos pacientes, quienes manifiestan sentirse atrapados, en lo que han escuchado de personas significativas y lo que ellos no se sienten capaces de alcanzar. Por ejemplo: una persona que manifieste no haber seguido estudiando porque siempre escuchó que no era inteligente o no se sentía capaz. Estando presente la tríada: pensamiento, emoción y conducta. En el caso expuesto sería “no soy inteligente”, eso genera una emoción (en este caso tristeza u otro) y una conducta (decidir no continuar los estudios, la persona no se siente capaz). Por ende, tendrá que ver con las distorsiones cognitivas, con la relación existente consigo mismo y los demás. También, implican aspectos de índole inconsciente.

El cambio es desde adentro, para que se logre ver en el contexto externo. Ese proceso de cambio lo puede iniciar: identificando y reconociendo esas creencias limitantes que le han impedido seguir, confrontándolo con interrogantes que le den la valía de esas creencias, reconocer los éxitos que sí ha tenido, explorar su mundo interno. Romper las murallas invisibles que no le han permitido alcanzar sus sueños, le permitirá mejorar su autoestima, sentirse más fuerte y libre internamente.
Se conocen estudios referentes a la neuroplasticidad, en que se hace mención de los posibles cambios que pueden surgir a partir de las afirmaciones positivas. Es importante que usted se responsabilice en este proceso, recuerde que el cambio no es externo; es interno y eso conllevará a percibir de otra manera las situaciones y vida. Transformar las creencias limitantes en creencias potenciadoras es un compromiso personal, para lograr un crecimiento auténtico. Igualmente, la atención a la cual dirigimos y dedicamos nuestro tiempo, tendrá una repercusión (positiva o negativa).
Algunas estrategias para iniciar el cambio de las creencias limitantes son:
- Seleccionar un aspecto de su vida en el que se sienta que “no puede”. Escribir todas las creencias limitantes que considera usted, son las que le impiden llegar a su meta. A cada una de estas creencias, es necesario cuestionarlas y escribir al lado una afirmación positiva.
- Mantener un foco de atención dirigido a pensamientos positivos y realistas, inducen a un mayor bienestar y vida plena. El agradecimiento permite incrementar y sentir una valoración positiva de lo que se tiene y en las vivencias experimentadas.
- Cuando llegue un pensamiento que sea limitante, recuerde las situaciones en que ha tenido logros y superado adversidades. No se quede atrapado en momentos o metas que no se le dieron. Confíe en usted y en la vida.
- Cambiar y cuidar el diálogo interno. Revise cómo se está hablando a sí mismo y cómo se está tratando. Hay que transformar la narrativa interna, resignificar las creencias limitantes, que muchas veces son repeticiones de modelos familiares.
- Flexibilidad cognitiva, no tener pensamientos rígidos en los cuales solo exista una visión de vida o una sola respuesta acorde a un criterio personal. No se autolimite, es necesario cambiar la manera de pensar.
- Desarrollar su potencial y destrezas en distintos ámbitos. Disfrutando del proceso de aprendizaje y no solo llegar a la meta.
- Salir de la zona de confort. Realizar actividades diarias que no sean conocidas y logren generar respuestas diferentes a lo realizado de manera cotidiana. Usted es muy importante y merece lo mejor.
- Compartir con otras personas, escuchar otros puntos de vista, abrirse a otras posibilidades y posturas. Enriquecen la vida y amplían la visión del mundo. Es un gran recurso rodearse de gente que lo incentiven y motiven a romper con esas creencias limitantes. Un ambiente social que lo impulse a lograr sus sueños.
- Estimulación del pensamiento lateral, permite romper patrones mentales permanentes y repetitivos. Fomenta a probar distintas opciones posibles para la resolución de problemas.
- Practicar mindfulness o atención plena. Se conoce como un recurso que permite enfocarse y vivir el presente (el aquí y el ahora). Conllevando a beneficios en pro de la salud mental, disminuyendo en gran medida síntomas de ansiedad y depresión.
- En otros casos, se requerirá buscar ayuda profesional en el área de la salud mental.
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