Rafael Vegas: Entre tantos ejemplos de nobleza útil para nuestro magisterio, Rafael Vegas Sánchez (Caracas 1908-1973) merece particular recordación. Ciudadano y profesional imposible obviarlo no solo por desempeños como docente y fundador de esa institución emblemática como el Colegio Santiago de León de Caracas.

Antes de ser ministro de Educación durante parte de la década de 1940, el joven Vegas estudiante abanderado en las jornadas antigomecistas de 1928 y en 1929 temerario expedicionario, luego como, médico psiquiatra graduado en Francia, tanto como a la niñez más sufrida, el Doctor Vegas se ocupa de concebir y actuar con desenfreno para formar maestros mejor capacitados, aptos, política y socialmente respetados como figuras clave que siempre deben ser en y de la sociedad.
El Plan Vegas, esquema sin precedentes, sacudió incluso los cimientos de la totalidad de la educación venezolana pues la asume desde lo elemental o básico. Aquella obra como parte del gabinete del presidente Medina contemplo encontrar espacios en Caracas y concebir la Ciudad Universitaria de Caracas y para Venezuela.
Cumplió desde la función pública como en lo particular un papel estelar como promotor y impulsor de eficaces iniciativas. Se había ganado motivos para ser escuchado y respetado.
RAFAEL VEGAS
Acertado ciudadano situado en la vanguardia, tenido en cuenta amen de vasta inteligencia y disciplina para desenvolverse nada menos que en función de acciones favorecedoras de la niñez y la juventud, así como organizar y dinamizar preparar educadores con las facultades demandadas por la Venezuela moderna a cuyo apuntalamiento Vegas se consagra con esmero y respeto. Fue lo que hizo como servidor público y promotor de la iniciativa educativa privada no confesional a la cual dedicaría el resto de sus días a partir de 1950.
Como nos consta a padres y alumnos, entre otras acciones, era incondicional en garantizar respeto a los maestros y docentes del CSLC tanto por parte de alumnos como por padres o representantes. Vegas atendía con rigor, pero también con buen tino, cuánto obrase en función del respeto y la dignificación del Maestro como ser humano y el profesional capacitado, diestro para desenvolverse en el cumplimiento de tan noble función clave como ninguna otra para desarrollar cualquier sociedad. A. S


