Claudia Salazar formó parte de los líderes de la sexta edición de Pasión País El Evento para contarnos su historia y su dedicación que comenzó cuando tenía 13 años y tuvo el privilegio de sentarse en una butaca en un espectáculo de Broadway y ver por primera vez Los Miserables.
“Desde ese día, con 13 años, decidí que ese era mi llamado. En ese momento no sabía si quería ser actriz, ser de las cantantes y actrices que estaban sobre ese escenario, pero sabía que quería generar lo que me estaba generando eso en el escenario. Años después descubrí mi otra pasión, que es Venezuela”, expresó Claudia Salazar en su intervención.
Tras haber conseguido la pasión por el teatro, Claudia Salazar quería estudiar algo que tuviese que ver con el teatro, con la materialización de ese tipo de espectáculos que le habían generado esa emoción, así que decidió estudiar Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello.

“En ese camino, todas las crisis del mundo, porque ver el teatro como algo formal, verlo como un negocio, verlo como una posibilidad profesional era muy difícil. Pero me conseguí primero con quien es mi socio hoy en día, Mariana Marval, que estaba audicionando para Jesucristo Superestrella, para producción de Palo de Agua. Palo de Agua fue una luz porque en ese momento hicieron no solamente Jesucristo Superestrella, los productores y violinistas sobre el tejado, y Mariana me recomendó como asistente de producción y conseguí el universo perfecto en el que podía hacer teatro musical y lo podía hacer en Venezuela”, explicó.
Años después de esta experiencia Claudia Salazar se atrevió a asumir el enorme riesgo que es hacer esto y abrió Escena Plus. Con Escena Plus hizo la novicia Rebelde, y a los 25 años se enfrentó al Teatro Teresa Carreño para proponer esta puesta en escena teniendo una respuesta positiva.
“No hubo un no por delante, más bien me conseguí con un equipo de trabajo de maestros que a mis 25 años si me subestimaban un poco era más bien por esa responsabilidad que es estar montada en escenario o presentar algo, pero conseguí en ellos maestros que me motivaron a hacer, a materializar una novicia Rebelde. Después de hacer la novicia tres temporadas en la Rios Reina ininterrumpidos, no hubo solo una fecha que nos quitaron un ensayo, pero hubo un respeto hacia lo que estábamos haciendo y nadie se atrevió a bajarnos para cualquier otra actividad que no fuera la cultura”, explicó Claudia Salazar.
Tras esta importante experiencia, Salazar reveló que tuvo un momento difícil al descubrir que fue estafada pero esto no le impidió seguir adelante. Tuvo el privilegio de trabajar en el Centro Cultural Chacao como en el Centro Cultural BOD, y entender la maquinaria detrás del teatro, de programar un teatro, de hacer lo que funcionara.
“En ese momento me tatué nuestro mapa, y decreté que todo el que supiera que esa actriz era venezolana, supiera que la producción entera era venezolana. En ese trayecto, alguien llegó y me dijo, andan diciendo que alguien va a traer Los Miserables a Venezuela, y va a traer la producción de Madrid” señaló. Este acontecimiento fue cumbre en la vida de Claudia Salazar, ya que ella deseaba montar esa obra en las tablas venezolanas con una producción totalmente venezolana y luego de varios correos en julio de 2017 recibió la aprobación de los derechos de Los Miserables para su producción en Venezuela. “Los Miserables marcó, estoy sin duda segura, que marcó, así como a mí a los 13 años, marcó a una cantidad de seres humanos cuando se materializó en Venezuela. Y ha sido la razón más importante para seguir adelante. Hoy en día, siempre cuento que yo siempre salgo, cuando termina Los Miserables, en la primera temporada, salí a escuchar qué decía el público. Y escuché a dos mujeres hablando, llorando, histéricas. ¿Qué está pasando? Y una mujer dijo, es que lo que siento es muy loco, pero lo que siento es muy divertido. Cuando escuché eso, fue como decir, misión cumplida. Porque si uno, en un país como Venezuela, logra generar sobre un escenario, un espacio que al ser humano le haga sentir la libertad, el trabajo está hecho”, sentenció.
Para terminar su extraordinaria intervención, Claudia Salazar señaló: Para mí eso es el logro más grande de mi vida, y la misión más grande es seguir generando ese espacio que a los venezolanos les inyecte unas ganas horribles de permanecer aquí, y generar esa sensación tan única que es la libertad, y si es a través del arte, más. No quiero irme sin dejarles el nuevo reto, que es que el arte sea eso, sea libertad, y sea lo que decretamos hace una semana apenas, mis socios y yo, y publicamos este libro que se llama “El escenario de un país posible”. Creo que desde el escenario tenemos una capacidad enorme de hacer país, confío en eso, confío que la cultura será y va a ser para siempre un pilar enorme de nuestro país, confío en eso, y confío en que los venezolanos entendamos y nos acompañen.”


