Rosario Guevara. Especialista en Psicología Clínica.
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El perdón tiene diferentes acepciones desde distintas disciplinas, más allá de centrarnos en la terminología y teorías existentes, es indudable que el perdón puede permitir la sanación, restauración y ser un constructor de la reparación psíquica dentro de la complejidad del ser humano. Siendo necesario perdonar para lograr la mejoría de la persona en diferentes contextos. De lo contrario, estaría sumergida y enlazada con el evento traumático y con la persona que considera o es el productor del sufrimiento. Sin dejarse de apreciar también, cuando la misma persona es la que produce la herida o daño, que puede ser de manera intencional o no; requiriendo y necesitando ser perdonado. Se puede estar en ambos lugares en diferentes momentos de la vida.
Las personas que han padecido algún trauma se quedan con un sufrimiento permanente por los eventos acontecidos. Dependerá de cómo lo haya vivenciado la persona, pero algo que es cierto, es que el odio, el resentimiento y el dolor; no permiten que se viva tranquilo ni en paz. El perdón puede ayudar de manera significativa y es uno de los elementos que forman parte de ser una persona resiliente, inteligente emocionalmente y con flexibilidad cognitiva. Perdonar permite y conduce a conductas constructivas y beneficiosas para la salud mental del individuo. Conlleva a la sanación de los vínculos intrapersonales, interpersonales y con la sociedad. El lazo social que se establece estará más cercano a la empatía, conciliación, restauración y reestructuración consigo mismo y con los demás. Permitiendo e incrementando una salud mental individual y colectiva mucho más sana y estable.
Aunado a lo expuesto, el perdón es un hermoso y gran regalo cuando lo damos y cuando nos los dan. Usted es libre y merece estar libre de lo que le hace daño y de la carga emocional que le genera el dolor por lo vivido. De tener una vida y relación mucho más saludable consigo mismo y con los demás. Perdonar requiere tiempo para que se surja realmente una sanación interna, pero es posible y necesario.

Cuando no se perdona, se mantiene un intenso apego con: el recuerdo doloroso, la persona a quien se le adjudica el sufrimiento y el rencor. Siendo muy dañino y perjudicial para cualquier persona. Muchas veces con el deseo de venganza, que no permite soltar lo que ya ocurrió. Es mucho más complicado cuando la persona se siente culpable por decisiones que haya tenido en su vida, por limitaciones que no han sido reales sino autoimpuestas, por experiencias que se restringió en experimentar, entre otras. El perdonarse a sí mismo es importante para el alivio al dolor psíquico y poder disfrutar de la vida.
El pasado no lo podemos cambiar, solo podemos cambiar nuestro presente y en cierta medida trabajar internamente para nuestro futuro, tomando del pasado lo aprendido para no repetirlo y darle una reinterpretación diferente a lo sucedido. Su vida es de gran valor. Revise a qué le presta y dirige su atención, enfóquese en lo que sea un bien para su existir.
Algunas sugerencias en el proceso de perdonar son:
- Escriba lo que siente. Puede hacer una carta a la persona que usted considera que le generó la herida emocional. No es necesario que la entregue.
- Dirija su atención al presente, evite estar sumergido en el pasado; porque es imposible cambiarlo. Solo puede tomar lo aprendido y darle otra interpretación que sea menos dolorosa.
- Perdone a la persona que le causo daño. Recuerde que perdonar permite el desapego de algo que es doloroso y perjudicial para usted mismo. Es importante cerrar ciclos, para poder dar apertura a otras vivencias mucho más sanas.
- Tenga la valentía de perdonarse a sí mismo por lo que no hizo y abra espacio a la apertura de nuevos caminos.
- Cuando usted se equivoque y reconozca que fue su responsabilidad, tenga la disposición y humildad de pedir perdón. Y mantenga, no suelte las relaciones que son significativas y le nutren el alma. Las relaciones requieren la presencia del perdón.
- Recuerde que el perdón es un regalo para usted mismo. También, escuchar y sentir que otra persona está realmente arrepentida por el daño causado y por eso pide perdón, será una reparación para el sufriente.
- Se encontrarán en el proceso aspectos como: aceptar lo ocurrido, validar las emociones que se sienten, soltar el dolor, transformarlo y seguir hacia adelante.
- Dedíquese tiempo, ámese y valórese. Ame su vida y dele un sentido al estar vivo.
- Tome la decisión de perdonar, no lo siga postergando. Inicie ese proceso desde hoy.
Es necesario perdonar para lograr una reparación en el psiquismo, permitiendo empezar a vivir y dar apertura a nuevas experiencias. Dele otro enfoque, considere que esas situaciones difíciles le han proporcionado experiencia, madurez y sabiduría. No se quede pegado en el dolor. Lo invito a soltar el rencor y caminar su estadía por la vida con tranquilidad y paz. ¡Usted se lo merece!.


