Cerrar ciclos es la clave para iniciar nuevos comienzos: Descubre cómo lograrlo

Rosario Guevara. Especialista en Psicología Clínica (UCV).

¿Se ha sentido estancado en alguna área de su vida? ¿Cree que se le dificulta entender que una relación ya culminó? ¿Le gustaría avanzar en el proceso de alcanzar sus sueños? ¡Entonces este artículo es para usted!

Es importante cerrar ciclos para dar comienzo a las nuevas aperturas de vínculos y contextos diferentes.  Muchas veces se puede quedar atrapado en el pasado, en esa historia interminable de vivencias que se han vivido, dando origen al sufrimiento y dolor psíquico.  La queja y frustración de lo que se piensa que no debió haber ocurrido.  Lo que siempre se quiso y no se dio.  Generando malestar y frustración ante lo que no se puede cambiar o la historia de vida. 

Lo que podemos hacer es darle una nueva resignificación a lo que ha acontecido, transformando esas experiencias en fortaleza, sabiduría y crecimiento personal.  Un aprendizaje que permite cambios profundos en sí mismo y transciende a una actitud distinta con el otro.  Aumentando la empatía y solidaridad hacia los demás, ayudando en gran medida.  Por ejemplo, eso se evidencia cuando se conoce a una persona que se encuentra viviendo una situación difícil, la cual ya usted experimentó y eso lo conllevó a tenerle mayor comprensión.

En la realidad, no siempre el cierre de etapa o vínculos se da de manera ideal o como se quisiera.  No comprender ese aspecto, es lo que hace mantener el deseo de que no se finalice, ya sean relaciones afectivas, laborales, entre otros.  Por ejemplo: desear que exista una última conversación en que se aclare lo ocurrido o se expresen las emociones / sentimientos.  Por lo general, muchas veces no se logra la despedida, no se vuelve a ver esa persona ni hay una última conversación.  Eso hace que esa presencia se mantenga, aunque paradójicamente está ausente.  Cuando cerramos una etapa, se culmina un vínculo o contexto (aunque haya mucho dolor); se está dando el espacio necesario para lo nuevo.  Teniendo una versión de sí mismo con mayor madurez, sabiduría, inteligencia emocional y relacional.

En este sentido, los cierres nos llevan a comprender que existe la pérdida de un vínculo, experiencia o situación. Por ende, nos conlleva a experimentar el duelo, que pasa por diferentes etapas hasta llegar a la aceptación.  Al sufrimiento también hay que darle un límite y cierre.  La tristeza induce a la reflexión, pero no podemos quedarnos atrapados en la misma.  Entender que hay cosas que se terminan, es un gran paso en conjunto con la aceptación.  Por ejemplo: lo vemos a través de la naturaleza en sus diferentes estaciones, en que se experimentan distintas etapas, pero la culminación de una da el inicio a otra; enseñando que de todas aprendemos.

Si bien es cierto, muchas veces los cierres producen dolor; mayor es el dolor de quedarse atrapado bajo un sufrimiento permanente, en la adversidad que ha ocurrido en el pasado.  El cierre de ciclos no depende de una fecha, es una elaboración interna, ante un proceso de revisión, reflexión y decisión.  Pasando por la tristeza, extrañando lo que ya no volverá a tener. Pero que produce un espacio, que da la apertura para recibir lo nuevo, desde una perspectiva mucho más saludable y madura. Al contrario, son los cierres de aspectos que se desean conscientemente que se finalicen y generan un gran alivio ante el malestar o en los casos que dan inicio a una etapa más próspera, por ejemplo: cambiarse a un empleo que brinda ascenso, mejores relaciones laborales, mayor bienestar económico y posibilidades infinitas.

Por ende, ya existirá una decisión suya en colocar límites a lo que le produce sufrimiento emocional. Es necesario liberarse, no quedarse enfocando su atención en eventos dolorosos que ya pasaron, ni anhelando lo que no se dio.  La vida siempre compensa con cosas mejores.  Para tener una nueva vida, es prioridad construir una nueva versión de sí mismo. Cambiar el foco de atención, que muchas veces es selectiva, ya no enfocarse en lo doloroso del pasado sino en el presente. Ir creando en el hacer diario, lo que desea para su futuro. Pero ya no desde la angustia por la incertidumbre de lo que va a ocurrir. Sino desde la tranquilidad de confiar en sí mismo y en la vida.  Dirigiendo la atención a lo que suma y nutre en los diferentes ámbitos.

Quedarse atascado en lo que ya cumplió su ciclo no es beneficioso, forzar o mantener vínculos que generan malestar y sufrimiento tampoco.  Muchas veces las personas se quedan con vínculos que no le conviene o no es feliz, por el temor de experimentar nuevas relaciones, contextos o hacer cosas diferentes; porque los invade el miedo.  Prefieren quedarse con lo conocido o familiar, aunque produzca dolor o se piense en que es posible un buen futuro, pero prefieren la seguridad más que la incertidumbre. 

Aunado a lo mencionado, se hace presente el miedo a los cambios.  Siendo los “cambios” una de las características más descriptiva de la vida y son inevitables.  Puede sentirse mucho temor y miedo cuando se culmina una relación, una actividad laboral u otra; porque existe un vínculo muy significativo que une emocionalmente. Pero también, por la inseguridad de lo que puede ocurrir posteriormente. Quizás relacionado a no sentirse capaz de lograr algo mejor, ni merecedor de cosas nuevas y buenas.

Es como querer tener algo nuevo en las manos, pero no se puede recibir porque están ocupadas con otras cosas; que por un motivo u otro no se quiere soltar.  Pero que ambas no se pueden tener juntas.  Cerrar los ciclos permiten transformarnos internamente y externamente en el contexto en donde nos encontramos.  Algunas recomendaciones para cerrar los ciclos y dar apertura a nuevos comienzos son:

  1. Rompa patrones que le son conocidos o familiares (negativos / dolorosos), ese discurso que siempre escuchó desde edades tempranas.
  2. Agradezca los vínculos y experiencias tenidas.  Siempre se aprende y producen sabiduría durante el camino que se transita.
  3. Haga un cierre de manera consciente de lo que ya no quiere para usted: hábitos no saludables, vínculos que ya llegaron a su fin, contextos que ya no van con sus deseos y metas.
  4. Escriba lo que siente y lo que ocurrió. Luego léalo en voz alta. Cuando nos escuchamos le damos una nueva lectura y sentido a lo que nos ocurrió.  Luego rómpalo y despréndase de ese escrito.
  5. Conéctese con las emociones que le generan el cierre.  No niegue ni reprima lo que siente (ira, frustración, tristeza, miedo, entre otros).  Exprese y maneje sus emociones de manera asertiva.
  6. Perdónese y perdone a los demás.  No se quede lleno de rencor o resentimiento.  Ese es el mayor regalo que usted se puede dar, para seguir la vida con tranquilidad y libertad.
  7. Cierre ciclos de viejas versiones de usted. Y comience a crear una nueva versión de sí mismo, con mayor amor propio, madurez y empatía. Cuando cierra un ciclo, se abre un nuevo camino mucho más fructífero y saludable.
  8. Salga de su zona de confort, atrévase a experimentar una nueva vida.  Usted se merece ser feliz.
  9. No todos los cierres son negativos.  Identifique cada uno de sus avances y logros.
  10. Visualice su futuro, construya un proyecto de vida acorde a sus intereses y valores.  De paso a un nuevo inicio y a una nueva realidad interna / externa.

Inicie desde hoy, no lo postergue. ¡Ya es hora de avanzar! Recuerde que puede lograr la apertura a una infinidad de oportunidades que lo están esperando.  Le deseo todo el bien. Le pregunto: ¿Qué nuevo ciclo de su vida está dispuesto a abrirse, avanzar y vivir? ¿Le gustó este artículo? Sígueme en Instagram: @vesaludmental.  Email: talleresycursos.rg@gmail.com

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