¿Será falta de amor?

Ines Muñoz Aguirre

—¿Ella no ha visto lo fea y vieja que es?

—¿Pero qué le pasa? ¿Cómo cree que alguien como él se va a fijar en ella?

—Qué bueno el marido que le advirtió que estaba siendo víctima de una estafa y no de un hombre enamorado.

—¿Y ella juraba que Enrique Iglesias la iba a preferir por encima de la Kournikova?

Estas son algunas de las expresiones, en muchos casos acompañadas de risas, burlas, comentarios más que soeces realizados incluso por personas con cierto nivel intelectual o profesional, ante el caso de la mujer que fue estafada desde Africa por un hombre que se identificaba como Enrique Iglesias, quien además le ofreció matrimonio.

¿Alguien se ha detenido a pensar qué pasa en la mente de una persona que se cree la historia de que un cantante internacional le está ofreciendo matrimonio y que necesita a lo largo de dos años cubrir necesidades que serán atendidas con las transferencias que ella le hacía hasta alcanzar los 3 mil euros?

Yo no soy psicólogo y jamás me atrevería a emitir una opinión que esté relacionada con definiciones ni conceptos profesionales; aquí escribo como ser humano. 

Me conmueve pensar que una mujer de más de sesenta años se entregue con cierta ingenuidad a escuchar las promesas de amor de alguien que se identifica como un personaje público, que es mucho más joven, guapo, exitoso, con dinero y que, por encima de todo esto, es alguien a quien no conoces personalmente.

¿Cuáles son los niveles de soledad que atravesamos los seres humanos invadidos por la tecnología? ¿Qué pasa con nuestras emociones y las personas que nos rodean? ¿Cuáles son las insatisfacciones que nos agobian al punto de creer lo que nos cuenta una voz escudada en una fotografía? ¿Qué ocurre en la mente del que estafa y en la mente del estafado?

Hay un punto, sin duda, en el que ambas personas conectan para que se pueda dar este juego perverso en el que hasta la dignidad puede llegar a tener cara de hiena.

Soy capaz de imaginar las noches de insomnio de esta mujer. El delirio al escuchar las canciones del cantante. Los sueños tejidos en una trama que, en medio de la angustia que puede significar esperar que se cumpla una promesa, se genera la confianza de que la historia tendrá un final feliz. No en balde desde tiempos remotos se ha dicho que la realidad supera a la ficción.

No sé cómo, viendo a esta mujer llorar una vez descubierta la verdadera historia, pedir a Iglesias que le diga si de verdad la quiere o no (es decir, que ella todavía duda de que ha sido víctima de una estafa), alguien puede tomar la situación a burla.

La mujer se quedó con la maleta hecha. Un equipaje que fue descubierto por el marido. El descubrimiento y el llamado de atención que él le hace son parte de la motivación por la que la historia sale a flote. 

Además, la tristeza, la angustia, el fracaso, el abandono. Una mujer sometida al escarnio y la vergüenza pública, porque ahora todo lo que se genera dentro de las nuevas formas de comunicación se expone abiertamente y recorre de un extremo a otro el planeta en cuestión de segundos.

Quién sabe por cuánto tiempo Guadalupe llorará su fracaso. Que no haya más risas por ello y sí reflexión.

9 respuestas

  1. Esta historia es desgarradora. La relatas muy bien ,exponiendo los terribles matices sombríos de esto. Qué tristeza, pobre mujer. Y como podemos ser tan ingenuos a veces, creer y ponernos en las manos de un impostor. Es más frecuente de lo que se cree. Y lo peor, la reacción de las redes, otro elemento funesto. Tristísimo.

  2. ¡Dios mío. qué historia más triste! Aquí lo que cabes es ejercer la caridad cristiana, callar, en lugar de comentarios llenos de burlas sin misericordia. Tanto a víctima como a victimarios les hace falta una visión más profunda de la humanidad, donde todos, bellos o feos, tontos o inteligentes, somos igualmente hijos De Dios.

  3. Cuántos casos parecidos. Me sorprende sea una mujer por la intuición que desarrollamos. Los hombres son más propensos a enviar dinero a mujeres supuestamente bellas y jóvenes que le prometen amor y cuidados. La soledad y abandono tejen historias de amor que solo una parte de ambos quiere creer. Espero , por lo menos, la mujer haya sentido despertar olvidadas emociones llenas de serotonina , ademas de ansiedad.
    Espero también sea fuerte y resiliente para en el tiempo (ojalá no muy largo) supere su propia vergüenza y frustración.

  4. Me.entero de esto por tu nota. Y ciertamente es demasiado triste. Las redes se han convertido en un circo romano.donde la desgracia y la crueldad son el entretenimiento. No hay empatía ni compasión.

  5. No es la primera vez que nos enteramos de un engaño semejante. Antes eran por carta.
    Cuantas novelas y telenovelas nos contaron algo parecido.
    Hoy estas redes sociales nos permiten expresarnos a todos.
    Antes había que mandar una carta al «Correo del Pueblo». Había que pensar, reflexionar, meditar.
    Hoy cualquiera opina y tan pancho.
    Dígame los que creen que son periodistas y analistas políticos

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