Elisabeth Sparkle (Demi Moore) es la estrella de un famoso programa de aeróbic, sus mejores años en televisión están llegando a su fin, su carrera y juventud se desvanecen lenta e irremediablemente. Es despedida por el director del canal de televisión un productor sexista, repugnante y agresivo (Dennis Quaid). La desesperación, el escrutinio social y la crítica de la audiencia la lleva al extremo de someterse a un tratamiento de una sustancia que promete devolverle la juventud. Una juventud que viene rencarnada en una hermosa, talentosa y ambiciosa Sue (Margaret Qualley), quien se convierte en la nueva estrella del programa, pero ¿A qué precio?

La Sustancia es la nueva película de la directora Coraline Fargeat (Revenge – 2017 ) es un coctel que mezcla horror, comedia negra y sátiraresultando ser una brutal body horror feminista donde más de una vez te obliga a medio cerrar los ojos. Y digo medio cerrar, porque no te quieres perder nada de aquella locura y perturbadora historia que inunda la pantalla. Una película que termina siendo una denuncia altamente corrosiva sobre el rol de la mujer, la juventud, la belleza, la obsesión de un sociedad por la eterna juventud y el sistema exigente de los medios en esa idealización de la mujer.
En la película sobresale la salvaje actuación de Demi Moore, quien lleva a los limites menos pensado la humanidad de Elisabeth Sparkle. Una actuación que es un subibaja de emociones, rabia, desespero, resignación, inconformidad, deshumanización, metamorfosis y tragedia.
La Sustancia resulta una experiencia visual y de sonido al estilo Kubrick, donde Fargeat con su inteligencia nos hace recordar: al Dr. Jekyll y Mr. Hyde, o su paralelismo con La Mosca o Crash (de David Cronenberg), también al Retrato de Dorian Gray (del escritor Oscar Wilde), Carrie (de Brian De Palma), El Hombre Elefante (de David Lynch), El Resplandor (de Kubrick), Raw (de Julia Ducournau), La muerte le sienta bien (de Robert Zemeckis) o Requien por un sueño (de Darren Aronofsky). Películas que nos llevan al extremo de la decadencia física, a lo grotesco, a la búsqueda de la eterna juventud o a la deshumanización mediante la ciencia en conseguir la perfección corporal.

Es una película de consecuencias psicológicas y físicas por conseguir el legado de la eterna juventud a cualquier precio. Nos deja un sabor amargo y un sin fin de reflexiones sobre la bajeza del ser humano, su falta de límites y sus inseguridades. Dura 2 horas y 20 minutos. Esos 20 minutos finales sobran, le dan un giro exagerado y repetitivo con escenas repulsivas que desvirtúan un mensaje que estaba más que claro sin caer en lo pastosamente sangriento. Sin embargo, Coraline Fargeat sabía lo que hacía.
Un hilo conductor que se tiene que destacar en la película es la música, con la banda sonora compuesta por Raffertie, inyectando las escenas de sensaciones de delirio. No me queda duda que La Sustancia junto con la música, la propuesta visual, los acabados, el sonido y la historia es una experiencia cinematográfica que llegara a tener en la historia del cine un espacio de culto.
Se estrenó mundialmente en el 77º Festival de Cine de Cannes, donde fue ovacionada y llevándose el premio al Mejor Guion, ya la puedes ver en la cartelera nacional ¿Te atreves?


