En esa isla que es El Buscón
La librería El Buscón se ha convertido en el nicho literario de Caracas porque desde hace un buen tiempo no sólo es escenario del lanzamiento de libros, sino que es el gran salón donde se reúnen autores y lectores para conversar sobre las obras que los primeros han escrito y se da a conocer como han vivido la aventura que significa escribir para concluir con un libro. A este diálogo se suman los editores, lo que permite profundizar en el mundo editorial. Ellos muestran sus éxitos y los obstáculos que hay que vencer en un país donde la perseverancia es ingrediente insustituible para la vida.

En estos días se dio a conocer una nueva obra de la escritora Jacqueline Goldberg, titulada Una isla en un lago en una isla, libro publicado por la Editorial Diosa Blanca. Una vez más la introducción al encuentro estuvo a cargo de Katyna Henríquez Consalvi, directora de El Buscón. Los asistentes se reunieron en el patio central de Trasnocho Cultural, convertido por un par de horas en un gran salón. Esta vez la poesía fue el centro de la conversación entre la autora y Maruja Dagnino, su interlocutora, quien profundizó en el cómo y el porqué de esta obra.
La presentación estuvo a cargo de Edgar Vidaurre, director de la Editorial Diosa Blanca, quien explicó que el poeta es como un minero, que cava en lo profundo del alma y este poemario es un trabajo que busca llegar a lo íntimo. También hizo referencia al trabajo editorial ya que el poemario Una isla en un lago en una isla, es una bella edición hecha a mano y esto le suma un valor artesanal que hace de la obra una pieza realizada con minuciosidad y la convierte como una obra única.
El epílogo del libro lo firma Piedad Bonnett, otra de las amigas de Jacqueline y quien señala: “El gran don de la poesía de Jacqueline Goldberg es la extrañeza: la que nace de su particularísima mirada, y de su voz, que descoloca las palabras para hacerlas decir lo indecible en versos iluminadores, ráfagas de luz dentro de lo oscuro. Una isla en un lago en una isla, poemario cerrado durante el confinamiento por la pandemia del covid-19, “desde el cautiverio”, pareciera, a primera vista, un libro de viajes construido a partir de visiones, de fragmentos, de memoria, de referencias de lugares lejanos, a veces fantasmagóricos. Pero es más que eso. Debajo de esa deriva, deliciosamente arbitraria, llena de curiosidades, la autora va abriendo de manera sutil para el lector otra dimensión, melancólica, desolada, que nos resulta inquietante y perturbadora».

Durante la conversación que sostuvieron Jacqueline Goldberg y Maruja Dagnino se cruzaron recuerdos comunes, ya que ambas son de Maracaibo, y existen episodios de sus vidas que para el poco observador o quien transcurre su vida con cierta superficialidad no tienen significado, pero para ellas que hurgan en el alma, buscan la razón de ser de las cosas, esas cosas que parecen simples, les explica la vida. También recordaron acontecimientos del pasado que al dejar de ser noticia pasan al olvido.
Todo lo hablado dio una pista de cómo nació el libro. Jacqueline también leyó algunos poemas de Una isla en un lago en una isla, que es una poesía cargada de historias particulares y de narraciones que incitan la reflexión.
Al concluir la conversación se cumplió el ritual obligado, que además de las felicitaciones conlleva a la firma de los ejemplares, lo que le da otro valor a la edición, ya que también se carga de la emoción del momento y muchas veces subraya la amistad entre el autor y el lector.


