Cabinet Gallery inauguró la exposición «Diario: debí venir ayer», exhibición individual del fotógrafo Gabriel Gómez, acompañada del texto curatorial de Sagrario Berti.
Gabriel Gómez en “Diario: debí venir ayer” conjuga, con un aura nostálgica, retratos de modelos con objetos de su entorno doméstico, fotografiados desde la puesta en escena; cruza y permea diferentes tópicos, estructurando un cuerpo de trabajo mediante células separadas que echan mano de un recuerdo plural. Por lo tanto, la muestra se vuelve heterogénea, híbrida.
Así continua Sagrario Berti su presentación: Desde esta diversidad formal y, al mismo tiempo, asimétrica, Gómez propone leer cada imagen por separado, cada una se narra a sí misma sin necesidad de ser mirada a través de otra, o comparada con otra.
Todas las fotos de la muestra son entidades autónomas. No obstante, si miramos atentamente el conjunto, es posible encontrar coincidencias en este vasto mosaico de información, en este gran acervo narrativo. Gabriel Gomez. «Sasha» De la serie «Diario: debí venir ayer». 2019 – 2023.

Aparte de los retratos, Gómez (Caracas, 1993, actualmente residenciado en París) nos muestra objetos en su cotidianidad; al fotografiarlos re-estiliza su contenido, sumándole subjetividad a lo inmediato para indicar que la iconografía de moda-objeto deriva en un recurso expresivo, consonante con los dispositivos del arte en el mundo postcontemporáneo.
Aquí nos enfrentamos a subjetividades fragmentadas, fluctuantes o discontinuas para vivir la experiencia de ver una muestra de fotografía en donde la sala estalla en múltiples perspectivas y compartir la mirada escópica del artista.
Fotógrafo especializado en retrato y moda, con una carrera artística de 9 años. Gabriel Gómez comenzó sus primeros cursos de fotografía en la Academia de Artes Chaplin a los 18 años y a los 20 continuó su exploración en las artes, obteniendo su diploma en Audiovisuales y Fotografía.
Su interés proviene de diversas fuentes de inspiración, como la fotografía documental de Luis Brito, que lo motivó a descubrir la fotografía en ese ámbito, así como el surrealismo, la moda y la arquitectura.
“Pienso en mi trabajo como una exploración del detalle y el silencio. Es melancólico, pacífico y alegre. Mi exploración tiene que ver con descubrir un gusto por lo inesperado, lo espontáneo, el color, la iluminación, la composición y el movimiento. No esperaba encontrar algo específico porque siempre creí que probar diferentes técnicas o estilos no solo me llevaría a nuevas ideas, sino que también me permitiría conocerme mejor a mí mismo.
“A veces, mi trabajo me recuerda cuán frágil y vulnerable puedo ser. Como a menudo estoy rodeado de gente (algo por lo que estoy muy agradecido), extraño pequeños recuerdos, detalles y esos momentos raros en mi vida que trato de replicar. Es toda una nueva experiencia cada vez que miro trabajos antiguos.”


