Esta semana continúa el Festival de Cine Español. Ya comenté en la crónica pasada que la lista de películas, salvo alguna muy contada, no merece la pena, poco nivel cinematográfico y mucha ideología barata. Pero hay otras dos que se pueden ver, aunque no son específicamente cine sino documentales: una la hemos visto, la otra queda para este fin de semana si hay tiempo. Tardes de soledad, es el título, con tantos detractores como partidarios. Yo estoy con estos últimos, no tanto porque sea un amante de la tauromaquia ni tampoco conocedor de ese noble arte, sino porque me parece una expresión cultural de origen ancestral, estéticamente bello y sobre todo expresión de la libertad del ser humano para practicar o ver el espectáculo que quiera. Tardes de soledad es una película documental de 2024, escrita y dirigida por Albert Serra, centrada en el torero peruano Andrés Roca Rey.
Se estrenó en el 72° Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde ganó la Concha de Oro. Tardes de soledad graba al torero Andrés Roca Rey y su cuadrilla durante varias corridas y los momentos preliminares y posteriores a la faena. El directo lo plantea como algo que permite reflexionar sobre la experiencia íntima del torero que asume el riesgo de enfrentarse al toro como un deber personal por respeto a la tradición. Y hay que tener mucho valor para ponerse delante de un morlaco de 600 kilos cuando viene embistiendo a 50 km por hora con el torero como único objetivo y el hombre con una muleta o un capote tratando de esquivarlo pero sin que se aleje sino que siga entrando al pase. Nada más impresionante que un torero en el trance de Porta Gayola, de rodillas esperando al toro con la muleta cuando sale de la puerta del toriles enfurecido, hay que tener valor, ciertamente. Albert Serra afirma que no le interesan las causas ni la ideología, sólo el cine.
Hay otros, por el contrario, los detractores, que están en contra por motivos ideológicos o por la causa de la defensa de los animales, están en contra del maltrato según ellos y eso justificaría la prohibición de la fiesta taurina. Por ejemplo, Juan Manuel Ballester en el Asombrario, revista cultural de Diario Público, cuya línea editorial es lo que se llama de izquierdas. con todo el derecho del mundo. Según manifestó en su artículo, no pudo soportar las imágenes crueles y a pesar de ello trató de ver el filme para hacerse una idea, aunque no pudo terminar la sesión; reconoce que el director tiene oficio y conoce bien el lenguaje cinematográfico pero que todo es un espectáculo que celebra la muerte y la tortura, así como pasa en los Sanfermines de Pamplona. Es bueno contrastar opiniones, escuchar argumentos.
La película desde el punto de vista de la filmación es realmente impresionante, es posible sentirse dentro de la acción del torero, se escucha al toro respirar, sólo falta el aroma de la sangre, del sudor y del miedo. Comparado con muchos filmes de acción violenta, es como una película de Disney, si han visto Predator, la Matanza de Texas, Elm Street o algunas más de Cine Gore, le podrá parecer una historia rosa. Recomiendo verla y tener un criterio propio.
La otra, es un documental sobre Doñana, el parque nacional español en Andalucía, una maravilla natural; no se como será el trabajo, la próxima semana veremos.


