En el Festival de Cine Español – del cual hemos visto las dos películas que pueden ser consideradas como tal – esta semana nos hemos acercado al trasnocho para ver “Doñana donde el agua es sagrada” , el documental sobre el parque nacional en Andalucía.
El documental dirigido por Carmen Rodríguez y narración de Odile Rodríguez de la Fuente, pretende ser un homenaje al gran Félix Rodríguez de la Fuente, su padre. Es el retrato de una tierra salvaje, la mayor reserva ecológica de Europa, un lugar donde se cruzan las rutas migratorias de más de 300 especies de aves que van y vienen al compás de las estaciones. Es la historia de un bosque que crece alrededor de una marisma que se formó entre el mar Atlántico y las orillas del río Guadalquivir. Donde viven algunas de las especies silvestres más amenazadas del planeta. Un lugar en el que a la abundancia de lluvia le siguen largos periodos de escasez. Un documental correcto y muy hermoso al que, sin embargo, algunos le ponen algunas objeciones. Dicen que haber escogido a Odile como narradora es un homenaje benevolente que, bueno sea, por aquello de la nostalgia.
Otros afirman que «Doñana» es un documental muy injusto cuando, refiriéndose a la sobreexplotación de los acuíferos, imputa toda la culpa a los invernaderos en general pero a la fresa en particular, hasta el ensañamiento. Es una falacia, insistente e interesada, que obvia otras causas mayores como el abuso de los arrozales o la castigada cuenca del Guadiamar y los numerosos torrentes que bajaban desde los altozanos del Aljarafe, donde se han cegado arroyos y se han excavado infinidad de pozos en aras de una urbanización desmesurada. También se quejan de que resulta excesivo el elogioso capítulo al lince ibérico y su discutible recuperación. Un tributo, sin duda, a los organismos oficiales que han aportado fondos para la producción de este documental. Pero, al margen de críticas que también hay que señalar, en mi opinión tiene grandes aciertos: la fotografía es destacada, con planos que capturan la belleza y la dramática del paisaje, y el sonido es un elemento importante que complementa las imágenes.
El documental es visualmente poderoso y emocionalmente resonante. En general, «Doñana, donde el agua es sagrada» es una obra de arte que logra ser hermosa y urgente al mismo tiempo, sin recurrir al alarmismo o la sensiblería. Imprescindible para aquellos interesados en la naturaleza y el medio ambiente. Quienes hemos conocido el parque estaremos de acuerdo de que el filme hace justicia con la belleza del entorno. Altamente recomendable, sobre todo porque como dicen muchos espectadores que ven series o películas en NETFLIX: los actores del cine español siempre son los mismos y el lenguaje es tan extraño, que son necesarios los subtítulos al español para poder entender la jerga y la mala dicción. Menos mal que los animales no hablan. Curiosamente lo dicen también los críticos peninsulares.


