CRÓNICA NUEVA YORK FEBRERO 25 CAP 2

Manhattan view from Red Hook pier, Brooklyn, New York
Josu Iza

DÍA 8 FEBRERO del día anterior……. Ayer, antes de ir al Whitney, estábamos saliendo de la tienda de ropa COS en la Quinta. Pudimos ser testigos del enrarecido ambiente que hay en la ciudad, después de casi 500 días del comienzo de la guerra en Gaza, después de la masacre que cometieron los terroristas de Hamas. 

Ha habido marchas, concentraciones, pronunciamientos, declaraciones y todo tipo de manifestaciones a favor y en contra de Israel o Hamas, particularmente en universidades o en las propias calles. 

Actos de antisemitismo descontrolados, ataques a personas que caminaban con su kippá o podían ser identificados como personas de religión judía. Actos de los que hemos tenido noticias en los medios o en las redes sociales pero siempre como espectadores ajenos. 

En esta ocasión hemos sido testigos en vivo y directo de una agresión gratuita que no terminó peor porque los agredidos y los testigos somos gente más decente que los fanáticos que cometen tales atropellos.

Como todos los viernes, los jóvenes de Javad Luvabitch ponen sus puestos en la calle, hacen apostolado de sus creencias, invitan a colocarse voluntariamente los tefilim del rezo si eres judío, regalan velas para Shabat y saludan amablemente deseando  a todos el mundo Shabat Shalom, seas de la tribu o gentil. 

Salimos de la tienda como decía anteriormente, y al doblar la esquina para tomar un bus hasta Meatpacking, hay un puesto con tres muchachos. Estamos en conversación porque me preguntan si soy judío, respondo que no pero que casi, y en ese momento un individuo arrebatado increpa a los chicos y arranca del puesto el material que cubría la caja y la destroza. 

Por supuesto, acompaña su comportamiento animal con expresiones gestuales agresivas, insultos racistas y antisemitas y califica a Israel de genocida y todas esas barbaridades que les gusta expresar a dichos esperpentos. 

Reaccionamos al unísono los muchachos y yo, apartamos al tipo de varios amables empujones – hubiera merecido que no fueran tan amables – y el cobarde, ante nuestra reacción, salió trastabillando a toda velocidad, no sin que antes se le grabara y se le dijeran algunas frases de cortesía.

Bien, uno más de esos momentos desagradables, innecesarios que provocan asco, repudio y que hay que denunciar. Provocan también otras cosas pero dado que esta es una crónica histórico- gastronómica- ciudadana, no voy a expresar.

Comienza el día con un amanecer espléndido, como corresponde a la fecha. Ocho de febrero, cumpleaños de Iker, cielo  azul sin sombra de nubes. A pesar de que está fresco – 0 grados -, voy a rodar en bicicleta aprovechando  el clima favorable. Antes de salir, un desayuno completo, y digo completo con huevos, queso, pan tostado, jugo y afines. 

Después forro de capas y accesorios ciclistas; son como las 7 de la mañana y en vista de que tengo tiempo, salgo rumbo a Reed Hook, pasando por Williamsburg South, Navy Yard, Dumbo, Brooklyn Heights y continuar por los muelles hasta salir frente a la Estatua de la Libertad. 

Veo pasar los ferrys naranjas que van a Staten Island, los azules que van a Rockaway, los blancos que llegan a la Estatua, barcos mercantes que van a Jersey, la costa del sur de Manhattan y todo el sur de Brooklyn más las entradas del Hudson y el East River. 

Es un punto estratégico desde donde se dominan las entradas del mar a la ciudad. No pierdo mucho tiempo, apenas para sacar unas fotos y un vídeo de 365 grados para documentar tanta belleza, porque el viento sacude la zona y el frío se intensifica. 

Regreso por el mismo camino y cuando llego a la casa, tengo las puntas de los dedos de los pies ateridas de frío; no tanto las manos porque van protegidas con guantes de los que se usan en la nieve. Dejo mi bicicleta en su lugar y me dirijo a la panadería sin sentir mis deditos gordos e intento moverlos mientras camino para que la circulación se active. 

Hago mi cola en la Bicyclette para comprar el pan Sourdough con esa corteza crujiente con la intención de hacer mi segundo desayuno después del desgaste de energía. Pero cuando llego me encuentro que ya está preparado porque Raquel se me adelantó: un sándwich con queso Camembert y rúcula y un té bien caliente hacen que mi cuerpo recupere su temperatura ideal. 

Hoy es 8 de febrero, cumpleaños de IKer – el motivo principal de este viaje es la celebración de nuestros respectivos aniversarios – y decidimos celebrarlo en Flushing de Queens – donde estuvimos primero visitando a nuestra amiga Sylvia que vive en la zona –  específicamente en Chinatown.

Vamos a uno de los clásicos que tiene años de fundado y que todavía conserva el menú y la decoración originales: es el Congee. Resulta difícil elegir en una carta de la cual se desconocen muchos platos, pero elegimos  Dumplings de camarones, Pork Belly con Salsa de cebolla y ajo, soya y naranja. Pollo entero – servido a temperatura ambiente – al vapor con Salsa de Oil spice y maní. Noodles hechos a mano con hongos negros chinos y bambú y un arroz crujiente con Shitakes. 

Aparentemente la escogencia fue buena, según nos hicieron saber unas señoras sentadas en la mesa contigua y si juzgamos por el sabor de las combinaciones, creo que acertamos; en realidad no acertamos nosotros porque estoy seguro que cualquier elección hubiera sido buena. 

No había espacio para un postre así que nos vamos de vuelta para Williamsburg, llegamos a casa y brindamos con unos  Woodford Double Oak y nos endulzamos con algo que no había probado hasta esa fecha: unos bombones de tamarindo con chile, estilo mejicano, una mezcla entre dulce, ácido y picante muy particular. Realmente no es un postre, pero mezclado con el whisky cumple muy bien ese papel, casi como un buen confite de chocolate. 

En la tarde noche comienza una nevada que dura hasta el día siguiente, que siendo 9 de febrero es el día de mi cumpleaños. Dice el refrán popular que “Año de nieves, año de bienes”, con lo cual esperamos que este año 2025 va a ser magnífico para ambos cumpleañeros, por mi parte lo que me toca. 

Nos damos un homenaje a media mañana de un brunch casero, consistente en unos huevos revueltos bien picantes, salchichas italianas con hinojo, tocineta ahumada, queso gruyere, pan de semillas tostado con su mantequilla y una mousse de fruta de la pasión, como postre de desayuno. 

¿Qué hacer para seguir celebrando una mañana fresca y no muy amable para andar paseando por la calle, con las aceras blancas de nieve escarchada?. Puede haber muchas respuestas, entre ellas quedarse dentro de casa calentitos, remoloneando entre sábanas o esparcidos en el sofá, pero escogimos salir y moverse por el único camino adecuado: la carretera. 

Nos dirigimos al norte de Manhattan, saliendo por el puente Pulaski para entrar en Queens y cruzar por arriba de la 135 y entrar en Harlem. ¿Destino? El  Schomburg Center for Research in Black Culture, en la Malcom X Avenue y la 136, que expone una historia de toda la tradición cultural de la comunidad afroamericana en Nueva York, como su propio nombre indica. 

Es una biblioteca de investigación que acoge espacios para fotografía, cine, manuscritos, documentos y libros raros, arte y artefactos en general  y también cuenta con una sala de teatro. Después de esa visita –  lástima que ya era tarde para asistir a una Misa Gospel en la Bethel Gospel Assembly en la 120 -, y ya que estábamos tan arriba y siendo domingo, lo mejor continuar hasta el Bronx; y qué mejor lugar en el Bronx en un domingo frío y neblinoso que Belmont puro barrio italiano, en el Mike´s Deli del Arthur Avenue Marketplace. 

A esa hora sólo hay clientes que están haciendo su pedido de exquisiteces italianas o recogiendo el encargo de los sándwiches gigantes de un metro y medio, tradición para disfrutar del partido de fútbol que se celebra hoy domingo en Nueva Orleans: la Super Bowl.

Harlem, NYC

Nosotros, que no vamos a ver el juego, pero que también vamos a celebrar nuestro picnic en casa, hacemos la colita correspondiente y pedimos para llevar queso parmesano, burrata, mermelada de higos, coppa dulce y picante, salchichón calabrés, prosciutto ahumado, aceitunas sicilianas, mortadela con pistacho y un buen pan y unos postres de Morrone pastry. 

Mientras los señores cubanos enrollan los tabacos a mano, y nos van sirviendo los embutidos y quesos, no podemos perder la oportunidad de empujarnos unas IPAs turbias de sifón en el bar del mercado.    ““““`

Y viendo que el día exige rodar y beber cerveza – una celebración de doble cumpleaños un tanto exótica -, nos vamos para el sur del Bronx a la Brewery Back Yard, que queda bajo las vías de una línea de tren en un área de pequeños talleres y almacenes, todos cerrados, cerca del Caribbean Market entre Lafayette y Longfellow street.  

No es el sur del Bronx el lugar más acogedor de la ciudad – de hecho tiene el índice de criminalidad más alto junto a Brownsville, el barrio de Brooklyn donde nació Mike Tyson. Por lo tanto siguiendo la ruta y siguiendo la guía de Iker de las fábricas de cerveza que conoce, pasamos a Long Island City, fronterizo con Greenpoint, y éramos en la Brewery Fifth Hammers, donde probamos tres tipos diferentes de birras; una bodega en un antiguo galpón reconvertido, con sus mesas de madera, barricas, una barra de 30 metros y a esa hora – domingo 4 de la tarde – lleno de gente del barrio en familia, porque permiten la entrada de niños y mascotas. 

De ahí sólo quedaba llegar a Williamsburg, nuestra última parada en Williamsburg Trust Brewery, la fábrica bar de un amigo de Iker, donde nos brindaron al saber que estábamos celebrando, unas IPAs para rematar el periplo. Más de las 7 y llegamos a casa con ganas de entrarle a esos quesos y embutidos y las últimas cervezas del día. Luego, qué más queda que pasar el resto de la noche viendo una buena película – The man who wasn´t there de los Hermanos Coen – , con intermedios de conversaciones acerca del maravilloso futuro que nos espera este año que comienza con mucha nieve.

Un comentario

  1. Siempre se dice que lo que empieza mal, termina mal, pero en esta ocasión lo que hizo el “individuo arrebatado” no pudo dañar el resto de un día fabuloso. Disfruté mucho cada detalle de esta crónica. ¡Felicidades en este nuevo año de vida!

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