Madrid, como ente dinámico y multifacético, no es solo un espacio físico, sino un tejido de historias que se hila en el entramado de sus calles. Es un organismo vivo que respira a través de sus habitantes, sus arquitecturas y sus tradiciones, y que, al mismo tiempo, los moldea. En esta exposición, dos miradas artísticas convergen para explorar Madrid y reflexionar sobre cómo la ciudad se construye, se habita y se recuerda.
EGA (Ernan González, 1973), originario de Venezuela y afincado en Alcalá de Henares desde hace una década, erige a través de su trazo una cartografía arquitectónica que oscila entre la representación documental y la evocación sentimental. Sus ilustraciones digitales capturan la esencia de Madrid a través de sus edificios, monumentos y rótulos publicitarios, reivindicando el valor de la arquitectura como testigo de la memoria urbana. En este paisaje la historia y la actualidad se entrelazan en un juego de líneas, colores y significados, con edificaciones monumentales atestadas de publicidad que exigen nuestra atención.

Por otro lado, Bertolotto (Pablo Velasco, 1989), madrileño de crianza, nos sumerge en la vida cotidiana de la capital, problematizando la noción de su folclore al actualizarlo con un gesto contemporáneo. Con su representación de escenas costumbristas y transformación de objetos cotidianos en iconos Pop Art, Bertolotto no solo revisita el imaginario popular madrileño, sino que lo resignifica como un campo de tensión entre pasado y presente, donde la identidad local no se concibe como una entidad estática, sino como una construcción en permanente reescritura.
Ambos artistas, a través de sus prácticas, exploran el modo en que el arte puede funcionar como un archivo visual de memoria e identidad de la ciudad, capturando sus cambios y sus permanencias, sus nostalgias y sus innovaciones. La arquitectura, en el caso de EGA, y la cultura popular, en el de Bertolotto, se convierten en dos caras de una misma moneda: un pretexto para realizar un elogio de Madrid como ciudad que posibilita un sentimiento de pertenencia, tanto a nativos como migrantes.
“Siete estrellas, siete vidas”, haciendo alusión a la bandera de la Comunidad de Madrid ya sus habitantes “gatos”, no se limita a una exploración iconográfica de la ciudad, sino que la somete a un análisis visual donde la arquitectura y la cotidianidad dialogan en términos de memoria, identidad y mutabilidad.
Ernan González (Cabimas, 1973) , conocido por su nombre artístico EGA, es un ilustrador venezolano que encontró en el arte una nueva forma de vida tras emigrar a España en 2015. A través de un trazo rápido y expresivo, EGA captura momentos que trascienden lo cotidiano, inmortalizando escenas de atardeceres, ciudades y gestos con una fuerza visual única. Su obra destaca por la combinación de líneas negras, colores vibrantes y la capacidad de enaltecer tanto lo monumental como lo íntimo, haciendo que todo sea igualmente impactante.
Su incursión en el arte comenzó en España en 2018, como una forma de canalizar la ansiedad tras dejar una vida consolidada en Venezuela. Graduado como administrativo, y con una trayectoria como director comercial en el sector de gran consumo, EGA decidió empezar de cero en un nuevo país. Comenzó pintando con acrílicos sobre lienzo y, durante el confinamiento por COVID, descubrió el arte digital, lo que revolucionó su estilo. Desde entonces, ha expuesto en algunas galerías en Alcalá de Henares y Madrid, y también ha contado con la colaboración de comercios locales de restauración quienes han permitido mostrar su trabajo en sus paredes y la ayuda de Boom! Art Community (ecosistema de artistas iberoamericano) quien lo ha orientado en sus primeros pasos. Sus piezas, inspiradas en su entorno alcalaíno y aficiones como el café, el ciclismo de montaña y el vino, han ganado la atención por su autenticidad y emotividad.
Actualmente, dirige su espacio en Alcalá, donde desarrolla su proyecto «EGA Arte e Ilustración», motivando a otros a redescubrirse y emprender.
Los críticos han elogiado su capacidad para dar a la ilustración un lugar destacado en el mundo del arte, describiendo su obra como «casi documental» y con una mirada que “enaltece lo pequeño y abraza lo grande”.
Pablo Velasco (Madrid, 1989) , conocido por su nombre artístico Bertolotto, es un artista plástico nacido en el barrio Alameda de Osuna, donde tuvo la oportunidad de crecer en un entorno muy relacionado con las artes visuales, musicales y cinematográficas, ya que en este barrio nacieron colectivos como Boa Mistura, a quienes vio pintar los murales de las calles e instituciones de todo el barrio desde muy pequeño.
Hijo de exiliados argentinos, esta cuestión marca sin duda la vida del artista, sus posicionamientos filosóficos y políticos, y lo lleva a cuestionarse constantemente el papel del artista en la sociedad y la definición de arte. Debido al exilio, sus padres se dedicaron a la venta ambulante y al comercio en tiendas y ferias, por lo que desde los trece años trabaja con su padre en el Rastro de Madrid o el Mercadillo de Majadahonda, y en las tiendas y almacenes de los diferentes negocios en periodos estivales.

Después de abandonar la carrera de derecho en el segundo año en plena crisis económica, se lanza a estudiar Bellas Artes en el Centro de Estudios Superiores Felipe II, centro que en ese momento estaba adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. Los fines de semana trabaja vendiendo en el Mercadillo y en El Rastro, y dedica el resto del tiempo a sus estudios en la facultad donde elige prácticamente todas las asignaturas de pintura. A lo largo de estos años desarrolla su estilo pictórico y empieza a usar rotuladores, un material que años después le abrirá muchas puertas en el terreno profesional.
Al terminar la carrera, a pesar de la crisis económica que España atravesaba en ese momento, se emancipa en el mismo barrio donde creció y abre un espacio llamado Despliegue. En este espacio se albergaron más de 50 exposiciones en las que participó todo tipo de artistas jóvenes como Marco Prieto, Lydia Garvin, Berta Llonch, Omiste, Adriana Berges u Orojondo, entre muchos otros. En esta época, Pablo está muy interesado por el arte contemporáneo y su situación en el panorama madrileño, participa en multitud de charlas en espacios como Intercambiador Acart, La Quinta del Sordo, Rizoma y en mesas redondas con todo tipo de artistas y comisarios de arte.
Se centra entonces en los negocios y en sus estudios de cine tras conseguir una beca como guionista. Sin embargo, poco después quiebra su proyecto empresarial y se ve obligado a pasar por varios trabajos para salir adelante, entre otros como camarero en el famoso Café Central donde entra en contacto con la escena de la música jazz madrileña. Aquí tuvo su primera oportunidad para combinar su papel de camarero con su trabajo como diseñador gráfico.
Años más tarde, después de estabilizarse, estudia un máster de diseño gráfico y continúa desarrollando su carrera como director creativo. Tiene dos becas que acabarán de transformar su proyección profesional. La primera con Boa Mistura, en la que hizo de asistente para la exposición “Harmonies”, inaugurada en París, y después en el proyecto de arte urbano “Refugio” en Fuenlabrada. Estas experiencias marcan la carrera de Bertolotto como muralista y, desde 2021, ha trabajado en pintura mural ininterrumpidamente.
A la vez, en febrero de ese año, consigue una beca como diseñador gráfico, oportunidad que consigue por sus dibujos a rotulador (que también le permiten desarrollar un curso de dibujo para Domestika), en Future Brand, una agencia de branding de talla internacional perteneciente al grupo McCann, donde tiene la oportunidad de trabajar con marcas como Iberia, Gilmar, Mutua Madrileña, Real Valladolid, Urbanitae, entre otras.
Tiene en la actualidad tres proyectos empresariales en marcha: una marca de láminas llamada Blessed Flama, donde vuelca todo el estilo castizo pop desarrollado a través de ilustración digital; una consultora especializada en negocios gastronómicos, donde ejerce cómo director creativo, llamada Equipo Gusa; y preside la asociación Epojé, que desarrolla proyectos sociales a través del arte y la pintura.


