¿Sabías que puedes adoptar hábitos que contribuyen a la prevención del cáncer de mama? ¿Cómo te cuidas tú? ¿Con cuál hábito comenzarías hoy mismo? Sigue leyendo este artículo…
El 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, un recordatorio tanto a nivel individual como colectivo que ayuda a concientizar sobre la importancia de combatirlo mediante la prevención y el autocuidado. Ciertamente en la aparición y desarrollo de la enfermedad intervienen múltiples factores, pero una evaluación a tiempo puede cambiar el pronóstico y el abordaje del paciente.
Muchas veces, los temores de acudir al médico debido a los exámenes especializados, hace que se vaya postergando la asistencia al especialista, afectando la prevención. Por eso es vital la información y orientación que se pueda recibir. El autoexamen mamario es fundamental, pero también se requiere el chequeo médico y los exámenes pertinentes, ya que estos son claves para una detección temprana.
Por otra parte, frente al diagnóstico de cáncer de mama se produce un gran impacto en el paciente y en todo el grupo familiar, generando cambios en la dinámica interpersonal y en los roles. Se despiertan muchos miedos, incertidumbres e interrogantes asociados a las causas que originaron la enfermedad y el cuestionamiento “¿por qué a mí?”. En esto influyen las creencias y significados que se tienen referente a la salud y enfermedad.
Eso propicia aprender de la enfermedad, acudir a centros de salud con distintos especialistas, ya que se necesitan diversos estudios y tratamientos. Asimismo, implica un esfuerzo económico por la adquisición de los medicamentos, cambios en la alimentación y la incorporación o fortalecimiento de hábitos saludables.
En los centros de salud se aprende mucho porque se comparte con personas que presentan la misma dolencia. Ellas enseñan a ver las cosas de diferente manera, permitiendo adquirir estrategias distintas a través de sus relatos sobre su situación y la resolución de los problemas similares, los cuales demuestran una gran sabiduría.
Vinculado a esto, el acompañante o cuidador del paciente tiene una gran responsabilidad tanto consigo mismo como con su familiar. Por eso es importante que se mantengan estrategias de autocuidado para poder seguir ayudando, si no puede existir una sobrecarga que complique la situación por el agotamiento. Por lo tanto, se requiere concientizar la práctica permanente de hábitos que conduzcan al autocuidado.
Es de señalar que existe la psicología de la salud, encargada del estudio y abordaje de los aspectos psicológicos en pacientes que sufren enfermedades médicas, entre las que se encuentra el cáncer, y más específicamente, la psicooncología. Estas consideran componentes cognitivos y emocionales relacionados, y utilizan estrategias para atenuar el impacto de la enfermedad desde distintas áreas.

Algunos aspectos relevantes como la forma en que se afronta el diagnóstico y la enfermedad, el estilo de vida, el manejo del estrés y la ansiedad, y el contar con redes personales y de apoyo intervienen en todo el proceso. La resiliencia y la fuerza interna de una mujer ayudan a afrontar esta enfermedad con una visión más esperanzadora, sin dejar de incluir a los hombres porque no es una enfermedad exclusiva de la mujer. El autocuidado y los hábitos diarios tendrán consecuencias positivas en el bienestar integral. De acuerdo con cómo se decida vivir, es posible incrementar la calidad de vida.
La psicoeducación es clave para lograr la prevención y el abordaje tanto de pacientes como de familiares. Igualmente, la sensibilización y la empatía ante esta enfermedad son prioritarias para generar campañas informativas y jornadas accesibles. Lograr difundir una mayor información referente a la enfermedad permite motivar a las personas a lograr un estilo de vida saludable, unido con prácticas de prevención y autocuidado.
Si tienes alguien cercano que padezca esta enfermedad involúcrate en la ayuda de esa persona, ya sea un familiar, amiga o amigo. Siempre hay una manera de ayudar (económicamente, apoyo emocional, cuidados, compañía, entre otros). Son momentos difíciles que requieren mucho apoyo familiar y soporte social.
A continuación, le brindo algunas sugerencias a considerar durante todo el año:
- Prevención: el mes de concientización es todo el año. Tócate, realiza tus exámenes anuales, asiste al médico para tus chequeos preventivos. Saber que tus exámenes y evaluación están bien genera alivio y tranquilidad.
- Comunicación y confianza: mantén una comunicación abierta con tu médico, manifiesta tus inquietudes y temores con confianza. El equipo de salud son las personas pertinentes para dirigir tu tratamiento y brindarte las orientaciones.
- Autocuidado: cuida tu salud, tu alimentación, maneja el estrés y realiza actividad física frecuentemente.
- Técnicas de respiración y relajación: practica técnicas como mindfulness, meditación, yoga; estas permiten disminuir el estrés y la ansiedad.
- Hábitos alimenticios: conoce y selecciona alimentos saludables que favorezcan a tu organismo.
- Red de apoyo sólida: mantén vínculos significativos con familiares y amigos que te brinden apoyo.
- Ayuda profesional: en el caso de sentir que requieres ayuda especializada, acude con profesionales formados en el área de salud mental.
- Grupos de apoyo: participar en grupos eso ayuda a interactuar y vencer el aislamiento.
- Vida espiritual: dedica tiempo al área espiritual, eso permite incrementar tu fe y confianza en momentos felices y adversos.
- Calidad de vida: evita hábitos nocivos (consumo de cigarrillos o alcohol). Ten presente que estás aquí para vivir con alegría.
Para concluir, luchemos contra el cáncer de mama. Que el mes rosa nos recuerde con énfasis la importancia de prevenir y cuidarnos, pero que estas conductas trasciendan durante todo el resto del año. Si consideras que esta información puede ser útil para alguna persona, comparte este artículo. Sígueme en @vesaludmental
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