El Centro Cultural de Arte Moderno (CCAM) y Arquetipo Andrés Alibrandi se unieron para dar forma a El Surrealismo en Fornasetti, exposición que reúne una selección de piezas del creador italiano Piero Fornasetti, algunas pertenecientes a coleccionistas privados y otras llegadas directamente de la casa del artista italiano, fundada en Milán, en 1940.
En octubre de 2024, el Surrealismo cumplió 100 años de su nacimiento y para recordar el legado de este movimiento que innovó el arte e impactó al pensamiento humano, el CCAM y Arquetipo decidieron ofrecer una representativa muestra de un icónico surrealista como lo fue Piero Fornasetti, un artista que supo retar al racionalismo, gracias a su activa imaginación y su capacidad creativa.
El Surrealismo en Fornasetti, coproducida por la reconocida plataforma cultural y Arquetipo Andrés Alibrandi -representante en Venezuela de la firma Fornasetti-, abarca dos niveles de la Sala de Exposiciones del CCAM, en donde se exhiben ánforas, sillas, mesas, lámparas, alfombras, paraguas, entre otros elementos, que dejan por sentado que Fornasetti no tenía límites para hacer de los objetos cotidianos su mejor lienzo.

“Con una amplia experiencia en diseño y con una clara visión y buen gusto, el arquitecto Andrés Alibrandi aceptó la invitación del Centro Cultural de Arte Moderno para la realización de esta exposición, en la que ha logrado una destacada y meticulosa curaduría. Como representante de esta prestigiosa casa italiana, nos ha brindado la oportunidad de acceder al maravilloso mundo de Fornasetti y al Surrealismo que habita en él”, afirma María Beatriz Hernández de Vargas, presidenta ejecutiva del CCAM.
“Si bien esta exposición incluye piezas emblemáticas de este creador italiano, refleja también el trabajo de los artesanos y de artistas que siguen las huella de esta noble leyenda, como lo ha sido su hijo Barnaba Fornasetti, quien ha manteniendo los mismos lineamientos, siempre en la búsqueda de la excelencia”, agrega Hernández de Vargas.
En opinión de María Luz Cárdenas, investigadora y crítico de arte, quien realizó una profunda investigación sobre el autor, “esta exposición permite conocer la obra de Piero Fornasetti, uno de los creadores más originales y prolíficos de las vanguardias surrealistas italianas del siglo XX, con alcance universal en todas sus expresiones… Fornasetti articuló un lenguaje visual inconfundible y un universo muy personal de imágenes penetrado por un mundo mágico, ensoñador, inteligente e ingenioso, que lo convierte en una figura irremplazable en la historia del diseño, del arte y de la imaginación”.
Añade Cárdenas que Fornasetti llegó a realizar más de 13 mil obras, que se fusionan en un solo cosmos. “Cambió las bases del diseño de la época, adjudicándole un incuestionable valor simbólico a los objetos, expandiendo así su significado. Se involucró activamente en una variedad de disciplinas estéticas, incluyendo la pintura, el dibujo, la arquitectura, el diseño gráfico y el diseño industrial, hacia la búsqueda de integraciones entre las artes y la vida cotidiana. Fue un adelantado a su tiempo, consolidándose como una figura significativa de la cultura contemporánea. Introdujo una renovación en el gusto, generando un lenguaje completamente original e inmediatamente reconocible”, explica.
De acuerdo con la investigadora, bajo la curaduría de Andrés Alibrandi, esta exposición está concebida como un recorrido integral donde el espectador penetra el mundo de Fornasetti y penetra el universo del artista. “Las escalas y perspectivas mantienen los ritmos que le otorga el artista. Entramos en el horizonte de sus imágenes, ciudades, espacios y criaturas. Alibrandi se ha dedicado desde hace 22 años al estudio y difusión de la obra de Fornasetti, no sólo por su belleza, sino por la historia y el alma que lleva cada pieza. La exposición no es sólo una exhibición de objetos sino una celebración de la creatividad que nos permite apreciar cómo el arte y el diseño pueden transformar espacios y vidas”, apunta.

“A la par de explorar el intercambio entre surrealismo y diseño, otro elemento de valor lo aporta la presencia de una colaboración realizada por este gran artista con el arquitecto italiano Gio Ponti: La huella de Piero Fornasetti llega a Caracas en los años 50 de la mano de Ponti, uno de los arquitectos más influyentes de la época y fundador de la revista Domus, quien además diseñó Villa Planchart, un ícono de la arquitectura caraqueña, razón por la que en esta muestra también se podrán apreciar sillas, que evidencian la relación artística que existió entre ambos, así como su conexión con el país”, comenta Yubirí Arraiz, directora ejecutiva del centro cultural.
Con el propósito de dar mayor divulgación a esta exposición, el centro cultural ubicado en La Castellana -que a lo largo de 34 años ha construido un brillante historial en el ámbito de las artes visuales, enmarcado en el reconocimiento a los grandes maestros de las artes a través de exposiciones de contenido y curaduría rigurosas-, se ha diseñado una programación paralela de conferencias y visitas guiadas, que se planea llevar a cabo entre enero y febrero de 2025.
Sobre Piero Fornasetti (Milán, Italia 1913-1988)
Creció en una mansión muy peculiar, excéntrica. Su interior era un verdadero laberinto de escaleras, habitaciones y rincones ocultos. Mostró un temprano interés por el diseño. En 1930 se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Milán, de la que se retiró a los pocos años, y luego ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas del Castello Sforzesco. En la década de 1940, su padre le puso su prensa a disposición, y comenzó a experimentar con diferentes técnicas de grabado e impresión sobre todo tipo de materiales, como cerámica, vidrio y metal. Creó entonces la Stamperia d’Arte Piero Fornasetti y publicó sus propios dibujos, así como obras de los más grandes artistas de la época: Carlo Carrà, Giorgio de Chirico, Marino Marini y Lucio Fontana. Un factor decisivo para iniciar esta actividad fue conocer a Gio Ponti en 1933, quien lo empujó a desarrollar su intuición: producir objetos cotidianos enriquecidos con el tipo de decoración que llevaría el arte a los hogares de la gente común. Su encuentro con el maestro arquitecto italiano Gio Ponti marcó un punto de inflexión en su vida artística y el inicio de una larga colaboración. Fornasetti crea obras cada vez más visionarias y grandiosas: los frescos del Palazzo Bo de Padua, el refectorio del cuartel de la Piazza Sant’Ambrogio, el Casino de Sanremo, la Casa Lucano y los camarotes y salones del transatlántico Andrea Doria. En 1952, crea la serie Tema e Variazioni, inspirada en el rostro de la cantante de ópera Lina Cavalieri, que hoy incluye más de 400 objetos. Luego de su fallecimiento, el legado del artista lo mantiene su hijo Barnaba, quien continúa desde el atelier con las rigurosas técnicas de producción artesanal en las reediciones limitadas que se hacen cada año. Barnaba es el responsable también de las llamadas reinvenciones, nuevos diseños que utilizan, no obstante, los elementos e imágenes del archivo histórico de Fornasetti.


