La Embajada de Suiza prosigue en su tarea de ofrecer espacio para el arte venezolano. En esta ocasión congrega a ocho mujeres de distintas generaciones

La Embajada de Suiza en Caracas prosigue con su trabajo de apoyar y divulgar el arte venezolano. En esta ocasión invitaron a la inauguración de la exposición que recorre las áreas sociales de la residencia oficial y lleva por nombre Latente: Identidad, con la participación de artistas mujeres que buscan recorrer una ruta donde tenga importancia la Identidad y esa fortaleza femenina que se vinculas con temas de memoria y justicia.
Como anfitrión principal figuró Gilles Roduit, embajador de Suiza en Venezuela, quien junto a Gabriela Benaim, directora de GBGART, dio la bienvenida a los invitados, que admiraron las piezas realizadas con diferentes materiales. La cerámica, textiles, pintura, fotografía se transformaron en las manos de Isabel Cisneros, Alicia Coles, Ana Luisa Figueredo, Tutty García, Emily Jolie, Nena Ceramista, Andrea Siervo y Apamaire.

El embajador Roduit hizo referencia al arte como expresión de la realidad, como un medio para transformar y para comunicarnos. El arte, sin violencias, nos muestra que hay posibilidades de cambios. Como se percibe con Latente: Identidad, que hace de un espacio cotidiano, como lo es un hogar, un ámbito de contemplación, donde los diferentes materiales se confrontan poéticamente y se establece un diálogo.
Andrés Aguilar Alarcón, al referirse a esta muestra señala: “Latente: Identidad es, en última instancia, un acto de auto reconocimiento. Es la manifestación de una fuerza silenciosa pero indomable que, lejos de rendirse, aguarda el momento preciso para florecer. Es el vibrar de un corazón que no deja de latir”.
Las ocho artistas venezolanas invitan al espectador a retarse así mismo, a cambiar, aprovechando lo que sucede en su entorno y, al igual que ellas trabajan con los diversos materiales para transformarlos y obtener nuevas formas no exentas de belleza, comenzar su propia metamorfosis.
Otro aspecto relevante de esta exposición es que permite que diferentes generaciones de creadores converjan en un mismo espacio y que busquen en la tierra, el tejido y la flora su expresividad. Con memorias diferentes nos dicen que hay maneras diversas. También destacan las diferencias, pero con puntos comunes para enfrentar la incertidumbre y no sucumbir ante ella porque se tiene la capacidad de transformar.
Este octeto intergeneracional potente y vibrante, que juega con levitar o con ser sólido, flexible o colorido, habla de identidad a través del arte contemporáneo.
Los invitados también pudieron disfrutar de un concierto a cargo de la soprano Annelia Hernández y la mezzosoprano Talia Zimerman con un repertorio lírico muy aplaudido, que invitó a recorrer la exposición, cuyas obras que la conforman están a la venta.


