Después de todo un éxito tras su estreno en cine llega a Netflix: Buena suerte, Leo Grande, una comedia reflexiva que de forma ingeniosa la directora y escritora australiana Sophie Hyde nos encierra en la habitación de un hotel para ponernos “al desnudo” la temática sobre el placer, la sexualidad, los sentimientos, las frustraciones, las inseguridades, el rol maternal y sobre todo la autoestima.
Durante hora y media la ganadora del Oscar la gran Emma Thompson se mete en la piel de Nancy Stokes, una profesora inglesa, madre y viuda quien a los 62 años decide contratar los servicios de un trabajador sexual para explorar de una forma sublime y en libertad las sensaciones y deseos para cumplir un sueño pendiente por resolver: tener el primer orgasmo de su vida.
Somos testigos como ocultos en el closet de aquella habitación de hotel, como Nancy gracias al escort Leo Grande (Daryl McCormack) a quien contrata por varias sesiones, va construyendo un vínculo cargado de sensaciones, acercamiento y una conexión especial que permite un espléndido intercambio de emociones, humor y frustraciones gracias a la manera que tiene Leo de ver la vida. Es que Leo Grande es un atractivo y paciente joven que termina no solo prestando sus servicios sexuales, sino que es un tipo cargado de empatía, buen rollo y simpático que termina convirtiéndose en una especie de terapeuta para sus clientes.

Nancy y Leo se ven en un mismo espejo para poder descubrir la manera tan radical que tienen al ver las mismas situaciones. Contextos enmarcados por la edad, por el genero, la educación y por los tabúes sociales. Esta ambigüedad, nos permite por unos momentos disfrutar de una comedia erótica y en otros momentos estamos dentro de un drama cargado de reflexiones. Es una historia apoyada en un excelente guion escrito por Katy Brand, lleno de diálogos inteligentes y de un fino sentido del humor enfocado en las sensaciones y emociones de sus personajes.
Emma Thompson y Daryl McCormack llevan sobre los hombros todo el peso de la película. Esa atmosfera íntima y personal que se va construyendo en cada cuadro hasta lograr una química tacita entre ambos personajes. Una química que brilla al momento de bailar Always Alright de Alabama Shakes durante su segundo encuentro. Es una historia profunda y a la vez arropada por ese sentido del humor muy peculiar que nos enamora de los personajes de principio a fin. Un fin que nos hace cómplice para siempre de Nancy Stokes y del adorado Leo Grande.


