Para la música clásica, el silencio no es simplemente una pausa, sino el mayor acto de respeto y aprecio que se puede rendir al compositor y a los intérpretes. En la otra cara, Ines Muñoz Aguirre relata la frustrante experiencia al ver El lago de los cines donde los aplausos y “bravos” inoportunos en cada silencio contribuyen a arruinar la obra. Lee todos los detalles:
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