¿Se han dado cuenta que el teléfono dejó de ser un instrumento que usamos a nuestro favor? Es un verdugo de nuestras emociones y necesidades, pero es imperdonable que se convierta en el látigo con el que fustigamos a los demás. Lea más sobre este tema que se vuelve una preocupación, de la mano de Inés Muñoz Aguirre
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