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The Crown y el cara a cara de la Reina Isabel II y Margaret Thatcher

Por Mariam Krasner

“Soy consciente de que me rodean muchas personas que creen que pueden hacer mi trabajo mejor que yo… Pero para bien o para mal, la corona ha recaído en mi cabeza”  Isabel II (The Crown)

La historia de encuentros y desencuentros entre la Reina Isabel II y Margaret Thatcher se ve dibujada en la recién estrenada cuarta temporada de The Crown, donde la tensión entre Downing Street y el Palacio de Buckingham será uno de los puntos centrales de la trama. Esta temporada cubre los años entre 1977 y 1990.  La serie le da entrada a dos nuevos personajes principales, a la Primera Ministro (Gillian Anderson) y Lady Di (Emma Corrin, a quienes la vida real les escribió sus propias páginas.

A pesar de la fuerza que inyecta Anderson en la interpretación de La Dama de Hierro, con su voz carrasposa, sus movimientos lentos, pensados y ajustados a su cargo de Primera Ministro, sigue siendo la Reina Isabel (Olivia Colman) el eje central de la serie de Peter Morgan.

Thatcher ​ ejerció su cargo desde 1979 a 1990. Once años en Downing Street  fue tiempo suficiente  para que el gobierno y la monarquía se enfrentaran por temas políticos y sociales. Asuntos como los recortes presupuestarios, el incremento del desempleo, la seguridad social, la guerra de Las Malvinas, las sanciones a Sudáfrica, las luchas con Irlanda del Norte, los conflictos internacionales y hasta sus roles respectivos como madres, dejan al descubierto las discrepancias en la forma como cada una enfrentaba el poder. Una llevaba por consigna el pensamiento neoliberal. Su llegada al poder significo una completa transformación del Reino Unido en sus política sociales. Para la otra, su preocupación era (y es) el bienestar para las clases obreras británicas.

En esta entrega, la reina es frialdad y es humanidad. Controla magistralmente sus posturas, gestualidades y distanciamientos. A veces nos sorprende por unos segundos con gestos de cierta emoción, que al tener conciencia de ello vuelve a retroceder a su postura fría y hermética.

Se siente en estos nuevos capítulos un relato más psicológico y detallado de la personalidad de cada uno de los miembros de la familia real. Cada uno está sujeto por hilos invisibles de marionetas, a quienes sus deberes conducen a su destino ya determinado en nombre de la corona. Incluso el destino de la propia reina, amarrado a cada hecho histórico muy bien desarrollado en cada bloque de la serie. Cada acontecimiento, actos y consecuencias lo presentan en una especie de caja sellada, con un desarrollo narrativo especialmente diseñado y ajustado a la atmosfera, a las locaciones, los decorados, la escenografía, los gestos y las interpretaciones. En ninguna escena hay nada suelto, todo fluye como un rompecabezas que sirve de hilo conductor entre uno y otro capitulo.

Se siente en estos nuevos capítulos un relato más psicológico y detallado de la personalidad de cada uno de los miembros de la familia real. Cada uno está sujeto por hilos invisibles de marionetas, a quienes sus deberes conducen a su destino ya determinado en nombre de la corona. Incluso el destino de la propia reina, amarrado a cada hecho histórico muy bien desarrollado en cada bloque de la serie. Cada acontecimiento, actos y consecuencias lo presentan en una especie de caja sellada, con un desarrollo narrativo especialmente diseñado y ajustado a la atmosfera, a las locaciones, los decorados, la escenografía, los gestos y las interpretaciones. En ninguna escena hay nada suelto, todo fluye como un rompecabezas que sirve de hilo conductor entre uno y otro capitulo.

Con el fin de la cuarta temporada también llega a su fin este elenco. Netflix y el equipo de producción liderizado por Peter Morgan anunciaron una quinta y sexta temporada (última) con nuevos actores que darán vida a los miembros de la realeza británica.

Fuera de las luces de The Crown, se sabe que Margaret Thatcher describió en sus memorias sus encuentros semanales con la reina en el palacio de Buckingham como “muy profesionales”. Cada semana llegaba la primera ministra con 15 minutos de adelanto a sus audiencias, y allí la dejaba la reina, también cada semana, 15 minutos esperando para marcar la distancia entre la monarca y la primera ministra. A pesar de cualquier desencuentro entre ambas, a la reina le molestó la forma en que la Thatcher fue retirada de su cargo en 1990. Solo dos semanas después Isabel II concedió a la ex primera ministra la Orden del Mérito. En 2005, la reina asistió a la fiesta por el 80 cumpleaños de Thatcher, y cuando falleció, un 8 de abril de 2013, la reina acudió a su entierro, algo poco usual ya que no acostumbra asistir a este tipo de actos cuando se trata de personas fuera de la familia real. Solo lo hizo una vez antes de Thatcher, y fue el 24 de enero de 1965 en el entierro de Winston Churchill.


Jaque Mate, estrategia y triunfos detrás de Gambito de Dama

Por Mariam Krasner

«Es todo un mundo de sólo 64 cuadrados. Me siento segura en él. Puedo controlarlo, puedo dominarlo y es predecible. Así que, si me hago daño, sólo me tengo a mí misma para culparme» «La creatividad y la psicosis a menudo van de la mano. O, para el caso, genio y locura.»     Elizabeth –Beth- Harmon

Gambito de Dama es la serie que dio el jaque mate a la audiencia de Netflix. La serie sobrepasa la cuadricula blanco y negro, que sirve de reflejo a los excesos y carencias de sus personajes, así como de sus luces y sus sombras.

El ajedrez se trata de estrategia que requiere conocimiento, pensamiento crítico, concentración, análisis del perfil del adversario, agilidad de pensamiento, intuición, gestión del riesgo, pensamiento metódico, manejo del fracaso, obsesiones, reconocimiento de patrones, pensamiento futuro, visión general, retrospectiva en tiempo real, creatividad individual y construcción de la defensa. Estudiosos afirman que el ajedrez permite hacer cerca de 6.000 movimientos, pero usando una de las estrategias posibles se puede conseguir una victoria en apenas cuatro movimientos. El ajedrez permite 20 movimientos posibles en el turno de apertura, 400 posibilidades para el segundo turno, 5.362 movimientos máximos posibles después de tres turnos, 71.852 después de cuatro, y 822.518 después de cinco. Para decidir cada movimiento se requiere de estrategia.

Gambito de Dama se basa en la novela homónima escrita en 1983 por Walter Tevis (+1984), a quien Garry Kasparov, campeón del mundo de ajedrez de 1985 a 2000, considerado uno de los mejores ajedrecistas de la historia y Bruce Pandolfini, autor, profesor y entrenador de ajedrez lo asesoraron en la historia. La novela fue adaptada por Scott Frank en una mini serie de siete capítulos. Sus creadores tuvieron gran influencia sobre la investigación realizada de la vida del ajedrecista norteamericano Bobby Fischer y de la película El Caso Fischer de 2014. Kasparov, comentó: no haber visto nunca una serie que respete tanto las estrategias y los tiempos del ajedrez: asegura que es la más realista de las muy pocas series que se han hecho sobre un deporte en definitiva poco visual. 

Gambito de Dama es una de las aperturas más importantes del ajedrez, pero en este caso es la historia de Elizabeth -Beth- Harmon, una niña prodigio quien pierde a su desequilibrada madre en un accidente de transito, pasando a la tutela de un orfanato donde recibe sus primeras dosis de vitaminas utilizadas por el sistema público para sedar a los niños. (Adicción que la acompañará y moldeará gran parte de su vida).  Beth con apenas 8 años y gracias al señor Shaibel el conserje de la institución tiene su primer contacto con el ajedrez. En el sótano del orfanato descubre su don y cambia definitivamente su forma de ver y relacionarse con el mundo. La serie utiliza el ajedrez como argumento, excusa, conflicto y metáfora. En cada partida, los protagonistas verdaderos son los gestos, las miradas y las posturas de sus jugadores. El tablero, el rey, la reina, las torres, los alfiles, los caballos y peones pasan a un segundo plano. Las dieciséis piezas se diluyen en el alma de la historia y en las decisiones que Beth tiene que tomar dentro y fuera del tablero. Beth hará todo su esfuerzo para demostrar que es tan valiosa como cualquiera de los otros grandes maestros. Es una historia profunda, que hace que el espectador quiera más y más de Beth. Uno siente con ella sus caídas y sus triunfos. Uno vive con ella la obsesión de ganar el campeonato mundial y arrebatarle el triunfo al ruso Borgov. Uno vive con ella su adicción, su soledad, la relación con su madre adoptiva, sus amistades y las interminables noches sin poder dormir, mientras el techo se convierte en un inmenso tablero imaginario donde va definiendo sus jugadas al paso del reloj.

La serie está situada en los Estados Unidos de la década del sesenta, época donde a pesar que el ajedrez femenino era poco común, el machismo en la historia no se siente. La actriz angloargentina Anya Taylor- Joy de una manera magistral le da vida a Beth. Se destacan unas actuaciones de primera, con una producción impecable, en su ambientación, sus colores y decorados, donde la música nos da la atmósfera temporal y un increíble vestuario de la época que se convierte en otro protagonista de la serie. Es una historia que resalta la amistad y los logros. Es una historia que nos deja al desnudo a su protagonista, quien no se deja manipular y mantiene su autenticidad. Al final, Beth se confunde entre los aficionados de la calle, sin importar quien es quien, ni de dónde son. Los une la pasión y el respeto por el ajedrez.