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EL LENGUAJE  DE TRISTAN E ISOLDA: DISTANCIA ENTRE EL AMOR REAL Y AMOR IDEAL

                                                                                    Carmen Luisa Plaza

                  La historia de amor que narra la obra “Tristán e Isolda” de Gottfried von Strassburg, ha quedado en nuestras mentes como el modelo de amor por excelencia que todo ser humano debe probar en la vida, aunque sea una experiencia ligada al sufrimiento y al dolor.

            Este brillante escritor, conocedor y admirador del naciente “amor cortés”, nos hechiza durante ocho siglos, e introduce en el inconsciente el “mito” de que el amor está ligado siempre a la tragedia y al poder.  No puede haber amor sin sufrimiento, sin un impedimento terrible que repotencie minuto a minuto ese fuego entre hombre y mujer.  Ese fuego, ese misterio, ese elixir amoroso, es como la imagen del Santo Grial, en el sentido de la búsqueda perenne y afanosa que todos los hombres realizan, en pos de un ideal de amor que está atado a nuestro inconsciente, como la única forma real de sentir el misterio, el éxtasis, y la aventura.

            Pensamos que esta combinación de amor y aventura es un ingrediente fantástico para aumentar el contenido romántico entre Tristán e Isolda. ¿Podemos imaginarnos el lenguaje amoroso entre los dos amantes, sin los pasajes de aventuras que nos interpola Gottfried von Strassburg, en esta bellísima historia de amor? “(el elixir de amor”)

            Creemos que la astucia del escritor en mezclar las aventuras de Tristán entre los abrazos de los amantes, es la magia que se adhiere al corazón, inflamando los sentidos con imágenes, situaciones, personajes, y caracteres; en otras palabras, la acción que se desarrolla entre las páginas de la obra, atrapa nuestros pensamientos de tal forma, que surgen asociaciones en la consciencia, entre el amor de los amantes, en este caso Tristán e Isolda, y la ausencia total de aburrimiento; ese fantasma que se ha vendido siempre, en el sentido de que el amor no puede existir más que en los amores ilegales, en el adulterio, y en las aventuras o escarceos amorosos breves, que no dan tiempo a alcanzar el fastidio de una relación que se prolonga en el tiempo. La acción proporciona al amor la magia ideal de toda aventura amorosa.  No hay tiempo para pensar, solo para hacer el amor. Una y otra vez Tristán e Isolda deben amarse, porque no hay imágenes en ellos que nutran sus vidas y los proteja del gran vacío que hay en la vida de todos los seres humanos.

            ¿Es esto el verdadero amor?

            Análisis de los personajes de la obra :

            Tristán, el héroe, lo tiene “todo”.  Es bello y distinguido, valiente como ninguno, inteligente, toca el arpa, noble de corazón, bien educado en las maneras cortesanas, diestro en las artes de la “montería”. Para balancear tantos atributos positivos, Tristán es llamado así, por las circunstancias trágicas que le llevaron al mundo. Un amor apasionado y correspondido de sus padres quedaron truncados por la muerte en la guerra del padre de Tristán.  Hecho que ocasionó enseguida la muerte de su madre, quedando huérfano de padre y madre al nacer.

            Enseguida es adoptado por un personaje de gran nobleza que sustituyó la figura del padre en la vida de Tristán, más no así la parte femenina de nuestro héroe, la cual pensamos que a pesar de haber tenido una madre adoptiva, nunca fue sustitutiva de la madre verdadera. Siempre hubo un espacio no llenado en el corazón de Tristán, así, al encontrarse con Isolda, la primera mujer con quien intima, la figura materna, se transfiere al personaje femenino, estableciendo vínculos inconscientes en el alma de Tristán que le atraen naturalmente hacia la madre- Isolda. Agregado a esto está la circunstancia de la presencia de Isolda la madre– maga, quien es la que controla los hilos de las vidas, pues conoce las artes de la magia, y las sabe aplicar muy bien. Cabe la pregunta si la poción mágica que Isolda-maga preparó para su hija y su pretendiente, el rey Marke, para asegurarse del amor inmediato entre los dos ¿no sería en el fondo precisamente para Tristán e Isolda, dadas las artes mágicas que profesaba la reina? Otra cosa intrigante es el poder de la maga-Isolda, mucho más importante que el de su esposo y padre de la heroína de la obra.

            Todos estos acontecimientos indican que Tristán se inicia en el amor en circunstancias llenos de sucesos ricos en imágenes y aventuras.  El elemento “peligro” forma parte de todos los escenarios donde Tristán actúa.  El amor se inicia en un viaje en barco, un hecho simbólico que está unido a la mitología nórdica de la vida y de la muerte, otra faceta ligada al arquetipo de amor que revela Gottfried von Strassburg en su enigmática obra.  Ese peligro omnisciente en las relaciones amorosas de Tristán e Isolda es una de las características subliminales que encierra el ideal de relación con la que deleita esta historia de amor.  Las situaciones en las cuales se realiza el acto amoroso, están rodeadas de una suerte de peligros reales, que tienen que sortear los amantes, desencadenando consecuencias imprevisibles de carácter aventurero, para lo cual ambos despliegan una extraordinaria creatividad. Este elemento sorpresivo y arriesgado es uno de los encantos mayores que integran la historia de amor de Tristán e Isolda. 

            ¿Cómo podríamos escapar de las embriagadoras escenas de amor descritas en la obra, si nada nos indica que existe “otro” espacio donde se diluye el romanticismo ?  El otro nivel, que es el real, es el que construyen las parejas a partir de imágenes de hechos vividos en el tiempo. De acontecimientos no tan espectaculares en su aspecto externo, pero grabados profundamente en la mente de los que se aman.  Son surcos indelebles que guardan la memoria de los cuerpos que se han unido libremente, voluntariamente, día a día, de una manera tan intensa, tan sosegada en el ritmo de lo natural, y por lo tanto alcanzan una transformación, una alquimia que los protege de los efectos erosionables del cuerpo, porque el amor asciende de los cuerpos al alma y esta es eterna.

            Isolda es una mujer todo cuerpo.  La rodea el erotismo en cuanto a la imaginación que despliega, para atraer al amante a su lecho.  Su lenguaje es exquisito, el contenido es el ingrediente más genuino que una mujer puede emplear para seducir a su amante: pérdida de su identidad en el “otro” lo cual inflama el “ego” masculino, y el rol de víctima, dándole así oportunidad al hombre de convertirse en héroe. ¿Qué más se puede pedir? Isolda se nos asemeja al personaje de la “Odisea” de Homero, la ninfa Calipso, quien mantiene siete años a Ulises cautivo de sus encantos, pero sin embargo no pudo sostener para siempre a Ulises ni siquiera ofreciéndole la inmortalidad. En parte porque creo que Ulises se aburrió de hacer el amor sin incorporar imágenes a su inconsciente, es decir, no creció. Por otro lado estaba su esposa Pelénope, la realidad de la cotidianidad, lo seguro, el sosiego, la permanencia. ¿Qué le daba Isolda a Tristán? Admiración, sexo, lenguaje amoroso, mimos, variedad de situaciones y peligros. Ingredientes que salvo el sexo, Tristán obtenía en la vida de aventuras y práctica de la guerra que por aquel entonces era común en la vida de todo caballero.  Tristán e Isolda se amaron apasionadamente, sus cuerpos ardían cada vez que estaban juntos, porque sabían que no tenían tiempo y tenían que manejar las situaciones difíciles donde estaba en juego la vida de los dos. Sin embargo, Tristán siempre encontraba un motivo ineludible, para separarse de Isolda. No era su consciencia lo que lo alejaba de su amante, más bien era una necesidad de espacio, de mirar a otro lado para respirar, para buscar algo que el héroe no sabía con certeza de qué se trataba. Tristán e Isolda ardieron en la llama de la pasión, y el fuego se consumió en el alma de Tristán; al menos lo asfixió. Isolda no pudo hacer psique en el alma de su amante. El cuerpo se quedó en el cuerpo, y el vacío que se produjo, se llevó a Tristán por otros caminos, en busca de la paz que no pudo obtener al lado de la rubia Isolda.

            La relación de amor que vivieron estos dos amantes, se realiza en un lecho de bellísimas palabras. El lenguaje de Gottfried von Strassburg, y su ideal de amor crea en la imaginación un mundo de fantasía exquisito. Las imágenes de los encuentros que tienen Tristán e Isolda se hacen absolutamente deliciosos, porque pareciera que no son de este mundo. A diferencia de los padres de Tristán, la pareja no tiene las complicaciones previsibles del acto amoroso, ¡en cuanto Isolda nunca queda embarazada!  

            Esta circunstancia en particular se presta a cavilaciones de tipo especulativo, pues se aparta del común de los casos en que dos amantes que llevan hasta las últimas consecuencias su amor, tienen que cargar con los resultados naturales de su acto. El fruto de su pecado los perseguiría por el resto de sus vidas, sea para bendecirlos con la descendencia de un ser que ennoblezca aquel “pecado”, como es el caso de Tristán, o bien para vergüenza de la dama, que al fin y al cabo era la que llevaba sobre sus hombros la “vergüenza” de haberse dejado seducir por el caballero que amaba….En el caso de Tristán e Isolda, su amor no tuvo consecuencias. Los amantes se separaron sin dejar un vínculo que los uniría más allá del tiempo. Su estirpe no se prolongaría en futuras generaciones, como si su amor se hubiese consumido sin dejar huellas en el camino.

            Tristán busca la muerte en la guerra y en el amor de Isolda. Sintió la necesidad de encontrar una vida, “que le concediera descanso y consuelo para su dolor”.

            Esa vida la buscó en las hazañas caballerescas. Isolda quedó lacerada por el dolor de la separación.  Estaba “muerta en vida”, no estaba “ni aquí ni allá”.  Navegaba en el barco donde Tristán se alejó y llega al lado de su marido, el rey Marke.  El corazón de Isolda quedó en el vacío.  Su creatividad y su ingenio perdieron el motor que le alimentaba. 

            La historia de amor debería haber concluido en este momento, pero por extraño que parezca, se abre un nuevo espacio en el cual se esboza la posibilidad de definir un nuevo amor. ¿Un nuevo amor?  Se puede especular sobre las bases en que se funda el autor para dejar en la mente del lector la aparición de la dama de nombre ¡Isolda! “la de las manos blancas”.

            El Símbolo representado por “la mano”  suscita el material para lucubrar sobre lo que quiere decir Gottfried von Strassburg. Las manos tienen connotación mágica, se utilizan para “invocar”.  En la tradición bíblica y cristiana, las manos son el símbolo del poder y de la supremacía. La mano, representación de la imagen de la justicia. La mano dada en matrimonio, es lo que representa literalmente, o significa la “aparición de una nueva situación”(según el diccionario de los símbolos).

            Tristán va en busca de su salvación después de haber “renunciado a sí mismo” y se encuentra con Isolda “la de las manos blancas”, es el arquetipo de la “virgen”. Una gran inquietud surge en su corazón al sentir emociones que nunca antes ha experimentado. Isolda la rubia, era “su dicha y su dolor”, “cuanto más le quebraba el corazón una Isolda en nombre de la otra, tanto más le gustaba verla”. La presencia de la dama de las “manos blancas”, proporciona a Tristán el sosiego que no conoció con Isolda la rubia. Esta lo atormenta, la otra le da paz.  Poco a poco la duda lo va invadiendo y la distancia que hay entre Tristán y la reina Isolda va diluyendo paulatinamente el ardor que sentía en su corazón por la amiga y amante que ha dejado atrás.       

              Se puede imaginar qué hubiera podido suceder en la vida de Tristán de haber continuado la obra, pero Gottfried von Strassburg, te deja con todas estas cavilaciones y suposiciones.  Algo que sí se siente es que el amor, considerado como lo más firme y eterno, la simbiosis más espectacular entre dos amantes, la representación por antonomasia del amor romántico entre hombre-mujer, Tristán e Isolda, no es tan monolítico como se creía. Está salpicado de enigmas y contradicciones que te llevan a pensar, que después de todo, puede existir otro amor menos espectacular, pero más real, y no por ello menos romántico y maravilloso.

El arquetipo de la mujer que describe en su libro Gottfried von Strassburg, ha quedado en la psique de los seres humanos desde entonces. El fenotipo de Isolda oriunda de Irlanda, con su piel blanca, ojos azules, cabello rubio, no deja de tener su atractivo hoy día, recordemos a Marlin Monroe, y tantos íconos de la “famme fatale”. Por otro lado están los tres arquetipos de lo femenino, la mujer maga que sería Isolda, la madre–maga, quien prepara la pócima para controlar el destino de su hija Isolda, pero no logra su objetivo, pues por error el elixir cae en manos de Tristán, y no del rey Normando, esposo de Isolda, a donde la llevaría Tristán.

El otro arquetipo lo representa Isolda la de las “manos blancas”, sería la encarnación de la mujer “virgen”, el equilibrio, la paz.  El tercero Isolda “la amante”, la que vive el fuego divino del amor ardiente, aunque breve y casi siempre trágico.


 “ EL REVÉS Y EL DERECHO”

ALBERT CAMUS: “EL CORAZÓN QUE HABITA EN TU PECHO NO ES SÓLO TU CORAZÓN:  ES UN SOL MICROSCÓPICO, UN COSMOS FORMADO POR TODAS LAS EXPERIENCIAS POSIBLES,QUE NADIE PUEDE POSEER.”

JAMES HILLMAN

Esta cita de Hillman de su obra EL PENSAMIENTO DEL CORAZÓN, se conecta con ciertas ideas destacados en “EL REVÉS Y EL DERECHO“ de Albert Camus.

El artista nace en Argelia junto al Mediterráneo.  Desciende de una familia de pocos recursos.  Sufre una enfermedad en su juventud que le transforma, porque la experiencia le ha permitido una visión claroscuro de la realidad, y está arropado desde su uso de razón con la luz del sol y el azul del mar.

    Estas condiciones adversas de pobreza y enfermedad llevaron al artista a enfrentarse consigo mismo y con el Universo, de donde surge una profunda y creativa rebelión.  El poeta se rebela en contra de lo establecido y busca sus propias respuestas pero eso sí partiendo desde su corazón y el corazón del mundo.

¿Por qué escoge el camino del corazón y no el del resentimiento y la insatisfacción? ¿Acaso es un don natural del artista? Camus dice:  “Para corregir una indiferencia natural, me encontré equidistante de la miseria y el sol, y en la historia; el sol me enseñó que la historia no es todo.” [1]

El poeta deja de mirar las cosas para ver. La capacidad de ver le permite apreciar el entorno con la claridad de la iluminación.  Los lugares obscuros de las cosas, del mundo, están iluminados por la luz que irradia la mirada del artista. Los lugares sombríos pierden su totalidad obscura en la interpretación poética, la cual es siempre creadora e imaginativa. El Universo es obra del artista, o su interpretación se transforma en Universo.

  El escritor rechaza la explicación estúpida y prejuiciada heredada de su generación sobre la Creación y circunstancia del individuo, y en su negación y consentimiento se convierte en artista.  Dentro de esta metamorfosis el hecho de aceptar los aspectos negativos del propio yo, hizo que Camus manejara su orgullo, su natural indiferencia como una fatalidad de los caracteres, utilizándolo para su bien y provecho.

La aceptación de sí mismo, de sus credos, dan al artista profundidad en sus juicios sobre el mundo circundante, mirar la sombra es doloroso, y el dolor es otro elemento causal de iluminación. El poeta se despoja de aquello que amenace la libertad. Libertad de sentir y creer.  Para ser libre en lo posible, lo primero es no desear poseer, o carencia de avaricia:  “soy avaro de esa libertad que desaparece cuando comienza el exceso de bienes.” [2]

Entre la miseria y la fealdad, la luz y la belleza, Albert Camus escogió la belleza y la luz, dando así a sus relatos bienestar y emoción  indescriptible, y una trascendencia capaz de calmar la incertidumbre de los hombres, arrullar las angustias eternas con palabras nacidas del corazón, dispuesto para la belleza que vibra ante una mínima manifestación de la realidad.

Una profunda rebelión le inclinó en sus primeros años a adoptar doctrinas alejadas de los principios burgueses europeos y de aquella búsqueda que llaman american dream.  No obstante Camus muy pronto se separó de dogmas, cualquier corriente que amenazara su derecho a pensar con el corazón.  Esto le causó muchos disgustos, ir contra corriente es una posición riesgosa, cosa que el artista asumió con toda responsabilidad y valentía.

                                                           Fundamental en el desarrollo de la personalidad del escritor es el encuentro con el dolor, circunstancia que le despojó en algo, de aquella fuerza vital que le pertenecía desde niño y que le llevó a conocer el desánimo y el miedo.  Pero así como el dolor lo llevó hacia el abismo, lo salvó de él, al enfrentar el límite y ver el abismo, encontró la fuerza para salir de él, con una visión translúcida sobre todas las cosas.

La posesión de esa mirada trascendente le permite a Albert Camus expresar verdades más allá de la época o la circunstancia, destacando la profecía de esas verdades anidadas en el fondo de su corazón.  Esta búsqueda de la verdad será una constante en su obra y jamás la fama y los premios lograrán detener su obsesión. Los intereses del poeta estuvieron siempre enfocados más hacia el destino del hombre que a las reacciones de los seres humanos, por que éstas cambian de acuerdo a las costumbres y circunstancias de la historia, en tanto el Destino del Hombre será siempre el mismo:  nacer y morir, y la vida está entre estas dos palabras.

El artista escoge siempre la vida hasta agotarla entre las pequeñas cosas que le rodean, las cuales, por obra de la luz que encierra su lenguaje, el lenguaje de la belleza, entresaca de lo intrascendente la grandeza que corresponde a todo lo creado:  “hay que aplicar los principios a las grandes cosas, pues para las pequeñas basta con la misericordia.”  [3]

En la personalidad de Camus hay un aspecto inquietante: la indiferencia.  En todas sus obras existe un desprendimiento de los hechos, de los acontecimientos.  La riqueza de su mundo interior, tan pleno, tan imaginativo, lo separa de los sucesos narrados poniendo cierta distancia entre el hecho y el lenguaje, creando una sensación de espacio entre la realidad y el artista. Como si el conocimiento del alma lo impregnara de una angustia bienhechora, un conocimiento divino, capaz de poner los hechos en una dimensión personal y distante.

Al observar los retratos que muestran el rostro de Camus, encuentras una mirada que pareciera no estar en el lugar que le corresponde sino en el plano interior de un mundo personal, creativo y extraordinario, reflejado en toda su obra. ¿Cómo abordar este misterio? Su obra, EL REVÉS Y EL DERECHO, revela  alguna pista.

                                     Camus tiene la virtud de asir en su mirada la circunferencia de los objetos, todos los ángulos del acontecer, la fugacidad de lo ocurrido, la opacidad del brillo y la luz del interior de las piedras. Todo lo abarca con su corazón creando un tejido exquisito que cubre el entorno del paisaje, el cual nunca se aleja de los hechos porque es el ojo del artista.

  En aquellas caminatas realizadas en Argel, su tierra, todo lo embarga la soledad y el silencio, porque al recorrer los lugares que le dieron cuna y calor, encuentra la fuente de su inspiración: la sencillez y permanencia de lo extraordinario y la grandeza de la pequeñez.

La soledad para el poeta no es vacío, es la condición del ser humano que comunica la realidad del mundo con el alma, es el encuentro con la eternidad de la existencia.  La soledad necesita de su compañero:  el silencio. En ese detener del ruido vano, el silencio atrae el lenguaje oculto de la realidad, ese revés que todo lo cambia y lo colma de asombro, es el otro lado, sólo visible a través de la luz de la poesía.

Albert Camus reconoce su revés, la violencia de ciertos instintos, la indiferencia, el abandono en las tardes pesadas de luz y calor. Todas estas fuerzas obscuras del alma enriquecen el arte, con la condición de que de ellas se desprenda el amor y la compasión que debe nacer del conocimiento de nuestra propia alma, que es el corazón del mundo. El camino más idóneo es buscar el equilibrio entre lo que se es y lo que se escribe. Confiesa que el día que acceda a ese equilibrio logrará hacer la obra de arte con la que sueña. Esta es la búsqueda de la belleza jamás abandonada, el camino que conduce al artista desde lo que escribe hasta lo que es.

El REVÉS Y EL DERECHO volvió a salir reeditado por Camus veinte años después de ser escrito. Para el artista el hecho de volver al centro de la obra dígase del corazón, es reconocer que la verdad que tanto se ha buscado, por la que se ha luchado, debe estar en todas las obras. De otra manera los esfuerzos por lograr un lenguaje propio y verdadero, no habrían podido llegar otra vez al centro del corazón, y el sueño de toda una vida sería sombras y vacío. Camus reconoce que esta obra habla del corazón aunque se encuentre en un estado de gema sin pulir.  El brillo del lenguaje que se adquiere en el trabajo es el medio para fundir el ser y el arte, a nuestro modo de ver logrado plenamente:  “Mi convicción es soñar que lo lograré.  Emplazaré en el centro de esa obra el admirable silencio de una madre y el esfuerzo de un hombre por volver a encontrar una justicia o un amor que equilibre ese silencio.”[4]


[1] Albert Camus.  EL REVÉS Y EL DERECHO. Pág. 11

[2] Camus. Pág. 13

[3] Camus. Pág. 13

[4] Camus. Pág. 21


“BODAS EN TIPASA”

Carmen Luisa Plaza

“Cuando no tengamos adónde acudir volvámonos hacia el rostro que hay ante nosotros, Encaremos al mundo. He aquí a una diosa que da al mundo un sentido. Que no es ni mito ni significado, sino esa cosa inmediata que es imagen:su sonrisa es alegría, una alegría <eterna>.

James Hillman

                        En Tipasa “todas las  piedras queman”. Esta imagen de Camus ayuda en parte a abordar el reto de hacer un comentario sobre un relato donde cada palabra está impregnada de todo el misterio del presente.

                        El poeta ha hecho el amor con la Tierra. Su cuerpo expandido como un miembro viril vibrante y hambriento se introduce en el mar y sus brazos abarcan el frescor de las aguas, el olor de los granos de arena que danzan en las olas y estrechan los restos de las ruinas dejados en el tiempo. 

                        Con los ojos abiertos para recibir todo destello luminoso de la energía desprendida de esa unión fugaz, Camus besa los reflejos dorados que junto a él penetran en el azul. En ese instante se pierde la individualidad. La posesión es mutua y de esa comunión se obtiene un pedazo de eternidad.

                        En ese eterno y breve instante el amor baja de los cielos y bendice con pasión la misión del ser humano de ser espectador y participante del destino maravilloso que posee, de realizar esa boda con la Tierra siempre que sea capaz de sentir el deseo.  ¿Qué se necesita para ello si el mundo está dispuesto siempre, y abierto en su seno para recibir la caricia de los hombres?  Un corazón valiente, una gran imaginación, y un poco de silencio para oír la llamada que nos susurra el viento. 

                        Las complicadas metas que se ha impuesto el ser humano, la velocidad requerida en las tareas mundanas y la vergüenza de confesar la debilidad que se siente frente a la belleza que nos brinda la pura y sencilla realidad, han separado al individuo del amor y de la capacidad de sentir el fuego de las piedras.

                        Para Camus el libertinaje está en la unión de la naturaleza con el corazón del ser humano. Mientras seamos testigos de esa unión los deseos de hacer el amor jamás se apagarán, porque pasada la tarde y obscurecidos los brazos que nos han rodeado fugaz e intensamente, volverán a ser día tras día cuando del sol vierta su fuego entre las rocas.

                        Tipasa obsequió a Camus, o Camus extrajo de Tipasa la experiencia de introducirse dentro del misterio del mundo y de la vida, para experimentar la brevedad e intensidad del descubrimiento y sentirlo como un breve toque de eternidad. Con este conocimiento el poeta da un testimonio a través de la palabra que nace de la boda entre la realidad y la trascendencia.


       Amada Inmortal Parte tres III

                                                                        Carmen Luisa Plaza

“¡Oh Dios! ¿Por qué tener que separarse de lo que se ama tanto? Y mi vida en V. ( Viena) es, así como ahora, una vida miserable– Tu amor me hace el mas feliz y el mas infeliz al mismo tiempo–a mis años necesitaría yo alguna uniformidad, homogeneidad en la vida– ¿puede existir ésta en nuestra relación? “

Esta última frase de Beethoven, enigmática, encriptada, revela a mi manera de ver, un halo de ensoñación en el que se encontraba el Maestro en ese momento. En descanso, mientras toma sus baños sanadores, piensa en su amada, la que ocupa en ese momento sus pensamientos y medita sobre su trabajo, su vida, que es la música.

¿Cómo podría Beethoven compartir con alguien su destino? Ese destino que está todo el tiempo tocando a su puerta. Ese es su master. A él se debe Ludwig. Nada hay por encima de su música. Ni siquiera el amor.

Beethoven es un romántico. El amor, la idea del amor, el concepto de amor entre pareja, encierra un carácter trágico en el sentido de que la idealización del amor, es lo que da al sentimiento amoroso LA PASIÓN. El amor debe ser imposible para que sea intenso, inspirador, romántico .

En el Wherther de Goette, en Aurelia de Gerard de Nerval, en la obra de Novalis, en Lord Byron, por citar algunos románticos, el amor entre la pareja está idealizado mas que realizado. El sueño, las espectativas, la imagen pura, sustituyen la consumación del amor.

La ensoñación e imagen sobre el ser amado no permite la realización terrenal y corpórea con el objeto.  La vida real y el sueño deambulan en una bruma dispersa y fantasmal.

Copio este trozo de un texto escrito por Beethoven al Barón de Gleichenstein, en referencia a Elisa Burger, segunda esposa del poeta G. August Burger, con quien beethoven tuvo relaciones, después de su divorcio.

“Now you can help me to find a wife. If you find a beautiful woman in F. who, mayhap endows my music with a sigh,– but she must be no Elise Burger–make a provisional engagement. But she must be beautiful, for I can love only the beautiful; otherwise I might love myself.” Aquí está el Beethoven Narciso, el que ama solo la belleza que está dentro de la genialidad de su espíritu.

Su Amada Inmortal es el espejo donde mirar la idea del amor, el ancla que detiene por algún tiempo la sensualidad, para soltarla, disfrutarla, soñarla y dejarla pasar para embeberse totalmente en su genialidad e inspiración.

No cabe duda que el Maestro guardaba en su ser los apetitos normales hacia la realización y consumación de un amor, pero todo ello se convertía en música, sonidos, innovaciones, proyecciones desconocidas para la época.

La belleza, esa es la búsqueda a través de la pasión por la música.  La belleza del amor, un reflejo encarnado en la mujer, un espejo de rostros y sonidos, materia profunda de obras que salen a la superficie en forma de Sinfonías, Conciertos, Sonatas, Cuartetos, Ópera, Oberturas, y otros géneros musicales, que abren la puerta a una nueva forma de hacer música.    


ENTRE U2 Y PUCCINI

Carmen Luisa Plaza

La música es una de las expresiones de arte más influyentes en el sistema emocional del individuo.  Entre los diletantes de la música se puede observar una variedad de respuestas y gustos por determinado y especial género musical, relacionado con la cultura de los pueblos, educación, nivel social, en parte influenciados por los medios de comunicación, que tienen a su cargo mostrar y promocionar formas de conducta, modos de vida, preferencia hacia géneros musicales, a través del conocimiento de las últimas grabaciones del mercado, video clips, conciertos, performance, anuncios, avisos publicitarios, propaganda,y otros eventos musicales, con lo nuevo, lo extravagante, o lo comercial. 

En los últimos años, la media, y algunos expertos en música han declarado que no hay diferencia entre música culta y música popular, sino entre música buena y música mala.

Compartimos este último criterio después de haber escuchado música popular en  conjuntos profesionales calificados como grandes músicos por su creatividad y conocimiento profundo acerca de todo lo relacionado con el sonido, en la investigación e innovación de armonías y combinaciones de timbres, instrumentos, electro acústica y fusión de diversos estilos que han dado origen a excelentísimos grupos musicales en el campo del rock, sea clásico, sinfónico, metálico o alternativo, jazz, balada, música country, música pop, regae, salsa, rap, así como otros que combinan todos estos estilos logrando un sonido propio que los identifica por su calidad y buen gusto.

La música popular folklórica ha existido desde siempre. A través de los años junto con la civilización de las sociedades, se desarrolló la incorrectamente llamada “música clásica”, porque en realidad música clásica corresponde al período musical que tuvo su apogeo en el siglo XVIII, y cuya estrella más fulgurante fue nada más y nada menos que Wolfang Amadeus (amado de los dioses) Mozart.

Para diferenciar una música de otra se dice: “música académica” o música culta (no nos gusta demasiado este término), y música popular.  Dejamos fuera la música folklórica porque la música académica utiliza rasgos, armonías, y melodías del folklore, dependiendo del compositor y el lugar de origen del material musical.  Así como también la música popular está influenciada por aires folklóricos en muchos países del mundo, según se le antoje al compositor para lograr los fines que persigue.

Queremos destacar en este ensayo un fenómeno físico producido en el individuo por el culto hacia la música de género popular, mejor dicho por el efecto frenético de los fanáticos hacia los intérpretes de determinado grupo, generalmente ubicados hacia el estilo rock y que contrasta en mucho con el deleite y admiración que una música académica puede despertar entre los admiradores de este género y sus extraordinarios intérpretes.

          En uno de esos momentos en que la vida te pone al alcance de acontecimientos musicales de diferentes estilos, géneros e intérpretes, observas con asombro las diferencias en el comportamiento del individuo entre conjuntos archifamosos como U2, intérprete de rock alternativo, y los amantes de la música del género operático en este caso la ópera Tosca de Giácomo Puccini, experiencia vivida en  un breve tiempo, donde el cuerpo queda atrapado entre diferentes y emocionantes vivencias.

La mente no marcha al mismo ritmo del cuerpo en cuanto a las sensaciones vividas.  El espacio físico las recibe, las siente, las vive.  La mente necesita discriminar y evaluar las experiencias para adaptarlas a su acervo de conocimientos, y luego adquirir una referencia con la que nivelar, clasificar, adaptar, rechazar o disfrutar esas experiencias, colocarlas en el archivo de la memoria emocional, especie de mina de donde sacamos valores que nos sirven de criterio, con el que afinamos y sensibilizamos el espíritu en el mundo de las artes y aspectos más elevados del ser humano, pero que también nos sirven para estimular el cuerpo físico con emociones gratificantes.

La ocasión se presentó muy oportuna para apreciar sucesos de distinto género, montaje, presentación, público, variedad de entretenimiento, al tratarse de espectáculos tan disímiles como un concierto de U2 y una ópera de Puccini.

U2 es un grupo intérprete de rock de nacionalidad irlandesa que introduce en su repertorio ritmos moderados de rock y estilos balada, con una cualidad que lo diferencia de otros grupos muy buenos en este género, y es el enfoque de su trabajo hacia la denuncia en pro de valores universales como la lucha por los derechos humanos, la pobreza, el hambre, los derechos de las mujeres, el abuso de los niños y la condonación de la deuda externa en aquellos países más pobres de la Comunidad mundial.

¿Tiene esto algo que ver con la manifestación de delirio que inspira un conjunto como U2 y su máxima estrella, Bono en un concierto representado en algún Estadium o  Auditorio? 

El Concierte de U2 referido, estuvo impregnado de sentimientos muy corpóreos con manifestaciones exteriores fácilmente reconocibles que desencadenan (¿por imitación?) en emociones intensas e incontrolables. Es una música dionisíaca, en la que el dios se apodera de los espectadores.      

Los fanáticos del cantante Bono sufren estremecimientos rayados en la ¡histeria! frente a la cercanía de la estrella del rock Se podría pensar que esto fuera un fenómeno sólo de la juventud, pero no es así.  La realidad es que en la edad madura también se presentan estos síntomas, como si volvieran a la adolescencia.

La adrenalina hace arder los cuerpos de aquellos admiradores, en este caso de Bono, sin discriminación de edad, sexo, o preferencias sexuales.

Como testigo no comprometido con este género de música, pero sí como observadora de un comportamiento muy particular frente a este tipo de espectáculo:  tecnológico-musical, llamativo, con mucho de teatro, efectos especiales, luces y despliegue de tantos recursos que ha inventado la modernidad para asombrar y captar los clientes, representados en grandes espacios que sobrepasan la visión del ser humano, nos preguntamos:  ¿qué motiva, electrifica, y sobrecoge a los fanáticos de este género musical, y magnifica el rol de estos artistas que parecieran ser elevados por sus admiradores a categorías de seres extraterrestres llenos de poderes inimaginables? 

¿Qué hechizo poderoso surge de estos conjuntos, bandas, equipos, grupos, para provocar un shock emocional tan intenso en millones de personas de todo nivel, edad, estrato social, económico y cultural alrededor del mundo entero?     

¿Por qué el tipo de música que consideramos elevada, sublime, perfecta, no desencadena reacciones de histeria como lo hacen las bandas de rock, en este caso U2?

Vimos a los más histéricos de la fanaticada ubicarse en la “olla”, durante cinco horas de pie frente al escenario para estar más cerca de la pasarela donde caminaban los artistas para, con suerte, poder agarrar una mano de su ídolo, o al menos sentir una gota de sudor de sus cuerpos o ser bautizados con un toque de saliva de sus gritos frenéticos.

Al lado de este fenómeno real y super conocido en los medios de comunicación y reseñas de conciertos, existe otro género de espectáculo complejo, como por ejemplo la Ópera, de gran valor estético, que exige muchos elementos que converjan en su representación, por ser una disciplina exigente en arte lírico, escenografía, música, orquesta, coros, “mis en escéne”, técnica teatral, vestuario, y unas voces divinas que ponen a prueba cualquier garganta dotada y entrenada, pero sin embargo jamás extrae de los fanáticos el delirio que despierta un concierto de rock.

¿Dónde está la diferencia?  Lo más expresivo que se oye después de un acto de Tosca y de un área magníficamente bien interpretada, son unos aplausos seguidos de un ¡bravo! Que dura uno o dos minutos.  Cuando la calidad del “bel canto” es magistral puede oírse:  ¡Bis, bis! 

Ambos géneros musicales necesitan ser conocidos, escuchados, y sentidos para apreciar su riqueza, dejando que entren en el cuerpo como amigos bienvenidos en su conocimiento y aceptación de valores para experimentar el placer y reconocimiento de sus dotes estéticas.

Sin embargo, los efectos en las personas son diferentes cuando se habla de conciertos de rock, salsa, y otros géneros populares, y de música académica.

Pareciera que el rock contuviera elementos en su esencia capaces de transfigurar a muchas personas extrayendo en extremo de ellas intensas incontrolables y visibles emociones, hasta con pérdida del sentido y el decoro.

En cambio nunca se ha visto en una Ópera, cualquiera que sea (como no sea ópera rock), Concierto Sinfónico de música Académica, Recital, Concierto de Piano, que produjera entre los admiradores de este género musical, tal intensidad de emociones.

Hemos sido espectadores de música rock en diferentes estilos y variedad de espectáculos todos ellos alucinantes, y nunca sentimos el frenesí de un fanático del rock hacia una figura representativa de un grupo en particular.   Algunos de ellos nos parece simplemente repugnantes y de otros como Bono, Elton John, Pink Floid, Sting, Billy Joel, Cold Play por nombrar algunos famosos, reconocemos su encanto, talento y expresividad.

Pero cuando se trata del área “E lucevan l’estele”, de la Ópera “Tosca” de Puccini, por ejemplo, la música entra en un espacio del alma creando un estado de sopor y placidez incomparable.  Esta música mágica y otras tantas como el canto de Lohengrin en la ¨Ópera Lohengrin de Richard Wagner, o el área de muerte de “Madame Butterfly” de la Ópera homónima de Puccini, extrae dulces e intensas emociones hasta hacer saltar lágrimas de placer, tanto erótico como espiritual, removiendo esquirlas de emociones antes vividas y revividas, que brotan del alma en forma de suspiros y lágrimas sanadoras.

Este estado elevado del espíritu permanece durante un tiempo relativo, pero se implanta en la memoria emocional proporcionando alimento para el alma de manera que al evocar la vivencia algo sublime se desprende de la experiencia, impregnándonos un estadio de alta calidad espiritual.

¿Será lo mismo con respecto a un concierto de rock?  Esa estrella nova que despliega su energía sobre los delirantes espectadores quemando las almas y cuerpos de sus adoradores y luego del fuego recibido, abrazados por la combustión expelida por los instrumentos utilizados en el performance sólo restan cenizas y no carbón ardiente utilizable en el proceso de calcinatio responsable de procesos espirituales más elevados.

¿Cuándo estrellas del “bel canto” como Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, o José Carreras han inspirado el delirio que inspira Bono, o Mick Jaeger, o John Lennon, o en otra época Elvis Presley, los Beatles y otros tantos?.

Hay aspectos complejos que juegan un papel importante en cuanto al efecto que ejercen estas estrellas del espectáculo de música rock entre sus admiradores, en cuanto al sonido estridente, el timbre de los instrumentos, los efectos especiales, la tecnología de ingeniería acústica, vestuario, gestos de contenido netamente erótico.  Todo esto avasalla los sentidos, los embriaga.

Las letras de las canciones contienen temas que muchas veces sobrepasan los códigos de las “buenas costumbres” y tabúes impuestos por la sociedad, por lo tanto atraen los ímpetus transgresores de la juventud que ven la oportunidad de liberarse por algunos momentos del yugo de las leyes y sus limitaciones.

Está probado que el sonido afecta el sistema emocional del individuo.  Es un proceso alquímico real y medible, pero es interesante observar la diversidad de formas en que la música se cuela dentro de nuestro cuerpo, psique y espíritu, provocando manifestaciones totalmente opuestas.

Me atrevo a esbozar la teoría de que en los conciertos de género de rock y sus diversidades, se invoca y se libera a Dionisos, invadidos los cuerpos por las manifestaciones de este dios, así los observadores son poseídos por emociones desenfrenadas. En el caso de la música académica Apolo el dios de la apariencia, el equilibrio, la moderación está presente, y la parte dionisíaca que también está, se manifiesta de forma mas comedida. Hay un acuerdo entre los dos. Tenemos sensaciones deliciosas, emotivas, que nos lleva hasta las lágrimas y el éxtasis, mas no al desenfreno y la locura.


RAP –HIP HOP

 En italiano rap- presentativo o rezitativo. El rapping es una forma musical de expresión vocal libre que incorpora un discurso rítmico de contenido vernáculo de la calle, por no decir marginal. 

En la cultura musical americana RAP, es un género o estilo musical que nació en EEUU, en el barrio del Bronx en la ciudad de Nueva York, aunque el origen de este brote tiene su fuente en una diáspora poli cultural. Ese ritmo fracturado forma un sonido  que representa la columna vertebral de la música RAP.

Este género musical nace alrededor de los años 1970 y se extendió en los años 1980 hacia el mundo entero. A pesar de ser una música muy controversial está entre la música mas popular del mundo.

En los primeros brotes del RAP entre las figuras mas destacadas de este género está el DJ (DISK- JOCKEY) KOOL HERC, un inmigrante jamaiquino quien empezó a hacer entregas en sus fiestas, raps muy sencillos cuyas afirmaciones se inspiraban en tradicionales formas de brindar, de festejar.  El artista mezcló las partes bailables del JAZZ y FUNK, con la típicas figuras del tambor y un ritmo consistente. Estas partes están inspiradas en un nuevo estilo de baile llamado breack-dancing. Kool Herc llamó a los tipos que hacían el bracke-dance para interactuarcon su música “B- BOYS.

Otra variante de Kool Herc era que hablaba con ritmo sobre las canciones que tocaba, creando así una de las primeras versiones del RAPPING  dentro del estilo HIP- HOP.

Otros artistas como GRANDMASTER FLASH se unieron al RAP, introduciendo la influencia del reggae y de la música electrónica alemana.

A medida que la nueva música iba ganado terreno, muchos otros individuos comenzaron el rapping a través del uso del  DJs, a estos músicos se les dio el nombre de MCs (Maestros de Ceremonia) pues controlaban en la fiesta la música y los ritmos que se interpretaban.  Mas adelante absorbieron influencias diversas entre los que están los llamados The Last Poets, a los que se suman otros grupos del Barrio de Harlem de Nueva York.

La primera grabación de RAP está por muchos considerada la canción “YOU ARE MY CANDY SWEET”, ejecutada porla Banda Fatback, que salió a la luz en 1979.

Tuvo un gran éxito. En los próximos treinta años, la vieja y tradicional cultura aceptó el rapping como una legítima forma de arte.

¿Hay alguna similitud entre el RAP y el REZITATIVO?

Ambos géneros están entre la música y la declamación, con una plataforma rítmica y armónica. El sentido de LIBERTAD, define ambos estilos.

El REZITATIVO nace de un texto poético inspirado en obras de la Literatura clásica griega, en un ambiente culto, comenzando su difusión en lugares pertenecientes a la nobleza de la época, luego se permeó hacia los estratos mas populares cuando las obras se montaron en los teatros.

El RAP es de origen popular, con textos de contenido de temas que atañen a la vida y problemática de los barrios. El lenguaje es vulgar llegando a veces a expresar formas pornográficas que han dado lugar a juicios para prohibir su difusión sin resultado. Muchos de sus temas son de protesta, de amor, de costumbres y maneras de conducta que los define, en general expresa las emociones de una cultura popular.

El REZITATIVO expresa también las emociones y la problemática que los actores están viviendo en la obra que representan, sus pensamientos e intimidad. Es como un paréntesis íntimo, un divagar para expresar una opinión o una idea dentro del libreto que se está llevando a cabo


El RECITATIVO 

El género musical recitativo aparece en la época del Renacimiento ante la necesidad de utilizar un nuevo método para expresar necesidades estéticas que surgían en la Florencia del siglo XVI, en la que un grupo de artistas, poetas, cantantes, filósofos, músicos, se agruparon con la tarea de resucitar la cultura griega.

Bajo el nombre de la “Camerata”, los artistas se reunían durante la segunda década de los años 1500 en el Palacio del Conde Bardi. Entre los que se encontraban en ese grupo estaban Vicenzo Galilei, padre del astrónomo Galileo Galilei, el poeta Ottavio Rinuccini y el cantante Jacopo Peri.

El tema era ¿cómo lograr renacer el antiguo drama de los griegos?

Estos eruditos tenían el conocimiento de las obras de filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles además de las poesías y dramas de los escritores Píndaro, Esquilo, Sófocles, Eurípides. En aquellos festivales las actuaciones se inspiraban en la mitología de los dioses mas venerados de la antigua Grecia tales como Apolo y Dionisio. Las obras eran representadas en los teatros con la participación de tres o cuatro actores cantantes, además de un coro.

La orquesta comprendía tres instrumentos: una lyra, una Kithara, y un aulos o flauta de dos tubos, el instrumento favorito de los griegos.

No había poesía sin música. El ritmo de la melodía era dado por la métrica de los versos y los cantos era unísonos. Poeta y músico eran una sola persona.

Los eruditos del siglo XVI, buscaban una forma que se inspirara en el arte dramático de la antigua Grecia, pero aplicando las innovaciones que la música había adquirido en la cultura occidental.

Por lo general el canto dependía de la interacción de la inflexión de la palabra y la melodía, pero la novedad consistía en la ubicación en la línea divisoria que separa el ritmo hablado del ritmo medido y la disonancia libre de la armonía de tres sonidos o triádica.

En otras palabras, el recitativo o la declamación melódica es el resultado de un estilo libre de ejecutar pero a la vez controlada por la armonía y el ritmo medido.

El recitado se adhiere a una tesitura reducida, porque según Galilei, era así como los bardos griegos ejecutaban este género. El cantante Jacopo Peri utilizaba sonidos graves para expresar pensamientos, como la muerte, agudos, para expresar amor y emociones. El recitativo de Jacopo Peri resultó una ideología demasiada apegada a la práctica en donde el valor estético tenía sus variantes, pero su intensidad, nobleza y realismo cautivaron a sus primeros auditorios.

Para la primera obra creada por estos artistas escogieron el tema de la leyenda griega de la lucha de Apolo con el dragón Phyto, una poesía dramática a la que el cantante Peri le puso música. Pero fue con la obra Dafne, cuando comienza la era de la Ópera. Los florentinos creyeron al principio que habían revivido el drama griego, pero en realidad fue la creación de una nueva forma musical.

Se habló por primera vez del stilo rezitativo o rappresentativo y que consistía en acentuar las palabras del texto. Estas obras estaban estructuradas tanto con la forma recitativo,  como con la canción es decir el aria.

La palabra aria viene del vocablo aer, lo que hoy significa modo manera, simplemente una voz interpreta una melodía, basado en un texto con una estructura poética a la que se le adhiere una forma melódica. Queda así estructurada la nueva obra musical en el siglo XVI, que conocemos como Ópera, integrada por arias recitativos.

Este nuevo género musical nació entre la clase culta de la Florencia del Renacimiento. Las primeras interpretaciones se realizaron en palacios de los nobles de la época. Algún tiempo después se representaron en teatros y en los oratorios de las Iglesias. Una de las primeras se representó en el oratorio de la Congregación de Felipe Neri, de allí salió el nombre de “Oratorio” para referirse al género “música sacra”.

Con el tiempo las arias se fueron extendiendo en duración en las siguientes óperas que al principio eran de carácter dramático dado que el tema era escogido entre las tragedias griegas. Como dato curioso el tema mas escogido para componer una ópera se inspiraba en la tragedia de  “Orfeo”, que fue representado 35 veces por diferentes autores.

Al pasar el género Ópera a la ciudad de Roma surge por primera vez el elemento cómico que condujo mas adelante al género de la ópera buffa.

El recitativo tuvo su evolución en el tiempo hasta pasar a un segundo plano en los siglos XVIII y XIX. Con un carácter de reflexión, emoción e intimismo.


Amada inmortal.  Parte II

¿Quién era la mujer a quién Beethoven llamaba “Mi Ángel”, “Mi Amada Inmortal” ?

Beethoven nunca mandó la carta “Mi amada Inmortal”, la mantuvo con él hasta el final. Tampoco escribió nombre alguno en sus cuadernos de conversación.

Ese misterio ha permanecido durante los últimos doscientos años de su desaparición. Es sabido que Ludwig se enamoró en varias ocasiones especialmente de sus alumnas pertenecientes a la aristocracia, quienes lo amaron pero no les era posible formalizar su relación por motivos tanto sociales como económicos.

Siempre eran mujeres casadas con hijos, o viudas necesitadas de un marido que las mantuviera. La mujer de esa época no tenía otra alternativa mas que el matrimonio para sobrevivir.

Por otra parte aunque Beethoven era admirado como el músico genial de esa época y su prestigio se extendía en los territorios mas cultos y poderosos del momento, su origen familiar no llenaba las expectativas de la nobleza. Sumado a esto la parte económica, suficiente para Beethoven, mas no lo era para mantener a una viuda con hijos. El primero era un obstáculo insalvable, la nobleza no estaba dispuesta a despojar a su prole de un título nobiliario.

Hay dos candidatas a ser “Mi Amada Inmortal”, Antonia Brentano y  la condesa Josephine Brunswik. La que mas califica es Josephine, hija del Conde Anton II Brunswik, nacida en el año 1777 y muere en 1821, (antes que Beethoven) La Condesa Josephine Brunswik y su hermana Therese conocen a Ludwig. Bajo el empeño de la madre consigue que sean sus alumnas y establecen una estrecha amistad con el músico ya famoso.

Como correspondía a la nobleza de la época, Josephine se casa con el Conde Joseph Deym (por arreglo de la Condesa) treinta años mayor. A pesar de la diferencia de edad el conde fue un ser amable con ella, le dio tres hijos en los cuatro años de su matrimonio, quedando embarazada de su cuarto hijo a la muerte del esposo. La amistad de Beethoven con las hermanas Brunswik continuó en frecuentes encuentros, tanto en Viena como en las propiedades de la familia en Martonvasar, Ofen y Korompa.

En los años sucesivos Beethoven estuvo muy cerca de Josephine, participando en comidas y conciertos en casa de los Deym. Desafortunadamente El Conde era menos rico de lo que se pensó y había que buscarle a Josephine un esposo que mantuviera a los hijos de Deym y otros que vinieran (era notorio la fertilidad de la Condesa) Beethoven no calificaba, los hijos de ambos no tendrían título nobiliario, ni la carga económica era soportable.

Para ese momento la relación entre Josephine y Ludwig había pasado a un grado mayor que la mera amistad.

Desde finales de 1804 hasta 1809, Beethoven le escribió a la viuda Josephine , 15 cartas. Las primeras con contenido de solo amistad, las que le siguieron, de amor. Luego de éste año hubo un distanciamiento entre los dos.

Hace pocos años se han descubierto cartas de amor entre Josephine y Ludwig, que van desde el año 1804, hasta 1807. El doctor Schmidt Gora descubridor de las cartas, revela el hecho de que Beethoven estaba muy enamorado de la Condesa Deym. Según el Dr. Schmidt, el estilo de esas cartas es muy parecido a las de mi “Amada Inmortal”.    

La clave de esta teoría se basa en que las cartas de “Luis” o “L”, escritas en fechas 6 y 7 de julio, 1812, no dice a quién se remite pero están escritas las palabras que usaba Beethoven para dirigirse a ella, MI Ángel, (2 veces) “mi todo” (tres veces) “mi eternamente amada” (1 vez).

En 1808 Josephine fue presionada para volverse a casar por problemas económicos, tenía cuatro hijos y necesitaba sustento para su educación, tenía que ser con una persona de la aristocracia, el elegido fue el barón Stackelberg originario de Estonia. Su matrimonio fue un ¡desastre! Este fracaso no impidió tener tres hijos con Stalckerberg. A los tres años se separó, ya no tuvo intimidad con él.

Varios académicos europeos sostienen que Josephine y Beethoven habrían continuado su amistad después de la separación de la Condesa de su segundo esposos. A finales del mes de junio Beethoven viaja de Viena a Tepliz, pasando por la ciudad de Praga. Josephine estaba ansiosa de ir a Praga a buscar ayuda para su familia y encontrarse con Beethoven.  Este encuentro “íntimo” con su “Eternamente Amada” sucede el 3 de julio de 1812 en la ciudad de Praga.

Nueve meses después de julio 1812, Josephine da a luz a una niña a la cual le ponen el nombre de “Minona”, es un palíndromo, se lee “Anonim”.

En una carta Beethoven escribió a Joseph von Varena , “Desafortunadamente, yo no estaré en Viena como mi lugar de residencia.” 

En las 15 cartas de Ludwig dirigidas a su bien amada “J” (Josephine)  la palabra “Amada” aparece 17 veces, “mi amada” (una vez) “Ángel” (2 veces) “Eternamente usted” (dos veces) “nuestro amor” (dos veces)

Fue en la ciudad de Tepliz el 5 de julio de 1812 cuando llega a las cuatro de la mañana. Así describe su viaje en la primera de las tres cartas, a su “Eternamente amada”, 6 de julio (1812)

Esta carta (comprende tres cartas) podría llamarse: cartas de amor de Ludwig van Beethoven a “Su Ángel, Su Todo, Su Eternamente Amada”.   

Sus últimas sonatas “Opus110, y “Opus 111”, Sonata del adiós al piano, las compuso entre los años 1821–22. Josephine muere en 1821. Algunos musicólogos opinan que Beethovenescribió estas obras como Requiem por la desaparición de su amada, en especial el Andante.

Minona tenía talento musical, de sus hermanos Deym es la única que se queda con Josephine hasta su muerte en 1821 a los 42 años de edad. Sus otros hijos se los quitó el segundo esposo y su vida la agotó luchando para recuperar al menos los hijos con el Conde Deym. El último retrato de Minona muestra un leve parecido con Beethoven. ¿Sería realmente su hija?

Antoine Brentano, 1780 –1869

Aristócrata, hija del diplomático austríaco Johann Melchior Edler von Birkenstock, un hombre adinerado coleccionista de arte. Bettina Brentano hermana de Antoine, vive en Viena. Es una mujer ligada a las artes, a la música, perteneciente a un círculo de artistas.  Allí se conocen Ludwig y Antoine, quien se convierte en la Musa del músico, ¿Amor secreto– puro? Le compone varias obras.

Como toda mujer de bien en esa época, Antoine a los 18 años se dio en matrimonio a Franz Brentano, un rico mercader quince años mayor. Resultó ser un marido tranquilo quién dejaba ir a su esposa a Viena frecuentemente. En 1811 ya Beethoven conocía a Antoine presentada por Bettina Brentano su hermana, con quien Beethoven tenía buena amistad. Gracias a Bettina, Ludwig conoció a Goethe, amigo de la familia Brentano.

Antoine y su esposo llegaron a Praga el 3 de julio de 1812 en su viaje a Karlbad, donde Beethoven estaba instalado hacía dos días. De haber habido un encuentro amoroso se realizó la noche del 3 de julio, ya que el músico salía para Teplitz al día siguiente.

Beethoven le dedicó a Antoine algunas Sonatas para piano, probablemente las tenía en mente cuando escribió el ciclo de canciones “An die ferne Geliebte” ( Para la amada distante). 

Tres condiciones son importantes para designar quién es la Amada Inmortal, la primera es que sería una mujer bien conocida por Beethoven en Viena. La segunda es que debía estar en Praga en la primera semana de julio de 1812. La tercera es que debía haber estado en el spa de Karlsbad en Bohemia en las siguientes semanas. Parece ser que Antoine Brentano llena esas tres condiciones.

La escritora inglesa Susan Lund ha estudiado en los último años el misterio de la “Amada Inmortal” y sostiene que Antoine tuvo un quinto hijo en marzo de 1813, justo ocho meses después de que Beethoven escribiera sus misteriosas cartas de amor. Sostiene la teoría de que en verano 1812 Franz Brentano, Antoine y su hija menor Fanny, hicieron una larga jornada en carruaje desde Viena a Praga. Beethoven hizo el mismo recorrido en carroza de cuatro caballos, con tiempo lluvioso por un camino empantanado. Al llegar a Praga se hospeda en un hotel, tocan la puerta de la habitacióny para su sorpresa es Antoine envuelta en una capa empapada y le dice que va a tener un hijo suyo.

Ludwig y Antoine tuvieron un encuentro amoroso poco tiempo antes de hacer ese viaje en uno de aquellas tenidas musicales aprovechando las frecuentes ausencias de Franz Brentano por motivos de su trabajo como curador y coleccionista de arte.

En un momento de emoción y desconcierto la idea es dejar todo y vivir juntos con el hijo que Beethoven ha deseado tanto, pero Beethoven tenía asuntos que atender, ver a Goethe, encontrarse con su financiador, ir al Spa de Karlsbad, y deciden esperar sin decirle al marido que Antoine espera el hijo de Beethoven.

En el Spa Beethoven escribe: Julio 6 en la mañana


“Amada Inmortal”                 

Ludwid van Beethoven

 Carmen Luisa Plaza                        

                                                PRIMERA PARTE

Respuesta

Al final de la tarde llegó tu carta, creí que iba a estallar mi corazón y todos en la casa notarían el temblor de mi cuerpo al tocar con mis manos el papel impregnado en ti.

Hoy tus palabras, “Mi ángel, mi todo, mi mismo yo, solo unas pocas palabras”, cayeron en mi oído como el adagio de tu sonata Appasionata.

Tus palabras tienen sonido, vienen del mismo lugar donde creas tu música.

Me dices, mañana se va a decidir definitivamente sobre mi alojamiento, inútil desperdicio del tiempo porque soy profundo cuando habla la necesidad.

Amor mío, ¿soy yo esa necesidad? Sabes que estoy aquí para ti, esperando oír tu última obra y sintiendo la cercanía de tu genio.

¿Por qué me dices, Puede nuestro amor sino a través del sacrificio? De no pedir todo del otro? ¿Puedes cambiar el hecho de que tu no seas completamente mía, ni yo completamente tuyo?

No existe para mi otro Ludwid a pesar de las circunstancias que nos rodean, son hechos vacíos al lado de este amor infinito.

Amo las líneas donde dices, “¡Oh Dios, mira la hermosa naturaleza y consuela tu ánimo de lo que debe ser “. Esta imagen me remite a la belleza de tu sexta Sinfonía Pastoral, al escucharla, te veo entre el bosque sintiendo el olor de la primavera, el canto de los pájaros y el rumor de la hojas en el viento. No puede faltar la tempestad, donde expresas esa pasión que me perturba e invita a dejar todo por ti.

Dices que “solo que olvidas tan fácilmente que yo debo vivir para mí y para ti, si estuviéramos completamente unidos tu sentirías tan poco como yo ”. Noentiendo. Siento que esta frase la escribes en un momento de tu trabajo en el que tu genio creador lo abarca todo y a pesar del amor que deseas transmitirme, tu alma está dividida entre el amor y el genio que eres tú y domina los otros sentimientos. Tengo miedo. Tengo celos de que sea mas fuerte que la pasión que nos une.

Me aterra y enorgullece la angustia que pasaste para llegar a tu hotel, “Mi viaje fue ¡aterrador!  llegué a las cuatro de la madrugada. Como faltaban caballos, el cochero escogió otra ruta, pese a que me advirtieron de no viajar de noche, tratando de asustarme de un bosque”. ¡Dios mío! ¿Qué hubiera hecho yo si algo malo te hubiese pasado? Sin embargo saliste triunfante de ese trance, porque lo tomaste como un desafío, y no hay nadie quien pueda desafiar al “Destino” como tú, “cuando toca a la puerta”.

Mi Ludwid, mi adorado Ludwid, cómo no amarte con locura así como eres, con tus arranques, con tu descuido personal, con estas palabras que me hacen temblar, aunque digas “Hay momentos cuando encuentro que las palabras ¡ay! No es nada en absoluto”. Alégrate. Te equivocas, no alivian la falta de tu presencia, de tus besos de tus toques, pero son música para mis oídos.

El final de tu carta es sublime,

Permanece mi fiel y único tesoro. Mi todo como yo para ti. El resto, los dioses deben enviarlo, lo que debe ser para nosotros. Tu fiel Ludwid.

Amor mío, para mí no existe nadie mas que tú. ¿Quién otro como Ludwid puede expresar la pasión amorosa en sonidos que hacen temblar el cuerpo? Tu figura a mi lado, detrás de mi cuando estamos frente al piano, embebidos en extraer de la partitura tu música. Tus besos en el cuello, los hombros, el cabello, imposible concentrarme, mis deseos son caer en tus brazos, ser tuya y tu ser mío.

Sufro tu ausencia. No sé qué es mejor, practicar el piano, tratar de acercarme a ti con tu Sonata opus 14, Claro de Luna, o cerrar el piano para aplacar la angustia de no verte.

Te amo tanto Ludwid, a veces pienso que te amo mas a ti que tú a mí. Espero trémula el correo, tocar el papel que ha estado entre esas manos prodigiosas calma la ausencia.

Tu fiel amada.


Lunes en la tarde seis de junio

Estás sufriendo. ¡Ay! Donde sea que estoy, tú estás conmigo, contigo y conmigo. Voy a arreglar para que pueda yo vivir contigo. ¡Qué vida! Así sin ti perseguido por la amabilidad de la gente aquí y allá, que ni quiero merecer, ni merezco. La humildad del hombre hacia el hombre me lastima y cuando me veo a mí mismo en el marco del universo, ¡Qué soy yo y qué es él? ¿A quién uno llama el mas grande? Y aun así aquí está otra vez la chispa divina del hombre.

Por mucho que tú me ames, yo te amo mas profundamente. Nunca te escondas de mí.

Buenas noches. Como estoy tomando los baños debo irme a dormir. ¡Ay Dios! Tan cerca tan lejos. ¿No es acaso nuestro amor un verdadero edificio celestial? Pero también firme, como el firmamento.

Amado Ludwid, tu carta me confunde ¿cómo puedes pensar que yo pueda esconderme de ti, si lo que deseo es estar contigo todo el tiempo? ¿Quién mas puede ser el “ el mas grande sino tú? Si me amas, es todo lo que necesito. La “chispa divina” se ha asentado en ti. Perdona que aluda a tu enfermedad, es nada al lado de lo que le has dado al universo. Si, yo sé que estás perdiendo la audición, en nuestra última reunión salí de la sala por asuntos que tuve que atender, estuve algún tiempo ocupada y cuando me acerqué al salón te vi, cerraste la tapa del piano sobre tus manos prodigiosas y apoyaste tu oído en la madera mientras tocabas el adagio de tu Sonata Patética. Estabas como en trance, me detuve para descifrar lo que mis ojos miraban y entonces lo entendí. Solo así con el oído apoyado en la madera podías escuchar el sonido de tu obra. ¡Dios mío! Toda tu angustia y carácter complejo tenía sentido. Te amé mas que nunca.

Vivo para ti, y por ti. Tu amada y  eterna enamorada.


7 / 07

Buenos días,

Mientras estoy en la cama, mis pensamientos se agolpan ¡hacia ti!

Mi Ángel, mi eternamente amada. A ratos alegre, luego triste de nuevo. Esperando del destino una resolución favorable, si nos escucha. Puedo vivir totalmente contigo, o de algún modo. Si he resuelto vagar sin rumbo en la lejanía, hasta que pueda volar a tus brazos y poder quedarme eternamente en casa contigo y pueda entrelazar mi alma abrazada por ti al reino del espíritu. Si, infortunadamente debe ser así– te resignarás tanto mas , ya que tu conoces mi fidelidad hacia ti y nunca otra podrá poseer mi corazón, nunca nunca–

Amado Ludwid

Recibí tu carta en unos momentos angustiosos, desde que murió mi esposo mi situación ha empeorado terriblemente. Mi madre me empuja a casarme, de otra forma ¿cómo voy a mantener a mis hijos? Yo solo pienso en ti, en amarnos, mi Ludwid, solo tu amor mantiene mi ánimo y permite que no caiga en ¡desesperación!

Pase lo que pase tu estarás siempre conmigo, yo contigo. Este amor es lo que da sentido a mi vida. Cuando la soledad de tu ausencia amenaza mi vida, oigo el último y cuarto movimiento la sinfonía número siete y te visualizo como el Bachus encarnado, que viene a raptarme para hacerme el amor.

Todos los días te amo mas, no lo puedo evitar. No dejes de escribirme. Vivo de tus palabras y del amor que encuentro en ellas.

Tu Ángel


8 / 07

¡Oh Dios! ¿Por qué tener que separarse de lo que se ama tanto? Y mi vida en V. ( Viena) es, así como ahora, una vida miserable– Tu amor me hace el mas feliz y el mas infeliz al mismo tiempo–a mis años necesitaría yo alguna uniformidad, homogeneidad en la vida– ¿puede existir ésta en nuestra relación?

Ángel, precisamente ahora me entero de que el correo sale todos los días –y por ello tengo que cerrarla para que recibas enseguida la C– estate tranquila solo mediante la contemplación serena de nuestra existencia podemos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos–estate tranquila–ámame– hoy–ayer– Qué anhelo con lágrimas por ti–por ti-Mi vida–mi todo– adiós–¡oh! Sigue amándome– no ignor(es)nunca el mas fiel corazón de tu amado

Eternamente tuyo

Eternamente mía

Eternamente nuestro   

Mi Ludwid, tus palabras me dan serenidad y esperanza. Pase lo que pase yo seré tuya siempre, cuando tu lo pidas dejo todo y me arrojo a tus brazos. Te amo, te amo, todos los días amanezco con tu carta pegada a mi corazón. Soy afortunada de ser amada por un genio como tú.   Tuya siempre

                                                “Tu Amada Inmortal”


Beethoven vs Doctor Fausto

EL PACTO                                                                   

 Carmen Luisa Plaza

Dicen que el Ser Humano no “busca las cosas”, “las cosas” lo buscan a Él. En este caso y muchos otros, enfrento el reto de escribir, ¡y sucede! Investigo sobre Beethoven y me topo con Goethe, específicamente con “Fausto”, obra cumbre de la Literatura alemana, catalogada entre las grandes de la Literatura universal. Este personaje Dr. Fausto ha sumado a la lengua castellana un adjetivo, “fáustico”, de la categoría de “quijotesco”, Don Juan o “picaresco”, tal es la fuerza de su significado.

Ludwid van Beethoven y Johann Wolfgan Goethe compartieron en Alemania los cambios que siguieron a la época de la Ilustración, el nacimiento del romanticismo, la Revolución Francesa, la evolución del orden social, político, económico, expresados de diferentes maneras, cada uno con el genio que los caracterizaba. 

Fausto es la representación del hombre moderno, nada lo satisface en las ansias desmesuradas por obtener conocimiento, no conoce la felicidad, es un hombre triste y decepcionado. La primera parte de la obra está catalogada como “anticanónica”. La segunda parte, Fausto II, revela un contenido “alocado”, lo que impulsa al crítico literario  Harold Bloom a expresar con humor, que es tal el enredo de esta parte que deja a Yeats como “soso” y a James Joyce “trasparente”. Es un obra no popular, pero que alude al gozo estético de la obra. No importa lo que dice sino cómo lo dice.

El Fausto de Goethe no es producto de su invención, tiene antecedentes específicos que sustentan su obra, entre los muchos está el pasaje de la Biblia donde narra  las tentaciones del diablo a Cristo, ofreciéndole placeres para darle “felicidad”, con el objeto de aceptar al demonio como su Señor. “El libro de Job”, narra una conversación entre Dios y el diablo, cuyo tema es Job, hombre rico en ganado, especies, siete hijos y tres hijas hermosas, todo lo tiene, según satanás, ama a Dios porque es feliz, nada le falta. El demonio RETA a Dios, quítale todo a Job y veras si sigue amándote. ¿Quién se lleva a Job, Dios o el diablo? ¡Oh sorpresa! Dios acepta y así, mueren las reses, la fortuna se agota, quedan los hijos. Job acepta su sufrimiento con la misma fe de siempre. Quítale los hijos y veremos. Sus hijos mueren, Job acepta no sin quejarse de su desgracia. Al final a Job se le restituye su fortuna y tiene otros muchos hijos.

Otro antecedente de la obra de Goethe  es un personaje de nombre Johann Georg Fausto,  (1480) mago, astrólogo, charlatán etc., características que se acercan al personaje Mefistófeles que encarna el demonio en el relato .

El meollo de la historia es un misterio filosófico que está ligado al ineludible sufrimiento de los seres humanos, que es insustituible como elemento de la paradoja del Hombre. Hasta aquí este tema porque estamos en la similitud entre Dr. Fausto y Beethoven.       

Varios de los análisis estudiados sobre la obra de Goethe utilizan la palabra “locura”. Esta obra monumental de Goethe, representa en su primera parte el pre–romanticismo, influenciada por la corriente “Sturm und Drang, obra que causó impacto entre el mundo intelectual porque desechaba la rígida conducta del clasicismo exaltando los sentimientos.

La trama de la obra  contiene algunas coincidencias con la vida y sufrimiento de Beethoven, en ningún caso pretendo acudir a la historia, solo ficciones literarias sobre un punto de vista. Es la intención de este ensayo aclarar este pensamiento imaginando una etapa del músico que no está en ninguno de los estudios escritos sobre su vida. ¿Y por qué no?    

El doctor Fausto, sufre de inconformidad y rebeldía por no encontrar el sentido de la vida. Busca la felicidad que no ha obtenido en el saber.

En este punto Goethe crea una escena donde conversan Dios y Mefistófeles ( inspirado en el libro de Job) se les ocurre hacer un “pacto”, si Mefistófeles logra hacer feliz a Fausto el alma es suya. Suceden diversos hechos en el relato, Fausto se deja llevar por Mefistófeles, encuentra el amor, por un momento es feliz, Mefistófeles se prepara para llevarse el alma.

En la persona de Fausto se realiza una transformación hacia un comportamiento egoísta, cruel y asesino, de alguna manera, toma el ejemplo de Mefistófeles, terrenal, cínico, nihilista, con una sola diferencia que es lo que al final lo salva, la COMPASIÓN. Fausto siente remordimientos por el destino de Margarita, la persona que le dio AMOR. Su abandono la llevó a la muerte,. 

Al final Goethe salva al doctor Fausto. Y salva a la Humanidad.

¿En qué momento se encontraron Beethoven y Mefistófeles?

La personalidad de Beethoven contiene una característica ¡invalorable! Es un individuo rebelde desde sus primeros años, pero siempre busca su felicidad. Su fuerza titánica se manifiesta desde niño, como una barrera para no dejarse destruir por el maltrato de su padre, es mas bien un acicate a la decisión de entregarse a su creatividad. Su obsesión por la improvisación le crea una reputación de LOCO.

En sus años mozos Ludwid se contactó con la “Orden de los Iluminati”, y con los masones, ambas en la lista negra de la Iglesia Católica. ¿Sería en ese momento el encuentro?  

Para el año de 1802, con treinta y dos años Beethoven sabe que tiene una enfermedad que le va socavando la capacidad de audición. Su respuesta es rebelarse y luchar obsesivamente contra su destino. Su música revela esa pasión y furia contra la adversidad.

Se desplaza a Heilingenstadt y redacta un testamento que siempre lleva consigo. Nadie lo sabe pero Beethoven quiere que a su muerte el mundo sepa de su sufrimiento, además de la pérdida de la audición tiene un ruido dentro del oído como si un grillo le estuviera gritando, de allí su carácter irascible, injusto, tempestuoso, a veces suave, cariñoso. Se enamora varias veces, pero no logra un amor permanente, a sus escogidas no le es  permitido concretar su relación con Beethoven por la diferencia de estatus social. Anhelaba lo que no podía obtener. Indignado Beethoven repite su famosa frase, “habrán muchos condes y princesas, pero Beethoven es uno solo”.                       

Es cuando Mefistófeles le pone la trampa, aprovechando el punto en que el músico está al borde del suicidio. “Tómame como tu dueño y yo te daré felicidad”. “El Destino toca a la puerta”, es Dios que se hace sentir en esas cuatro notas que se repiten frenéticamente  en la Quinta Sinfonía. Beethoven atraviesa un período de lucha contra su enfermedad en la cual utiliza todos los métodos que se pone en su camino, shock eléctricos, medicinas alopáticas y homeopáticas, instrumentos extravagantes para adaptarlos al oído. Tratamientos no ortodoxos, todo lo que existía en la medicina en ese momento. Su frustración se hace sentir en la Sonata Appasionata donde libera su ¡furia!

Transcurre un período de creatividad en el que Beethoven escribe obras de una genialidad nunca antes alcanzada por músico alguno hasta ese momento. Trabaja como un POSEÍDO, como si el reto que le ha mostrado Mefistófeles lo convierte en música, nunca triste, llenas de pasión.

Escribe treinta y dos sonatas, diez y seis cuartetos de cuerda, ópera Fidelio, y nueve Sinfonías. Cambia la música para siempre. Difícil de superar, es un período ¡fantástico!

Escribe el Cuarto Concierto para piano y orquesta, está seguro de la originalidad,  “el mundo no conoce una obra como ésta”. Adentro están las emociones, el amor, la rabia y rebeldía hacia su trágico destino.

La situación política en Viena después de la derrota de Napoleón se hace peligrosa, existe un régimen policial ¡sofocante! Beethoven no le da importancia, habla lo que quiere, para ese momento su genio era admirado y era ¡intocable! Rechaza las convenciones sociales, políticas y se deja llevar por el descuido personal. Lucha cada día con su minusvalía, supera los obstáculos expresando mayor determinación para superarlos.

No se lamenta a través de la música ésta aparece llena de alegría y humor. El GENIO supera el dolor, aunque tiene que vivir el fracaso como pianista, en su última presentación, la enfermedad era evidente. No volvería a tocar en público. El golpe final, nunca mas escucharía su música.

De allí en adelante Beethoven utilizaría sus cuadernos para comunicarse con sus amigos, solía reunirse con ellos en las tabernas donde ingería alcohol.

Ha tomado una decisión, rechaza totalmente la oferta de Mefistófeles, se encierra en su sordera y mundo interior, ¡que el diablo se lleve EL SONIDO EXTERIOR!, Beethoven posee

EL GENIO, su arte es su felicidad.

Se refugia en su música. De su cerebro milagroso surgen composiciones que no puede escuchar con su oído muerto, pero si con su genio y su corazón. Escribe la Misa Solemne y la Novena Sinfonía. Su éxito es apoteósico. Sigue trabajando hasta la extenuación. Leía su obra y escuchaba mentalmente lo que estaba escrito. Sus últimos trabajos tienen base solo intelectual (como autista)Se adelanta años luz al conocimiento de la época mas allá de la comprensión de la música. Compone los últimos cuartetos de cuerda para sí mismo, no para el público. No las escucha para darle su aprobación. Están allí, enseñando un camino no recorrido todavía.

El Testamento de Heilingenstadt revela su sufrimiento, su soledad y aislamiento y la voluntad de LUCHAR. ¡No pactaría con el diablo! Su genio era la fuerza que necesitaba para lograr el TRIUNFO. El Destino que tocó a su puerta lo convirtió en fuerza y creatividad para llenar cientos de partituras con la música maravillosa que nos sigue hechizando desde hace mas de doscientos años

Las obras que Beethoven escribe al final de su vida son únicas. Construye música nunca antes inventadas. Escucha la música en su cabeza, allí realiza el anhelo de un AMOR IDEAL.


Sinfonía No 7, Beethoven Versalles y “La apoteosis de la danza”

Carmen Luisa Plaza

                                                                                                “A musician is also a poet; he also can feel

                                                                                                transported by a pair of eyes

                                                                                                            into another and beautiful world

                                                                                                 where grater souls, make sport of him, 

                                                                                                            and set him right,

 difficult task.

                                                                                                                        Ludwig van Beethoven

Este es un viaje inspirado y guiado por la Sinfonía número siete de Ludwig van Beethoven, donde se han unido, poesía, música, baile y fantasía.

La música y la poesía coinciden en la manera de trabajarla. Hay cuatro acordes, un sonido  sostenido, una imagen primaria que sale de lo que llamaba Emily Dickinson, “Los sótanos del alma”, donde reposa el alma, el genio, la inspiración, los recuerdos y todo aquello que no queremos recordar. De esta inspiración, genio, como lo deseen llamar, se ejecuta un ejercicio del logos, con lo cual se construirá una obra compuesta con inspiración y duro trabajo desde el pozo de la creatividad.

El comentario de Wagner sobre la séptima Sinfonía de Beethoven, como “la apoteosis de la danza”, ha sacudido la imaginación y ha producido una epifanía evocando un paseo hacia el Palacio de Versalles junto al Ballet de la Ópera de París.

Beethoven ha dado su permiso, por aquello de que “estaba loco para el manicomio”, apoyando a los que se atreven a soltar la creatividad.

“El director de la Escuela de la Ópera de París, ha tenido una inspiración. Quiere darle a sus alumnos un respiro dentro de tanta disciplina. Ha notado que sus alumnos trabajan con esfuerzo, cansancio, un sentimiento que puede ser negativo para la energía que necesita la danza. Ha decidido llevarles a Versalles, pensando que fue Luis XIV quien instituyó el Ballet de París, traído a Francia por su abuela Catalina de Medici desde el Renacimiento. El Director está seguro que ese paseo por el palacio será un aliciente positivo para colmar de alegría a su cuerpo de ballet.

Escoge algunos de sus alumnos y los convoca a realizar una excursión al palacio de Versalles. Deben llevar en sus morrales todo lo necesario para la danza por si se presenta la ocasión de bailar. Los bailarines entusiasmados cuchichean entre ellos en voz baja. Escogen los “costumes”. Ni se imaginan la experiencia que les espera. Emprenden el camino hacia el palacio, imbuidos en un estado ¡radiante!

Primer movimiento Sinfonía número siete de Beethoven

El grupo de jóvenes llega al palacio de Versalles, sus rostros reflejan la belleza de la juventud. Expectativa y decisión a vivir una “experiencia”.

Atraviesan la verja dorada con la cara del sol, “orden, equilibrio”, rostro del “Rey Sol”. Entran al patio de Armas. Pasos enérgicos sobre las baldosas. Rostros que miran la grandeza del palacio. Ritmo de pasos en silencio hacia la Planta baja. A la derecha la capilla donde se casaron los reyes, un poco mas alta porque es la casa de Dios. Relieves. Columnas. Frescos. Artesonados. Diseños de mármol en el piso. Cada paso un descubrimiento. ¡Asombro!

Segundo Movimiento

Sigue el recorrido por el palacio. Sala de Guardias. Mitología en todas las estancias. Salón de Hércules, apoteosis. Salón de Marte dios de la guerra, busto de Luis XIV esculpido por Bernini. Diana cazadora. Venus diosa del amor. Salón de Apolo, astro que se “levanta y se acuesta”, estancia y lecho del rey; allí Luis XIV convocaba a sus cortesanos para “ser visto” y “ver”. Habitación de la reina. Oro, mármoles, cuadros, alfombras y tapices de Aubusson, sedas en las paredes, relojes que se pararon en la hora de la Revolución francesa. Mobiliario imaginado de lo que pudo haber quedado del saqueo de la plebe.

Columnas, artesonados, frescos de Le Brun en los techos. Cuadros de pintores, italianos, Veronés, franceses, Legrand. El espíritu del barroco apura los pasos de los bailarines. La exacerbación del estilo inflama los rostros de los chicos. ¡Radiantes! suben por la escalera de la reina y llegan a la antecámara del Salón de los Espejos, llamado, “ojo de buey”. Allí con gran sigilo sacan de sus morrales los trajes para realizar el baile. Casacas de seda, encajes en los puños, calzones cortos, zapatillas, sombreros de plumas. Las jóvenes se colocan los tutus, azules, verdes, rosa, amarillos, un arcoíris de tul. Llevan en la cabeza pelucas empolvadas entrelazadas en perlas y flores, zapatillas de ballet. El Maestro los invita a meterse dentro del S XVII y unirse en un baile al estilo barroco de la época de Luis XIV.

Tercer movimiento  

“Salón de los Espejos”. Los bailarines forman cuadrilla, danzan minué, gavota, passepied. Agarrados de las manos recorren la inmensa estancia del salón. Diez y siete arcadas de espejos, cristal de reflejos en el interior, de agua en el exterior, multiplican sus figuras en mil cuadros de colores. Tiemblan las casacas de seda azules, rosadas, encajes revolotean alrededor de los puños. Plumas saltan al compás de pasos de baile. Vuelan los tutus, los adornos de flores exhumen olores embrujadores. Luces de los candelabros encienden la sangre de los bailarines. ¡Rápido, rápido!

¡Alguien grita! ¡El jardín! Desde las ventanas, miran el jardín de Le Nôtre, atraídos en un estado de ensoñación. La música de la séptima sinfonía es una hechicera. No pueden parar. Agarrados fuertemente de la mano bajan al patio de los estanques. El profesor los guía preso de un estado dionisíaco.

Cuarto movimiento

El jardín de Versalles, gran jardín de Francia. Alegorías. Templo del rey sol. Exaltación de los placeres de la corte. Bosquecillos, senderos, rocas. Anfiteatro. Fuentes, sede de las cuatro estaciones. Esculturas de Apolo y Baco. Rapto de Proserpina. Saturno gran controlador. La primavera, dirige a los amantes en busca del placer.

Los bailarines exaltados y hechizados por los dioses que los atraen, se desatan en una danza espontánea sin barreras. Saltos, acrobacias, figuras, sin dirección, enloquecidos por el ritmo.  “Aquí Baco”, “aquí Apolo”, “los tritones”, “los monstruos marinos”, “las sirenas”, “el estanque”. La fuente de Latona esposa de Zeus, madre de los mellizos Apolo y Artemisa. De pronto se oye la voz de Neptuno, las trompetas, anuncian el ¡prodigio! Con su tridente abre las llaves que conducen las aguas desde el rio Sena al jardín hechizado. Espejos de líquido sobre los bailarines. Tomados de la mano hacen una ronda. Ritual antiguo y sagrado reciben las aguas girando frenéticos alrededor de la fuente de Neptuno, cabalgando en su caballo blanco sobre las olas.

 “ Brote de vida que esculpe la luz”…   


Movimientos para el delirio entre Beethoven y Botticelli.

Delirio de Carmen Luisa Plaz

Primer movimiento de la Sinfonía Pastoral

Botticelli comienza a pintar el bosque. Un recorrido de Beethoven dentro de la forêt. En algunas regiones especialmente entre los Celtas, la forêt era un auténtico santuario donde se realizaban rituales, la mayoría de ellos incluían la danza. (Esto tiene que ver con la danza que expresa Beethoven en la música, en el tercer movimiento de la Sinfonía)

Compenetración con la belleza de la vegetación, el viento, la luz de la estación primaveral, el olor de las flores, el movimiento de las hojas con la brisa, el clima amable de la primavera. Todo está en conjunción con un suave movimiento de la naturaleza que va iniciando el cuerpo, en una ola de erotismo.

Entran en el lienzo Venus, las tres Gracias, Mercurio, Cloris y cupido. Todavía no está Flora. Los personajes recorren la forêt, (la chevelure de la montagne) fascinados por los árboles, las flores, la luz. Mercurio se aparta a un lado y con su CADUCEO, detiene las nubes que intentan invadir el paisaje. Estudio del espacio, reconocimiento de formas, del escenario. Intento de captar la naturaleza. 

Todo es apacible, bucólico. Pasos lentos recorren el espacio llenándose del entorno, respirando el aire perfumado de la atmósfera. La música nos envuelve en estado de ensoñación. Dejamos el mundo real

Segundo movimiento.

El grupo toma consciencia del lugar que ha escogido para su reunión y según su simbolismo se van colocando. Cada uno en el lugar donde están cómodos, con pasos rítmicos familiarizándose con el ánima de la forêt. Poetas a través del tiempo le dan rol de generadora a la vez de angustia y serenidad, opresión y simpatía. En la forêt tiene lugar el mundo de las antípodas, como son todas las manifestaciones poderosas de la vida.

En el desarrollo de este segundo movimiento se establece una unión fraternal entre los visitantes y la naturaleza. Al final del movimiento, los pájaros se acercan y comparten sus trinos con los personajes. Todo el escenario del ambiente del cuadro, es reconocido y admirado. El lenguaje entre naturaleza y grupo, es música. Entra en el cuerpo de las damas llenándolas de voluptuosidad. El escenario está preparado para la celebración.

Al fondo del cuadro se abre un portal en forma de pulmón, por donde Júpiter observa con placidez la acción entre diosas y ninfas.

Tercer movimiento.

El cuerpo está henchido de erotismo, comienza el baile. Las tres Gracias enlazadas con Venus y Cloris, danzan en círculos, en hileras, por todo el escenario de la forêt, contorsionándose, brincando, saltando sobre las flores, las espinas, los tallos caídos, están poseídas por la música y las flechas que el pícaro cupido no cesa de lanzar es ¡un frenesí!

Se oyen sonidos antiguos de danzas rituales de los Celtas. Los sonidos de los cornos evocan a Mercurio que se ha unido en esa danza frenética.

De pronto se oyen unas cornetas que anuncian el drama, pero las ninfas no pueden parar y aparece Zéfiro en la tormenta decidido a raptar a Cloris, quien por mas que huye no puede zafarse del abrazo de Zéfiro.

Todos escapan aterrados pero es tarde, Cloris es poseída por el dios del viento. Mercurio interviene a favor de Cloris, pero Zéfiro está obsesionado con la ninfa. Su amor por la criatura, es tan intenso que accede a transformarla en la encarnación de la diosa de la Primavera. De sus labios surgen las flores que la convertirán en Flora.

Cuarto y quinto movimiento

La música alcanza una belleza sublime, es el lenguaje del verdadero amor. El acto sexual hecho con amor. Es el orgasmo de la felicidad efímera y eterna.

Mercurio impone el CADUCEO a todos los personajes para que regrese el equilibrio.

La música termina en un estado de “entreme donde no supe”…  Silencio.

Percibo que en esta Sexta Sinfonía, Beethoven expresa la parte femenina de la psique. La pasión masculina que lo define está balanceada por lo femenino, de una manera exquisita.

Para un hombre como él mostrar esa parte sería descubrir quizás una debilidad, pero allí está el alma tierna, delicada, sublime. Beethoven abre su corazón dentro de su genio. ¿Cuál de las dos partes es mas hermosa? Ese es Beethoven, por eso es ETERNO.

En su música describe al ser humano, la naturaleza, el Universo, el misterio, el Destino, la tragedia, el genio. Apolo y Dionisos, el ying y el yang, el logos, las emociones, la imaginación, la técnica.

“Armonía de las esferas”, de Pitágoras.


Sinfonía “Pastoral” de Beethoven

Cuadro “El nacimiento de la Primavera” de Sandro Botticelli

Delirio de Carmen Luisa Plaza

Escuchaba la sexta sinfonía Pastoral de Beethoven en una versión de Furwängler, cuando surge dentro de mí una epifanía con el cuadro de Sandro Botticelli, “El nacimiento de la primavera”. Frente a mis ojos Beethoven está dentro del cuadro y escribe su Sinfonía  inspirado en las imágenes que representó Botticelli en un momento de inspiración cósmica ¡admirable!

¿Cómo explicar la emoción y el arrobamiento que surgió por algunos momentos, comunicando una visión paranormal? Trataré de explicarlo lo mejor que puedo, porque recuerdo a San Juan de la Cruz y su experiencia mística, en la que solo pudo decir, “entreme donde no supe”.

¿Qué pasó? Sonidos, imágenes, historias, cultura, mitología, colores, emociones, se situaron en conjunción invadiendo la psique con una “revelación”.

El cuadro “El nacimiento de la primavera”, pintado en 1482, es mucho mas de lo que se ve en primer plano. Además de ser una obra de arte de un valor estético exquisito, contiene una sabiduría profunda, que un hombre del Renacimiento como Botticelli, manejaba.

Son nueve personajes dentro de la pintura, Venus en el centro, encima de la diosa su hijo cupido, los ojos vendados, apunta su flecha hacia una de las tres gracias. Flora a la derecha, la propia diosa de la primavera. Cloris, a su lado quién luego se transforma en Flora, en el momento en que es raptada por el dios del viento Zéfiro; en el centro las tres Gracias, Pulcritudo, Voluptas, Cástita. En el extremo izquierdo del cuadro está representado el dios Hermes, Mercurio para los romanos, con su CADUCEO y alrededor, un jardín con mas de 200 clases de flores, descritas y catalogadas como existentes por los estudiosos del cuadro. Este personaje, aunque pintado en un lugar no predominante del lienzo, tiene una importancia fundamental en el drama que se desarrolla en el cuadro.

La perspectiva no es lo mas importante de la obra, lo que asombra es la MÚSICA, la poesía, el mensaje que hay en el conjunto de los personajes, el colorido, los símbolos. El cuadro fue pintado por encargo de Lorenzo di Pierfrancesco de Medici, primo de Lorenzo el Magnífico Medici, como regalo de bodas a su esposa. Es una pintura cargada de amor y erotismo.

Imaginemos cómo Botticelli comenzó la obra, pintando el bosque, los árboles, las flores, el decorado. Imaginen el primer movimiento de La Pastoral como un paseo de Beethoven por un bosque imaginario. El término “bosque” alude al inconsciente donde se guardan todas las percepciones y experiencias del individuo. Era sabido el amor de Beethoven por la naturaleza.

El bosque(se ajusta mas el término la forête) en el cuadro, en una estación del año, es una idealización, no es real, refleja plantas amables, se trata de flores, olivos y naranjas, éstas simbolizaban la riqueza de la familia Medici. En la primavera no crecían naranjas, alude al mecenas del cuadro.

Se destacan varios temas: Venus en el centro representa el amor erótico. Sobre su cabeza su hijo cupido (engendrado con Mercurio), hace travesuras sobre el grupo de la tres Gracias.

A la derecha de Venus, está Flora la diosa de la Primavera, en seguida Cloris, que es de por si la representación de la metamorfosis y clímax del cuadro, en el momento en que el dios Zéfiro la rapta.

De la boca de Cloris salen flores que indica su transformación en Flora la diosa de la Primavera. El centro del cuadro lo llena Venus, la diosa del amor, es el coup doeil, porque en realidad el tema de este cuadro es el AMOR.

El personaje a la izquierda tiene un rol importantísimo en la atmósfera del cuadro, representado por el CADUCEO que lleva Mercurio en su mano derecha con el cual trata de dispersar unas nubes molestas y al mismo tiempo simboliza el EQUILIBRIO entre lo dionisíaco y apolíneo. Es el dios quien establece la calma después de la tormenta.

Uno se queda corto en la descripción de esta obra digna de un análisis profundo. El asunto es que tengo la sensación de que Beethoven tenía conocimiento de esta obra y de alguna manera su Sinfonía Pastoral lo refleja. A ver.


Beethoven, Apolo y Dionisos                                           

 Carmen Luisa Plaza

En este año 2020 hace doscientos cincuenta años de la venida de Beethoven a este mundo, su música ha derramado sobre los que amamos a este genio, una inesperada revelación.

Por ser una apasionada admiradora de la cultura griega, las emociones que caen sobre la psique han desarrollado una teoría extraña, acompañada de redescubrimientos de textos atesorados en mi biblioteca. Por esas cosas que no tienen explicación lógica, los textos caen en mis manos señalándome antiguos mitos que se conectan de una manera “irracional” con la obra de Beethoven. Antes de seguir advierto que este texto es solo una teoría para nada científica, es una ficción literaria.

¿Qué es lo que contiene la música de Beethoven que la hace eterna, renovadora, exquisita, genial, emotiva, heroica, sentimental, reflexiva,? ¿Cuál es la materia que inundó el genio musical de Beethoven y que le hizo construir una obra que empezó clásica, pasó al Romanticismo y esbozó en sus ultimas obras otro cambio? Pareciera que su inspiración estuvo activada por un conocimiento antiguo y renovador, como si hubiera sido escogido para darnos un profundo y hermoso mensaje en relación con las conductas humanas, su complejidad y su sombra.

Sócrates tiene una frase notable: “es mas hermosa la locura que procede de la divinidad, que la cordura que tiene su origen en los hombres”. De esta frase podemos especular sobre la parte divina, que anidó en el genio musical de Beethoven.

Terminado el Siglo VIII A.C., un hecho conmocionó al mundo helénico, un  extranjero había aparecido en Grecia, seguido por un rebullicio en torno a un séquito de animales, personas semihumanas, en danza frenética. Hacían sacrificios de diversos animales, los cuales engullían crudos, en la mas salvaje actitud. Su culto se fue extendiendo de ciudad en ciudad.

La diosa Atenea encolerizada castigó al extranjero con la locura divina, en retaliación el personaje enloqueció a las mujeres quienes en un frenético delirio descuartizaban maridos y a sus propios hijos. Pero los griegos no caían en cuenta que aquel extranjero les estaba mostrando lo que todos tenían adentro y no querían reconocer.

Aquí aparece la tragedia de los ciudadanos griegos y de toda la raza humana. El Dios Apolo era el amado en aquellos momentos en Grecia, el que contenía las virtudes que tanto admiraban los griegos. Modera tu espíritu, observa los límites, odia lo impuro, teme la autoridad, inclínate ante la divinidad, no te envanezcas con la gloria, mantén la mujer sujeta. Para Apolo lo importante era mantener la ley y el orden. Ese dios extranjero, Dionisos, era lo paradójico, lo fantástico, vago y sin forma. Apolo, “lo que es”, Dionisos “es y no es”.

Dionisos nace dos veces, no es este texto para contar toda la mitología de Dionisos, pero es importante observar que cuando los Titanes despedazan y comen a Dionisos, solo queda el “corazón”, para los griegos, “el primero y el último de los órganos vitales”. Zeus hace una poción con el corazón de Dionisos y se lo da a Semele, ésta queda embarazada, lo salva de las amenazas de diosas y lo cose en su muslo. El mito es que siendo Semele una mortal, dio a luz a un dios inmortal. Este hecho es vital para entender la conexión con la tierra: dualidad, paradoja, humano, divino.

A Dionisos se le vincula con la danza “ el que conoce el poder de la danza mora en Dios”. (Adolf Huxley) por no ser griego se le hizo gran oposición. Para Plutarco, Dionisos representa el elemento húmedo de la naturaleza, el vino, la sangre, el semen, el jugo de las plantas. Se aplica a la creación poética, en el estado de “posesión” por las musas, “el duende” de Lorca, el “inconsciente” de Jung.

El vino, la danza y la música, son los medios que utiliza Dionisos para inducir el “éxtasis”.La música apolínea es: expresión objetiva, simplicidad y claridad. Podemos intentar con estas imágenes, fantasear que tienen su música arquetípica: Apolo, clásico, cuerdas, objetividad, claridad, simplicidad.  Dionisos, romanticismo, vientos, subjetiva, emotiva, sensual.

¿Cómo se pueden integrar estos arquetipos opuestos? Es un problema psicológico, integrar “la sombra” a la psique, traer la sombra a la consciencia para que deje de ser primitiva, bárbara, y se civilice. El conflicto entre estas dos características del ser humano es un proceso largo y delicado que tomó mucho esfuerzo, inteligencia y comprensión para entender que dentro del inconsciente están en convivencia estos aspectos antagónicos. Así, existe un dicho: “Apolo domó a Dionisos, pero Dionisos lo penetró”.

Esta larga exposición es para sostener la tesis por la que escribo este texto. En el genio de Beethoven aparece esta lucha entre los dos arquetipos de la manera más equilibrada posible. Su música representa la punta de una lucha entre Apolo y Dionisos donde uno se nutre del otro enriqueciendo la parte humana y divina de los dos arquetipos.

Beethoven llegó a este mundo para señalarnos que los extremos de la raza humana pueden vivir en armonía gracias al arte, la música, la poesía y al final, Sinfonía Número Nueve, dar gracias al supremo (cualquiera sea el de su preferencia) por dejar en este mundo un pedazo de ese misterio insondable, maravilloso, de la parte divina del ser humano.

La música de Beethoven es ¡inagotable! Abarca el genio, el equilibrio, la danza, las emociones, lo heroico, el cambio, la belleza, todo junto. Su música nos transmite toda la paradoja que es el ser humano, de una manera sublime y armoniosa. No tengo más palabras.