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Amada inmortal.  Parte II

¿Quién era la mujer a quién Beethoven llamaba “Mi Ángel”, “Mi Amada Inmortal” ?

Beethoven nunca mandó la carta “Mi amada Inmortal”, la mantuvo con él hasta el final. Tampoco escribió nombre alguno en sus cuadernos de conversación.

Ese misterio ha permanecido durante los últimos doscientos años de su desaparición. Es sabido que Ludwig se enamoró en varias ocasiones especialmente de sus alumnas pertenecientes a la aristocracia, quienes lo amaron pero no les era posible formalizar su relación por motivos tanto sociales como económicos.

Siempre eran mujeres casadas con hijos, o viudas necesitadas de un marido que las mantuviera. La mujer de esa época no tenía otra alternativa mas que el matrimonio para sobrevivir.

Por otra parte aunque Beethoven era admirado como el músico genial de esa época y su prestigio se extendía en los territorios mas cultos y poderosos del momento, su origen familiar no llenaba las expectativas de la nobleza. Sumado a esto la parte económica, suficiente para Beethoven, mas no lo era para mantener a una viuda con hijos. El primero era un obstáculo insalvable, la nobleza no estaba dispuesta a despojar a su prole de un título nobiliario.

Hay dos candidatas a ser “Mi Amada Inmortal”, Antonia Brentano y  la condesa Josephine Brunswik. La que mas califica es Josephine, hija del Conde Anton II Brunswik, nacida en el año 1777 y muere en 1821, (antes que Beethoven) La Condesa Josephine Brunswik y su hermana Therese conocen a Ludwig. Bajo el empeño de la madre consigue que sean sus alumnas y establecen una estrecha amistad con el músico ya famoso.

Como correspondía a la nobleza de la época, Josephine se casa con el Conde Joseph Deym (por arreglo de la Condesa) treinta años mayor. A pesar de la diferencia de edad el conde fue un ser amable con ella, le dio tres hijos en los cuatro años de su matrimonio, quedando embarazada de su cuarto hijo a la muerte del esposo. La amistad de Beethoven con las hermanas Brunswik continuó en frecuentes encuentros, tanto en Viena como en las propiedades de la familia en Martonvasar, Ofen y Korompa.

En los años sucesivos Beethoven estuvo muy cerca de Josephine, participando en comidas y conciertos en casa de los Deym. Desafortunadamente El Conde era menos rico de lo que se pensó y había que buscarle a Josephine un esposo que mantuviera a los hijos de Deym y otros que vinieran (era notorio la fertilidad de la Condesa) Beethoven no calificaba, los hijos de ambos no tendrían título nobiliario, ni la carga económica era soportable.

Para ese momento la relación entre Josephine y Ludwig había pasado a un grado mayor que la mera amistad.

Desde finales de 1804 hasta 1809, Beethoven le escribió a la viuda Josephine , 15 cartas. Las primeras con contenido de solo amistad, las que le siguieron, de amor. Luego de éste año hubo un distanciamiento entre los dos.

Hace pocos años se han descubierto cartas de amor entre Josephine y Ludwig, que van desde el año 1804, hasta 1807. El doctor Schmidt Gora descubridor de las cartas, revela el hecho de que Beethoven estaba muy enamorado de la Condesa Deym. Según el Dr. Schmidt, el estilo de esas cartas es muy parecido a las de mi “Amada Inmortal”.    

La clave de esta teoría se basa en que las cartas de “Luis” o “L”, escritas en fechas 6 y 7 de julio, 1812, no dice a quién se remite pero están escritas las palabras que usaba Beethoven para dirigirse a ella, MI Ángel, (2 veces) “mi todo” (tres veces) “mi eternamente amada” (1 vez).

En 1808 Josephine fue presionada para volverse a casar por problemas económicos, tenía cuatro hijos y necesitaba sustento para su educación, tenía que ser con una persona de la aristocracia, el elegido fue el barón Stackelberg originario de Estonia. Su matrimonio fue un ¡desastre! Este fracaso no impidió tener tres hijos con Stalckerberg. A los tres años se separó, ya no tuvo intimidad con él.

Varios académicos europeos sostienen que Josephine y Beethoven habrían continuado su amistad después de la separación de la Condesa de su segundo esposos. A finales del mes de junio Beethoven viaja de Viena a Tepliz, pasando por la ciudad de Praga. Josephine estaba ansiosa de ir a Praga a buscar ayuda para su familia y encontrarse con Beethoven.  Este encuentro “íntimo” con su “Eternamente Amada” sucede el 3 de julio de 1812 en la ciudad de Praga.

Nueve meses después de julio 1812, Josephine da a luz a una niña a la cual le ponen el nombre de “Minona”, es un palíndromo, se lee “Anonim”.

En una carta Beethoven escribió a Joseph von Varena , “Desafortunadamente, yo no estaré en Viena como mi lugar de residencia.” 

En las 15 cartas de Ludwig dirigidas a su bien amada “J” (Josephine)  la palabra “Amada” aparece 17 veces, “mi amada” (una vez) “Ángel” (2 veces) “Eternamente usted” (dos veces) “nuestro amor” (dos veces)

Fue en la ciudad de Tepliz el 5 de julio de 1812 cuando llega a las cuatro de la mañana. Así describe su viaje en la primera de las tres cartas, a su “Eternamente amada”, 6 de julio (1812)

Esta carta (comprende tres cartas) podría llamarse: cartas de amor de Ludwig van Beethoven a “Su Ángel, Su Todo, Su Eternamente Amada”.   

Sus últimas sonatas “Opus110, y “Opus 111”, Sonata del adiós al piano, las compuso entre los años 1821–22. Josephine muere en 1821. Algunos musicólogos opinan que Beethovenescribió estas obras como Requiem por la desaparición de su amada, en especial el Andante.

Minona tenía talento musical, de sus hermanos Deym es la única que se queda con Josephine hasta su muerte en 1821 a los 42 años de edad. Sus otros hijos se los quitó el segundo esposo y su vida la agotó luchando para recuperar al menos los hijos con el Conde Deym. El último retrato de Minona muestra un leve parecido con Beethoven. ¿Sería realmente su hija?

Antoine Brentano, 1780 –1869

Aristócrata, hija del diplomático austríaco Johann Melchior Edler von Birkenstock, un hombre adinerado coleccionista de arte. Bettina Brentano hermana de Antoine, vive en Viena. Es una mujer ligada a las artes, a la música, perteneciente a un círculo de artistas.  Allí se conocen Ludwig y Antoine, quien se convierte en la Musa del músico, ¿Amor secreto– puro? Le compone varias obras.

Como toda mujer de bien en esa época, Antoine a los 18 años se dio en matrimonio a Franz Brentano, un rico mercader quince años mayor. Resultó ser un marido tranquilo quién dejaba ir a su esposa a Viena frecuentemente. En 1811 ya Beethoven conocía a Antoine presentada por Bettina Brentano su hermana, con quien Beethoven tenía buena amistad. Gracias a Bettina, Ludwig conoció a Goethe, amigo de la familia Brentano.

Antoine y su esposo llegaron a Praga el 3 de julio de 1812 en su viaje a Karlbad, donde Beethoven estaba instalado hacía dos días. De haber habido un encuentro amoroso se realizó la noche del 3 de julio, ya que el músico salía para Teplitz al día siguiente.

Beethoven le dedicó a Antoine algunas Sonatas para piano, probablemente las tenía en mente cuando escribió el ciclo de canciones “An die ferne Geliebte” ( Para la amada distante). 

Tres condiciones son importantes para designar quién es la Amada Inmortal, la primera es que sería una mujer bien conocida por Beethoven en Viena. La segunda es que debía estar en Praga en la primera semana de julio de 1812. La tercera es que debía haber estado en el spa de Karlsbad en Bohemia en las siguientes semanas. Parece ser que Antoine Brentano llena esas tres condiciones.

La escritora inglesa Susan Lund ha estudiado en los último años el misterio de la “Amada Inmortal” y sostiene que Antoine tuvo un quinto hijo en marzo de 1813, justo ocho meses después de que Beethoven escribiera sus misteriosas cartas de amor. Sostiene la teoría de que en verano 1812 Franz Brentano, Antoine y su hija menor Fanny, hicieron una larga jornada en carruaje desde Viena a Praga. Beethoven hizo el mismo recorrido en carroza de cuatro caballos, con tiempo lluvioso por un camino empantanado. Al llegar a Praga se hospeda en un hotel, tocan la puerta de la habitacióny para su sorpresa es Antoine envuelta en una capa empapada y le dice que va a tener un hijo suyo.

Ludwig y Antoine tuvieron un encuentro amoroso poco tiempo antes de hacer ese viaje en uno de aquellas tenidas musicales aprovechando las frecuentes ausencias de Franz Brentano por motivos de su trabajo como curador y coleccionista de arte.

En un momento de emoción y desconcierto la idea es dejar todo y vivir juntos con el hijo que Beethoven ha deseado tanto, pero Beethoven tenía asuntos que atender, ver a Goethe, encontrarse con su financiador, ir al Spa de Karlsbad, y deciden esperar sin decirle al marido que Antoine espera el hijo de Beethoven.

En el Spa Beethoven escribe: Julio 6 en la mañana


“Amada Inmortal”                 

Ludwid van Beethoven

 Carmen Luisa Plaza                        

                                                PRIMERA PARTE

Respuesta

Al final de la tarde llegó tu carta, creí que iba a estallar mi corazón y todos en la casa notarían el temblor de mi cuerpo al tocar con mis manos el papel impregnado en ti.

Hoy tus palabras, “Mi ángel, mi todo, mi mismo yo, solo unas pocas palabras”, cayeron en mi oído como el adagio de tu sonata Appasionata.

Tus palabras tienen sonido, vienen del mismo lugar donde creas tu música.

Me dices, mañana se va a decidir definitivamente sobre mi alojamiento, inútil desperdicio del tiempo porque soy profundo cuando habla la necesidad.

Amor mío, ¿soy yo esa necesidad? Sabes que estoy aquí para ti, esperando oír tu última obra y sintiendo la cercanía de tu genio.

¿Por qué me dices, Puede nuestro amor sino a través del sacrificio? De no pedir todo del otro? ¿Puedes cambiar el hecho de que tu no seas completamente mía, ni yo completamente tuyo?

No existe para mi otro Ludwid a pesar de las circunstancias que nos rodean, son hechos vacíos al lado de este amor infinito.

Amo las líneas donde dices, “¡Oh Dios, mira la hermosa naturaleza y consuela tu ánimo de lo que debe ser “. Esta imagen me remite a la belleza de tu sexta Sinfonía Pastoral, al escucharla, te veo entre el bosque sintiendo el olor de la primavera, el canto de los pájaros y el rumor de la hojas en el viento. No puede faltar la tempestad, donde expresas esa pasión que me perturba e invita a dejar todo por ti.

Dices que “solo que olvidas tan fácilmente que yo debo vivir para mí y para ti, si estuviéramos completamente unidos tu sentirías tan poco como yo ”. Noentiendo. Siento que esta frase la escribes en un momento de tu trabajo en el que tu genio creador lo abarca todo y a pesar del amor que deseas transmitirme, tu alma está dividida entre el amor y el genio que eres tú y domina los otros sentimientos. Tengo miedo. Tengo celos de que sea mas fuerte que la pasión que nos une.

Me aterra y enorgullece la angustia que pasaste para llegar a tu hotel, “Mi viaje fue ¡aterrador!  llegué a las cuatro de la madrugada. Como faltaban caballos, el cochero escogió otra ruta, pese a que me advirtieron de no viajar de noche, tratando de asustarme de un bosque”. ¡Dios mío! ¿Qué hubiera hecho yo si algo malo te hubiese pasado? Sin embargo saliste triunfante de ese trance, porque lo tomaste como un desafío, y no hay nadie quien pueda desafiar al “Destino” como tú, “cuando toca a la puerta”.

Mi Ludwid, mi adorado Ludwid, cómo no amarte con locura así como eres, con tus arranques, con tu descuido personal, con estas palabras que me hacen temblar, aunque digas “Hay momentos cuando encuentro que las palabras ¡ay! No es nada en absoluto”. Alégrate. Te equivocas, no alivian la falta de tu presencia, de tus besos de tus toques, pero son música para mis oídos.

El final de tu carta es sublime,

Permanece mi fiel y único tesoro. Mi todo como yo para ti. El resto, los dioses deben enviarlo, lo que debe ser para nosotros. Tu fiel Ludwid.

Amor mío, para mí no existe nadie mas que tú. ¿Quién otro como Ludwid puede expresar la pasión amorosa en sonidos que hacen temblar el cuerpo? Tu figura a mi lado, detrás de mi cuando estamos frente al piano, embebidos en extraer de la partitura tu música. Tus besos en el cuello, los hombros, el cabello, imposible concentrarme, mis deseos son caer en tus brazos, ser tuya y tu ser mío.

Sufro tu ausencia. No sé qué es mejor, practicar el piano, tratar de acercarme a ti con tu Sonata opus 14, Claro de Luna, o cerrar el piano para aplacar la angustia de no verte.

Te amo tanto Ludwid, a veces pienso que te amo mas a ti que tú a mí. Espero trémula el correo, tocar el papel que ha estado entre esas manos prodigiosas calma la ausencia.

Tu fiel amada.


Lunes en la tarde seis de junio

Estás sufriendo. ¡Ay! Donde sea que estoy, tú estás conmigo, contigo y conmigo. Voy a arreglar para que pueda yo vivir contigo. ¡Qué vida! Así sin ti perseguido por la amabilidad de la gente aquí y allá, que ni quiero merecer, ni merezco. La humildad del hombre hacia el hombre me lastima y cuando me veo a mí mismo en el marco del universo, ¡Qué soy yo y qué es él? ¿A quién uno llama el mas grande? Y aun así aquí está otra vez la chispa divina del hombre.

Por mucho que tú me ames, yo te amo mas profundamente. Nunca te escondas de mí.

Buenas noches. Como estoy tomando los baños debo irme a dormir. ¡Ay Dios! Tan cerca tan lejos. ¿No es acaso nuestro amor un verdadero edificio celestial? Pero también firme, como el firmamento.

Amado Ludwid, tu carta me confunde ¿cómo puedes pensar que yo pueda esconderme de ti, si lo que deseo es estar contigo todo el tiempo? ¿Quién mas puede ser el “ el mas grande sino tú? Si me amas, es todo lo que necesito. La “chispa divina” se ha asentado en ti. Perdona que aluda a tu enfermedad, es nada al lado de lo que le has dado al universo. Si, yo sé que estás perdiendo la audición, en nuestra última reunión salí de la sala por asuntos que tuve que atender, estuve algún tiempo ocupada y cuando me acerqué al salón te vi, cerraste la tapa del piano sobre tus manos prodigiosas y apoyaste tu oído en la madera mientras tocabas el adagio de tu Sonata Patética. Estabas como en trance, me detuve para descifrar lo que mis ojos miraban y entonces lo entendí. Solo así con el oído apoyado en la madera podías escuchar el sonido de tu obra. ¡Dios mío! Toda tu angustia y carácter complejo tenía sentido. Te amé mas que nunca.

Vivo para ti, y por ti. Tu amada y  eterna enamorada.


7 / 07

Buenos días,

Mientras estoy en la cama, mis pensamientos se agolpan ¡hacia ti!

Mi Ángel, mi eternamente amada. A ratos alegre, luego triste de nuevo. Esperando del destino una resolución favorable, si nos escucha. Puedo vivir totalmente contigo, o de algún modo. Si he resuelto vagar sin rumbo en la lejanía, hasta que pueda volar a tus brazos y poder quedarme eternamente en casa contigo y pueda entrelazar mi alma abrazada por ti al reino del espíritu. Si, infortunadamente debe ser así– te resignarás tanto mas , ya que tu conoces mi fidelidad hacia ti y nunca otra podrá poseer mi corazón, nunca nunca–

Amado Ludwid

Recibí tu carta en unos momentos angustiosos, desde que murió mi esposo mi situación ha empeorado terriblemente. Mi madre me empuja a casarme, de otra forma ¿cómo voy a mantener a mis hijos? Yo solo pienso en ti, en amarnos, mi Ludwid, solo tu amor mantiene mi ánimo y permite que no caiga en ¡desesperación!

Pase lo que pase tu estarás siempre conmigo, yo contigo. Este amor es lo que da sentido a mi vida. Cuando la soledad de tu ausencia amenaza mi vida, oigo el último y cuarto movimiento la sinfonía número siete y te visualizo como el Bachus encarnado, que viene a raptarme para hacerme el amor.

Todos los días te amo mas, no lo puedo evitar. No dejes de escribirme. Vivo de tus palabras y del amor que encuentro en ellas.

Tu Ángel


8 / 07

¡Oh Dios! ¿Por qué tener que separarse de lo que se ama tanto? Y mi vida en V. ( Viena) es, así como ahora, una vida miserable– Tu amor me hace el mas feliz y el mas infeliz al mismo tiempo–a mis años necesitaría yo alguna uniformidad, homogeneidad en la vida– ¿puede existir ésta en nuestra relación?

Ángel, precisamente ahora me entero de que el correo sale todos los días –y por ello tengo que cerrarla para que recibas enseguida la C– estate tranquila solo mediante la contemplación serena de nuestra existencia podemos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos–estate tranquila–ámame– hoy–ayer– Qué anhelo con lágrimas por ti–por ti-Mi vida–mi todo– adiós–¡oh! Sigue amándome– no ignor(es)nunca el mas fiel corazón de tu amado

Eternamente tuyo

Eternamente mía

Eternamente nuestro   

Mi Ludwid, tus palabras me dan serenidad y esperanza. Pase lo que pase yo seré tuya siempre, cuando tu lo pidas dejo todo y me arrojo a tus brazos. Te amo, te amo, todos los días amanezco con tu carta pegada a mi corazón. Soy afortunada de ser amada por un genio como tú.   Tuya siempre

                                                “Tu Amada Inmortal”


Beethoven vs Doctor Fausto

EL PACTO                                                                   

 Carmen Luisa Plaza

Dicen que el Ser Humano no “busca las cosas”, “las cosas” lo buscan a Él. En este caso y muchos otros, enfrento el reto de escribir, ¡y sucede! Investigo sobre Beethoven y me topo con Goethe, específicamente con “Fausto”, obra cumbre de la Literatura alemana, catalogada entre las grandes de la Literatura universal. Este personaje Dr. Fausto ha sumado a la lengua castellana un adjetivo, “fáustico”, de la categoría de “quijotesco”, Don Juan o “picaresco”, tal es la fuerza de su significado.

Ludwid van Beethoven y Johann Wolfgan Goethe compartieron en Alemania los cambios que siguieron a la época de la Ilustración, el nacimiento del romanticismo, la Revolución Francesa, la evolución del orden social, político, económico, expresados de diferentes maneras, cada uno con el genio que los caracterizaba. 

Fausto es la representación del hombre moderno, nada lo satisface en las ansias desmesuradas por obtener conocimiento, no conoce la felicidad, es un hombre triste y decepcionado. La primera parte de la obra está catalogada como “anticanónica”. La segunda parte, Fausto II, revela un contenido “alocado”, lo que impulsa al crítico literario  Harold Bloom a expresar con humor, que es tal el enredo de esta parte que deja a Yeats como “soso” y a James Joyce “trasparente”. Es un obra no popular, pero que alude al gozo estético de la obra. No importa lo que dice sino cómo lo dice.

El Fausto de Goethe no es producto de su invención, tiene antecedentes específicos que sustentan su obra, entre los muchos está el pasaje de la Biblia donde narra  las tentaciones del diablo a Cristo, ofreciéndole placeres para darle “felicidad”, con el objeto de aceptar al demonio como su Señor. “El libro de Job”, narra una conversación entre Dios y el diablo, cuyo tema es Job, hombre rico en ganado, especies, siete hijos y tres hijas hermosas, todo lo tiene, según satanás, ama a Dios porque es feliz, nada le falta. El demonio RETA a Dios, quítale todo a Job y veras si sigue amándote. ¿Quién se lleva a Job, Dios o el diablo? ¡Oh sorpresa! Dios acepta y así, mueren las reses, la fortuna se agota, quedan los hijos. Job acepta su sufrimiento con la misma fe de siempre. Quítale los hijos y veremos. Sus hijos mueren, Job acepta no sin quejarse de su desgracia. Al final a Job se le restituye su fortuna y tiene otros muchos hijos.

Otro antecedente de la obra de Goethe  es un personaje de nombre Johann Georg Fausto,  (1480) mago, astrólogo, charlatán etc., características que se acercan al personaje Mefistófeles que encarna el demonio en el relato .

El meollo de la historia es un misterio filosófico que está ligado al ineludible sufrimiento de los seres humanos, que es insustituible como elemento de la paradoja del Hombre. Hasta aquí este tema porque estamos en la similitud entre Dr. Fausto y Beethoven.       

Varios de los análisis estudiados sobre la obra de Goethe utilizan la palabra “locura”. Esta obra monumental de Goethe, representa en su primera parte el pre–romanticismo, influenciada por la corriente “Sturm und Drang, obra que causó impacto entre el mundo intelectual porque desechaba la rígida conducta del clasicismo exaltando los sentimientos.

La trama de la obra  contiene algunas coincidencias con la vida y sufrimiento de Beethoven, en ningún caso pretendo acudir a la historia, solo ficciones literarias sobre un punto de vista. Es la intención de este ensayo aclarar este pensamiento imaginando una etapa del músico que no está en ninguno de los estudios escritos sobre su vida. ¿Y por qué no?    

El doctor Fausto, sufre de inconformidad y rebeldía por no encontrar el sentido de la vida. Busca la felicidad que no ha obtenido en el saber.

En este punto Goethe crea una escena donde conversan Dios y Mefistófeles ( inspirado en el libro de Job) se les ocurre hacer un “pacto”, si Mefistófeles logra hacer feliz a Fausto el alma es suya. Suceden diversos hechos en el relato, Fausto se deja llevar por Mefistófeles, encuentra el amor, por un momento es feliz, Mefistófeles se prepara para llevarse el alma.

En la persona de Fausto se realiza una transformación hacia un comportamiento egoísta, cruel y asesino, de alguna manera, toma el ejemplo de Mefistófeles, terrenal, cínico, nihilista, con una sola diferencia que es lo que al final lo salva, la COMPASIÓN. Fausto siente remordimientos por el destino de Margarita, la persona que le dio AMOR. Su abandono la llevó a la muerte,. 

Al final Goethe salva al doctor Fausto. Y salva a la Humanidad.

¿En qué momento se encontraron Beethoven y Mefistófeles?

La personalidad de Beethoven contiene una característica ¡invalorable! Es un individuo rebelde desde sus primeros años, pero siempre busca su felicidad. Su fuerza titánica se manifiesta desde niño, como una barrera para no dejarse destruir por el maltrato de su padre, es mas bien un acicate a la decisión de entregarse a su creatividad. Su obsesión por la improvisación le crea una reputación de LOCO.

En sus años mozos Ludwid se contactó con la “Orden de los Iluminati”, y con los masones, ambas en la lista negra de la Iglesia Católica. ¿Sería en ese momento el encuentro?  

Para el año de 1802, con treinta y dos años Beethoven sabe que tiene una enfermedad que le va socavando la capacidad de audición. Su respuesta es rebelarse y luchar obsesivamente contra su destino. Su música revela esa pasión y furia contra la adversidad.

Se desplaza a Heilingenstadt y redacta un testamento que siempre lleva consigo. Nadie lo sabe pero Beethoven quiere que a su muerte el mundo sepa de su sufrimiento, además de la pérdida de la audición tiene un ruido dentro del oído como si un grillo le estuviera gritando, de allí su carácter irascible, injusto, tempestuoso, a veces suave, cariñoso. Se enamora varias veces, pero no logra un amor permanente, a sus escogidas no le es  permitido concretar su relación con Beethoven por la diferencia de estatus social. Anhelaba lo que no podía obtener. Indignado Beethoven repite su famosa frase, “habrán muchos condes y princesas, pero Beethoven es uno solo”.                       

Es cuando Mefistófeles le pone la trampa, aprovechando el punto en que el músico está al borde del suicidio. “Tómame como tu dueño y yo te daré felicidad”. “El Destino toca a la puerta”, es Dios que se hace sentir en esas cuatro notas que se repiten frenéticamente  en la Quinta Sinfonía. Beethoven atraviesa un período de lucha contra su enfermedad en la cual utiliza todos los métodos que se pone en su camino, shock eléctricos, medicinas alopáticas y homeopáticas, instrumentos extravagantes para adaptarlos al oído. Tratamientos no ortodoxos, todo lo que existía en la medicina en ese momento. Su frustración se hace sentir en la Sonata Appasionata donde libera su ¡furia!

Transcurre un período de creatividad en el que Beethoven escribe obras de una genialidad nunca antes alcanzada por músico alguno hasta ese momento. Trabaja como un POSEÍDO, como si el reto que le ha mostrado Mefistófeles lo convierte en música, nunca triste, llenas de pasión.

Escribe treinta y dos sonatas, diez y seis cuartetos de cuerda, ópera Fidelio, y nueve Sinfonías. Cambia la música para siempre. Difícil de superar, es un período ¡fantástico!

Escribe el Cuarto Concierto para piano y orquesta, está seguro de la originalidad,  “el mundo no conoce una obra como ésta”. Adentro están las emociones, el amor, la rabia y rebeldía hacia su trágico destino.

La situación política en Viena después de la derrota de Napoleón se hace peligrosa, existe un régimen policial ¡sofocante! Beethoven no le da importancia, habla lo que quiere, para ese momento su genio era admirado y era ¡intocable! Rechaza las convenciones sociales, políticas y se deja llevar por el descuido personal. Lucha cada día con su minusvalía, supera los obstáculos expresando mayor determinación para superarlos.

No se lamenta a través de la música ésta aparece llena de alegría y humor. El GENIO supera el dolor, aunque tiene que vivir el fracaso como pianista, en su última presentación, la enfermedad era evidente. No volvería a tocar en público. El golpe final, nunca mas escucharía su música.

De allí en adelante Beethoven utilizaría sus cuadernos para comunicarse con sus amigos, solía reunirse con ellos en las tabernas donde ingería alcohol.

Ha tomado una decisión, rechaza totalmente la oferta de Mefistófeles, se encierra en su sordera y mundo interior, ¡que el diablo se lleve EL SONIDO EXTERIOR!, Beethoven posee

EL GENIO, su arte es su felicidad.

Se refugia en su música. De su cerebro milagroso surgen composiciones que no puede escuchar con su oído muerto, pero si con su genio y su corazón. Escribe la Misa Solemne y la Novena Sinfonía. Su éxito es apoteósico. Sigue trabajando hasta la extenuación. Leía su obra y escuchaba mentalmente lo que estaba escrito. Sus últimos trabajos tienen base solo intelectual (como autista)Se adelanta años luz al conocimiento de la época mas allá de la comprensión de la música. Compone los últimos cuartetos de cuerda para sí mismo, no para el público. No las escucha para darle su aprobación. Están allí, enseñando un camino no recorrido todavía.

El Testamento de Heilingenstadt revela su sufrimiento, su soledad y aislamiento y la voluntad de LUCHAR. ¡No pactaría con el diablo! Su genio era la fuerza que necesitaba para lograr el TRIUNFO. El Destino que tocó a su puerta lo convirtió en fuerza y creatividad para llenar cientos de partituras con la música maravillosa que nos sigue hechizando desde hace mas de doscientos años

Las obras que Beethoven escribe al final de su vida son únicas. Construye música nunca antes inventadas. Escucha la música en su cabeza, allí realiza el anhelo de un AMOR IDEAL.


Sinfonía No 7, Beethoven Versalles y “La apoteosis de la danza”

Carmen Luisa Plaza

                                                                                                “A musician is also a poet; he also can feel

                                                                                                transported by a pair of eyes

                                                                                                            into another and beautiful world

                                                                                                 where grater souls, make sport of him, 

                                                                                                            and set him right,

 difficult task.

                                                                                                                        Ludwig van Beethoven

Este es un viaje inspirado y guiado por la Sinfonía número siete de Ludwig van Beethoven, donde se han unido, poesía, música, baile y fantasía.

La música y la poesía coinciden en la manera de trabajarla. Hay cuatro acordes, un sonido  sostenido, una imagen primaria que sale de lo que llamaba Emily Dickinson, “Los sótanos del alma”, donde reposa el alma, el genio, la inspiración, los recuerdos y todo aquello que no queremos recordar. De esta inspiración, genio, como lo deseen llamar, se ejecuta un ejercicio del logos, con lo cual se construirá una obra compuesta con inspiración y duro trabajo desde el pozo de la creatividad.

El comentario de Wagner sobre la séptima Sinfonía de Beethoven, como “la apoteosis de la danza”, ha sacudido la imaginación y ha producido una epifanía evocando un paseo hacia el Palacio de Versalles junto al Ballet de la Ópera de París.

Beethoven ha dado su permiso, por aquello de que “estaba loco para el manicomio”, apoyando a los que se atreven a soltar la creatividad.

“El director de la Escuela de la Ópera de París, ha tenido una inspiración. Quiere darle a sus alumnos un respiro dentro de tanta disciplina. Ha notado que sus alumnos trabajan con esfuerzo, cansancio, un sentimiento que puede ser negativo para la energía que necesita la danza. Ha decidido llevarles a Versalles, pensando que fue Luis XIV quien instituyó el Ballet de París, traído a Francia por su abuela Catalina de Medici desde el Renacimiento. El Director está seguro que ese paseo por el palacio será un aliciente positivo para colmar de alegría a su cuerpo de ballet.

Escoge algunos de sus alumnos y los convoca a realizar una excursión al palacio de Versalles. Deben llevar en sus morrales todo lo necesario para la danza por si se presenta la ocasión de bailar. Los bailarines entusiasmados cuchichean entre ellos en voz baja. Escogen los “costumes”. Ni se imaginan la experiencia que les espera. Emprenden el camino hacia el palacio, imbuidos en un estado ¡radiante!

Primer movimiento Sinfonía número siete de Beethoven

El grupo de jóvenes llega al palacio de Versalles, sus rostros reflejan la belleza de la juventud. Expectativa y decisión a vivir una “experiencia”.

Atraviesan la verja dorada con la cara del sol, “orden, equilibrio”, rostro del “Rey Sol”. Entran al patio de Armas. Pasos enérgicos sobre las baldosas. Rostros que miran la grandeza del palacio. Ritmo de pasos en silencio hacia la Planta baja. A la derecha la capilla donde se casaron los reyes, un poco mas alta porque es la casa de Dios. Relieves. Columnas. Frescos. Artesonados. Diseños de mármol en el piso. Cada paso un descubrimiento. ¡Asombro!

Segundo Movimiento

Sigue el recorrido por el palacio. Sala de Guardias. Mitología en todas las estancias. Salón de Hércules, apoteosis. Salón de Marte dios de la guerra, busto de Luis XIV esculpido por Bernini. Diana cazadora. Venus diosa del amor. Salón de Apolo, astro que se “levanta y se acuesta”, estancia y lecho del rey; allí Luis XIV convocaba a sus cortesanos para “ser visto” y “ver”. Habitación de la reina. Oro, mármoles, cuadros, alfombras y tapices de Aubusson, sedas en las paredes, relojes que se pararon en la hora de la Revolución francesa. Mobiliario imaginado de lo que pudo haber quedado del saqueo de la plebe.

Columnas, artesonados, frescos de Le Brun en los techos. Cuadros de pintores, italianos, Veronés, franceses, Legrand. El espíritu del barroco apura los pasos de los bailarines. La exacerbación del estilo inflama los rostros de los chicos. ¡Radiantes! suben por la escalera de la reina y llegan a la antecámara del Salón de los Espejos, llamado, “ojo de buey”. Allí con gran sigilo sacan de sus morrales los trajes para realizar el baile. Casacas de seda, encajes en los puños, calzones cortos, zapatillas, sombreros de plumas. Las jóvenes se colocan los tutus, azules, verdes, rosa, amarillos, un arcoíris de tul. Llevan en la cabeza pelucas empolvadas entrelazadas en perlas y flores, zapatillas de ballet. El Maestro los invita a meterse dentro del S XVII y unirse en un baile al estilo barroco de la época de Luis XIV.

Tercer movimiento  

“Salón de los Espejos”. Los bailarines forman cuadrilla, danzan minué, gavota, passepied. Agarrados de las manos recorren la inmensa estancia del salón. Diez y siete arcadas de espejos, cristal de reflejos en el interior, de agua en el exterior, multiplican sus figuras en mil cuadros de colores. Tiemblan las casacas de seda azules, rosadas, encajes revolotean alrededor de los puños. Plumas saltan al compás de pasos de baile. Vuelan los tutus, los adornos de flores exhumen olores embrujadores. Luces de los candelabros encienden la sangre de los bailarines. ¡Rápido, rápido!

¡Alguien grita! ¡El jardín! Desde las ventanas, miran el jardín de Le Nôtre, atraídos en un estado de ensoñación. La música de la séptima sinfonía es una hechicera. No pueden parar. Agarrados fuertemente de la mano bajan al patio de los estanques. El profesor los guía preso de un estado dionisíaco.

Cuarto movimiento

El jardín de Versalles, gran jardín de Francia. Alegorías. Templo del rey sol. Exaltación de los placeres de la corte. Bosquecillos, senderos, rocas. Anfiteatro. Fuentes, sede de las cuatro estaciones. Esculturas de Apolo y Baco. Rapto de Proserpina. Saturno gran controlador. La primavera, dirige a los amantes en busca del placer.

Los bailarines exaltados y hechizados por los dioses que los atraen, se desatan en una danza espontánea sin barreras. Saltos, acrobacias, figuras, sin dirección, enloquecidos por el ritmo.  “Aquí Baco”, “aquí Apolo”, “los tritones”, “los monstruos marinos”, “las sirenas”, “el estanque”. La fuente de Latona esposa de Zeus, madre de los mellizos Apolo y Artemisa. De pronto se oye la voz de Neptuno, las trompetas, anuncian el ¡prodigio! Con su tridente abre las llaves que conducen las aguas desde el rio Sena al jardín hechizado. Espejos de líquido sobre los bailarines. Tomados de la mano hacen una ronda. Ritual antiguo y sagrado reciben las aguas girando frenéticos alrededor de la fuente de Neptuno, cabalgando en su caballo blanco sobre las olas.

 “ Brote de vida que esculpe la luz”…   


Movimientos para el delirio entre Beethoven y Botticelli.

Delirio de Carmen Luisa Plaz

Primer movimiento de la Sinfonía Pastoral

Botticelli comienza a pintar el bosque. Un recorrido de Beethoven dentro de la forêt. En algunas regiones especialmente entre los Celtas, la forêt era un auténtico santuario donde se realizaban rituales, la mayoría de ellos incluían la danza. (Esto tiene que ver con la danza que expresa Beethoven en la música, en el tercer movimiento de la Sinfonía)

Compenetración con la belleza de la vegetación, el viento, la luz de la estación primaveral, el olor de las flores, el movimiento de las hojas con la brisa, el clima amable de la primavera. Todo está en conjunción con un suave movimiento de la naturaleza que va iniciando el cuerpo, en una ola de erotismo.

Entran en el lienzo Venus, las tres Gracias, Mercurio, Cloris y cupido. Todavía no está Flora. Los personajes recorren la forêt, (la chevelure de la montagne) fascinados por los árboles, las flores, la luz. Mercurio se aparta a un lado y con su CADUCEO, detiene las nubes que intentan invadir el paisaje. Estudio del espacio, reconocimiento de formas, del escenario. Intento de captar la naturaleza. 

Todo es apacible, bucólico. Pasos lentos recorren el espacio llenándose del entorno, respirando el aire perfumado de la atmósfera. La música nos envuelve en estado de ensoñación. Dejamos el mundo real

Segundo movimiento.

El grupo toma consciencia del lugar que ha escogido para su reunión y según su simbolismo se van colocando. Cada uno en el lugar donde están cómodos, con pasos rítmicos familiarizándose con el ánima de la forêt. Poetas a través del tiempo le dan rol de generadora a la vez de angustia y serenidad, opresión y simpatía. En la forêt tiene lugar el mundo de las antípodas, como son todas las manifestaciones poderosas de la vida.

En el desarrollo de este segundo movimiento se establece una unión fraternal entre los visitantes y la naturaleza. Al final del movimiento, los pájaros se acercan y comparten sus trinos con los personajes. Todo el escenario del ambiente del cuadro, es reconocido y admirado. El lenguaje entre naturaleza y grupo, es música. Entra en el cuerpo de las damas llenándolas de voluptuosidad. El escenario está preparado para la celebración.

Al fondo del cuadro se abre un portal en forma de pulmón, por donde Júpiter observa con placidez la acción entre diosas y ninfas.

Tercer movimiento.

El cuerpo está henchido de erotismo, comienza el baile. Las tres Gracias enlazadas con Venus y Cloris, danzan en círculos, en hileras, por todo el escenario de la forêt, contorsionándose, brincando, saltando sobre las flores, las espinas, los tallos caídos, están poseídas por la música y las flechas que el pícaro cupido no cesa de lanzar es ¡un frenesí!

Se oyen sonidos antiguos de danzas rituales de los Celtas. Los sonidos de los cornos evocan a Mercurio que se ha unido en esa danza frenética.

De pronto se oyen unas cornetas que anuncian el drama, pero las ninfas no pueden parar y aparece Zéfiro en la tormenta decidido a raptar a Cloris, quien por mas que huye no puede zafarse del abrazo de Zéfiro.

Todos escapan aterrados pero es tarde, Cloris es poseída por el dios del viento. Mercurio interviene a favor de Cloris, pero Zéfiro está obsesionado con la ninfa. Su amor por la criatura, es tan intenso que accede a transformarla en la encarnación de la diosa de la Primavera. De sus labios surgen las flores que la convertirán en Flora.

Cuarto y quinto movimiento

La música alcanza una belleza sublime, es el lenguaje del verdadero amor. El acto sexual hecho con amor. Es el orgasmo de la felicidad efímera y eterna.

Mercurio impone el CADUCEO a todos los personajes para que regrese el equilibrio.

La música termina en un estado de “entreme donde no supe”…  Silencio.

Percibo que en esta Sexta Sinfonía, Beethoven expresa la parte femenina de la psique. La pasión masculina que lo define está balanceada por lo femenino, de una manera exquisita.

Para un hombre como él mostrar esa parte sería descubrir quizás una debilidad, pero allí está el alma tierna, delicada, sublime. Beethoven abre su corazón dentro de su genio. ¿Cuál de las dos partes es mas hermosa? Ese es Beethoven, por eso es ETERNO.

En su música describe al ser humano, la naturaleza, el Universo, el misterio, el Destino, la tragedia, el genio. Apolo y Dionisos, el ying y el yang, el logos, las emociones, la imaginación, la técnica.

“Armonía de las esferas”, de Pitágoras.


Sinfonía “Pastoral” de Beethoven

Cuadro “El nacimiento de la Primavera” de Sandro Botticelli

Delirio de Carmen Luisa Plaza

Escuchaba la sexta sinfonía Pastoral de Beethoven en una versión de Furwängler, cuando surge dentro de mí una epifanía con el cuadro de Sandro Botticelli, “El nacimiento de la primavera”. Frente a mis ojos Beethoven está dentro del cuadro y escribe su Sinfonía  inspirado en las imágenes que representó Botticelli en un momento de inspiración cósmica ¡admirable!

¿Cómo explicar la emoción y el arrobamiento que surgió por algunos momentos, comunicando una visión paranormal? Trataré de explicarlo lo mejor que puedo, porque recuerdo a San Juan de la Cruz y su experiencia mística, en la que solo pudo decir, “entreme donde no supe”.

¿Qué pasó? Sonidos, imágenes, historias, cultura, mitología, colores, emociones, se situaron en conjunción invadiendo la psique con una “revelación”.

El cuadro “El nacimiento de la primavera”, pintado en 1482, es mucho mas de lo que se ve en primer plano. Además de ser una obra de arte de un valor estético exquisito, contiene una sabiduría profunda, que un hombre del Renacimiento como Botticelli, manejaba.

Son nueve personajes dentro de la pintura, Venus en el centro, encima de la diosa su hijo cupido, los ojos vendados, apunta su flecha hacia una de las tres gracias. Flora a la derecha, la propia diosa de la primavera. Cloris, a su lado quién luego se transforma en Flora, en el momento en que es raptada por el dios del viento Zéfiro; en el centro las tres Gracias, Pulcritudo, Voluptas, Cástita. En el extremo izquierdo del cuadro está representado el dios Hermes, Mercurio para los romanos, con su CADUCEO y alrededor, un jardín con mas de 200 clases de flores, descritas y catalogadas como existentes por los estudiosos del cuadro. Este personaje, aunque pintado en un lugar no predominante del lienzo, tiene una importancia fundamental en el drama que se desarrolla en el cuadro.

La perspectiva no es lo mas importante de la obra, lo que asombra es la MÚSICA, la poesía, el mensaje que hay en el conjunto de los personajes, el colorido, los símbolos. El cuadro fue pintado por encargo de Lorenzo di Pierfrancesco de Medici, primo de Lorenzo el Magnífico Medici, como regalo de bodas a su esposa. Es una pintura cargada de amor y erotismo.

Imaginemos cómo Botticelli comenzó la obra, pintando el bosque, los árboles, las flores, el decorado. Imaginen el primer movimiento de La Pastoral como un paseo de Beethoven por un bosque imaginario. El término “bosque” alude al inconsciente donde se guardan todas las percepciones y experiencias del individuo. Era sabido el amor de Beethoven por la naturaleza.

El bosque(se ajusta mas el término la forête) en el cuadro, en una estación del año, es una idealización, no es real, refleja plantas amables, se trata de flores, olivos y naranjas, éstas simbolizaban la riqueza de la familia Medici. En la primavera no crecían naranjas, alude al mecenas del cuadro.

Se destacan varios temas: Venus en el centro representa el amor erótico. Sobre su cabeza su hijo cupido (engendrado con Mercurio), hace travesuras sobre el grupo de la tres Gracias.

A la derecha de Venus, está Flora la diosa de la Primavera, en seguida Cloris, que es de por si la representación de la metamorfosis y clímax del cuadro, en el momento en que el dios Zéfiro la rapta.

De la boca de Cloris salen flores que indica su transformación en Flora la diosa de la Primavera. El centro del cuadro lo llena Venus, la diosa del amor, es el coup doeil, porque en realidad el tema de este cuadro es el AMOR.

El personaje a la izquierda tiene un rol importantísimo en la atmósfera del cuadro, representado por el CADUCEO que lleva Mercurio en su mano derecha con el cual trata de dispersar unas nubes molestas y al mismo tiempo simboliza el EQUILIBRIO entre lo dionisíaco y apolíneo. Es el dios quien establece la calma después de la tormenta.

Uno se queda corto en la descripción de esta obra digna de un análisis profundo. El asunto es que tengo la sensación de que Beethoven tenía conocimiento de esta obra y de alguna manera su Sinfonía Pastoral lo refleja. A ver.


Beethoven, Apolo y Dionisos                                           

 Carmen Luisa Plaza

En este año 2020 hace doscientos cincuenta años de la venida de Beethoven a este mundo, su música ha derramado sobre los que amamos a este genio, una inesperada revelación.

Por ser una apasionada admiradora de la cultura griega, las emociones que caen sobre la psique han desarrollado una teoría extraña, acompañada de redescubrimientos de textos atesorados en mi biblioteca. Por esas cosas que no tienen explicación lógica, los textos caen en mis manos señalándome antiguos mitos que se conectan de una manera “irracional” con la obra de Beethoven. Antes de seguir advierto que este texto es solo una teoría para nada científica, es una ficción literaria.

¿Qué es lo que contiene la música de Beethoven que la hace eterna, renovadora, exquisita, genial, emotiva, heroica, sentimental, reflexiva,? ¿Cuál es la materia que inundó el genio musical de Beethoven y que le hizo construir una obra que empezó clásica, pasó al Romanticismo y esbozó en sus ultimas obras otro cambio? Pareciera que su inspiración estuvo activada por un conocimiento antiguo y renovador, como si hubiera sido escogido para darnos un profundo y hermoso mensaje en relación con las conductas humanas, su complejidad y su sombra.

Sócrates tiene una frase notable: “es mas hermosa la locura que procede de la divinidad, que la cordura que tiene su origen en los hombres”. De esta frase podemos especular sobre la parte divina, que anidó en el genio musical de Beethoven.

Terminado el Siglo VIII A.C., un hecho conmocionó al mundo helénico, un  extranjero había aparecido en Grecia, seguido por un rebullicio en torno a un séquito de animales, personas semihumanas, en danza frenética. Hacían sacrificios de diversos animales, los cuales engullían crudos, en la mas salvaje actitud. Su culto se fue extendiendo de ciudad en ciudad.

La diosa Atenea encolerizada castigó al extranjero con la locura divina, en retaliación el personaje enloqueció a las mujeres quienes en un frenético delirio descuartizaban maridos y a sus propios hijos. Pero los griegos no caían en cuenta que aquel extranjero les estaba mostrando lo que todos tenían adentro y no querían reconocer.

Aquí aparece la tragedia de los ciudadanos griegos y de toda la raza humana. El Dios Apolo era el amado en aquellos momentos en Grecia, el que contenía las virtudes que tanto admiraban los griegos. Modera tu espíritu, observa los límites, odia lo impuro, teme la autoridad, inclínate ante la divinidad, no te envanezcas con la gloria, mantén la mujer sujeta. Para Apolo lo importante era mantener la ley y el orden. Ese dios extranjero, Dionisos, era lo paradójico, lo fantástico, vago y sin forma. Apolo, “lo que es”, Dionisos “es y no es”.

Dionisos nace dos veces, no es este texto para contar toda la mitología de Dionisos, pero es importante observar que cuando los Titanes despedazan y comen a Dionisos, solo queda el “corazón”, para los griegos, “el primero y el último de los órganos vitales”. Zeus hace una poción con el corazón de Dionisos y se lo da a Semele, ésta queda embarazada, lo salva de las amenazas de diosas y lo cose en su muslo. El mito es que siendo Semele una mortal, dio a luz a un dios inmortal. Este hecho es vital para entender la conexión con la tierra: dualidad, paradoja, humano, divino.

A Dionisos se le vincula con la danza “ el que conoce el poder de la danza mora en Dios”. (Adolf Huxley) por no ser griego se le hizo gran oposición. Para Plutarco, Dionisos representa el elemento húmedo de la naturaleza, el vino, la sangre, el semen, el jugo de las plantas. Se aplica a la creación poética, en el estado de “posesión” por las musas, “el duende” de Lorca, el “inconsciente” de Jung.

El vino, la danza y la música, son los medios que utiliza Dionisos para inducir el “éxtasis”.La música apolínea es: expresión objetiva, simplicidad y claridad. Podemos intentar con estas imágenes, fantasear que tienen su música arquetípica: Apolo, clásico, cuerdas, objetividad, claridad, simplicidad.  Dionisos, romanticismo, vientos, subjetiva, emotiva, sensual.

¿Cómo se pueden integrar estos arquetipos opuestos? Es un problema psicológico, integrar “la sombra” a la psique, traer la sombra a la consciencia para que deje de ser primitiva, bárbara, y se civilice. El conflicto entre estas dos características del ser humano es un proceso largo y delicado que tomó mucho esfuerzo, inteligencia y comprensión para entender que dentro del inconsciente están en convivencia estos aspectos antagónicos. Así, existe un dicho: “Apolo domó a Dionisos, pero Dionisos lo penetró”.

Esta larga exposición es para sostener la tesis por la que escribo este texto. En el genio de Beethoven aparece esta lucha entre los dos arquetipos de la manera más equilibrada posible. Su música representa la punta de una lucha entre Apolo y Dionisos donde uno se nutre del otro enriqueciendo la parte humana y divina de los dos arquetipos.

Beethoven llegó a este mundo para señalarnos que los extremos de la raza humana pueden vivir en armonía gracias al arte, la música, la poesía y al final, Sinfonía Número Nueve, dar gracias al supremo (cualquiera sea el de su preferencia) por dejar en este mundo un pedazo de ese misterio insondable, maravilloso, de la parte divina del ser humano.

La música de Beethoven es ¡inagotable! Abarca el genio, el equilibrio, la danza, las emociones, lo heroico, el cambio, la belleza, todo junto. Su música nos transmite toda la paradoja que es el ser humano, de una manera sublime y armoniosa. No tengo más palabras.