orientación emocional

Renuncia, Esfuerzo y Transformación

No cuentes el tiempo sino tus transformaciones.”  Alejandro Jodorowsky

 Leonor Andrade Castillo

A medida que pasan los meses y seguimos viviendo en pandemia, cada día es más visible lo que ya no tenemos.  

En algunos casos ya podemos ver lo nuevo que ha surgido en nuestra vida y en otros aún sentimos el vacío por lo que hemos perdido sin poder visualizar lo que está por venir. 

Han sido meses de pérdidas y también de renuncias.  Y no me refiero sólo a pérdidas por fallecimiento de seres queridos sino a pérdida de empleo, quiebra de negocios, cambio en la naturaleza del trabajo que hacemos, cambio de ramo de negocios, cambio en la forma en la que nos relacionamos con los demás, cambio en las relaciones de pareja, cambio en la manera de aprender y de asistir a clases, cambio en la forma en la que nos comunicamos, cambio en la forma en la que nos vemos y nos relacionamos con nosotros mismos, cambio en nuestros gustos y hobbies, cambio en la manera de hacer ejercicios, cambio en la forma de relacionarnos con nuestros vecinos y muchos más que en este momento no me vienen a la mente, pero que seguramente tú podrás añadir por tu propia experiencia.

Hace unos meses, el 31 de diciembre para ser exactos, una persona cercana me decía que lo que quería para el 2021 era que “el 2021 nos devuelva todo lo que el 2020 nos quitó.”  Hace pocos días conversaba con una amiga muy querida y ella también me decía que había tenido muchas pérdidas y agregaba: “Esto es igual que una guerra mundial pero sin disparar un solo tiro.  La recesión, el desempleo, las ayudas prometidas que nunca llegaron, un sinfín de cosas (…) Todos los esquemas han cambiado.”  

Efectivamente, como comenta mi amiga, todos los esquemas han cambiado.  

Y me pregunto: 

  • ¿Son sólo los esquemas los que han cambiado, o también hemos cambiado como personas?   
  • ¿Eres el mismo o la misma que eras hace un año, antes de la pandemia, incluso eres el mismo de hace dos meses, un mes, una semana, ayer?  
  • ¿Sientes igual?  ¿Reaccionas igual?  
  • ¿Resuelves las situaciones que se te presentan de la misma manera?  
  • ¿Te relacionas contigo mismo y con los demás de la misma manera? 

Si la respuesta a la mayoría de estas preguntas es No, entonces como dice Alicia en el cuento Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol, “No sirve de nada volver a ayer, porque entonces eras una persona diferente.”  

La transformación no es un acto de una sola vez.  La transformación es un proceso. Cada uno tiene su ritmo y esto es muy importante y lo que vivimos en el proceso, incluso el dolor y la pérdida, el esfuerzo, nos fortalecen y nos preparan para la nueva etapa que estamos por vivir, nos preparan para asumir los cambios en nuestro negocio o en nuestro empleo, nos preparan para relacionarnos con los demás de forma distinta desde este nuevo ser en el que nos estamos convirtiendo. 

Pasará un tiempo en el que parecerá que no pasa nada, que nada ha cambiado.  Estamos como la oruga/mariposa en la crisálida:  sufriendo una metamorfosis y cuando llega el momento de salir y afrontar el mundo, necesitamos hacerlo solos.  Como bien dice Jorge Bucay en una entrevista: “Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir, porque durante esos instantes, (…) el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera en su primitivo árbol circulatorio inyecta la sangre en las alas, que así se expanden y la capacitan para volar.”

Estamos en pleno proceso de transformación, y para ello es necesario estar dispuesto a renunciar a lo que hemos sido hasta ahora para, con nuestro esfuerzo, convertirnos en mariposa. Como dice la autora norteamericana Trina Paulus: Debes querer volar tanto que estés dispuesto a renunciar a ser una oruga.”

11 de Abril 2021