orientación emocional

Ser Solidarios

Leonor Andrade Castillo

La solidaridad es un valor.  Consiste en apoyar a otra persona o personas sin ningún interés y sin esperar nada a cambio.  No estamos obligados a ser solidarios.  Ser solidarios es una decisión.  Diría incluso que es una forma de vivir.  Una persona solidaria es aquélla que brinda su apoyo a otra, sólo por compasión.  A veces pensamos que para ser solidarios es necesario tener dinero y la verdad es que en el día a día hay muchas formas en las cuales podemos ser solidarios con otra u otras personas, sin que implique gastar dinero.  

Una forma de ser solidario es dar tu tiempo a ayudar a otros, como por ejemplo en alguna institución que apoye a personas con cáncer, o en algún ancianato al que asistas para apoyar con las actividades de cuidado de los abuelitos (por ejemplo en el ancianato de las hermanitas de los pobres siempre hay oportunidad de contribuir de acuerdo con tus habilidades y disponibilidad de tiempo, con actividades como ayudar a dar de comer a alguna abuelita o abuelito, servir la comida, hacer alguna actividad de recreación como juegos de mesa, pintar y otros), o también puedes ser voluntario en alguna institución que trabaje con la reinserción de personas en situación de calle o con personas con problemas de adicción, podrías contribuir con alguna institución que tenga servicio de comedor solidario y prestar apoyo sirviendo la comida o incluso cocinando.  Estas son formas de ayudar que puedes hacer de manera presencial en la ciudad donde vives, cumpliendo siempre con las medidas de bioseguridad que se requieren para protegerte y por supuesto proteger a aquéllos a quienes apoyas.  

Acá en nuestro país en el que han quedado atrás tantas personas de la tercera edad que ahora han quedado solos, con ninguna o muy poca familia, una forma de ser solidarios es estar pendiente de ellos, por supuesto tomando todas las medidas de bioseguridad para prevenir contagios de Covid-19.  Por ejemplo, si en tu edificio vive alguna persona mayor que viva sola, podrías llamarla por teléfono para saber cómo está, preguntarle si necesita ayuda para hacer alguna diligencia, escuchar cómo se siente. Aunque no lo creas, escuchar es una forma de ser solidarios también.  Si es tu familiar el que se quedó y tú tomaste la decisión de migrar, puedes dedicar un tiempo una por semana a llamar a tu familiar y escucharlo.  La alegría que le darás y la sensación de sentir que le importas no tiene precio.  Otra forma de ser solidarios es donar sangre.  Esto tiene sus condiciones en cuanto a edad y salud personal… y que superes tu miedo a las agujas (jejejeje).  Esto lo puedes hacer por alguna persona específica que lo requiera o puedes ir a alguna clínica local o a la Cruz Roja local y ellos dispondrán de tu sangre para los que la necesiten.

La acción solidaria no necesariamente es con personas que están cerca de ti geográficamente. Por ejemplo, ahora en Navidad, hay una manera de apoyar a las víctimas de la explosión del Volcán en isla de La Palma en España.  Si quieres colaborar puedes mirar y compartir un video que preparó la organización Attendis.  La campaña que están haciendo se llama “Es por ti la Navidad”. Los colegios del Grupo Attendis realizaron un vídeo cuyo objetivo es recaudar fondos para las familias de La Palma. Está compuesto por personal de los colegios, cantado por alumnos y alumnas y con la participación especial del rapero Grílex.  La campaña comenzó el 2 de diciembre y hay varias formas de participar.  Puedes donar dinero y también puedes ver el video de los niños cantando y compartirlo para que otros también lo vean. Attendis donará 1.000€ por cada 10.000 visualizaciones que tenga el vídeo «Es por Ti la Navidad» en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=cLb0kfLjUPc .  

Hoy día existen aplicaciones que donan dinero, por ejemplo, con los kilómetros que registras allí que caminas o corres.  Algunas de ellas son Iwopi (tanto para Android como para Apple).  La manera en que esto funciona, es que marcas deportivas conocidas lanzan un reto de que al alcanzar una cantidad X de kilómetros harán una donación a alguna institución benéfica o de salud y entre todas las personas que participan van sumando los kilómetros hasta que se llega a la meta y la marca hace la donación en dinero. 

Son muchas las maneras en que podemos ser solidarios, y hay para todas las formas de vida.  Anímate. Comienza hoy a vivir tu vida de manera solidaria y haciendo a otro feliz de retruque tú también lo serás.  

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Alegres aún en Tiempos Difíciles

Leonor Andrade Castillo.

Queremos que el país cambie, que el mundo cambie y no nos damos cuenta cómo cada uno de nosotros tiene sembrada esa forma de hacer las cosas, de tratarnos, de vivir desconectados de nosotros mismos, y por ende, del otro. Nos excluimos: A veces nos excluyen y otras nosotros también excluimos a alguien, a veces incluso al que tenemos al frente, ya sea un amigo o a veces hasta un familiar cercano. Nos quedamos con frecuencia a la espera de que las condiciones cambien para vivir mejor, para ser felices.  

El Dalai Lama expresa que para que el mundo cambie tenemos que hacer un trabajo en la familia, en la pareja y en último término a nivel individual.   La mayoría vive con la creencia de que la felicidad tiene que ver con lo que tenemos, con lo que logramos y cuando estamos viviendo situaciones difíciles nos podemos sumir en el sufrimiento.  ¿Cómo podemos encontrar la alegría mientras afrontamos el sufrimiento en nuestra vida?

Son innumerables las situaciones en las que me he sentido sumida en el sufrimiento.  Cuando falleció mi papá, cuando me siento abrumada con los cuidados que requiere mi mamá por el deterioro que produce el Alzheimer, cuando estoy batallando para conseguir el dinero para la comida y los medicamentos de mi mamá, cuando me cuesta moverla en la cama, cuando le estoy dando de comer con una cucharita de bebé y necesito aún más paciencia.  

He aprendido en esos momentos a quedarme quieta, a retirarme un tanto y sentarme a respirar para poder hacer un ajuste en mi mirada y en otras ocasiones me mantengo en el mismo lugar y centro mi atención en cantar el mantra Namasté, Chidanandha Rupeh (para el reconocimiento de nuestro ser interior y el de la otra persona). Ello me abre la puerta al reconocimiento mutuo y puedo retomar lo que estoy haciendo con una nueva disposición.  Por ejemplo, cuando estoy abrumada con los cuidados para bañarla y con el peso para poder voltearla, tomo conciencia de lo afortunada que soy de poder no sólo visitar a mi mamá sino permanecer con ella varios días de cada semana, en medio de una situación de restricción de todas las visitas desde que comenzó la pandemia. Ese agradecimiento cambia mi energía y por ende mi forma de llevar y asumir la actividad de bañar y mover a mi mamá. Cuando hago este cambio en mi mirada, inmediatamente siento cómo mi cuerpo se relaja y mi emoción cambia y poco a poco voy sintiéndome agradecida y contenta, dispuesta a cuidar a mi mamá, desde la gentileza y el agradecimiento.  

Bien lo dice el Dalai Lama, la alegría es un proceso y se aprende. Lo más importante no es el resultado final sino cómo vivimos el camino. Y si la forma en que lo hacemos hoy no nos funciona, mañana tendremos una nueva oportunidad para empezar de nuevo y encontrar una manera que nos brinde bienestar a nosotros mismos y por extensión a la otra persona.  No apurarnos, no forzar para que suceda lo que queremos.Agradecer todo, hasta lo más pequeño, o lo que no nos gusta, en lugar de desperdiciar nuestro tiempo pensando acerca de lo que no tenemos, hace nuestra vida más alegre. 

La alegría de acuerdo con el arzobispo Desmond Tutu, “es mucho más grande que la felicidad. Solemos percibir la felicidad como algo estrechamente vinculado a las circunstancias externas, mientras que la alegría es independiente.”, viene de adentro, como dice el Dalai Lama.

Desmond Tutu nos recuerda que la alegría es un músculo que necesitamos ejercitar todos los días para que se pueda fortalecer.  En aras de fortalecer nuestro músculo de la alegría estoy participando en el proyecto “Big Joy” (Gran Alegría), realizado por la Universidad de Berkeley, que consiste en compartir en línea todos los días, durante 7 días: 1.- Cómo te sientes, mediante caritas; 2.- Hacer una lista con 8 cosas por las cuales te sientes agradecido(a) ese día; 3.- Escribir un breve texto sobre cómo distintas personas cercanas físicamente o lejanas físicamente contribuyeron para que te sientas agradecido(a).  Cuando termino de hacer los ejercicios, me siento contenta.  

Cada día se nos presentan situaciones retadoras a nosotros y a personas a nuestro alrededor. Otra forma de vivir la alegría es ayudar a otra persona. Ambos, Desmond Tutu y el Dalai Lama coinciden en la potencia que tiene ayudar a otros. Como dice Desmond Tutu, “Si recuerdas los momentos más felices de tu vida, todos son de cuando hacías algo por otra persona.” 

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De la Frustración al Agradecimiento

Leonor Andrade Castillo

Vivir en la Venezuela de hoy no es cualquier cosa y las oportunidades para sentirnos frustrados, rabiosos, tristes, con impotencia y hasta resentidos están a la vuelta de cada esquina.  

Hace apenas unos días tuvimos la oportunidad de expresar nuestra opinión en las elecciones regionales y municipales. Todo un reto. Yo, por ejemplo, decidí votar.  Me tocó organizarme ya que mi guardia en el ancianato comienza el domingo.  Decidí ir a votar y luego irme al ancianato.  Llegué al centro de votación como a las 9:30am.  Aún no habían abierto el centro porque faltaban testigos para instalar dos de las cuatro mesas.  En vista de que parecía que no iban a abrir en el corto plazo decidí cambiar de estrategia.  Regresé a la casa a buscar las cosas e irme al ancianato y luego de atender a mi mamá, volver al centro a votar. Cargué todo en el carro y salí vía ancianato.  Cuando iba a tomar los túneles, una vocecita me dijo: Si te vas al ancianato, sin votar, luego no lo vas a hacer.  Fue tan contundente que, literalmente, le di un vuelco al volante y seguí hacia el centro de votación.  Ya habían abierto.  Entré sin dificultad y fui a la mesa que me correspondía.  Había cola.  Esperé. Cuando habían pasado como 20 minutos veía que poco avanzaba, decidí acercarme a una de los miembros de la mesa y plantearle mi situación de guardia en el ancianato.  La presidenta de la mesa me escuchó y fue muy amable y me dijo que podía ubicarme de segunda.  Le di las gracias. La señora que estaba delante de mí me miró y me dijo: pase usted primero. Se lo agradecí infinitamente. Voté y seguí mi camino al ancianato. Luego vino el tema de los resultados con la falta de información, con las amenazas y represión hacia algunos de los que ganaron de la oposición y las críticas entre las distintas alas de la oposición. Frustrante. No obstante, en medio de esa situación que aún perdura mientras escribo, decidí hacer un ajuste en mi mirada, e identificar aquellas situaciones por las cuales me siento agradecida.

Para mí la gratitud ha sido una experiencia de aprendizaje.  Cuando reviso en mi memoria, puedo encontrar cantidad de cosas que daba por sentadas hace apenas un suspiro: la salud, por ejemplo, comida, un empleo o actividad laboral productiva, la posibilidad de transitar libremente.  

Comencé a mirar mi película en relación a la votación con mirada de agradecimiento.  Empecé por lo obvio. Esto fue lo que vi: Agradezco haberme podido trasladar con facilidad al centro de votación. Agradezco haber podido votar; Agradezco que me hubiesen permitido pasar primero en vista de mi guardia; Agradezco a todos aquellos que participaron como miembros y testigos en las mesas que hayan estado disponibles y hayan dado su tiempo para que pudiéramos votar; Agradezco a cada uno de los observadores internacionales que vinieron a Venezuela para presenciar el proceso de la elección de primera mano, elaborar un informe y compartir la situación que estamos viviendo, con otros países; Agradezco a todos los que decidieron salir a ejercer su derecho, en ocasiones en condiciones difíciles;  Agradezco a todos aquellos periodistas y medios independientes que lograron en medio de situaciones adversas de represión, transmitir algo de lo que está ocurriendo en relación a los resultados;  Agradezco a los políticos que en las condiciones más adversas decidieron dar un paso hacia adelante;   Agradezco a los que decidieron no participar porque tuvieron la oportunidad de manifestar su parecer;    Agradezco a las ONG que han estado presentes durante todo el proceso, contribuyendo para que los ciudadanos pudiéramos ejercer nuestro derecho y a las que posteriormente han estado trabajando para que se conozcan los resultados y se proclamen todos los que ganaron en buena lid. 

Hace unos días vi un video de Sadhvi Bhagawati Saraswati en el que habla de ser agradecidos cuando estamos viviendo tiempos difíciles y hacía hincapié en que cuando estamos atravesando tiempos duros es cuando más agradecidos debemos ser con lo que sí tenemos. Y esto me conectó con un artículo de Raimón Samsó en el diario El País en el que plantea que “Hay dos clases de gratitud: la condicional y la incondicional. La primera consiste en sentirse bien cuando las cosas salen como uno espera. La segunda consiste en una actitud y un hábito de vida, sentirse bien sin que haya ocurrido nada especial. (https://elpais.com/elpais/2014/04/25/eps/1398421625_433152.html)

Luego de agradecer, me siento en paz y con una visión amplia y positiva. Esta energía de gratitud de alguna manera contribuye a elevar el campo energético de Venezuela, para así continuar nuestro camino hacia ser un país en bienestar, libertad, alegría y amor.  Agradecer es una forma de vivir y se puede aprender y lo mejor es que depende de ti. 

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Renuncia, Esfuerzo y Transformación

No cuentes el tiempo sino tus transformaciones.”  Alejandro Jodorowsky

 Leonor Andrade Castillo

A medida que pasan los meses y seguimos viviendo en pandemia, cada día es más visible lo que ya no tenemos.  

En algunos casos ya podemos ver lo nuevo que ha surgido en nuestra vida y en otros aún sentimos el vacío por lo que hemos perdido sin poder visualizar lo que está por venir. 

Han sido meses de pérdidas y también de renuncias.  Y no me refiero sólo a pérdidas por fallecimiento de seres queridos sino a pérdida de empleo, quiebra de negocios, cambio en la naturaleza del trabajo que hacemos, cambio de ramo de negocios, cambio en la forma en la que nos relacionamos con los demás, cambio en las relaciones de pareja, cambio en la manera de aprender y de asistir a clases, cambio en la forma en la que nos comunicamos, cambio en la forma en la que nos vemos y nos relacionamos con nosotros mismos, cambio en nuestros gustos y hobbies, cambio en la manera de hacer ejercicios, cambio en la forma de relacionarnos con nuestros vecinos y muchos más que en este momento no me vienen a la mente, pero que seguramente tú podrás añadir por tu propia experiencia.

Efectivamente, como comenta mi amiga, todos los esquemas han cambiado.  

Y me pregunto: 

•          ¿Son sólo los esquemas los que han cambiado, o también hemos cambiado como personas?   

•          ¿Eres el mismo o la misma que eras hace un año, antes de la pandemia, incluso eres el mismo de hace dos meses, un mes, una semana, ayer?  

•          ¿Sientes igual?  ¿Reaccionas igual?  

•          ¿Resuelves las situaciones que se te presentan de la misma manera?  

•          ¿Te relacionas contigo mismo y con los demás de la misma manera? 

Si la respuesta a la mayoría de estas preguntas es No, entonces como dice Alicia en el cuento Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol, “No sirve de nada volver a ayer, porque entonces eras una persona diferente.”  

La transformación no es un acto de una sola vez.  La transformación es un proceso. Cada uno tiene su ritmo y esto es muy importante y lo que vivimos en el proceso, incluso el dolor y la pérdida, el esfuerzo, nos fortalecen y nos preparan para la nueva etapa que estamos por vivir, nos preparan para asumir los cambios en nuestro negocio o en nuestro empleo, nos preparan para relacionarnos con los demás de forma distinta desde este nuevo ser en el que nos estamos convirtiendo.

Pasará un tiempo en el que parecerá que no pasa nada, que nada ha cambiado.  Estamos como la oruga/mariposa en la crisálida:  sufriendo una metamorfosis y cuando llega el momento de salir y afrontar el mundo, necesitamos hacerlo solos.  Como bien dice Jorge Bucay en una entrevista: “Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir, porque durante esos instantes, (…) el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera en su primitivo árbol circulatorio inyecta la sangre en las alas, que así se expanden y la capacitan para volar.”

Estamos en pleno proceso de transformación, y para ello es necesario estar dispuesto a renunciar a lo que hemos sido hasta ahora para, con nuestro esfuerzo, convertirnos en mariposa. Como dice la autora norteamericana Trina Paulus: Debes querer volar tanto que estés dispuesto a renunciar a ser una oruga.”

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Cuando el Amor se Vuelve Monótono

Por Leonor Andrade Castillo

En realidad, el amor no se vuelve rutina, somos nosotros que nos apoltronamos y dejamos de ser creativos, nos dejamos llevar por el temor al rechazo cuando tenemos una idea de algo nuevo que queremos con nuestra pareja, y sencillamente nos la callamos, y seguimos en lo mismo. 

Cuando estamos en una relación de pareja y la hacemos rutinaria, el amor se va derritiendo y ésta es una de las causas más importantes por las que el amor empieza a apagarse. Tener variedad, hará que el amor esté mucho más activo y disfrutable.  Una vez le escuché a la Dra. María Gabriela Santini decir que una de las cosas que es necesario mantener en una pareja para que perdure es la SORPRESA… Sorprender a tu pareja invitándolo a una actividad nueva que a ambos les guste, invitarla a un hotel que ambos disfruten, probar posturas nuevas que a los dos les agrade…

En estos tiempos de pandemia en los que hemos estado pasando mucho más tiempo compartiendo el mismo espacio y en los que las opciones para el esparcimiento han estado limitadas, la rutina y la monotonía han encontrado el caldo de cultivo perfecto para hacerse la dueña de la relación.

Le echamos la culpa de nuestro malestar con nuestra pareja a la rutina. No obstante, ¿son la misma cosa la rutina y la monotonía?  Pudiera parecer que son lo mismo, pero en realidad hay una diferencia. 

La rutina es lo que hacemos.  Por ejemplo: Me levanto, me cepillo los dientes, me desayuno, voy a trabajar, regreso a casa, hago los quehaceres de la casa con mi pareja, vemos algo en la tele y me acuesto a dormir hasta el día siguiente cuando repito las mismas actividades.  La monotonía tiene que ver con el cómo lo hacemos. Por ejemplo, yo puedo trasladarme todos los días a mi trabajo, ésa sería la rutina… si todos los días me voy siguiendo la misma ruta, ésa sería la monotonía.  O, por ejemplo, podemos tener intimidad con nuestra pareja con una frecuencia semanal, esa sería la rutina y todas las veces seguimos una especie patrón o forma de compartir con mi pareja sin incluir ninguna novedad… Ésa es la monotonía.  Y la monotonía aburre.

La buena noticia es que no necesariamente lo que tenemos que cambiar es la rutina, sino la forma en la que cumplimos con nuestra rutina.  No es la frecuencia necesariamente lo que no funciona en nuestra relación íntima sino repetir la misma forma de acariciarnos, repetir el mismo diálogo, repetir la misma posición…  Podemos hacer pequeños cambios en nuestra forma de tener intimidad y eso traería un cambio.  Aquí toca detenernos un tanto porque pareciera como que aprieto una tuerca aquí y aflojo un tornillo por allá y listo.  El reto de cambiar la monotonía es que si estamos invadidos por ella podemos sentir temor de cambiar o podemos no querer soltar nuestra zona de comodidad.  En ese caso toca observar nuestra parte monótona, apoltronada y observar cómo es, qué dice en nuestro pensamiento, cómo la siento en mi cuerpo cuando está activa.  De esta manera la voy conociendo y voy aprendiendo a identificarla en mi vida cotidiana, y de esa forma puedo entonces elegir de manera consciente, hacer algo diferente y no dejarme llevar por mi parte monótona, como un robot. 

Lo primero es darte cuenta. Luego puedes comenzar a hacer pequeños ajustes, como por ejemplo salir un poco antes de tu oficina y tomar rutas diferentes, o poner tu celular en silencio cuando estás con tu pareja, o escuchar a tu pareja cómo le fue en su día, en lugar de sólo hablar de ti, invitar a tu pareja a compartir una actividad que les guste a los dos o probar una posición distinta que a ambos les agrade, en la intimidad.

Es importante darnos cuenta de que no toda rutina ni toda monotonía es mala por sí misma.  Necesitamos observar cómo nos sentimos y hablarlo con nuestra pareja para entonces poder hacer juntos los ajustes en nuestra forma de hacer las cosas y estar conscientes de que esto no es una actividad de una sola vez.  Podemos con el tiempo y con nuestra propia evolución como personas y como pareja, sentir que estamos de nuevo en monotonía, con lo que tenemos una nueva oportunidad para avivar nuestra relación y elegir cada día a nuestra pareja como la persona a la que amamos y con la queremos continuar compartiendo nuestra vida. No hay recetas. Confío en que juntos encontrarán formas distintas de compartir su rutina y así superar la monotonía y en caso de no ser así, pueden buscar ayuda de un profesional de la psicoterapia.

Si deseas hacer terapia con tu pareja y encontrar formas de vivir en bienestar puedes contactarme por WhatsApp +58 414-6387297 o por mail leonorandrade29@gmail.com



Cuidar sin Juicio

Por Leonor Andrade Castillo. 

El proceso de cuidar a un familiar mayor con deterioro cognitivo es una carrera de resistencia con obstáculos, y el punto de llegada es su partida a otro plano.  A diferencia de las carreras tradicionales, ésta es una en la que no queremos llegar a la meta, e incluso hacemos todo lo posible por ir moviéndola un poco más lejos cuando sentimos que nos estamos acercando. 

Tener familia no implica que los relacionados más cercanos (hijos, hermanos, cónyuge) van a contribuir con el cuidado del familiar mayor con deterioro cognitivo o cualquier otra enfermedad que los haya hecho dependientes.   

No todos asumimos ese reto. Es una decisión personal.  Cada quien decide si quiere o puede y hasta dónde está dispuesto a comprometerse.

Cuando nuestros padres y familiares cercanos llegan a mayores y requieren apoyo y cuidado para las actividades de la vida cotidiana, tales como comer, bañarse, caminar, cambiarse de ropa, nos vamos a encontrar con nuestro amor por este familiar y también con algunos cortocircuitos que se activan por la historia que hayamos vivido en la familia:  resentimientos, dolores, miedos, heridas, celos, inseguiridades.  

Cada uno de los miembros de la familia involucrados en el proceso, tiene sus propios cortocircuitos y nos activamos mutuamente. Si, por ejemplo, tienes viejos resentimientos con tus padres y te «toca» cuidarlos, podrías sentir toda clase de resistencias y rabias, que tendrán su efecto inmediato, no sólo en tu emocionalidad y bienestar corporal, sino en el trato y la forma como manejes la situación.

También saldrán todas las desavenencias entre los familiares, cada vez que haya que asumir algún compromiso adicional relacionado con el cuidado.  En el camino, que no va a estar libre de obstáculos a superar, vas a encontrar que las otras personas involucradas en el proceso, también tienen lo suyo.   

A lo largo de este proceso he sufrido varias lesiones físicas y ello me llevó a darme cuenta de mi dificultad para pedir ayuda. Desde que recuerdo, he sido una mujer “todo terreno”.  Si, por ejemplo, te encuentras con un familiar que tiene resentimientos o que no es especialmente solidario, vas a chocar contra una pared.  Por supuesto va a salir tu vocecita de tu “todo terreno” en tu cabeza que te va a decir «Yo te lo dije. Lo mejor es resolver sola.»  Esta es una gran tentación, pero es necesario darte cuenta de esa vocecita, bajar el volumen al «No» que recibiste, y buscar otras opciones y otras personas que sí estén dispuestas a apoyarte en lo que necesitas.                                                                                                                                                    No te voy a caer a embustes. En estos procesos de cuidado, no es que abundan los que quieren apoyar de manera solidaria, pero a veces te llevas sorpresas con personas que surgen de la nada y sí atienden tu llamado o incluso te ofrecen ayuda, a veces, sin que se lo hayas pedido.  

Es muy fácil caer en la tentación del juicio y criticar a la otra persona y ver todos sus defectos e incluso acrecentarlos.  Esto sigue siendo tuyo y no del otro.  Para ser solidarios es necesario ponernos en el lugar del otro. Por ende, si lo juzgo por no estar disponible, tampoco estoy poniéndome en su lugar, y al verme siendo poco empática, tengo la oportunidad de trabajarlo y de esa manera serán menores las posibilidades de que otro me lo tenga que volver a mostrar.  

Ayer, en mi meditación grupal con la Sangha Global del Gayatri, Deva Premal hizo mención a que nadie es perfecto y cuando vemos algo que no nos gusta de una persona, en una situación determinada, es necesario recordar que eso no es más que una foto de un instante.  Puede que hayamos visto una mala foto de esa persona, pero eso no significa que sea sólo eso y por ello es necesario no juzgar.  Es imposible para cada uno de nosotros poder ver toda la película de la otra persona.  Sólo tenemos retazos y no la visión completa de quien es.  Y a eso nos toca añadir la dificultad que tenemos para vernos a nosotros mismos como totalidad.

Por ello, antes de juzgar, piensa que cada uno, comprometido o no con el cuidado de su familiar mayor, al igual que tú, tiene detrás una historia, que activa su forma de ser en ese momento y la foto que estás viendo, la cual también puede activar tus propios demonios, como el del juicio.  

En la medida que cada uno de nosotros vaya trabajando lo suyo, estaremos en el camino de vivir de manera solidaria, aún dentro de una situación difícil como el cuidado de un familiar mayor dependiente, y así poder aplicar lo que Jesús nos dice: «Todo lo que quieras que hagan los demás por ti, hazlo por ellos». (Mt. 7, 12).


Mi Esposa me Golpea

Por Leonor Andrade Castillo

Cuando hablamos de maltrato en pareja, solemos asumir que el maltrato es hacia la mujer. Cuando nos referimos a violencia de género, a nivel mundial, ésta se refiere a la violencia de los hombres hacia las mujeres.  En Venezuela, no hay suficiente información sobre la violencia o maltrato hacia los hombres por parte de sus parejas.  A diferencia de las mujeres, que desde 2014 cuentan con la Ley de Derechos de la Mujer a una Vida Libre de Violencia, los hombres están totalmente desasistidos.  No existe ninguna ley que los ampare contra la violencia intrafamiliar.  En Venezuela, cuando un hombre va a denunciar una agresión, la misma es procesada como una denuncia de delito común conforme al Código Orgánico Procesal Penal (Copp) y se recibe en el Ministerio Público a través de la Unidad de Atención a la Víctima, o, en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Cuando los hombres denuncian, en ocasiones terminan siendo tratados como si fueran ellos los perpetradores de la violencia y no las víctimas de sus parejas.

He atendido casos en consulta de psicoterapia en los que la que la mujer es la que insulta a su pareja, le reclama constantemente por todo lo que hace, lo desvaloriza, e incluso llega a la violencia física. Algo que he visto en repetidos casos es que el hombre expresa que mientras ella lo maltrata y le pega, está permanentemente pensando que no puede hacerle daño, que tiene que aguantar. Y cuando le pregunto por qué, me dice que la Ley ampara a las mujeres y que teme que lo denuncie a él y lo metan preso, aunque sea ella la que lo haya maltratado a él. Esto nos lleva a otra de las situaciones cada día más frecuente: Las falsas denuncias de violencia que interponen las mujeres contra los hombres ante los organismos de protección a la mujer.  Ésta es otra cara del maltrato intrafamiliar hacia los hombres. Las mujeres los amenazan con que los van a denunciar si no acceden a sus peticiones, que pueden ir desde exigir que le entreguen todo el dinero que ganó en su trabajo, prohibirle que salga de la casa. Hay casos en los que fingen y hasta se infringen golpes y heridas para ir a la fiscalía y poner una denuncia contra su marido que supuestamente la golpeó. La mujer pone la denuncia y luego chantajea al hombre y le dice que si le da todo lo que le pide le quitará la denuncia. 

¿Qué tienen en común el perpetrado y la perpetradora?

  • Es probable que hayan sido víctimas o testigos de maltrato en su familia cuando eran niños.  
  • Tienen baja autoestima.  Lo que los diferencia es que el maltratador «pretende esconder» su debilidad con actitudes amenazantes que se refuerzan con cada acción violenta; el maltratado manifiesta su baja autoestima siendo complaciente y obediente con su pareja para evitar la violencia, sin saber que cada vez que complace fortalece la parte violenta de su pareja.  
  • Tienen dificultad para expresar lo que sienten. Yo diría, conforme a mi experiencia en consulta, que les cuesta identificar lo que sienten

¿Qué puedo hacer si mi mujer me maltrata?    

Si es la primera vez que ocurre, es importante que te des cuenta de lo que estás sintiendo y le expreses a tu pareja cómo te sientes de manera concreta: Por ejemplo: Me molesta que me grites. También es necesario que le manifiestes tus límites y tu necesidad. Por ejemplo: No voy a aceptar que me insultes, no puedes pegarme, me siento que me desprecias en público y me hace sentir molesto. No voy a aceptar que lo vuelvas a hacer, bajo ninguna circunstancia. 

Si vives una situación de violencia con tu pareja y no te atreves a decirle cómo te sientes y que necesitas que no lo vuelva a hacer, puedes buscar ayuda en algún familiar o amigo o puedes buscar ayuda profesional de psicoterapia para trabajar contigo mismo en tu dificultad para expresarte y decir que No. Si tu pareja está de acuerdo, pueden asistir a terapia de pareja y ambos trabajar sus dificultades. Si aun así, tu pareja continúa maltratándote, tienes la opción de denunciarla mediante los recursos legales disponibles y alejarte, para lo cual necesitas ponerte en contacto con un abogado que te asesore, mientras paralelamente continúas con tu proceso de apoyo psicoterapéutico.

Si estás siendo maltratado por tu pareja y requieres apoyo de psicoterapia, puedes contactarme por Whatsapp +58 4146387298 o por mail leonorandrade29@gmail.com


De la indefensión aprendida a la resiliencia. 

Leonor Andrade Castillo

En las últimas semanas, después de pasar horas al día sin electricidad, sin poder conectarme a Internet, perdiendo comida por la cantidad de horas que la nevera se mantiene apagada. estresada cuando estoy cocinando la comida de la semana para mi mamá y se va la luz, me di cuenta de que me sentía indefensa, cosa no común en mí.  Suelo encontrar la solución para la mayoría de las situaciones que se me presentan, así que se me levantaron las alarmas y comencé a observarme y a mi entorno.  

Me capturé pensando que no hay nada que pueda hacer frente al problema de la electricidad y me di cuenta de que me sentía literalmente indefensa, desprotegida, sola.  De tanto que se ha ido la luz sin siquiera recibir respuesta frente al reporte de las fallas, mi cerebro ha ido creando esta creencia según la cual no hay nada que pueda hacer.  

A esto se le llama desesperanza o indefensión aprendida un término acuñado por el psicólogo Martin Seligman por allá por la década de los 70, que indica que la indefensión aprendida se refiere al aprendizaje de que no somos capaces de hacer nada frente a los problemas, a pesar de que frente a nosotros hay múltiples oportunidades para cambiar la situación. La indefensión aprendida no solamente ocurre cuando se produce un evento traumático grave. Puede producirse después de una serie de situaciones de abuso psicológico o físico o cualquier otra situación en la cual hayas sido rechazado o humillado repetidamente por una persona o posición de autoridad.  

¿Cómo puedo saber si estoy sufriendo de indefensión aprendida?  Hay una serie de señales que te pueden poner en alerta:  1.- Sentirte paralizado repetidamente cuando se te presenta un problema que requiere que respondas rápidamente; 2.- Tener pensamientos repetitivos del tipo “No hay nada qué hacer”, “No puedo resolverlo”; “Nada va a cambiar”; 3.- Aumento en la necesidad de evitar o de huir frente a los problemas o situaciones incómodas; 4.- Sentirte incapaz de ayudarte a ti mismo e incluso 5.- No pedir ayuda porque sientes que no cuentas con nadie que te pueda ayudar.  Esto se va convirtiendo en un círculo vicioso ya que al estar convencido de que no hay nada que puedas hacer ni nadie que te pueda ayudar, las situaciones problemáticas se siguen repitiendo y repitiendo y la sensación de indefensión se va fortaleciendo. La buena noticia es que con sí podemos salir de este círculo vicioso.  La otra cara de la indefensión es la resiliencia y ésta se puede aprender.   La resiliencia es la capacidad de adaptarnos, superar las situaciones adversas y llenas de incertidumbre que se presentan en la vida y en el proceso transformarnos y salir más enriquecidos como personas.  

Según el Dr. Seligman existen dos maneras de explicarnos internamente los acontecimientos de nuestra vida y esto denomina Estilo Explicativo.  Según Seligman existen dos estilos: pesimista y optimista. Estos estilos involucran tres dimensiones: Personalización, Permanencia y Prevalencia. Ante experiencias desfavorables, la persona con Estilo Explicativo Pesimista tiende a explicar los acontecimientos de manera Personal (es mi culpa), Permanente (esto no cambiará) y Prevalencia (esto afectará otras áreas de mi vida).  En cambio, la persona resiliente con Estilo Explicativo Optimista verá la misma situación adversa la verá como Externa (se debe a un factor que no soy yo), Pasajera (esta situación pasará, es pasajera) y Específica (sólo tiene que ver con esta área de mi vida).   

He aquí algunos ejercicios que puedes practicar para contribuir a este cambio:1.-Haz una lluvia de ideas sobre las razones por las cuales pueda haber sucedido y cómo estas razones no son atribuibles a ti.  Esto te llevará a liberarte del pensamiento de que eres el culpable. 2.-Identifica partes de tu vida que no hayan resultado afectadas por la situación. Esto te permitirá darte cuenta de que el alcance es específico y pasajero. 3.-Haz una lista de algunas de tus principales fortalezas e identifica situaciones en las cuales las hayas utilizado para resolver situaciones adversas previas y hayas obtenido resultados positivos. Esto te conectará con una sensación de seguridad y de logro. 4.- Habla y rodéate de personas con un Estilo Explicativo Positivo de manera que te ayuden a centrarte en tus fortalezas y reenfocar el resultado. 5.- Establece metas que te ayuden a mirar hacia el futuro con sentido. 6.-Haz un plan y toma acciones concretas.  Espero que estos ejercicios te sirvan de apoyo para ir transformando tu Estilo Explicativo. Como dice el Dr. Martin Seligman: «Si bien no puedes controlar tus experiencias, puedes controlar tus explicaciones» y de esa manera conectarte con tu sensación de bienestar.

Ser más resiliente requiere tiempo y práctica. Si sientes que no estás progresando, o no sabes por dónde empezar, puedes contactarme por Whatsapp +58 4146387298 o por mail leonorandrade29@gmail.com


La Otra Pandemia: Violencia en Pareja Contra la Mujer 

Leonor Andrade Castillo

De acuerdo con estimaciones mundiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 3 mujeres sufre o ha sufrido algún tipo de maltrato y abuso a lo largo de su vida y el 27% de las mujeres de 15 a 49 años que han estado en una relación, informan haber sufrido algún tipo de violencia física y /o sexual por parte de su pareja.  En nuestro país, El Observatorio Digital de Femicidios del Centro de Justicia y Paz (Cepaz) documentó 125 femicidios ocurridos en Venezuela en los primeros seis meses de 2021,y en ese mismo período hubo 49 femicidios de mujeres venezolanas en el exterior (En:https://cepaz.org/noticias/de-enero-a-junio-de-2021-hubo-125-femicidios-consumados-en-venezuela/ ).   Para la OMS la violencia en pareja “se refiere a los comportamientos de la pareja o expareja que causan daño físico, sexual o psicológico, incluidas la agresión física, la coacción sexual, el maltrato psicológico y las conductas de control.” (En: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/violence-against-women). El abuso a nivel de pareja es un proceso. Con frecuencia, la mujer no se da cuenta de que está en una relación abusiva, por cuanto las señales en un comienzo son muy sutiles, pero con el paso del tiempo, y al no tomar ningún tipo de acción en cuanto a límites, las situaciones de abuso y maltrato van incrementándose.  El feminicidio es el resultado final del ciclo de violencia.

Algunas señales de que pudieras estar sufriendo violencia o abuso por parte de tu pareja pudieran ser:  1.-Chequea dónde estás y con quién estás en todo momento. Te puede pedir que le envíes fotos del lugar y de las personas con las que te encuentras. 2.- Intenta impedir que veas a tus amigos, familiares o incluso que vayas al trabajo. 3.- Controla la escogencia de la ropa que te vas a poner cuando vas a salir.  4.- Insiste en que respondas de inmediato a sus mensajes y llamadas. 5.- Te convence para que le compartas tus contraseñas de las redes sociales, mail e incluso la del banco. 6.- Te pudiera acusar constantemente de estarlo engañando. Te puede exigir que le des el celular para chequear todos los mensajes de WhatsApp, en busca de alguna señal de engaño.           7.- Controla cómo gastas el dinero, y en caso de que dependas económicamente de él, te restringirá cada vez más la cantidad de dinero que te da. 8.- Puede insultarte en relación a tu apariencia física, tu inteligencia y habilidades.  En algunos casos puede hacerlo en público.  9.-Puede tener arranques de ira y culparte por sus arranques y amenazarte o agredirte físicamente a ti, o a alguno de los miembros de tu familia, como tus hijos.  10.- Te puede agredir físicamente. Eso incluye golpes, empujones, cachetadas e incluso te puede amenazar con un arma.    Cuando en consulta le pregunto a mujeres víctimas de violencia en pareja si han sufrido violencia física me dicen que no, que únicamente la ha empujado, minimizando la situación.   11.- Puede ser sexualmente abusivo.  Esto incluye violación u otra actividad sexual no aceptada expresamente por ti.  12.- Puede amenazarte y amedrentarte si denuncias el abuso o si te resistes.

¿Qué hacer si estas viviendo una situación de violencia con tu pareja?  Naciones Unidas Mujer da algunas sugerencias sobre cómo puedes buscar ayuda: 1.- Comparte tu situación con una persona de tu confianza, ya sea un familiar, un amigo o un vecino. Creen un plan para pedir ayuda.  Esto puede incluir un código secreto o una serie de palabras clave o frases, gestos, señales o emojis que te faciliten comunicarte de manera más segura con esa persona.  2.- Prepara una estrategia para el caso de que necesites escapar. Identifica diversas situaciones creíbles para salir de la casa en distintos horarios en caso de que necesites escapar. Esto pudiera incluir cosas como decir que necesitas ir a la farmacia o al supermercado y una vez allí, hacer una llamada telefónica pidiendo ayuda.  3.- De ser posible, mantén tu celular siempre cargado y accesible y con acceso rápido a los números a los cuales llamar.  Si sientes que tu vida corre peligro, llama a la policía si consideras que es seguro hacerlo.  4.- Observa e identifica cómo son los patrones de uso de violencia por parte de tu pareja, de manera que puedas identificar momentos de escalada de la violencia.  

La violencia en pareja se puede trabajar en psicoterapia, tanto si es incipiente (suelo trabajar con ambos como terapia de pareja) como si ya la mujer está sufriendo situaciones de violencia física y no sabe cómo manejar o salir de la relación. Incluso poder denunciar requiere hacer un trabajo psicoterapéutico por parte de la mujer que ha sido agredida para poder dar el paso.  Son procesos profundos que requieren trabajar a nivel emocional, mental, físico y espiritual. 

Si identificas que estás en una relación de pareja con situaciones de violencia, la psicoterapia es una opción.  Puedes contactarme por Whatsapp +58 4146387298 o por mail leonorandrade29@gmail.com


¿Quién se esconde detrás de la pantalla?

Leonor Andrade Castillo

Soy muy recursiva, expreso lo que me sucede y siempre encuentro una forma de salir del atolladero de turno. Escribo mensajes, grabo notas de voz, en las que comparto mis peripecias para resolver situaciones complicadas de mi vida cotidiana.  Me gusta compartir.  Soy muy sociable y hacer amigos se me hace fácil.  Soy creativa.  Me encanta un bochinche. Me encanta bailar y celebrar con los amigos. Soy solidaria. Alegre. Generosa. Ayudo. Soy amorosa con los demás y me encanta un abrazo.  Abro mis puertas a quien lo necesite.

Me llamo Venezuela.  Y esa es mi cara bonita.   

Solemos ver los aspectos que nos agradan de nosotros y que queremos mostrar a los demás como colectividad.  No obstante, también somos lo que no nos gusta, aunque no lo veamos de manera consciente. Tratamos de esconder lo feo para que los demás no lo vean, sin saber que mientras más lo escondemos más se derrama hacia afuera.  

Según Carl Jung, la sombra colectiva es una fuerza ciega que actúa en la psicología de cada sociedad. Por ello, también soy, y cada vez puedes verme más frecuentemente, agresiva y no amorosa como estaba acostumbrada a ser, intolerante con los demás en lugar de comprensiva y flexible, tramposa y abusadora en lugar de solidaria, incapaz de encontrar soluciones para los problemas de cada día en lugar de recursiva y resiliente.  Puedes escucharme insultando y diciéndole cosas feas a los demás a incluso a mí misma y también coleándome en las colas para la vacunación contra Covid-19, y para poner gasolina, por mencionar sólo dos ejemplos. 

Es duro ver nuestra sombra, pero una vez que la vemos y tomamos conciencia de nuestro extremo al que tememos tanto, podemos mirarnos y ser completos.  Y es que cuando somos amorosos escondiendo al agresivo, en realidad no estamos siendo amorosos en toda su dimensión. Mientras sigamos dedicando nuestras fuerzas a esconder la sombra, sea individual o colectiva, se nos va a mostrar con mayor fuerza cada vez.  Como cuando tenemos una botella de refresco y vamos caminando y la botella se va meneando en la bolsa y cuando llegamos a la casa y la abrimos, sale como una explosión hacia afuera, por la presión del gas.  Es como vivir con explosiones de botellas de refresco todos los días. 

Por ello Jung expresa que “lo que no se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como destino.”

¿No somos entonces sociables, amorosos y recursivos?  Claro que sí.  Y también tramposos, agresivos y abusadores. Me dirás: Pero no soy así.  Yo nada tengo que ver con esa sombra colectiva de la que hablas. La sombra está presente en nuestras actitudes negativas, en nuestros pensamientos negativos y prejuicios hacia otros, en nuestras críticas hacia nosotros mismos y hacia los demás. La sombra colectiva la puedes ver en tu familia, en la organización donde laboras o con las que tienes interacción como supermercados, cines, farmacias, en las oficinas donde haces diligencias. 

La buena noticia es que en este momento el refresco está desparramándose por todos lados y tenemos muchas oportunidades para verla.  Observa lo que sucede contigo cuando la ves en acción.  ¿Sientes que no la puedes soportar?  ¿Sientes una rabia que te sobrepasa? ¿Se te revuelve la bilis?  Si es así, es posible que tengas algo de esa sombra colectiva. Mi invitación es entonces a que comiences a observar tus pensamientos, a observar tus actitudes hacia otros.  No es que vas a ser la copia exacta de lo que estás viendo afuera.  Puede que se manifieste en tu vida de una forma mucho más sutil o atenuada o puede que descubras al monstruo de la laguna negra y ahora, consciente de él, le puedes decir que lo puedes ver y comenzar un camino de hacer consciente al monstruo, y de esa forma ir logrando poco a poco que disminuya su tamaño, y puedas entonces cada vez que lo ves, decidir de manera consciente conectarte con tu parte amorosa. En la medida que todos vayamos trabajando nuestra sombra individual, contribuiremos a hacer visible la sombra colectiva y dedicar nuestra energía a decidir ser de manera consciente una Venezuela amorosa, resiliente y creativa.

Trabajar con la sombra requiere tiempo y en ocasiones la ayuda profesional psicoterapéutica. Si necesitas apoyo puedes contactarme por WhatsApp +58 4146387298 o por mail a leonorandrade29@gmail.com