orientación emocional

Siempre puedes escoger tu luz

Leonor Andrade Castillo

Estos últimos días han sido particularmente “oscuros”.  Con las lluvias estuve sin electricidad por más de 6 horas con idas y venidas, subidas y bajadas de la intensidad de la luz.  Ayer, para completar el panorama, a mitad del día, mientras cocinaba la comida de la semana de mi mamá, con una cantidad de potes de comida caliente en el mesón esperando que se enfriara un poco para ponerla en la nevera, se fue la luz. Vinieron pensamientos: ¿Qué habrá pasado?  ¿Será sólo aquí?  ¿Será un nuevo apagón? Me vinieron imágenes de los últimos días sin electricidad y sentí un susto en el pecho de imaginarme que toda esa comida se dañara.  

No obstante, decidí esperar un tanto y no dejarme llevar por el pánico.  Esto no me duró mucho porque a los pocos minutos recibí un mensaje y una foto tomada por una de las vecinas que decía: Se cayó un árbol y tumbó el transformador… ¡Qué les puedo decir!  Vi la foto y todas las historias sobre gente que ha pasado por estas situaciones y pasan meses sin transformador y por supuesto sin electricidad. Todas vinieron a mi mente.  

En ese momento, viendo la película catastrófica de mi parte, me detuve y me senté un instante para identificar lo que estaba sintiendo: me di cuenta que sentía miedo y rabia.  Me pregunté: ¿Qué me asusta?  ¿Qué me da rabia?  Me daba miedo que se dañara la comida, que nuevamente se dañara la nevera por la inestabilidad en intensidad de la electricidad.  Y ante la rabia vinieron una serie de pensamientos sobre la ineptitud, sobre el vivir es este país y otra cantidad de pensamientos con los cuales despotricaba.  

En medio de esos pensamientos, me detuve y me miré, y me hice esta pregunta: ¿Tienes control sobre lo que harán o no harán los demás?  La respuesta fue “No”.   ¿Qué puedes hacer que esté en tus manos?  1.- Puedo reportar por Twitter lo ocurrido tanto a la empresa de energía eléctrica como a la alcaldía.  De inmediato envié un mensaje reportando la caída del árbol, la ubicación del transformador caído, el hecho de que no tenemos electricidad y la correspondiente foto. Este mensaje lo envié varias veces con intervalos de tiempo entre uno y otro. Recibí respuesta de una persona de la Alcaldía diciendo que iba a enviar un reporte también. Eso me tranquilizó.  2.- Pensé en alternativas en relación a la comida.  Decidí dejar la comida ya lista en el mesón hasta que se terminara de enfriar y luego de estar fría ponerla en la nevera.  Decidí continuar cocinando lo que faltaba e irla colocando en el mesón para que se enfriara ya que de lo contrario me sentiría más angustiada pensando en todo lo que aún no estaba listo.   3.- Pensé en opciones en caso de que no volviera la luz.  Decidí llevarme todo lo que pudiera (no sólo la de ella sino mía) al día siguiente para la casa de mi mamá y ponerlo en su nevera.  De esa forma se dañaría menos comida.  4.- Decidí si no volvía la luz, dejar la nevera desconectada y en cuanto informaran que la luz la habían repuesto, vendría a la casa y la reconectaría.  De esa forma no tendría el temor de que por la inestabilidad se volviera a dañar la nevera. 

Continué cocinando, y con una estrategia en mente, me sentí tranquila.   Al terminar de cocinar aún no había llegado la luz y se estaba poniendo oscuro.  Saqué las velas y las puse en sitios estratégicos. Me di cuenta de que me sentía un tanto ansiosa, así que me senté y comencé a respirar, inhalando y exhalando lentamente, consciente de las sensaciones de mi cuerpo.  Me fui sintiendo cada vez más tranquila y al abrir los ojos pude ver a través de la ventana los rosados y naranjas del atardecer y disfrutarlos.  Absorbí esa luz y sentí una paz interna.  A los pocos minutos reconectaron la electricidad.  Esperé un poco para asegurarme de que estaba estable y luego conecté la nevera y guardé toda la comida ya lista.  Envié un Twitter tanto a la empresa de energía eléctrica como a la alcaldía informando que ya había reconectado la electricidad y dando las gracias.

Siempre tienes la opción de escoger ante situaciones adversas, cómo quieres transitarlas. Lo primero es observarte, identificar tus emociones. Identificar aquellos aspectos sobre los que tienes la opción de actuar, establecer una estrategia y llevar las acciones a cabo. Estar pendiente de tus emociones y utilizar herramientas como la respiración consciente para mantener la calma y por último dar las gracias una vez que la situación está resuelta.

Espero que estas ideas y sugerencias te sirvan de apoyo. Todo proceso requiere tiempo y mucha práctica y en ocasiones se requiere de ayuda profesional psicoterapéutica.  Si necesitas ayuda profesional puedes contactarme por Whatsapp +58 414 6387298 o por mail leonorandrade29@gmail.com.